MODULO 1    
LOS COMPONENTES DEL APRENDIZAJE

INTRODUCCI�N AL M�DULO

'SE APRENDE UNA MATERIA, PERO SE ENSE�A A UNA PERSONA'
En el proceso de aprendizaje intervienen diversos elementos, y de la interacci�n entre �stos depende el �xito de ese proceso.

Los elementos que intervienen en el aprendizaje, como lo conocemos hasta hoy, pueden ser clasificados de esta manera:

COGNOSCITIVOS :
1)  Los datos, informaciones y habilidades que se deben estudiar y comprender.
2)  Las t�cnicas y estrategias de exposici�n y de estudio (did�ctica) a trav�s de las cuales se aprende.
3)  Los soportes materiales y tecnol�gicos de que se dispone para desarrollar la ense�anza.

AFECTIVOS :
1)  La forma en que se relacionan profesores y alumnos.
2)  La forma en que se relacionan los alumnos entre s�.
3)  La constituci�n familiar de cada alumno.
4)  El inter�s y la motivaci�n que tenga el alumno respecto a cada materia.

SOCIALES :
1)  El tipo de escuela en la que se imparten las clases.
2)  La situaci�n social de los alumnos.
3)  La situaci�n econ�mico-social de los profesores.

Teniendo en cuenta estos factores que constituyen el proceso de aprendizaje, podemos hablar de integralidad o parcialidad en la educaci�n, o tambi�n, distinguir que instrucci�n no es lo mismo que educaci�n; aqu�lla se refiere al pensamiento, y �sta incluye a los sentimientos y las emociones.

Con frecuencia utilizamos el adjetivo "integral" para distinguir algunos productos (el pan, las reservas naturales, la educaci�n) de otros que consideramos parciales, reduccionistas, unilaterales, o poco naturales. Pero, �qu� significa exactamente cuando lo aplicamos a la educaci�n? Responder que "instruir no es lo mismo que educar" tampoco es demasiado expl�cito.

La Inteligencia Emocional plantea la necesidad de educar en "actitudes y valores" en contraposici�n a la mera instrucci�n de contenidos. Pero cualquier programa de esta naturaleza no podr�a ser seguido burocr�ticamente, es decir, que se explicaran los valores, se describieran las actitudes o se memorizaran las normas como si se tratara de los grandes r�os de Europa o del teorema de Pit�goras.

�C�mo cubrir, por lo tanto, la distancia entre educaci�n e instrucci�n? Es m�s: �c�mo hay que educar las actitudes, los valores y las normas individuales para que sean coherentes con actitudes, normas y valores colectivos, de manera que obtengamos una sociedad m�nimamente cohesionada?

Antes era m�s f�cil: los valores individuales y los colectivos se pod�an deducir de ciertos principios dogm�ticos o sagrados (m�ticos, religiosos, metaf�sicos o �pico-patri�ticos...). La raza, la religi�n, la patria, el sexo, la raz�n, la cultura... eran presentados como los cimientos de unos valores y normas de conducta a la vez individuales y colectivos.

Los que no se aceptaban estos principios eran tachados, con mucha frecuencia, de heterodoxos (que etimol�gicamente significa "el que tiene otra opini�n"), o de marginales. Y eran castigados o marginados. Pero en la sociedad de la tolerancia, eso ya no puede funcionar as�.

Algunos opinan que, precisamente en una sociedad democr�tica, en la que los actos de pensar, de expresarse, de manifestarse, de asociarse, constituyen derechos personales y, por tanto, libertades reconocidas, es donde m�s conviene predicar ciertos mitos que aseguren la cohesi�n social, y que obliguen a los dem�s, aunque sea suavemente, a integrarse. Pero obtendr�amos as� una sociedad cohesionada de manera paternalista, en la que los valores no ser�an la comunicaci�n humana, el gozo art�stico o la emoci�n de la fiesta, o del deporte, o el sentido de la trascendencia, sino tal lengua, tal literatura, tal fiesta obligatoria, tal club deportivo paradigm�tico o tal dios del lugar.

En una sociedad que queremos democr�tica y tolerante, es necesario que se practique un cultivo de las emociones, los sentimientos y la voluntad con el fin de aceptar el bien com�n, aunque no coincida con nuestros intereses individuales.
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