Taxonomía
y filogenia |
La clasificación animal
La clasificación biológica
es una rama científica cuya base teórica trabaja
mediante la descripción, resaltando las semejanzas de parentesco
existentes entre especies. El objetivo fundamental de clasificación
es establecer un conocimiento de las leyes que rigen la evolución
orgánica y las relaciones causales entre los organismos.
En sí la idea de clasificación nos
dice que ciertos objetos, grupos o clases pueden agruparse según
las semejanzas que tengan en común; mientras que la determinación
ubica al objeto en una clase o grupo dentro de una clasificación
antes establecida.
La Taxonomía es un método por el cual
se clasifican los grupos de organismos vivos en taxones a los
que se les da un nombre siguiendo bases, principios, reglas y
procedimientos.
Según un grupo de bases, principios, procedimientos y reglas
que incluyen a la clasificación, la determinación
y la taxonomía se establece el estudio de las clases y
diversidad de todos los organismos y las relaciones existentes
entre ellos, o sea la sistemática.
Un taxón (taxa: plural) alude a un grupo de
organismos considerado como unidad de cualquier rango en un sistema
de clasificación.
Existen en biología dos tipos de Taxones:
Naturales: Son aquellos grupos de organismos
que existen en la naturaleza, en la sistemática filogenética
concierne a los organismos monofiléticos (especie ancestral
y descendientes) o a una especie particular.
Artificiales: Son los organismos que no existen
en la naturaleza, no son monofiléticos (Insecta, Reptilia).
La categoría denota un nivel o un rango en
una clasificación de carácter jerárquico,
estas son por ejemplo:
Especie, género, orden, clase, phylum, reino.
El primer intento de la cultura occidental de clasificar
a los organismos fue por parte del filósofo Aristóteles
que se basó en semejanzas de forma y estructura. Su clasificación
prevaleció durante dos siglos de ciencia, hasta que durante
el siglo xv con el renacimiento de la ciencias y con ellas la
ciencia natural comenzó un lento y tortuoso progreso. La
clasificación se vio definitivamente confirmada, luego
de siglos sin una clasificación unificadora, por la obra
donde se establece el sistema taxonómico de nomenclatura
binominal: Systema naturae publicada el 1 de enero de 1758 (fecha
concebida como inicio de la nomeclatura oficial) por el botánico
Sueco Carl Von Linné (1707-1778).
El sistema binominal establece que una especie debe
ser nombrada por dos palabras latinas o latinizadas. El primer
nombre debe referir al género al cual pertenece y debe
comenzar con mayúscula. El segundo nombre debe referir
a la especie en cuestión y comenzar con letra minúscula.
Así estas dos palabras combinadas designan el nombre de
la especie, por ejemplo Leo onca (Yaguareté); Hoplias malabaricus
(Tararira o tarucha); Vanellus chilensis (Tero); Bothrops ammodytoides
(Yarará ñata), etc.
La ley de prioridad propone que un nombre dado a un
taxón por vez primera en una publicación tiene prioridad
con aquellos nombres aparecidos en publicaciones posteriores.
Este sistema clasificatorio linneano comprende tres factores fundamentales:
Universalidad
Singularidad
Estabilidad
Excluye los nombre vulgares como los escritos entre
paréntesis en los ejemplos anteriores. Los nombres vulgares
carecen de singularidad y son propensos a variar en el tiempo,
por ejemplo Leo onca tiene un nombre vulgar derivado del Guaraní,
"Yaguareté" a sus vez trasnformado en "Yaguar"
o "jaguar" y los conquistadores españoles lo
llamaban "tigre".
La categorización en jerarquías de Linné
comprendía a Clases, Orden, Géneros y Especies.
La clasificación linneana estudiada e interpretada por
diversos autores, progresó ampliamente durante los siglos
procedentes, asi hoy esta clasificación comprende una jeraquización
de especies en géneros, éstos en familias, la familias
en órdenes, los órdenes en clases, las clases en
Phyla y los Phyla en reinos.
Tomando por ejemplo a nosotros los seres humanos,
la clasificación de éstos sería:
Reino: Animal
Phylum: Chordata
Subphylum: Vertebrata
Clase: Mammalia
Subclase: Eutheria
Orden: Primates
Suborden: Anthropoidea
Familia: Hominidae
Género: Homo
Especie: Homo sapiens
Existen casos en que una especie es subdividida en
subespecies en donde se amplia la nomeclatura binominal en trinominal.
Tanto los nombres indicados para los géneros,
subespecies o específicos deben escribirse en cursiva.
Las categorías por encima de la especie son
sustantivos uninominales y se escriben con mayúscula.
El grupo del género contiene las categorías
de género y subgénero, en este último caso
se debe escribir entre paréntesis, entre el nombre genérico
y el específico.
El grupo Familia comprende las categorías,
tribu, subfamilia, familia, superfamilia. Un nombre del grupo
familia se forma por adición al radical del género
los subfijos siguientes:
Tribu: ini
Subfamilia: inae
Familia: idae
Superfamilia: oidea
El término Especie tiene hoy día dos
perspectivas diversas, una referencia a la especie como taxón
mientras que la otra como categoría.
Especie como Taxón: Referencia a un organismo
animal o vegetal concreto: Bufo bufo, Homo sapiens, felix onca,
etc. Las especies como taxa son particulares, individuales.
Especie como categoría: la clase que contiene
todos los taxa de rango específico. En la biología
moderna se reconocen dos principales conceptos de especie como
taxón, aquel de la especie biológica o bioespecie:
población efectiva y potencialmente interfecunda en grado
de poder dar prole fértil y reproductivamente aislada de
aquellas poblaciones similares. Al otro concepto de especie se
lo denomina especie filogenética: el conjunto más
pequeño diagnosticable de individuos ligados entre ellos
de relación anterior-descendiente, reconocible sobre la
base de uno o más caracteres derivados.
Existen también otros conceptos de especie tales como especie
tipológica, especie ecológica, morfoespecie etc.
También existen distinciones más generales como
especies hermanas (sistemática filogenética).
En paleontología es inaceptable el concepto
de bioespecie ya que las especies por la cual se ocupa se tratan
en realidad de géneros extintos conocidos por restos fósiles
incompletos fundados por características morfológicas,
medibles y cuantificables pero en modo subjetivo. Para limitar
el factor subjetivo se atribuyen a una morfoespecie poblaciones
e individuos con un campo de variabilidad morfológica paragonable
a aquellas de especies fósiles o vivientes posiblemente
afines desde el punto de vista sistemático.
Todas las especies que comparten un cierto número
de parentesco morfológico poseen una dimensión temporal.
Una línea evolutiva o una especie que el tiempo fue representada
por poblaciones reproductivamente relacionadas se subdivide en
mas entidades sobre la base de caracteres morfológicos
y estratigráficos: cronoespecie o "crono-subespecie"
la cual no representa una entidad real en la naturaleza, solo
es un concepto operativo arbitrario. Este concepto de especie
o subespecie es incompatible con aquel de especie filogenética.
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