| Cartas,
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| Sobre los destinatarios de esta carta, ver la breve indormación contenida en avanzar |
Acabo de recibir su carta. La mía, más que una
carta de respuesta, quiero que sea una conversación con usted y con la muy
amable doña Laura. Ahora que los dos se han entregado a Cristo, cuidado con no
caer en la tibieza; antes bien, mi deseo es que crezcan de virtud en virtud.
Pues si se dejan atrapar por este vicio de la tibieza, jamás lograrán ser
hombres espirituales, o bien unos fariseos, más que cristianos -para decirlo
todo con una palabra apropiada. El tibio, lo mismo que el fariseo, al convertirse
evita por cierto las faltas más graves, pero se deleita en las leves, o sea no
experimental el más mínimo remordimiento por ellas. Así, por ejemplo, deja
por cierto de blasfemar, o de injuriar al prójimo; pero no se hace ningún escrúpulo
en enfadarse algún poco, o bien en obstinarse tercamente en su parecer, sin
amoldarse a la opinión ajena. Da un corte, es verdad, a la mala costumbre de
difamar al prójimo, pero cree no cometer ninguna falta con pasar el día entero
en habladurías inútiles y ociosas. En lo referente a comida y bebida, jamás excederá
como un comilón o un borracho; sin embargo, no desdeña golosinar comiendo sin
necesidad manjares de su gusto. No cae en las sensualidades viciosas de la
carne; sin embargo, le gustan las conversaciones frívolas o las diversiones
dudosas. Acaso llegará a consagrar un par de horas a la oración;
pero el resto del día lo pasa en puras distracciones. No brega, es verdad, para conseguir honores; mas si
le vienen o es halagado, se complace en ellos hasta caer en éxtasis. Lo que acabo de decirles con algunos ejemplos, extiéndanlo
a las varias circunstancias de la vida. Basta que sepan concluir que el fariseo
-o tibio- recorta de su vida lo más grrave, pero guarda lo leve; rehuye de lo ilícito,
pero lo permitido es todo suyo; se refrena en las obras sensuales, pero gusta de
los deleites de la vista. En resumidas cuentas el tibio quiere el bien, pero no todo el bien; se refrena en parte, pero no en todo; sabe comedirse en ciertas cosas, pero no lo quiere en todas. Yo no digo que debe hacerlo todo de golpe o en breve tiempo, por partes y poco a la vez.
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