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Reseña Histórica del Santo Rosario en el Nuevo Reino de Granada

Continuamos la transcripción de la obra denominada " PRACTICA Y DIFUSION DEL ROSARIO EN EL SIGLO XVI EN EL NUEVO REINO DE GRANADA (Hoy Colombia),escrita y presentada por el Padre Leonardo Ramírez Uribe, S.J. en el Congressus Mariologici-Mariani Internationales Caesaraugustae Anno 1979 Celebrati.

II - EL ROSARIO EN LA GEOGRAFIA DEL NUEVO REINO

La fuerza con que el Rosario penetró en el Nuevo Reino de Granada desde los comienzos de su fundación, se mostró de diversas maneras, una muy significativa fue su proyección geográfica. En un dato tan objetivo y cuyas manifestaciones aparecen en los cuatro puntos cardinales del país, lo más indicado es recorrerlo y señalarlo.

Las Islas del Rosario: Es un bello archipiélago de cuatro islas, de las cuales la principal lleva el nombre de El Rosario, desde los tiempos de la conquista. Hay quienes opinan que su nombre lo debe a " un farallón y tres grandes piedras que velan y se encuentran a N.E." (36). No es muy claro el origen de su nombre, pero data del siglo XVI. Así la describe el jesuíta Giandomenico Coleti: " Pequeña Isla del mar del Norte, al Occidente de Cartagena. Es baja y tiene un legua y media de larga. El Clima es muy cálido y no está habitada. Se encuentra a los 10 gr. 10 m. de latitud norte" (37).

Bocas del Rosario: Pequeña población sobre la margen oriental del Río Magdalena. Se señalaba allí un sitio que anunciaba la vecindad de Las Barrancas Bermejas (38).

Nuestra Señora del Rosario y San Miguel de Tamalameque: Dominios del cacique del mismo nombre. 60 metros sobre el nivel del mar 8°41' lat. Norte. También en la costa oriental del Río Magdalena (39): " Fundada en 1544 por el capitán Lorenzo Martín y luego el capitál Luis de Manjarrés una colonia de españoles...En 1561 fue elevada a la categaría de Villa" (40)

El Rosario ( Departamento de Nariño): Rica población nariñense, asentada cerca del volcán Galeras y fundada en 1535, con el nombre de El Rosario. Desde 1870 se llama Sandoná (41). También en el ardiente valle del río Patía, tal vez la tierra más cálida de Colombia, Sebastían de Belalcázar, después de fundar a Quito y de separarse del mando de Francisco Pizarro, fundó con el nombre de Madrigal una pequeña población que hoy se conoce con el nombre de El Rosario (42).

Nuestra Señora del Rosario de Buga: Los datos que he conseguido no coinciden. Mientras el Diccionario geográfico pone como año de su fundación el año de 1555, en el lugar en donde hoy se encuentra Bugalagrande(43), Jaime Arroyo, la fija hacia 1560. lo incierto de la fecha obedece a las continuas incursiones que sufrió la ciudad por parte de los indios de la comarca que, aliados con los pijaos, la incendiaron e invadieron. Entre aquellos nativos, tres religiosos dominicos hallaron la palma del martirio. Aquel lugar, conocido con el nombre de Buga o río de las Piedras, era de capital inportancia estratégica para el paso de los Conquistadores. Por ello, después de fragorosos combates, el capitán Domingo Lozano logró internarlos en la cordillera y su Maestre de campo Rodrigo Diez de Fuenmayor, volvió a fundar una villa, en el mismo lugar en donde cinco años atrás había ya fundado una con el nombre de Jerez, Giraldo Gil de Estupiñán. La nueva fundación recibió el nombre de Guadalajara de Buga, con la advocación de Nuestra Señora de la Victoria o del Rosario, por haber derramado su sangre en este territorio los religiosos dominicos, siendo ellos los primeros mártires del cristianismo que hubo en estos países (44). La llamada ciudad Señora de Colombia, es el monumento geográfico erigido a la memoria de quienes por primera vez enseñaron a nuestros indígenas a rezar el Rosario.

El Rosario: Saliéndonos al occidente de la actual Colombia, en el territorio de Panamá, que se desmenbró en 1903, encontramos: " En la Costa que mira al norte, cerca de la Isla de Viveros...la población, compuesta de unas 70 casa o chozas, con el nombre Nuestra Señora del Rosario. Es un altito que termina a la orilla de una ensenada,etc." (45).

Viremos ahora ciento ochenta grados. Busquemos en el actual territorio limítrofe con Venezuela. En un lugar de ensueño," subiendo por el río que llama y es el Zulia y a un lado y a otro del otro río que se llama Pamplonita, están el Rosario y Cúcuta, pueblos de Españoles, pertenecientes al Nuevo Reino de Granada o Santafé" (46). Este pequeño pueblo fué el núcleo de la más tarde floreciente Villa del Rosario que se declara oficialmente fundada en el siglo XVIII.

