Reseña histórica de la paleontología.

La paleontología es una ciencia relativamente joven ya que su desarrollo en el seno de la cultura occidental comenzó a fines del siglo XVIII.
Algunos paleontólogos o científicos dedicados a la historia de la ciencia sostienen que el interés humano por los fósiles se remonta a las primeras culturas ya que, aseguran, se han hallado fósiles en tumbas muy antiguas. Otros sugieren que esos fósiles podrían haber sido considerados por las antiguas civilizaciones como objetos mágicos. Como fuere es improbable que consideraran a los fósiles por su verdadero significado y es por parte de algunos antiguos filósofos clásicos que nos llegan las primeras interpretaciones adecuadas. Tal es el caso de Senofane de Colofone (565-470 a.C.) y Empédocles de Agrigento (490-430 a.C.) quienes consideraban a los fósiles como restos de organismos del pasado diferentes a aquellos vivientes actualmente. Aristóteles (384-322 a.C.) que es considerado el padre de la zoología, interpretaba a los fósiles como estructuras formadas en las rocas por una fuerza natural que denominó vis formativa. Aristóteles Esta idea aristotélica del origen aberrante de los fósiles preponderó durante todo el medioevo y sólo cambió el nombre de la fuerza natural por vis plastica acuñada por Albret von Bolstaed hasta que Leonardo da Vinci (1452-1519), que en sus amplísimos estudios incorporó a los fósiles, afirmó sin dudas que los éstos tenían un origen orgánico e indicó correctamente que el mar invadió la tierra firme en sucesivas ocasiones y que en las fases de retiro se depositaron fangos y arenas que se solidificaron en el interior de conchas marinas transformándose en fósiles. Fue sin dudas quien indicó por primera vez de manera aproximativa un proceso de fosilización pero a pesar de ello la idea aristotélica persistió con su vis formativa hasta mitad del siglo XVIII cuando el naturalista francés George Louis Leclerc de Buffon (1707-1788) publicó su obra Histoire naturelle en donde consideraba finalmente a los restos fósiles como organismos en un tiempo vivientes diferentes con respecto a los actuales y entre ellos sobre la base del período de vida.
Carl Von Linné (1707-1778) Durante todo el transcurso de la segunda mitad del siglo XVIII prosperaron las investigaciones y colecciones zoológicas y paleontológicas por lo que fue necesario establecer un sistema de clasificación y denominación que surgió de la obra Systema naturae publicada el 1 de enero de 1758 por el botánico Sueco Carl Von Linné (1707-1778) Este estableció el sistema taxonómico de nomenclatura binominal por el cual una especie viene definida por dos nombres: el primero en letra inicial mayúscula refiere al género mientras que el segundo en minúscula refiere a la especie. La nomenclatura zoológica oficial inicia desde la fecha de publicación de la obra antes citada. A fines del siglo XVIII nace la paleontología científica. El inglés William Smith (1769-1839) establece las bases de la estratigrafía o sea, que los estratos tienen dimensiones geográficas amplias manteniendo constantes las características litológicas como paleontológicas y verifica que rocas distintas estaban caracterizadas por igual contenido paleontológico. Destacó que en estratos sobrepuestos se encontraban asociaciones paleontológicas diferentes y que esta sucesión era constante. Este último punto fue inspirado por el principio de superposición formulado por Nicolaus Steno (1631-1687), quien afirmaba que los sedimentos se depositan horizontalmente y que los estratos más antiguos yacen debajo de los mas jóvenes.

Charles Lyell (1797-1875) Junto con el nacimiento de la paleontología el desarrollo de la geología se intensifica con el Principio del uniformismo o actualismo de los ingleses James Hutton (1726-1797) y Charles Lyell (1797-1875) que sostiene que la tierra evolucionó en el curso de su historia por los mismos factores y por las mismas fuerzas que en la actualidad.
El mismo efecto que hizo el uniformismo al desarrollo de la geología fue para la paleontología la formulación de la ley de correlación la cual consideraba a todas las estructuras del cuerpo de un animal dependientes entre sí y que una modificación de una parte anatómica introduce un cambio en el resto del organismo. Nacía la anatomía comparada y la paleontología de vertebrados por el trabajo del naturalista francés George Cuvier (1769-1832). Este afirmaba que podía reconstruirse el aspecto de un animal sobre la base de la morfología de algunas partes esqueléticas e hizo la demostración de ello con fósiles marsupiales del eoceno de París. Cuvier, que era un linneano convencido, sostenía la estabilidad de las especies e introdujo la idea del catastrofismo o sea que, atribuía las diferencias sustanciales entre las especies presentes en sedimentos de edades distintas a catástrofes de índole geológica.
En contraposición al catastrofismo, la obra Philosophie Zoologique publicada en 1809 por Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829) afirmaba la teoría evolucionista de las modificaciones biológicas debida a una adaptación de los organismos al ambiente. Ya sea por la popularidad de la cual gozaba Cuvier en el momento o por razones de convencimiento religioso o filosófico de la época, las opiniones de Lamarck fueron eclipsadas por el catastrofismo.
Charles Darwin Sin lugar a dudas fue durante el siglo XIX que cambiaron y se asentaron definitivamente las bases de la biología moderna. Las ideas religiosas bíblicas creacionistas y la idea de la ciencia aristotélica, ambas fijas en el concepto de estatismo e inmutabilidad del mundo orgánico colapsan ante la formulación de la teoría evolutiva en la obra On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life escrita por Charles Darwin y publicada a fines de noviembre de 1859 con una tirada inicial de 1250 copias. La obra documentada con contundentes y numerosos ejemplos, tiene su punto clave en la selección natural que explica la gran diversidad del mundo orgánico y la adaptación de estos al medio. Considera la selección natural como la principal causa de la separación de nuevas especies a lo largo de líneas filéticas distintas La paleontología abre de esta manera un nuevo horizonte de pensamiento y deja de ser tan sólo una ciencia sistemática, descriptiva y se convierte en una verdadera ciencia reconstructiva e interpretativa.


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