| EL MUNDO EXTERIOR: LA MODERACI�N Los de marcada tendencia c�moda casi con seguridad sentir�n que el mundo exterior est� poblado por muchas personas que se sienten con autoridad sobre los dem�s, y que los hacen trabajar todo el tiempo en tareas poco importantes. Los c�modos son cong�nitamente inmunes a tales reclamos, pues consideran que el trabajo es s�lo una parte de la realidad. Protegen su identidad con una actitud moderada, cumpliendo s�lo las tareas imprescindibles y dedic�ndose luego a lo que ellos consideran importante. Eso s� que es vida. C�MO TRATAR AL C�MODO Ac�ptelo tal como es. No enfoque la relaci�n con �l pensando que lo va a cambiar para que se amolde a usted. En cambio, preg�ntese qu� es lo que le atrae de esa persona. Valore a sus amigos, padres, c�nyuges o hijos c�modos por las cualidades que poseen, en vez de lamentar las que no poseen. Si tiene problemas con un c�modo, preg�ntese si no surgen de que ambos se rigen por distintos c�digos de valores. Quiz� usted tenga una manera de ser emprendedora, que siempre busca el �xito, mientas que el otro valora m�s la posibilidad de hacer lo que le gusta. En vez de creer que su propio sistema es superior, preg�ntese si ambos estilos podr�an coexistir o complementarse. A lo mejor usted puede tomar a su cargo las cosas necesarias para lograr el �xito, mientras que el c�modo llevar�a la delantera en lo que se refiere a la comodidad y la autorrealizaci�n personal, y as� juntos podr�an disfrutar de los beneficios. En cualquier caso, trate de entender la filosof�a de la vida y el punto de vista de esa persona. Sea realista. Sepa que vivir con un ser c�modo le exigir� m�s sacrificios a usted que a �l o ella. �Est� dispuesto a hacerlos sin resentimiento ni rencores? H�gase la vida m�s f�cil. Las personas c�modas no sintonizan autom�ticamente con lo que es importante para el otro. En vez de esperar que �l lo imagine, expl�quele cu�les son las cosas m�s valiosas que usted espera. Por ejemplo, si quiere que su c�nyuge c�modo asista a una reuni�n en la escuela, d�gale que es importante que vayan los dos. Menci�nele expresamente la hora y el lugar y, de ser necesario, lo que debe ponerse tambi�n. Si �l plantea objeciones, p�dale que lo haga POR USTED, pero reserve ese recurso para las cosas a las que realmente asigne mucho valor. Los c�modos suelen defender obstinadamente su derecho a hacer lo que les place. Ofr�zcase para colaborar en algo que haya que hacer, o bien haga un trato con �l. ('Dime qu� repuesto tengo que comprar para arreglar el equipo. Yo voy y lo compro, as� luego lo instalas y podemos seguir escuchando m�sica. �De acuerdo?'). Pero si �l o ella no lo hace, no se lo reproche ni se ofenda. Tenga una mentalidad pr�ctica. Busque otra manera de lograr lo que el c�modo no hace; por ejemplo, lleve el equipo a alguien que se lo arregle. Cuando el c�modo comienza a dejar algo para despu�s, a olvidarse o a negarse a hacerlo, preg�ntele: '�Est�s enojado por algo?' A los individuos con este tipo de personalidad suele costarles mucho expresar abiertamente su enojo. Trate de compartir los gustos del c�modo. Observe sus h�bitos y rutinas y participe en ellos. Si le gusta salir a caminar despu�s de cenar, vaya con �l. Acerque un sill�n y si�ntese a ver la TV con �l, o jueguen juntos una partida de cartas. Aprenda a jugar al tenis, si es necesario. El c�modo no tiene por qu� estar solo cuando hace sus cosas. Usted puede enriquecer la relaci�n y hacerse valorar por �l si organiza sus horarios para poder acompa�arlo en los momentos del d�a en que �l disfruta m�s. Y a lo mejor, qui�n sabe, puede que luego est� m�s dispuesto a complacerlo a usted. Cu�delo mucho. Los c�modos son muy exigentes cuando se trata de reclamar mimos y cari�os. C�MO SACARLE PROVECHO A SU ESTILO C�MODO DE PERSONALIDAD Si usted es c�modo, su manera de ser lo inclina m�s a la introspecci�n que a mirar hacia fuera. Ampl�e su perspectiva con el ejercicio 3 presentado para el tipo seguro de s� mismo de personalidad. �Qui�n es esta persona? Este ejercicio le ense�a a obtener informaci�n sobre las personas. Observe adem�s c�mo obtienen placer las personas de su vida. �Qu� es importante para ellas? �Qu� las hace felices? EJERCICIO 1: Preg�ntese si hay algo que pueda hacer para ayudar a otros a disfrutar m�s de las cosas que los hacen felices. Por ejemplo, si su esposo disfruta teniendo un jard�n ordenado, �puede usted contribuir? A lo mejor a �l o ella le agrada tener algo de tiempo para s�; qu� bendici�n ser�a que usted se ocupara de cuidar al ni�o, o de alguna otra tarea, aunque no fuera m�s que durante una hora. No lo tome como un trabajo, sino como algo placentero, porque cuanto m�s ayude al otro a disfrutar, mayor ser� el placer compartido. Pi�nselo. EJERCICIO 2: La dilaci�n es la forma natural que tiene el c�modo de aumentar los momentos placenteros de la vida. Pero puede acarrearle problemas con los dem�s, y enloquecerlo a usted y a quienes lo rodean cuando llega el momento de terminar algo. Entonces, piense en esto: es estupendo concluir las cosas a tiempo, o incluso antes, como seguramente ya habr� comprobado en ocasiones anteriores en las que haya postergado hacer lo que deb�a. Piense tambi�n en esto: si lo hace hoy, tendr� m�s tiempo libre ma�ana y nadie se va a enojar. Los cuatro ejercicios siguientes son especiales para combatir la costumbre de dejar todo para despu�s. EJERCICIO 3: H�galo divertido. Cada vez que tenga que completar una tarea, busque la forma de pasar bien ese momento o de gratificarse despu�s. Por ejemplo, lleve un walkman cuando se dedique a rastrillar las hojas del jard�n o a fregar el suelo, ponga una pel�cula en el v�deo cuando se decida a ordenar todos los comprobantes de impuestos. Si tiene que hacer algo en la oficina, gratif�quese despu�s. En cuanto haya terminado, vaya a comer a un restaurante o saque entradas para ir al teatro. Tambi�n puede visitar una agencia de viajes y empezar a planificar las siguientes vacaciones... o haga el amor con su pareja esa noche. EJERCICIO 4: Haga una parte. Las tareas dif�ciles se vuelven m�s f�ciles si se comprende que no es necesario hacer todo de una sola vez. Si va poco a poco, no tendr� que renunciar a todas las cosas que le divierten en la vida. Por ejemplo, si tiene que escribir una monograf�a, en vez de realizarla de un tir�n -lo que le puede llevar muchas horas, d�as o semanas-, si�ntese ahora mismo y redacte una aproximaci�n. O bien, prop�ngase levantarse cuando haya terminado las dos primeras p�ginas. Luego pare y v�yase a hacer algo que le guste. M�s tarde, o al d�a siguiente, avance un poquito m�s. Los tramos peque�os se suman r�pidamente si se tiene la constancia de continuarlos sin pausa. EJERCICIO 5: H�galo ahora. Apenas se ponga a pensar en algo que tiene que hacer y prefiere dejar para m�s adelante, h�galo ya. Despu�s, si�ntase maravilloso por haberlo hecho. |
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