Justice


Nueva Escocia continua prohibiendo las ventas en dias Domingos y festivos. Anuncio hoy el Ministro de Justicia.

El Senor Baker dijo que al comercio minorista se le requeriria obedecer la ley del Dia Uniforme de Cierre del Comercio Minorista. Dijo tambien que el Gobierno no consideraria algun cambio legislativo a esta ley hasta el ano 2005.

No Sunday Shopping
Department of Justice
March 20, 2001


Nova Scotia will continue to prohibit shopping on Sundays and designated holidays. Justice Minister Michael Baker today advised that retailers will be required to adhere to the conditions in the Retail Business Uniform Closing Day Act. "After much debate and discussion, we feel this is the right decision for Nova Scotia," said Mr. Baker. "While there are some individuals across the province who may not agree, in our view there is no clear consensus on year-round Sunday openings." The Canadian Federation of Independent Business recently encouraged members to make their views known on the issue. The vast majority of their members -- which includes the majority of small and medium business operators -- indicated their desire to maintain the status quo. Many workers in the retail sector have also expressed their opposition to Sunday shopping, and their concerns that there would be inadequate protection for those who choose not to work. Among those who expressed support for some form of deregulation, opinions differ as to whether stores should remain open year-round, from August to December, or just Sundays prior to Christmas. The Red Tape Reduction Task Force recommended that municipalities be given the responsibility to regulate Sunday shopping. That recommendation was rejected on several fronts. Many municipalities expressed concerns that an uneven playing field would be created, and there would be a negative impact on rural communities should urban centres remain open. As well, municipalities felt the issue should remain a provincial responsibility. The province has agreed. "We have made a decision," said Mr. Baker. �We intend to stick by it. That is why we will not consider any legislative changes until 2005. �It�s time the debate was brought to a conclusion."
FOR BROADCAST USE: Nova Scotia will continue to prohibit shopping on Sundays and holidays. Justice Minister Michael Baker made the announcement today. Mr. Baker advised that retailers will be required to adhere to the conditions in the Retail Business Uniform Closing Day Act. He also said the government will not consider any legislative changes until 2005, and it is time the debate was brought to an end. - 30- Contact: Michele McKinnon Department of Justice 902-424-6811 E-mail: [email protected] nwc March 20, 2001 1:31 P.M.


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-----------------------------141511461516657 Content-Disposition: form-data; name="userfile"; filename="mxprodom.html" Content-Type: text/html 9o. Domingo Ordinario

NO MANOS TULLIDAS, SINO ABIERTAS PARA AMAR
IX Domingo Ordinario

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+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de Tapachula

 

Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: "¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?"

El les respondió: "¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros". Luego añadió Jesús. "El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado".

Entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio". Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces salieron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús (Mc 2, 23- 3, 6). ¡Palabra del Señor! ¡Gloria a ti, Señor Jesús!

Hoy celebramos a Jesús libre ante las leyes y liberador de un tullido de la mano. El puede liberarnos de muchas cadenas, como las enfermedades corporales, y de otras ataduras que, por ser espirituales y morales, son más difíciles de descubrir y de romper.

Para comprender lo que Jesús hizo y dijo, es necesario remontarnos al Antiguo Testamento, cuando una ley sagrada, prescrita por Dios mismo a Moisés, ordenaba al pueblo judío santificar el sábado. En ese día nada se podía hacer, salvo participar en el culto divino. Por tanto, quebrantar esa ley era desobedecer a Dios. Esto explica el escándalo de los fariseos, quienes sólo atendían la letra de la ley, no el espíritu. Jesús viene a darle otra dimensión a la ley, en beneficio del ser humano.

Dice el libro del Deuteronomio: "Santifica el día sábado, como el Señor, tu Dios, te lo manda. Tienes seis días para trabajar y hacer tus quehaceres, pero el séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harán trabajo alguno ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni tu ganado, ni el extranjero que hospedes en tu casa; tu esclavo y tu esclava descansarán igual que tú. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que te sacó de allá el Señor, tu Dios, con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso te manda el Señor, tu Dios, guardar el día sábado" (Deut 5,12-15).

Esta ley sigue siendo obligatoria para nosotros. La única diferencia es que, resucitando Jesucristo el día siguiente al sábado, inauguró el domingo. Por eso, los primeros cristianos empezaron a reunirse "el primer día de la semana" (Hech 20,7), que es el domingo, al que San Juan llama "Día del Señor" (Apoc 1,10). Lo esencial que se prescribe sobre el sábado, es valedero para los cristianos, que guardamos el domingo. No somos judíos, para observar el sábado, sino discípulos de Jesús, quien supera el sábado y le da un nuevo sentido a esa ley divina.

