| PROFUNDIZACI�N La Inteligencia Emocional comienza con la autoconciencia. El t�rmino conciencia se usa para distinguir, entre las funciones mentales, las caracter�sticas que se refieren tanto al llamado 'estado de conciencia', o para designar los procesos internos del hombre de los que es posible adquirir conciencia, y es en este �ltimo sentido que utilizamos el t�rmino autoconciencia. En el primer caso, la conciencia es vigilancia o estado de alerta y coincide con la participaci�n del individuo en los acontecimientos del ambiente que le rodea. La presencia o asistencia consciente a las modificaciones que se suceden en la propia interioridad (autoconciencia) fue un fen�meno observado ya por Leibiniz y constituye el objeto propio de la psicof�sica. En lo referente al problema de la conciencia, en cuanto autoconciencia debe ponerse en relaci�n con el de la comunicaci�n de los conocimientos de conciencia, que, forzosamente, s�lo puede tener lugar por medio del lenguaje. Conciencia viene as� a ser sin�nimo casi de comunicaci�n, tanto si el di�logo es interior como si es exterior. La autoconciencia no es una funci�n tan simple y directa como pudiera parecer a primera vista, y menos respecto a nuestras emociones. Si digo que estoy enojado/a, quiz� lo est�, pero puede que tambi�n est� equivocado/a. Puede que en realidad tenga miedo, est� celoso/a, o que sienta las dos cosas. �C�mo hacemos para tener una conciencia exacta de lo que nos est� pasando (en el cuerpo) y qu� estamos sintiendo (en la mente)? A esta pregunta responde el principio de la autoconciencia, primer paso de la Inteligencia Emocional, porque �sta s�lo se da cuando la informaci�n afectiva entra en el sistema perceptivo. Por ejemplo, para poder controlar nuestra irritabilidad debemos ser conscientes de cu�l es el o los agentes desencadenantes, y cu�l es el proceso por el que surge tan poderosa emoci�n; s�lo entonces podremos aprender a aplacarla y a utilizarla de forma apropiada. Para evitar el desaliento y motivarnos, debemos ser conscientes de la raz�n por la que permitimos que ciertos hechos o las afirmaciones negativas sobre nosotros afecten nuestro �nimo. Para ayudar a otros a ayudarse a s� mismos, debemos ser conscientes de nuestra implicaci�n emocional en la relaci�n. La clave de la autoconciencia est� en SABER SINTONIZAR con la abundante informaci�n -nuestros Sensaciones, Sentimientos, Valoraciones, Intenciones y Acciones - de que disponemos sobre nosotros mismos. Esta informaci�n nos ayuda a comprender c�mo respondemos, nos comportamos, comunicamos y funcionamos en diversas situaciones. Al procesamiento de toda esta informaci�n es a lo que llamamos autoconsciencia. Un alto grado de autoconciencia puede ayudarnos en todas las �reas de la vida, y especialmente en ella ense�anza, el estudio y el aprendizaje. |
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