Programa de Actividades Sectoriales |
Informe sobre las repercusiones de la mundialización y de la reestructuración del comercio en la esfera de los recursos
3. La liberalización de los mercados
3.1.1. La liberalización
También se han realizado diversos estudios sobre las repercusiones
de la liberalización de los horarios de atención al público.
Sus resultados con respecto al empleo son análogos a los que han arrojado
los estudios sobre la liberalización del establecimiento de grandes almacenes. La mayor flexibilidad en los horarios de apertura refuerza la posición
de las grandes empresas, que por regla general están mejor capacitadas
para asumir las cargas derivadas de la prolongación de la apertura. Algunas
tiendas pequeñas (por ejemplo, las organizadas en cadenas de atención
en horario prolongado) pueden beneficiarse de esta flexibilidad, pero la mayoría
experimentan una pérdida de sus partes de mercado con respecto a los
grandes almacenes. Esta evolución se observa en particular en el sector
de la alimentación en que, con toda probabilidad, los supermercados más
pequeños y los almacenes de alimentación general seguirán
perdiendo terreno ante los grandes almacenes. Por otra parte, la liberalización de los horarios de apertura del
comercio se traduce en un mayor bienestar para los consumidores. Estos disponen
de más tiempo para buscar los artículos que les interesan, por
lo que cobra mayor importancia la dimensión de «entretenimiento»
que tienen las salidas periódicas a las compras. Los efectos que la apertura
prolongada tienen en el empleo son sin lugar a dudas positivos, principalmente
en razón del incremento de la mano de obra mínima indispensable
para el funcionamiento de los locales, pero quizá también como
resultado del aumento de las ventas. En un documento de trabajo preparado para la OCDE, Dirk Pilat sostiene que
la protección de las pequeñas tiendas contra la competencia ejercida
por los establecimientos de mayores dimensiones con el fin de mantener el empleo
pudiera ser inútil. La evolución del sector en los últimos
decenios permite concluir que las pequeñas tiendas siguen ocupando un
lugar importante en los sistemas avanzados de venta minorista, en particular
fuera del mercado de la distribución masiva de alimentos. Las tiendas
pequeñas están adquiriendo un carácter cada vez más
especializado y orientado hacia la atención personalizada. Además,
están desarrollando constantemente nuevos mecanismos para conservar su
competitividad relativa frente a la gran distribución, por ejemplo, mediante
el establecimiento de acuerdos de equipo cooperativo, como el sistema de franquicias,
que les permite reducir costos y lograr economías de escala. Muchos minoristas
están encontrando también los segmentos especializados del mercado
que más les convienen. Con todo, es probable que los pequeños
supermercados y los almacenes de alimentación general desaparezcan eventualmente
debido a la presión que ejerce la competencia de los establecimientos
de mayores dimensiones (y también los pequeños almacenes especializados),
pero nada permite afirmar que este proceso afectará en general los niveles
de empleo del sector minorista. En realidad, las modalidades más recientes de organización
del comercio minorista tienen una gran capacidad de absorción de mano
de obra. Los grandes almacenes suelen necesitar niveles mínimos de plantilla
importantes, sobre todo si tienen apertura vespertina o dominical, o si han
optado por enfoques comerciales orientados a los servicios; por lo tanto, tienen
altos coeficientes de ocupación de mano de obra si se les compara con
los supermercados tradicionales o los hipermercados. Por su parte, las pequeñas
tiendas especializadas están casi siempre fuertemente orientadas al servicio
al cliente, y por lo tanto necesitan también de niveles de plantilla
importantes. Por consiguiente, el sector de la distribución de los Estados
Unidos, que sin duda es uno de los más avanzados del mundo, ha registrado
invariablemente un rápido crecimiento del empleo durante los últimos
15 años. Por otra parte, la liberalización de la LGAM en el Japón,
en curso desde hace cinco años, no se ha traducido al parecer en pérdidas
de empleo. Más importante aún, algunos análisis efectuados
en el ámbito de los países de la OCDE, en el marco de la investigación
Jobs Study, indica que la disminución del ritmo del proceso
de ajuste mediante la aplicación de medidas proteccionistas, ya sea a
nivel internacional o nacional, no es la mejor respuesta a las preocupaciones
que se manifiestan en cuanto al empleo y el desempleo. 3.2.3. La flexibilidad en la organización del trabajo Las presiones que se ejercen en el sentido de aumentar la flexibilidad en
los horarios de apertura se origina en parte en la convicción de que
los horarios reducidos son contrarios a la demanda general que hoy existe de
formas flexibles de organización del tiempo de trabajo. Esta demanda
obedece en parte a la mayor diversidad en los horarios de trabajo que se observa
en la economía en general, y también a la mayor participación
de las mujeres en la fuerza de trabajo. Según estudios realizados por Harriet Presser, de la Universidad de
Maryland (Estados Unidos) un trabajador de cada cinco ejerce hoy sus funciones
principalmente fuera del horario de trabajo tradicional, que va de las 9 de
la mañana a las 5 de la tarde; por otra parte, una de cada tres familias
con hijos se ubica en la categoría que ella denomina «pareja de
turnos repartidos», en que uno de los miembros trabaja principalmente
en horarios distintos del que se considera horario normal de trabajo. En principio, la reglamentación de las horas de apertura del comercio
tenía fundamentalmente por objeto uniformar el día de descanso
por semana (por lo general el domingo) e impedir que los trabajadores se viesen
obligados a trabajar en horarios excesivamente prolongados. En ocasiones, los
sindicatos y el personal del comercio se han opuesto a la liberalización
de los horarios de apertura, por temor a que esto se traduzca en una prolongación
obligatoria de los horarios de trabajo. Ahora bien, en muchos países
los horarios de trabajo están ya reglamentados por la legislación
laboral. Por consiguiente, es posible que no se necesite adoptar nuevas leyes
sobre los horarios de apertura del comercio, con el fin de evitar que se impongan
horarios prolongados de trabajo al personal (recuadro 3.2). Otra cuestión que preocupa mucho a los trabajadores es la del pago
de gratificaciones por el trabajo vespertino y nocturno y durante los fines
de semana, lo que dependerá fundamentalmente de la fuerza de negociación
relativa de los trabajadores y de las empresas en el sector de la distribución.