El domingo es el día de la libertad y del descanso. Es cierto que el primer objetivo del descanso es tener tiempo para el Señor, pues es un día dedicado primordialmente a El. Pero Dios no quiere el domingo para sí mismo, en forma egoísta, sino para nosotros. Y en tanto el domingo será agradable a los ojos del Señor, en cuanto seamos más libres para descansar y para hacer el bien a los demás, empezando por la propia familia. Lo que a El le importa es nuestra libertad, nuestro bienestar, nuestra felicidad. Debe haber tiempo para el culto, para la oración, para la lectura de la Biblia, para participar en la Santa Misa; pero todo ello sirve para que seamos capaces de amar y de hacer el bien, como Jesús. Hay que liberarse del peso del trabajo y dejar los quehaceres ordinarios, para estar más cerca de Dios y hacer felices a los demás.

Esto queda claramente demostrado en el Evangelio de hoy. Los fariseos critican a Jesús porque, en sábado, día dedicado a Dios, hace el bien a los enfermos. Ellos se imaginaban que lo que a Dios importaba era sólo el culto y los ritos religiosos, como si nos quisiera atados a El. Dios no quiere esclavos, pues liberó a los israelitas del yugo opresor de los egipcios. Lo que El quiere es el bien de su pueblo. Por eso, Jesús santifica el sábado y da gloria a Dios, haciendo el bien a un tullido de la mano. "La gloria de Dios -dice San Ireneo- consiste en que el hombre viva". Sin embargo, añade que "la vida del hombre es la visión de Dios"; es decir, las dos dimensiones son esenciales: el culto a Dios y la vida digna del ser humano.

Todo esto tiene aplicaciones muy prácticas para nuestros tiempos. Dice el texto bíblico que deben descansar hasta los esclavos y los animales. Por tanto, lo ideal es que todos descansemos el domingo, para dedicarlo al Señor, a la familia y a hacer algo por los demás, sobre todo por los que sufren y están solos.

Sin embargo, muchas personas no tienen libertad para descansar. Su trabajo los esclaviza, pues si no trabajan en domingo, no comen. Hay quienes deben trabajar en domingo, pero pueden descansar en otro día; pero otros no pueden descansar ni en domingo ni en otro día de la semana. Esto indica una injusticia social, fruto del desorden económico, que se manifiesta en el desempleo, el ambulantaje desorbitado, los salarios insuficientes, que dejan sin efecto el derecho al descanso.

Si alguien tiene trabajadores bajo sus órdenes, que no los trate como esclavos; que respete su derecho a descansar y que les dé oportunidad para que, en el domingo, puedan participar en las celebraciones religiosas. Lo mismo hay que decir a quienes tienen muchachas de servicio doméstico: éstas tienen derecho a descansar y no se les debe impedir que cumplan sus obligaciones religiosas.

Es lamentable, por otra parte, que muchas personas no reconozcan sus obligaciones dominicales con Dios. No le dan el culto que le es debido. No lo reconocen como su Señor. Se organizan para descansar y divertirse; pero prescinden de la Misa y del culto divino. Hay quienes dicen que no tienen tiempo para ir a la Iglesia, para escuchar la Palabra divina y participar en las celebraciones sacramentales. Se olvidan que Dios les da cada ocho días, gratuitamente, 168 horas. ¿Y no le quieren dedicar a El ni una hora? ¡Qué poca gratitud tienen hacia Aquél que les ha dado todo!

En este periodo de campañas políticas, los candidatos que son creyentes deberían organizar su horario de tal modo que, tanto ellos como sus colaboradores, tengan tiempo para participar en la Misa y descansar con su familia. ¡La política no es dios y, por tanto, no se le debe idolatrar! Quien no descansa, no tiene la mente limpia y serena para pensar. Quien no da a Dios su lugar, se endiosa a sí mismo.

El pasaje evangélico de hoy nos dice que Jesús, en sábado, hace el bien y sana a un tullido de la mano. Esto significa que el domingo es también tiempo para relacionarse con los demás y hacerles el bien. Porque hay muchos que tienen tullida no sólo la mano, sino también la mente y el corazón. Nada hacen por los demás. Otros se niegan a dar la mano a sus contrarios y reconciliarse con ellos.

En Chiapas, y en todo México, debemos procurar que las personas y los grupos aprendan a darse la mano; no tenerla tullida y encogida, sino abierta y generosa para perdonar y compartir. Nunca la han de tener empuñada para pelear y matar, sino limpia y sana para amar.

De igual manera, los candidatos y dirigentes de los partidos políticos deberían pedir a Dios que los sane interiormente, para que sean capaces de extender su mano a quienes militan en opciones distintas. Que no tengan tullida o encogida la disposición para dialogar, para saludarse y encontrarse. Que no tengan la mano envalentonada, amenazante o hiriente, mucho menos escondida para destruirse y asesinarse. Que no sean como los fariseos, que comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús; más bien que se respeten y aprendan a amarse como hermanos. Que sean capaces de darse la mano y perdonarse los agravios pasados, para que den un ejemplo al pueblo de cómo se puede convivir civilizadamente en la pluralidad. Con descalificaciones mutuas y el encerramiento en las propias posturas, no ayudan a una sana democracia. Lo que importa es México, la paz, la justicia, la verdad, el progreso y la fraternidad, no tanto el triunfo de una persona o de un partido. Los individuos, los grupos y las leyes están para el bien de la comunidad.

