| EL MUNDO EXTERIOR: RESPETEN MI INTIMIDAD El solitario, como el se�or Spock de STAR TREK, en cierto sentido se ha alejado de su planeta de origen. En el mundo ideal del solitario existen muy pocas personas, y cada cual va a lo suyo sin molestar a los dem�s. Pero el mundo real lamentablemente est� poblado en exceso de extra�os entrometidos, que se pasan el tiempo pis�ndose los talones unos a otros. Por eso los solitarios se desviven por crear peque�os �mbitos de soledad a su alrededor y pasar el mayor tiempo posible en ellos. C�MO TRATAR AL SOLITARIO D�jelo ser como es. El error m�s habitual que suele cometerse con los solitarios es obligarlos a ser como los dem�s. Ellos son distintos. Quiz� no se integren demasiado en el mundo exterior, pero son competentes y responsables, y su interioridad suele ser muy interesante. No piense que el solitario se siente inc�modo o que no es feliz porque est� solo. Para muchos de ellos, una vida llena de gente es un suplicio. M�s a�n, es probable que le compadezcan por las exigencias sociales y emocionales que tiene usted. No crea que no lo quiere �o no la quiere- porque prefiere pasar mucho tiempo lejos de su presencia o simplemente en silencio, en vez de estar en comunicaci�n con usted. Esa persona estar� muy a gusto si usted no trata de acapararlo, de llenar su silencio con ch�chara o de asfixiarlo con sus demostraciones afectivas. Busque en �l o ella signos de cari�o distintos de los habituales �te deseo�, �te necesito�, �te amo�. El hecho de que esta persona comparta su vida ya le da la medida del cari�o que siente por usted, teniendo en cuenta que los solitarios se las arreglan muy bien solos. Oc�pese de que tenga mucho tiempo para estar solo. Los que poseen aunque no sea m�s que una m�nima inclinaci�n solitaria necesitan tiempo para s� mismos a fin de sentirse plenos. Trate de no considerar como a un enemigo ese tiempo de recogimiento que �l tiene. Pero si esa manera de ser de �l choca con las fuertes tendencias emocionales y sociales suyas, sea sincero consigo mismo y reconozca que la relaci�n no va a consolidarse. Emprenda actividades recreativas para llenar el tiempo mientras su compa�ero solitario se encuentra apartado. Cuando tenga que resolver un problema con �l, apele a la l�gica y no a las emociones. El solitario suele ser muy sensato. C�MO SACARLE PROVECHO A SU TIPO SOLITARIO DE PERSONALIDAD En su capacidad para entretenerse y estar c�modo solo, no tiene usted igual. No obstante, tal vez desee mejorar su relaci�n con los dem�s, aunque s�lo sea para que ello le facilite el dedicarse a sus actividades personales. Antes que nada va a necesitar reunir informaci�n respecto a las dem�s personas, y luego aprender a emplear su lenguaje. Para empezar, consulte el ejercicio 4 que se da para los seguros de s� mismos. EJERCICIO 1. Observe las emociones. F�jese c�mo los dem�s demuestran sus sentimientos por la forma en que obran con usted y entre s�. Trate de identificar primero las emociones m�s obvias, tales como la alegr�a y la tristeza. Cuando haya adquirido pr�ctica en detectarlas, ded�quese a las expresiones m�s sutiles y delicadas del sentimiento. Acepte el hecho de que los sentimientos son muy importantes para la mayor�a de las personas, y por lo tanto es muy dif�cil herirlas. EJERCICIO 2. Analice sus propios sentimientos. Cuando est� tranquilo en la intimidad, sit�ese delante de un espejo o si�ntese con l�piz y papel y trate de determinar lo que siente en ese momento. Si no acierta a definir la emoci�n, piense qu� fue lo que sinti� la �ltima vez que tuvo alg�n roce con alguien. Por ejemplo, si un compa�ero lo presion� para que pasara m�s tiempo con �l o si un colega le hizo pasar un mal momento en el trabajo, �se sinti� frustrado, enojado, herido, incomprendido, mortificado? EJERCICIO 3. Ahora exprese un sentimiento. Si es necesario, dramat�celo o f�njalo. Si cree que lo que sinti� fue enojo, grite. Si estuvo triste, finja llorar. EJERCICIO 4. Practique la paciencia. Cuando se sienta presionado por alguien, en vez de encerrarse en s� mismo, trate de tolerar un tiempo m�s su malestar. Si est� en la ciudad y quiere escapar al campo, qu�dese un d�a m�s donde est�. Si est� acompa�ado y desea estar solo, aguarde una hora m�s. Si se encuentra en una reuni�n y siente deseos de marcharse para poder hacer lo que m�s le gusta, espere a que la reuni�n termine. Sea estoico en esto. D�gase: �Soy capaz de soportar esta molestia�. El sentido de este ejercicio no es obligarlo a hacer lo que no quiere, sino aumentar su flexibilidad y darle m�s libertad de opci�n. Si todo esto, al hacerlo asumir mayores compromisos con otros, le produce ansiedad, pruebe a hacer los ejercicios para dominar la ansiedad que se dan para los sensibles. EJERCICIO 5. Negocie con los dem�s para encontrar la forma de hacer las cosas a su modo sin perjudicar el esfuerzo com�n. Por ejemplo, llegue a un trato con su c�nyuge para que el s�bado sea el d�a que usted se reserva, y el domingo el de la familia. Trate de hacer entender a su jefe que no se encuentra bien en las reuniones y que, si lo libera de esos compromisos, estar� dispuesto a realizar trabajo adicional de alguna otra manera. A lo mejor no lo logra, pero vale la pena intentarlo. EJERCICIO 6. Hable de sus asuntos. No espere que autom�ticamente le entiendan, como tampoco espere comprender usted del mismo modo. Tal vez los dem�s, al ver su conducta solitaria, crean que no se interesa por ellos o no desea colaborar. Expl�queles que su necesidad de estar solo nada tiene que ver con ellos. Si se le presentan dificultades con los compa�eros de trabajo, d�gales francamente que est� acostumbrado a trabajar solo. Si los dem�s no hablan y usted tiene la sensaci�n de que le est�n mandando mensajes emocionales, p�dales que le cuenten lo que sienten. |
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