| ESTADOS DEPRESIVOS Los s�ntomas que presenta una persona deprimida pueden ser muy variados y con una evoluci�n diferente en el tiempo. Pero en general, cualquier persona deprimida es probable que presente un conjunto de s�ntomas y signos (o s�ndrome depresivo) que se puede reducir a cinco grandes n�cleos: � S�ntomas an�micos: Tristeza, abatimiento, pesadumbre o infelicidad, son los habituales. A veces predomina la irritabilidad, sensaci�n de vac�o o nerviosismo. Incluso en casos de depresi�n grave se pueden negar los sentimientos alegando incapacidad de sentir. � S�ntomas motivacionales y conductuales: La apat�a en hacer cosas, la falta de capacidad de disfrute, la desmotivaci�n ante cualquier cosa que anteriormente causaba placer. Aparece, as� mismo, un enlentecimiento generalizado de respuestas motoras, habla, gesto. � S�ntomas cognitivos: El rendimiento cognitivo est� afectado. La memoria, la atenci�n y la capacidad de concentraci�n puede llegar a resentirse dr�sticamente, incapacitando el desempe�o de tareas cotidianas. El contenido del pensamiento tambi�n est� alterado, apareciendo la p�rdida de autoestima, la inferiorizaci�n, la devaluaci�n... � S�ntomas f�sicos: Aparecen problemas de sue�o, p�rdida de apetito y alteraci�n del deseo sexual, molestias corporales difusas, dolores de cabeza o de otras partes del cuerpo, n�useas, v�mitos... � S�ntomas interpersonales: Existe un deterioro en las relaciones con los dem�s. Se siente rechazo y aislamiento. PROFUNDIZACI�N El miedo, la ira y la depresi�n pueden estar vinculados al estr�s, una cuesti�n que es necesario tratar en este curso. Se llama estr�s a un conjunto de manifestaciones fisiol�gicas y psicol�gicas caracter�sticas, asociadas al sobreesfuerzo impuesto al funcionamiento normal del individuo. Suelen producirse cuando la persona valora la demanda externa como peligrosa para el propio bienestar y como algo que excede a sus propios recursos o capacidades de afrontamiento. El estr�s se padece cuando nos sometemos a esfuerzos muy continuos en el tiempo, exigi�ndonos un alto nivel de ejecuci�n , como en ex�menes, trabajos, la realizaci�n de muchas actividades a la vez... El problema no es la TENSI�N - o stress - sino LA TENSION CONTINUA, el STRESS CRONICO. El l�mite entre uno u otro se fija incluso con dos nombres diferentes : SCP (stress a corto plazo) y SLP (stress a largo plazo). El SCP debe ser bienvenido porque es excitante, placentero y enriquecedor de la vida. Disfrutamos el "cosquilleo" que nos produce la irrupci�n de la hormonas del stress en la corriente sangu�nea. Durante esos momentos nos sentimos brillantes, pensamos con mayor lucidez y actuamos con m�s efectividad. Los investigadores tambi�n ponen en evidencia que los animales viven m�s tiempo cuando son sometidos a SCP intermitentes, porque as� desarrollan las gl�ndulas adrenales y se mantienen los mecanismos de defensa neurohormonal trabajando en un nivel de m�xima eficiencia. Las personas estresadas est�n tensas, agitadas, preocupadas, inquietas o sometidas a presi�n. No obstante los individuos pueden estar estresados de muchas maneras diferentes. Pueden ser personas asustadas o huidizas, o presionadas y compulsivas. Pueden intentar hacer mucho m�s de los que les apetece, pueden intentar actuar de formas que en realidad les resultan inc�modas, ya sea para agradar a los dem�s o para hacer frente a las circunstancias. Las situaciones que provocan stress son aquellas que tienden a los extremos: o bien llevar un estilo de vida muy inactivo, consecuencia de la depresi�n, o llevar un estilo de vida muy activo y ocupado; tener una actitud negativa y oscura, o bien negar los problemas de nuestro entorno: tener baja autoestima, o bien un concepto excesivamente elevado de nosotros mismos. Ser descuidados, o preocupados por hacer las cosas a la perfecci�n. Evitar el trabajo o presionarnos (que no es lo mismo que exigirnos) a nosotros mismos para realizar determinada tarea. Estar restringidos por rutinas compulsivas, o sentirnos impulsados a realizar cambios constantes. Temer a la incomodidad f�sica, o sentirnos impulsados a asumir grandes riesgos para demostrar qui�nes somos o queremos ser. Sentirnos inc�modos a la hora de tomar decisiones, o sentirnos impulsados a controlar todas las decisiones que tomamos. Es posible que tengamos miedo a expresar nuestras opiniones, o que sintamos que siempre tenemos que conseguir que los dem�s nos sigan. O si somos iracundos, o bien nos guardamos nuestra ira. Estar en cualquiera de los dos extremos de cualquiera de las dos escalas de la Inteligencia Emocional puede producir stress. El extremo inferior suele venir acompa�ado de angustias, miedos, y de evitaci�n de conductas equilibradas. El extremo superior suele venir acompa�ado de presi�n, de tensi�n y de conductas compulsivas. La l�nea divisoria del stress con el trastorno de ansiedad es muy tenue, tanto, que el estr�s se incluye dentro de los trastornos de ansiedad. |
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