Los protozoos, primeros organismos unicelulares eucariotas,
están escasamente representados en el registro fósil
(los foraminíferos portadores de exoesqueleto denominado
"teca" y algunos radiolarios) pero sin embargo podemos
asegurar que proliferaron por la historia de la tierra quizás
como ningún otro organismo. Esto se debe a la asociación
que puede hacerse con la distribucion de la vida actual que, como
se verá en otro capítulo, puede darnos inferencias
muy útiles para desarrollar conclusiones acerca de los
organismos del pasado, en su distribución tanto como en
su morfología y fisiología (anatomía comparada).
El proceso en el cual un organismo de épocas
geológicas pasadas, que representaba parte de la biosfera,
muere y se transforma al registro fósil formando parte
de la litósfera se puede denominar fosilización.
Este proceso esta intimamente relacionado a las condiciones geológicas
en las cuales el animal pereció. Un sepulamiento rápido,
por sedimentos, de un cuerpo muerto en un ambiente lacustre, por
ejemplo, podrían retardar o evitar la rápida descoposición
por carroñeros, acciones bacterianas, oxidación
o disolución y así por precipitación al sustrato
de sustancias minerales disueltas en el agua y la posterior infiltración
(que una vez dentro del cuerpo infiltrado recristalizan) los restos
del organismo se conservan en el tiempo. Simplificando, se produce
un reemplazo de la composición original de los restos del
organismo a conservar por otra composición diferente en
el animal ya fosilizado.
Cuando el cuerpo sepultado se ha conservado en el
mismo sitio donde vivió el organismo se puede denominar
al fósil como autóctono, pero en el caso de que
el cuerpo halla sido trasportado por algun agente determinado
y alejado así del lugar en donde el organismo habitó
de lo denomina alóctono. Ocurrió frecuentemente
(y continúa ocurriendo) que un cadáver es trasportado
prolongadamente hasta un determinado lugar en donde también
son trasportados otros cuerpos que devienen de distintos sitios
y que finalmente son sepultados conjuntamente. A este fenómeno
de fosilización asociada se la puede denominar como agregado
fósil.
Estos son ejemplos de como podría un cuerpo
iniciar el complejo e incierto proceso de fosilización
pero no solo es poco frecuente que un cuerpo quede sepultado bajo
sedimentos sino que aún siendo sepultado tendría
que resistir las complejas transformaciones que el medio geológico
impone. La acción de presión por el peso de los
sedimentos suprayacentes y los movimientos tectónicos sucesivos
en el tiempo como plegamientos o fracturaciones, explican porqué
un fósil aparece absolutamente desarticulado o con partes,
o la totalidad, de los restos deformados. Las rocas sedimentarias
con estructura y textura de grano muy fino y compactado (lodo)
son en las que mejor se conservan los fósiles, en aquellas
del mismo tipo pero con compactación de los granos más
gruesos (arena) la fosilización es más precaria
y por último en aquellas cuyos granos son grandes macroscópicos
y fácilmente medibles (conglomerados y brechas) la fosilización
o los fósiles que en ellas aparezcan son dificilmente reconocibles.
Cuando estas rocas sedimentarias, que son aquellas que comunmente
contienen fósiles, son trasnformadas por, altas temperaturas;
presiones y movimientos, en rocas metamórficas los fósiles
se destruyen (tan sólo las etapas iniciales del metamorfismo
bastan para ello ) por lo que constituye una extraordinaria rareza
hallarlos en ellas y cuando aparecen se los ve absolutamente deformados
o irreconocibles.
De la fosilización se deduce entonces una
forma común de presentarse un fósil, esta son las
impresiones o moldes. El organismo o sus partes a fosilizarse
son presionadas sobre un material blando, como el fango, que recibe
y retiene las mismas. Aquellos fósiles cuyos caracteres
del organismo son los exteriores se llaman moldes externos, mientras
que si los restos del organismo fosilizado se conservaron por
relleno de espacios interiores a aquellos moldes se los denomina
internos. Ambos moldes muestran en negativo los detalles superficiales
que han modelado . Ahora bien, supongamos el hipotético
caso de una valva de molusco sepultada (en realidad es y fué
muy común que suceda) esta puede desaparecer posteriormente
en el sepultamiento dejando un espacio vacío y luego por
sedimentación ese espacio puede volver a rellenarse y formar
así un molde secundario que representa o reproduce en positivo
la forma y los caracteres superficiales de la valva en cuestión,
pero sin dejar detalle de la microestructura.
Por todo ello y por la característica de conservación
selectiva del proceso de fosilización, el registro fósil
es incompleto. En sí mismo no aporta una prueba realmente
eficientemente a la interpretación "real" de
los organismos en vida, mas bien da una idea de su existencia
en un lapso de tiempo determinado en la evolución geológica
y aunque algunos paleontólogos aventuren hipótesis
y conjeturas inteligentes acerca de la conducta, caracteristicas
homeotérmicas, morfologicas del tejido blando etc., la
ciencia paleontologica cuenta tan sólo con un manojo de
huesos, dientes, huellas e improntas con los cuales reconstruir
millones de años de historia evolutiva sobre la tierra.
Aún así es incuestionable que esta evidencia aporta
con suficiente valor el hecho que la vida como fenómeno
formado en el planeta, evolucionó en sus especies rápida
y estructuralmente, Macroevolución o Equilibrio puntuado
(Eldredge y Gould. 1972.) o en sus individuos gradual y selectivamente,
Microevolución. En en primer caso, una de las pruebas que
explicarían que sucede es la característica dificultosa
de reconstruir secuencias fósiles a partir de antepasados
que demuestren transición contínua y gradual entre
las especies; en tanto en el segundo caso la especiacion, gradual
por seleccion natural Darwiniana es la explicacion. Pero esto
es tema de otro capítulo y antes de finalizar éste
acercaré el aumento del microscopio al portaobjeto de la
fosilización, la naturaleza quimica del proceso, los materiales
con los que los organimos se presentan y los minerales que se
apoderan de ellos para llegar a ser fósiles.
Antes de comenzar cabe hacer una importante distinción,
aunque parezca obvia. Ya hemos dicho que los fósiles se
encuentran en las rocas sedimentarias y que éstas a su
vez representan en sus formaciones antiguos ambientes ya sean
acuáticos (paleocauces lacustres, fluviales o depósitos
marinos) o terrestres (formaciones continentales). Por consiguiente
es imposible hallar fósiles de depósitos marinos
en una cuenca paleolacustre. Esta distinción encierra también
otra tan importrante, la naturaleza variada química y física
que existe en cada entorno o ambiente, sustancial a la hora de
hablar de fosilización.