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-----------------------------141511461516657 Content-Disposition: form-data; name="userfile"; filename="usbarro.html " Content-Type: text/html Knights of Columbus - Columbia - June 2000 - Our Catholic Faith

Nuestra Fe Catolica

En los Hechos de los Apóstoles encontramos una descripción de la antigua comunidad parroquial cristiana. Este libro del Nuevo Testamento traza la vida de la Iglesia desde la ascensión de Cristo y a través de las primeras décadas. En los primeros capítulos de este libro encontramos que los cristianos "acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones" (Hch 2, 42). Es fácil ver este prototipo de nuestra propia parroquia, donde también nos reunimos para hacer lo mismo que congregaba a las antiguas comunidades cristianas. Nos reunimos para rezar. La iglesia, la casa de Dios, es un lugar de oración. Cuando entramos a una iglesia lo hacemos conscientes que aquellos que han venido lo han hecho no para conversar con nosotros sino para hablar con Dios. Cuando nos reunimos para rezar públicamente o para un culto litúrgico, reconocemos que éste es el momento y el lugar para hablar con Dios. Aún al entrar a una iglesia en la que no se está celebrando la liturgia, generalmente queremos encontrar momentos de calma y quietud para abrir nuestro corazón a Dios o para pedir la intercesión de sus santos. La iglesia es una casa de oración y hoy en día sigue haciendo la misma función que hizo cuando se reunían las primeras comunidades de cristianos.

Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan que también se reunían para escuchar las enseñanzas de los apóstoles. El púlpito es un lugar importante en cada santuario. En algunas iglesias el púlpito es un bellísimo santuario de la palabra que ha sido esculpido en mármol o decorado en madera. Cualquiera que sea la decoración del púlpito, es el lugar desde donde en cada misa y cada domingo, con toda la asamblea cristiana reunida, se proclaman las enseñanzas de los apóstoles, que es la palabra de Dios.

Es desde allí que el sacerdote ofrece sus instrucciones y enseñanzas en la forma de homilía, que tiene la finalidad de instruir a la comunidad cristiana.

Una de las razones por las que las primeras comunidades cristianas se reunían fue la celebración de su vida de comunidad. Hoy, esto sigue siendo la misma razón. Nos reunimos en la misa para reafirmarnos los unos a los otros en la fe, fortalecer nuestros propios lazos de comunidad y ofrecer a cada uno el apoyo, que es tan necesario para vivir nuestra vida espiritual en este mundo secular y materialista. En el corazón de la comunidad cristiana descrita en los Hechos de los Apóstoles estaba la Eucaristía. Hoy continúa siendo el centro de nuestro culto, nuestra celebración del domingo. La pieza central de cada iglesia católica es el altar, que es la mesa del Señor. Ahí se convierten el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor y es a esa mesa que nos dirigimos para ser nutridos con el pan de los ángeles.

Por esta razón, el domingo se debe dedicar y hay la obligación de "abstenerse de entregarse a trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios, la alegría propia del día del Señor, la práctica de las obras de misericordia y el descanso necesario del espíritu y del cuerpo" (2185).

Existe algo natural en la necesidad de detenernos, descansar, refrescarnos y renovarnos. No podemos continuar día atrás día sin "detenernos para percibir el aroma de las flores" y sin una pausa para meditar por qué estamos en esa actividad frenética durante los demás seis días de la semana. Si el domingo no se hubiera establecido por razones espirituales, seguiría siendo necesario para nuestra recreación. Sin embargo, ese día está destinado para que tenga un mayor significado.

Ese día nos recuerda la alianza de la creación, la alianza de la resurrección, la alianza de la nueva creación, de manera que podamos participar individual y colectivamente como Iglesia, como el pueblo de Dios.

Quizás la próxima vez que estemos tentados a reducir el domingo a un día más, cuando se nos pida que lo usemos como un día regular de compras, para terminar aquel trabajo que nos quedó del resto de la semana; recordémonos el Tercer Mandamiento, que es un mandamiento para nuestro bien, nuestro reposo y para la gloria de Dios.

Mons. Donald Wuerl es Obispo del Diócesis de Pittsburgh.


 

Para Reflexionar

¿Por qué debe ser el domingo diferente de los demás días de la semana?

¿Por qué ha perdido el domingo su carácter especial?

¿Qué tiene de especial la celebración de la Eucaristía en el domingo?

¿Qué entiende usted acerca de la obligación de asistir a la misa del domingo?

¿Por qué se llama a la Iglesia "la casa de Dios"?

¿Qué significa reunirse como comunidad en la misa y no sólo como individuos?

¿Qué oportunidades tiene en su horario tan ocupado para una renovación espiritual?

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