LO QUE NO TIENEN: CONCIENCIA NI COMPASI�N
Casi todas las personas interiorizamos en la conciencia las normas b�sicas de la sociedad y la cultura. Creemos que est� mal herir o explotar al pr�jimo. Creemos que se debe respetar la letra o el esp�ritu de la ley. Consideramos nuestro deber proteger y mantener a nuestros hijos, etc. Algunos (como los concienzudos) tienen una conciencia m�s estricta que otros, pero los que padecen el trastorno antisocial tienen muy poca o ninguna. Desde�an las reglas de la sociedad. Se apropian de cualquier cosa que desean, ya se trate de un bien, del sexo o incluso de la vida. Conocen la diferencia entre el bien y el mal en el sentido legal, pero no les importa en lo m�s m�nimo. Tienen muy poca compasi�n por los dem�s y a menudo encuentran justificaci�n para sus actos crueles, destructivos o malignos.

Muchos de los individuos que sufren este trastorno est�n en las c�rceles, o lo estar�n alg�n d�a. Es el que m�s com�nmente se diagnostica a los delincuentes, y se encuentra hasta en el 75% de la poblaci�n carcelaria. Pero la conducta inescrupulosa, totalmente ego�sta y explotadora no es privativa de los reclusos. En la vida privada y en la p�blica, los antisociales usan y abusan de otras personas, se aprovechan de ellas y lo hacen siempre sin el menor remordimiento. Suelen ser sumamente astutos y en el acto descubren los puntos d�biles de los dem�s. Con el fin de obtener lo que desean, estimulan la compasi�n del otro, lo seducen, le dicen lo que quiere o�r o lo que le va a llegar al coraz�n. El antisocial es capaz de embaucar a una persona de edad para que le entregue sus escasos ahorros, y luego sentirse orgulloso de la haza�a.

Obviamente, los antisociales rara vez pueden entablar una relaci�n de pareja profunda, cari�osa, responsable. Su capacidad de amar o de solidarizarse es tan limitada que raramente pueden mantener una relaci�n durante m�s de un a�o con una sola persona. Suelen tener hijos, porque pese a sus intensos apetitos sexuales, no se preocupan por las consecuencias.


OBRAR SIN REFLEXIONAR
Los antisociales no toleran la frustraci�n. Si se los contrar�a, o si sencillamente se los molesta, reaccionan con desenfreno contra sus familiares, o contra cualquiera que accidentalmente tengan cerca. No piensan en las consecuencias, no planifican por adelantado y no aprenden con la experiencia. En una palabra, no piensan antes de actuar: obran por impulso. M�s a�n, no tienen miedo, y al parecer no padecen esa angustia que a casi todos los mortales les sirve de freno para no llevar a cabo sus malos deseos. Posteriormente, no tienen remordimientos.


LA INCIDENCIA, LA PREDISPOSICI�N Y LOS RIESGOS
Seg�n ciertos c�lculos, en los EE.UU., por ejemplo, aproximadamente el 3% de los hombres y menos del 1% de las mujeres padecen este trastorno. Al parecer, el n�mero va en aumento, y es m�s com�n en las clases socioecon�micas m�s bajas, especialmente en las zonas urbanas pobres, donde las familias se hallan fragmentadas.

El trastorno est� �ntimamente relacionado con la familia. Es �cinco veces m�s com�n entre los parientes biol�gicos de primer grado (padres, hermanos, hijos) de hombres que padecen el trastorno que entre la poblaci�n en general�, se afirma en el DSM-III-R.


FACTORES BIOL�GICOS
Estudios practicados con hijos de padres antisociales revelan en ellos una predisposici�n a contraer el trastorno mucho mayor que en el resto de la poblaci�n. Esto se da aunque los ni�os hayan sido adoptados por otra familia al poco tiempo de hacer nacido. Este dato sustenta firmemente la hip�tesis de que cierto factor biol�gico ser�a una de las causas de que algunos individuos contrajeran el trastorno antisocial de la personalidad.

Uno de esos factores biol�gicos tal vez heredados es el esquema de excitaci�n cerebral, caracter�stico de muchas personas con s�ntomas antisociales. Los estudios sobre la excitaci�n del cerebro demuestran que el sistema nervioso de algunas personas antisociales tiene una excitaci�n relativamente escasa. A diferencia de los individuos con el trastorno de evasi�n, que se apartan de los est�mulos porque son extremadamente excitables, los antisociales quiz� necesiten una estimulaci�n excesiva.

Es posible que posean bajos niveles de serotonina, una sustancia cerebral que ayuda a regular el sistema nervioso central. El bajo nivel de serotonina se relaciona con una conducta violenta e impulsiva.


REALIDADES DEL MEDIO AMBIENTE
Los factores biol�gicos no son los �nicos causantes. El hijo de padres antisociales corre mayor riesgo de contraer el trastorno, tal como el adoptado por un padre antisocial. Los progenitores que tienen este temperamento forman familias ca�ticas, violentas e inestables. Es muy com�n que hayan padecido graves abusos, se los haya sacado del hogar y se hayan criado sin ninguna figura parental. Otros quiz� hayan nacido con temperamentos que provocaron la hostilidad y el rechazo por parte de padres insensibles, inmaduros o crueles. Algunos investigadores creen que la conducta en los ni�os se debe a que no han podido crear un adecuado v�nculo con un progenitor durante su primer a�o de vida.

Los ni�os que padecen tales indignidades aprenden de inmediato que el mundo es hostil, frustrante y mezquino. No cuentan con el modelo de adultos responsables que les ense�en a dominar o canalizar sus impulsos. Aprenden a no confiar en nadie y a no preocuparse por nadie, salvo por ellos mismos. Quiz� aprendan tambi�n que la conducta depravada es una manera de dar rienda suelta a sus sentimientos.

C�MO TRATAR A LOS ANTISOCIALES
Aunque vaya en contra de sus principios, no crea que puede confiar, ayudar ni reformar a un antisocial. Recuerde que son personas muy arteras y h�biles. No se deje enga�ar. Proteja sus propios intereses y al�jese. Si no puede apartarse, busque usted ayuda terap�utica.
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