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Sábado 8 de julio de 2000
PUJA CON SUPERMERCADOS
Comercios: apoyan el cierre dominical
SERGIO RUBIN.

Comerciantes de Palma notan los efectos positivos de la Ley de Comercio sobre todo
por el cierre en domingo de los hipers
Este mes de diciembre, la Ley de Comercio cumple tres años de vigencia desde que se
aprobara en el Congreso de los Diputados, siendo entonces ministro del ramo el socialista
Gómez Navarro. La ley fue producto de una proposición de ley impulsada por Convergencia i Unió en julio del 93, aunque venía siendo una reivindicación reiterada del
pequeño comercio desde mucho tiempo antes. Con la ley aprobada, quedaban regulados
aspectos tan importantes como la apertura en domingo, la venta a pérdida, las rebajas
y la apertura de grandes superficies si la comunidad autónoma no lo autorizaba. La ley
gustó a todos, en mayor o menor medida, exceptuando a la ANGED, patronal que representa
a las grandes superficies. Sin embargo, para el 1 de enero del 2001 la libertad de
horarios, y con ella la posibilidad de que los hipers y grandes almacenes puedan abrir
los domingos, estará otra vez, como espada de Damocles, sobre la cabeza del pequeño
comercio. A los pequeños comerciantes entrevistados por este Informatiu, la cuestión
les preocupa, aunque la mayoría confiesa que son ya tantos los problemas que pesan sobre
el sector que, "lo único que nos preocupa en estos momentos es aguantar, el día a
día", asegura Guillermo Alemany, propietario de la floristería que lleva su nombre
en la céntrica Plaza de España de Palma."Los comerciantes no sabemos qué hacer, porque
eso de que España va bien yo no me lo creo, no hay dinero, y sólo se vende algo en
época de rebajas.
Tenemos la misma presión fiscal, y si te hablo de los problemas
de mi zona, la Plaza de España, no veas. Seguimos con la misma inseguridad ciudadana de hace
años y sin aparcamientos". Dice Alemany que en esta zona se abren y cierran comercios
con demasiada asiduidad, "porque no aguantan. Hay mucha inseguridad ciudadana, la
padecemos desde el año 1978. Hemos asumido que la Plaza de España es el Rey en Jaume,
las palomas y los "chorizos". Y nunca han hecho nada . No ves ni un Policía Local,
sólo a los de la ORA para poner multas. Y te diré más, no conozco ninguna plaza del
centro de Palma en que te puedas sentar un rato, a leer o tomar el sol. El centro de Palma
se tiene que rehabilitar, en esos edificios modernistas de aquí delante los únicos
inquilinos que los habitan son palomas, que los han ocupado por completo. Y es una
pena". También para Benito Mayol es muy triste el abandono que padece la Puerta de Sant
Antoni. En ella lleva más de 40 años su armería. "Aquí en esta zona, no hemos notado
ninguna mejoría. Las grandes superficies han hecho mucho daño al comercio palmesano.
A nosotros (las armerías) en según qué artículos, como las escopetas, la competencia
no nos ha afectado demasiado, pero sí en la cuestión de collares para perros, jaulas,
etc. Nos han tirado el negocio por tierra. Y después de tres años de Ley de Comercio,
no sólo la cosa no ha mejorado, sino que ha ido a peor". Dice Benito Mayol que le cuesta
creer que rehabiliten Sa Gerreria, "mi abuelo ya hablaba de las reforma de Sa Gerreria,
y mira como estamos. Esta era la zona, antiguamente, donde más caro se pagaba un
local en Palma. Ahora, por la noche, de la parte de la carretera de Manacor, mirando
hacia aquí, parece un infierno.
Estamos invadidos de maleantes, drogadictos y ladrones.
Cada día tenemos problemas, y más teniendo una armería. La cosa ha ido de mal en
peor. Los comerciantes de la zona oyen muchas promesas, pero pocos hechos. Joan Bauzá
nos viene prometiendo que esta zona cambiará, pero no vemos resultados. Y para postre,
el único autobús que nos han dejado es el de Son Banya, no se lo han puesto delante
a El Corte Inglés, sino a nosotros". También para Mayol la cuestión del 2001 es algo
lejano, "ya tenemos bastantes problemas con los del día a día. Estamos desanimados.
La armería la tengo en venta. Por eso entiendo el nerviosismo del pequeño comercio,
no hay alegría, y yo creo que la culpa es del exceso de grandes superficies, que han ido
vaciando Palma. En Bilbao, por el casco viejo, puedes ir tranquilo a las dos de la
madrugada. Los escaparates permanecen iluminados toda la noche. Aquí, a las 9 de
la noche, ya nadie pasea por Sant Miquel o Sindicat. Además, faltan aparcamientos, faltan
medios de transporte, como el tren, y sobran coches".
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