VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Cada temperamento tiene sus ventajas y sus desventajas, que dependen del ambiente. Si el ajuste es bueno, puede hacer resaltar los puntos fuertes y ayudar a superar los vulnerables. Hasta el temperamento dif�cil experimenta avances significativos, seg�n la clase de familia en la que el ni�o nace. Por ejemplo, hay indicios de que los ni�os con temperamento dif�cil suelen tener un cociente de inteligencia superior al de los ni�os f�ciles a los cinco a�os de edad si provienen de familias de clase media o alta con excelentes aptitudes verbales. En dichas familias, el temperamento dif�cil es una ventaja en el campo intelectual porque los padres de ambientes culturales y econ�micos superiores suelen hablar, comunicarse y ejercer su influencia en mayor medida sobre esos ni�os exigentes, en su af�n por favorecer su adaptaci�n. Es decir, que esta estimulaci�n adicional promueve el desarrollo intelectual.

Un ejemplo m�s dram�tico a�n de c�mo el temperamento cong�nito de un ni�o puede afectar su destino podemos verlo en la tribu masai, del Africa occidental. En 1974, el psiquiatra holand�s Marten de Vries realiz� un estudio entre los masais con ocasi�n de una grave sequ�a que tuvo por resultado un alto �ndice de mortalidad infantil. La hip�tesis del doctor de Vries era que el riesgo de muerte ser�a mayor para los ni�os dif�ciles que para los f�ciles, pero con sorpresa comprob� que fue exactamente al rev�s. Los dif�ciles demostraron m�s condiciones para sobrevivir, tal vez, como descubri� de Vries, porque en esa tribu la alimentaci�n se efectuaba exclusivamente previa petici�n: s�lo se alimentaba al ni�o que lloraba e insist�a. Adem�s, como se trataba de una tribu de guerreros, los masais admiraban la conducta agresiva. El ni�o de temperamento dif�cil sol�a ser m�s agresivo y exigente que el ni�o tranquilo y de buen talante, y por ende recib�a una porci�n mayor del poco alimento disponible.


LA INSUFICIENCIA DEL AJUSTE
Casi todos los ni�os desarrollan personalidades flexibles que les permiten superar las peores tensiones y abusos de la infancia sin adquirir trastornos psiqui�tricos ni en esa �poca ni posteriormente. La experiencia los endurece, pero no los deforma. Si bien el ni�o dif�cil es el que m�s peligro corre, cualquiera puede tener problemas de conducta a consecuencia de las tensiones excesivas producto de la insuficiencia del ajuste. Es probable que una familia muy sociable y aventurera apremie demasiado a un ni�o dulce y tranquilo, de �sos a los que no les gusta alejarse mucho de casa. Por el contrario, la familia serena y acostumbrada a no moverse de casa puede restringir innecesariamente al ni�o muy activo y sociable. Un beb� tierno, feliz y cari�oso puede tener por madre a una mujer muy deprimida, incapaz de gratificarle y alimentar el desarrollo de esa personalidad con todo lo que necesita. Un ni�o que se distrae f�cilmente puede adquirir un problema si los padres le exigen que se concentre durante per�odos largos, sin descanso.

Aunque los padres de un ni�o con problemas crean que el fallo est� en el temperamento del ni�o, la dificultad reside en el tipo de adaptaci�n entre familia e hijo.



AMBIENTES PROTECTORES
Es probable que los trastornos de la personalidad sean producto de una combinaci�n de predisposiciones biol�gicas cong�nitas y tensiones externas de la vida. A un ni�o gen�ticamente mal predispuesto, un buen ajuste le servir� para sortear ciertas vivencias que pueden afectarlo m�s. Por ejemplo, los ni�os que contraen el trastorno fronterizo de la personalidad pueden haber heredado una vulnerabilidad biol�gica a los problemas de regulaci�n del estado de �nimo. Su tendencia a reaccionar de forma extrema, especialmente con depresi�n, puede volverlos excesivamente sensibles frente a las p�rdidas reales o imaginarias.

Si los padres son receptivos ante las necesidades de la criatura, pondr�n un empe�o especial en ayudarle a aceptar las separaciones, y p�rdidas antes de que se manifieste la conducta perturbada.

 

CONSEJOS PARA LOS PADRES
No intenten tratar a todos sus hijos de id�ntica manera. Acepten y respeten la individualidad de cada uno. Reconozcan que el temperamento es el estilo cong�nito fundamental que trae cada ni�o, y que �l �o ella- puede tener necesidades temperamentales especiales. Sepan identificar objetivamente los puntos fuertes del ni�o, as� como sus puntos vulnerables, y apoyen los aspectos positivos.

No le echen la culpa si no logra colmar las expectativas que ustedes alientan. Sobre todo, no luchen contra las caracter�sticas temperamentales cong�nitas del ni�o ni lo castiguen porque tenga problemas. Recuerden que las dificultades temperamentales de su hijo no significan que por fuerza vaya a tener problemas en etapas posteriores de la vida... a menos que ustedes entren en un c�rculo vicioso de reacciones negativas hacia �l.

El ni�o que padece problemas temperamentales necesita que se lo trate con firmeza y cari�o, de modo que pueda aprender t�cnicas para salir adelante. En el libro THE DIFFICULT CHILD, escrito por el doctor Stanley Turecki y Leslie Tonner, se ofrece un enfoque honesto sobre c�mo tratar a un ni�o que presente dificultades temperamentales. Los autores se�ala n que estos ni�os pueden llegar a ser adultos sumamente creativos, at�picos e incluso excepcionales, como lo fue, por ejemplo, Winston Churchill.
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