El Comunicado
de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional
VOLUMEN II, NÚMERO 7
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EN ESTE NÚMERO |
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| El papa Juan Pablo II aboga por la observancia del domingo | |
El Dr. Samuele Bacchiocchi, historiador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, comenta sobre la carta papal: "Históricamente, la Iglesia Católica ha enseñado que la observancia del domingo es una institución eclesiástica diferente del sábado en significado y función. Juan Pablo se aparta de la distinción que los católicos tradicionalmente han hecho entre el sábado y domingo para hacer que la observancia del domingo sea un imperativo moral ordenado por el Decálogo mismo" (Endtime Issues #2: Sabbath under Crossfire ["Asuntos del tiempo del fin No. 2: El sábado bajo fuego cruzado"], enero de 1999, p. 3).
Juan Pablo escribe: "Por lo tanto, es el deber de los cristianos recordar que, aunque las prácticas del sábado judío son cosas del pasado, superadas como están por el 'cumplimiento' que trae el domingo, las razones fundamentales para santificar 'el Día del Señor' -solemnemente inscritas en los Diez Mandamientos- permanecen válidas, aunque necesitan reinterpretarse a la luz de la teología y espiritualidad del domingo . . . Jesús, como 'Señor del sábado' (Marcos 2:28), restaura a la observancia del sábado su carácter liberador, salvaguardando cuidadosamente los derechos de Dios y los derechos del hombre. Esta es la razón por la que los cristianos, como son llamados a proclamar la liberación ganada por la sangre de Cristo, sintieron que tenían la autoridad para transferir el significado del sábado al día de la resurrección . . . Por varios siglos, los cristianos observaron el domingo sencillamente como un día de adoración, sin poder darle el significado específico de un descanso sabático. No fue hasta el siglo cuatro que la ley civil del Imperio Romano reconoció el acontecimiento semanal, determinando que en 'el día del sol' los jueces, la gente de las ciudades y las diferentes corporaciones comerciales no trabajarían" (op. cit., pp. 22-23; el énfasis es nuestro en todo el artículo).
Bacchiocchi refuta las aseveraciones del papa: "Juan Pablo reconoce la necesidad de convertir la observancia del domingo en un imperativo moral y trata de lograr esto enraizando el día [domingo] en el mandamiento del sábado. Pero esto no se puede hacer porque el domingo no es el sábado. Los dos días tienen un significado y una función diferentes. Mientras que en las Escrituras el sábado es una conmemoración de la creación perfecta de Dios, de la redención completa y de la restauración final, el domingo es justificado en la literatura patrística más antigua como la conmemoración de la creación de la luz en el primer día de la semana, el símbolo cósmico y escatológico del nuevo mundo eterno tipificado por el octavo día, y la conmemoración de la resurrección de Cristo [que, según se cree, ocurrió] en domingo. Ninguno de los significados históricos atribuidos al domingo requieren que se observe el día descansando y adorando al Señor . . . El intento de transferir al domingo el significado y autoridad bíblicos del sábado está destinado a fracasar porque es imposible retener la misma autoridad, significado y experiencia cuando se cambia la fecha de una festividad" (Endtime Issues #6 ["Asuntos del tiempo del fin No. 6"], 25 de enero de 1999, p. 6).
El papa aboga por que se use la ley civil para hacer cumplir la observancia del domingo
El llamamiento del papa para que se haga cumplir la observancia del domingo mediante la ley civil es más amenazador que el uso teológico del Cuarto Mandamiento para respaldar la observancia del domingo.
Juan Pablo escribió: "Cuando, a lo largo de los siglos, ella [la Iglesia Católica] ha hecho leyes sobre el descanso del domingo, la Iglesia ha tenido en mente sobre todo el trabajo de los sirvientes y trabajadores . . . En este asunto, mi predecesor el papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum habló del descanso del domingo como un derecho del trabajador que el Estado debe garantizar . . . Por lo tanto, también en las circunstancias particulares de nuestro propio tiempo, los cristianos naturalmente se esforzarán por asegurar que la legislación civil respete el deber que ellos tienen de santificar el domingo" (op. cit., p. 24).