El escaso nivel de organización y la importancia relativa del trabajo
a tiempo parcial y no declarado que caracterizan a este sector permiten suponer
que la fuerza de negociación de los trabajadores sea bastante reducida. De los resultados de una encuesta efectuada entre 5.000 trabajadores del
comercio minorista en el Reino Unido se desprende que la mayoría de las
personas que trabajan en este sector el domingo no tienen inconveniente en hacerlo.
Casi todos han aceptado el trabajo dominical por motivos económicos,
y cerca del 70 por ciento perciben una remuneración superior en -- por
lo menos -- un 50 por ciento respecto al salario por un día de trabajo
normal. En todo caso, así ocurre en el sector de la alimentación;
por lo que se refiere a los trabajadores de las tiendas de bricolaje, la situación
es distinta pues es menor la proporción de trabajadores que perciben
gratificaciones, o las gratificaciones que reciben son de una cuantía
inferior. Según el estudio, una proporción sustancial (un 34 por
ciento) del personal de estas tiendas estaban contratados a tiempo parcial (menos
de diez horas por semana), lo que indica que sólo trabajaban los domingos.
Un estudio complementario puso de manifiesto que los gerentes de estas tiendas
eran la categoría de trabajadores más descontenta por el hecho
de tener que trabajar los domingos. Para ellos, la apertura dominical solía
traducirse en tareas complementarias, puesto que en promedio los gerentes trabajaban
un domingo de cada tres. Muchos lo hacían porque se sentían «obligados»
en virtud de sus contratos o debido a la presión que sentían en
relación con su progresión profesional. Recuadro
3.2 En Carrefour
France (53.000 empleados),
la introducción obligatoria, en 1999, de la semana de 35
horas ha proporcionado a los sindicatos y a la dirección
la oportunidad de revisar completamente el convenio colectivo a
nivel de empresa. Esta renovación les ha permitido al mismo
tiempo introducir un recorte gradual en el tiempo de trabajo, crear
1.000 empleos y avanzar mucho en la introducción del concepto
de trabajo a tiempo parcial. Para los empleados, esto supuso que,
desde el 1.º de junio de 1999 en adelante, su tiempo de trabajo
quedó reducido a 35 horas (en lugar de las 35 h. 45 actuales)
y que obtuvieron una sexta semana de vacaciones anuales pagadas.
Los empleados a tiempo parcial (un 35 por ciento del personal) obtuvieron,
entre otras cosas, un aumento salarial del 2,1 por ciento. En adelante,
el tiempo de trabajo de los directivos se calculará en días:
trabajarán 214 días al año, lo que supone también
para ellos una semana más de vacaciones. Los días
extraordinarios de trabajo remunerado se pagarán en base
a una prima o por medio de compensaciones temporales. Se introducirá
una ficha temporal variable (de 24 a 41 horas por semana), para
tener en cuenta las horas punta y las horas de baja en los almacenes
y para garantizar un promedio de 35 horas semanales a lo largo del
año. Los empleados recibirán con tres semanas de antelación
una «planificación de tareas» que se tendrá
que repartir entre ellos, según sus preferencias. Por su
parte, la dirección podrá introducir cambios en las
fichas de su trabajo; también habrá una congelación
de los aumentos salariales en 1999 y una congelación (para
los que ya son empleados) o eliminación (para los nuevos
empleados) de las primas por antigüedad, que sólo existían
en determinados almacenes. Fuente: Les Échos
(París), 1.º de abril de 1991, pág. 21. En los Estados Unidos, país en el que la reglamentación en
materia de licencias comerciales y horarios de apertura no establece restricciones
al funcionamiento de las tiendas, más de la mitad de todo el personal
de caja trabajan según regímenes de tiempo parcial. Los horarios
de trabajo se modifican frecuentemente en función de las necesidades
del empleador. Por lo general, se presume que los cajeros aceptarán trabajar
los fines de semana, en horario vespertino y en días feriados, conforme
lo exijan las necesidades de los clientes. A cambio, muchos empleadores ofrecen
la posibilidad de trabajar según horarios flexibles. Por ejemplo, el
personal en régimen de jornada completa que trabaje un fin de semana
recibirá tal vez tiempo libre de compensación durante la semana.
Habida cuenta de que los períodos de vacaciones son los de actividad
más intensa para la mayoría de los minoristas, muchos empleadores
del sector limitan la posibilidad de que su personal tome vacaciones entre la
fiesta del Thanksgiving Day (a fines de noviembre) hasta comienzos
del mes de enero. Casi todas las condiciones de trabajo que se han descrito
en relación con los cajeros se aplican también al personal de
venta minorista.
aumenta las posibilidades de obtener empleo
El
nuevo convenio colectivo de Carrefour
France
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