Es consabido que la vida en su historia celular
se especializó en dos entidades bien definidas. Una es
la procariota, es decir organismos unicelulares que carecen de
núcleo celular definido por una mebrana o poseen el adn
desnudo. Tabién carecen de estructuras de locomoción
complejas tales como cilios y flagelos y de organelos. Entre este
tipo de diferenciación celular se destacan dentro del reino
monera, las algas cianofíceas (portadoras de clorofila)
y las bacterias (portadoras de pared celular), quizás los
representantes de vida mas prolíferos y versátiles
de la historia de la vida evolutivamente hablando, incluso el
organismo primitivo fósil mas antiguo del que se tenga
conocimiento data de unos 3.500 Ma.
La otra entidad celular es la eucariota, cuyo tipo
de célula se diferencia de la procariota en poseer un núcleo
bien definido (generalemente central en el protoplasma) envuelto
en una menbrana. En el citoplasma o contenido periférico
que rodea al núcleo pueden hallarse diferentes organelos
especializados en distintas funciones según sea el caso.
Este tipo de células es la que poseen tanto los unicelulares
protozoos o protistas como a eucariontes pluricelulares (ni mas
ni menos que las plantas, hongos y nosotros los metazoos, los
animales.)
Conjeturalmente se dice que el origen de las células
eucariotas se debe a la radiación adaptativa de algas cianofíceas
(procariotas) en respuesta a la gran cantidad acumulada en el
tiempo de oxígeno atmosférico. Este punto de la
historia de la vida, o sea el origen de las células eucariotas
es muy controversial y está sujeto a ambieguedades muy
fuertes. ¿Descienden los hongos, plantas y animales de
algún hipotético representante del filo Cyanophyta
o de algún tipo de bacteria?. La versatilidad de las formas
actuales de los representantes del reino monera da un supuesto
punto de partida a la pregunta, pero la gran diversidad de los
organismos eucarióticos ,derivada seguramente de una forma
o formas procariotas, que podemos intuír pero cuyas pruebas
quedaron eclipsadas bajo las actuales formas simplemente porque
la historia esconde celosamente los cambios dejándonos
ver solamente los resultados.
La paleontología intenta desentrañar
la historia de este complejo diagrama a través de dos ramas
escenciales: Micropaleontología y paleobotánica.
La primera trata del estudio de todos los organismos
unicelulares conservados fósiles en las rocas. La segunda
está en estrecha conexión con la botánica,
cuya ciencia biológica estudia la morfología, fisiología,
ecología y clasifica a los organismos del reino Plantae
(Plantas) y Hongos.(Fungi)
De acuerdo al enfoque base de estudio plaeontológico (el
estudio de la historia de la vida en el pasado hasta el presente)
esta ciencia se dedica tanto a plantas como a hongos que proliferaron
y evolucionaron en el pasado a través de la paleobotánica.
La paleobotánica también aporta la
información necesaria para deducir paleoambientes y paleoclimas
que a la vez son escenciales para construír, junto a datos
geológicos, la paleoecología de zonas determinadas.
Conocemos algunos detalles paleoecológicos de lugares que
hoy son desiertos y hace millones de años fueron vergeles
por la existencia y el tipo de plantas que se conservaron fósiles.
La mayor parte de los fósiles que estudia la paleobotánica
son restos de partes duras (lignificadas) de los vegetales que
son escencialmente las más propensas a la fosilización;
también pueden fosilizarse restos de hojas, tallos, semillas
y resina fósil (ámbar) que puede contener partes
de rápida degradación como flores, hojas juveniles
e incluso insectos.
Debido a que la conservación completa de un
vegetal es extremadamente ocasional (piense que una plata se constituye
generalmente en un 90% de agua) los restos que suelen hallarse
son en general muy fragmentarios. Semillas, hojas, troncos, flores
aparecen separadas del conjunto que fue la planta. En este caso
la paleobotánica clasifica estos restos según una
serie de semejanzas y relaciones de cada elemento por separado
y crea así lo que se denomina parataxones.