A los que guardan el sábado les preocupa, y con razón, el decreto del papa. En un artículo del diario The Washington Post, titulado "¿Cuál es el Día del Señor?", el escritor Bill Broadway resume la preocupación de estas personas: "Un artículo en el número actual de Liberty ["Libertad"], una revista de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ataca como 'muy errada' la reciente carta apostólica del papa Juan Pablo II sobre la observancia del sábado en domingo, y dice que el papa está tratando de usar 'el brazo fuerte de la ley' para hacer cumplir el domingo como un día oficial de adoración" (23 de enero de 1999).
En el mismo artículo Bacchiocchi comenta: "Estamos preocupados de que no podremos disfrutar de nuestro propio día de adoración . . . Si la Iglesia Católica quiere hacer cumplir la asistencia a la iglesia imponiendo castigos sobre aquellos que no asisten con regularidad, esa es su prerrogativa. Lo que me preocupa es que el papa espera que los gobiernos civiles apoyen el plan de la iglesia mediante la legislación civil . . . . . Y muchas naciones tienen grandes electorados que pueden ejercer influencia sobre la política gubernamental; por ejemplo, para que se restauren o refuercen leyes que prohíban que se maneje un negocio en domingo".
Al explicar el propósito del papa, Bacchiocchi escribe: "La influencia del papa en el ámbito internacional es más grande de lo que cree la mayoría de la gente. Actualmente, la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con más de 160 naciones. Recibe y envía embajadores por todo el mundo. Ha firmado acuerdos formales con naciones soberanas. Participa en decenas de organizaciones internacionales que tratan con asuntos culturales, humanitarios, sociales y morales . . . Esta mezcla de metas religiosas y políticas se puede detectar al leer la carta pastoral donde Juan Pablo hace referencia al descanso dominical como una necesidad religiosa y social. Por ejemplo, él escribe: 'El vínculo entre el Día del Señor y el día de descanso en la sociedad civil tiene significado e importancia que van más allá del punto de vista puramente cristiano'. Al citar el bien común de toda la humanidad como base para pedir la legislación civil acerca del domingo, Juan Pablo sabe que puede obtener de la comunidad internacional de naciones un apoyo considerable para su propósito" (op. cit., p. 4).
La observancia del domingo fue legislada en el año 321
La legislación del descanso dominical se remonta al emperador Constantino, quien por el año 321 ya había tomado partido con la Iglesia Católica. En ese año decretó: "Permítase a todos los jueces y a toda la gente de la ciudad y a todos los comerciantes descansar en el venerable día del sol".
Unos 45 años más tarde, la Iglesia Católica se halló a sí misma con el poder suficiente para promulgar un decreto prohibiéndoles la observancia del sábado a los cristianos y haciéndoles cumplir la observancia del domingo. En el sínodo de Laodicea, el canon 29 dice: "Los cristianos no deben judaizar descansando el día sábado, sino que han de laborar en ese día, dando honor más bien al día del Señor y descansando en ese día como cristianos. Pero si se encontrare a algún judaizante, sea anatema de Cristo" (Nicene and Post-Nicene Fathers ["Padres nicenos y posnicenos"], tomo XIV, p. 148). Así, Juan Pablo sólo está cumpliendo una orden de observancia obligatoria del domingo que la Iglesia Católica estableció hace muchos siglos.
A partir del decreto de Constantino en el año 321, la observancia del sábado ha sido causa de hostilidad y algunas veces persecución abierta por parte de la Iglesia Católica. Durante la Edad Media, en varios lugares la observancia del domingo se hizo obligatoria y la observancia del sábado fue prohibida so pena de muerte. Por ejemplo, escribiendo acerca de los paulicianos, quienes según su libro The Key of Truth ["La llave de la verdad"] guardaban el sábado, el historiador Rufus Jones dice: "Durante un período de 150 años, parece ser que estas iglesias cristianas se vieron sujetas de manera incesante a persecución, la cual soportaron con mansedumbre y paciencia cristianas . . . Y en este caso, como también en casos anteriores, la sangre de los mártires fue la semilla de la iglesia" (Church History ["Historia eclesiástica"], 1837, p. 187). Los paulicianos se desarrollaron bajo el liderazgo de Constantino de Mananalis en el año 640 y hasta el siglo 12 continuaron teniendo un fuerte impacto religioso en Europa oriental, donde se identifican con los bogomilos (ver The Oxford Dictionary of the Christian Church ["Diccionario Oxford de la Iglesia Cristiana"], 1983, p. 1053).
Según la profecía, las "persecuciones incesantes" debidas a la observancia del sábado aumentarán en los últimos días. Una de las señales del tiempo del fin que Dios nos da en las Escrituras es una profecía según la cual el sábado y las fiestas bíblicas serían cambiados universalmente y de manera obligatoria a fiestas religiosas establecidas por el hombre.
Leemos en Daniel 7:23-26 acerca del tiempo del fin: "La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra [el Imperio Romano], el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán".
Notemos que todo esto ocurre durante los últimos días, justo antes de que Cristo regrese. Los términos "los tiempos y la ley" no son muy claros en la versión Reina-Valera (revisión de 1960), pero sí lo son en otras traducciones. La Versión Popular transmite el verdadero significado: ". . . tratará de cambiar la ley de Dios y las fiestas religiosas . . ." La Nueva Biblia Española dice lo siguiente: ". . . intentará cambiar el calendario y la ley . . ." La Reina-Valera Actualizada dice: ". . . Intentará cambiar las festividades y la ley . . ." y agrega una glosa que dice que otra posible traducción de la palabra ley en este versículo es "religión". El Jerome Commentary ("Comentario de Jerónimo") dice: "Con respecto a los esfuerzos de Antíoco IV Epífanes por quitar las fiestas judías, el sábado, y toda la ley mosaica, ver 1 Macabeos 1:41-64". Dado que Antíoco Epífanes es un tipo del dictador del tiempo del fin, se da a entender que en los últimos días el nuevo líder actuará de manera similar.
Calendario de la Iglesia Romana
Es significativo que la Iglesia Católica ya tiene su propio "calendario", el cual compite con el calendario bíblico. En su carta, Juan Pablo escribe: "Paulo VI hizo hincapié una vez más en esta importancia cuando aprobó el nuevo Calendario Romano Universal y las normas universales que regulan el orden del año litúrgico" (op. cit., p. 2).
Conforme Europa siga unificándose, es claro que el papa quiere que los países católicos de la Unión Europea hagan que la observancia del domingo sea obligatoria. Once de los 15 estados de la Unión Europea ya tienen leyes dominicales. Estas leyes no se están ejerciendo fuertemente ahora, pero la admonición de Juan Pablo en el sentido de "esforzarse por asegurar que la legislación civil respete el deber que ellos [los cristianos] tienen de santificar el domingo" es un presagio de cosas por venir. El Catecismo de la Iglesia Católica de 1994 declara: "En lo que respecta a la libertad religiosa y el bien común de todos, los cristianos deben buscar el reconocimiento de los domingos y los días santos de la Iglesia como días festivos legales" (§ 585).
El año 2000 será interesante, ya que es tanto un año de jubileo como un año milenario. Juan Pablo escribió en la misma carta pastoral: "La venida del Tercer Milenio, el cual invita a los creyentes a reflexionar sobre el curso de la historia a la luz de Cristo, también los invita a redescubrir con nueva intensidad el significado del domingo . . . En el umbral del gran Jubileo del año 2000, ha sido mi deseo ofrecerles esta carta apostólica para apoyar vuestros esfuerzos pastorales en este asunto vital" (op. cit., p. 2).
Según la profecía, finalmente se promulgará más legislación sobre el domingo. Nosotros debemos observar en particular lo que Europa haga al respecto en el futuro.
Mario Seiglie
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