El río Rosario: Desde los primeros años de la conquista del Mar del Sur (el Pacífico) se le puso el nombre de río Rosario a uno: " bastante caudaloso que desemboca en este estrecho del cual avanza a la mar poco más de una legua El Viudo, islote pequeño rodeado de bajos que se extiende bastante para afuera" (47).

Por la escasez de tiempo solo enumero la ciudad de Nuestra Señora de la Victoria, fundada en 1551 por el capitán Asensio de Salinas y Loyola, en la provincia de los belicosos indios Pantágores (48); Nuestra señora de la Victoria de los Remedios, en el actual departamento de Antioquia (49); y Nuestra Señora de la Victoria, poblado del municipio de San Pelayo en el departamento de Córdoba (50). Es de anotar que este nombre de Nuestra Señora de la Victoria rara vez iba separado del nombre o advocación del Rosario y que las mencionadas ciudades fueron fundadas todas, antes de la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571. Además solían ponerle dicho nombre como de "refuerzo" a las ciudades más continuamente asediadas por los indios. Ello atestigua que el Rosario fue considerado en aquel tiempo como una verdadera ayuda o arma en los combates.

III - UN SANTO LO DIFUNDE. MUCHOS LO PRACTICAN

1. El Rosario de San Luis Bertrán

Cuando dentro de dos años-mañana 9 de octubre celebramos su fiesta- vamos a celebrar el cuarto centenario de su muerte, me parece inútil presentar aquí una biografía del Patrono de Colombia. Señalaré solamente lo importante para este trabajo.

LLegó a Cartagena an 1562. Todos los siete años de su vida en el Nuevo Reino se desarrollaron en los actuales departamentosde Bolívar, Córdoba, Sucre, Atlántico, Cesar, algo de Antioquia y también en Panamá (51).

Misionero y Santo, llevó la fe de Cristo a muchos caseríos y poblaciones de la Costa del Caribe y de las vecindades del río Magdalena. Unos desaparecieron, otros aun subsisten, pobres pero no tanto como en tiempos de san Luis. Su espíritu se mantenía en continua uníon con la Santísima Virgen del Rosario, a quien invocaba hasta alcanzar de ella grandes favores. Si su paisano Jaime Rafael Francés, que se había embarcadoen una carabela, rumbo a Cartagena, logró salvarse del naufragio que padeció, fue porque San Luis, al tener revelación de aquel caso, invocó a la Virgen del Rosario para que Francés no pereciera (52).

A menudo en sus correrías apostólicas por aquellos parajes ardientes, no tenía otro compañero que su rosario. Atrapado, con otros compañeros por una violenta tempestad, sin en donde guarecerse, pedía con fe a la Virgen del Rosario que los librara de aquella tormenta y añadía ingenuamente la razón: " porque no tenemos otra ropa para abrigarnos" (53).

Completamente solo con su rosario hubo de hacer frente al peor trance de su vida en América. Misionando los pueblos de Sampencoa y Petua, halló que los indios tayronas tenían dentro de una urna los huesos de un Mohan o sacerdote de los ídolos y que los adoraban. En vista de que no atendían a sus palabras para que abandonasen tal idolatría, resolvió él mismo hurtarles la urna con los huesos. Así lo hizo. Sospechaban del Padre Luis y concertaron con un sacerdote de los ídolos que le diese un bebedizo envenenado. Zamora dice que los indios de esta región de Santa Marta tenían fama de preparar los más mortíferos venenos de América. El Padre lo bebió y empezó a sentir la muerte! Decía que lamentaba en aquel momento no tener un sacerdote que lo confesara y administrara los demás sacramentos, pero " se consolaba mucho con un crucifijo de madera que daba remate a su rosario, a quien encomendaba con muchas lágrimas su ánima" (54). Este hecho consta en la bula de canonización de San Luis (55).

No solo él se consolaba con el rosario. Los enfermos confiaban en que, si se los prestaba, sanarían. El Santo, cumpliendo su petición, se los enviaba y sanándolos por su medio, conseguía que viniesen a instruirse en la fe y a recibir el bautismo (56).

Para terminar esta reseña, leamos a Zamora cuando narra el regresos del Padre Luis a Valencia, después de haber vivido siete años en América: " De las victorias que obtuvo en esta América con el Santissimo Rosario, en el libro de sus milagros dize el Padre Fray Alonso Hernández, que en la ciudad de Valencia dió San Luis vn Rosario bendito, que avía llevado de estas Indias a vna persona de mucha calidad. Quando se lo daba dixo: Tened en grande reverencia este Rosario; porque en las Indias ha sanado enfermos, convertido pecadores, y aun pienso, que ha resucitado muertos. Tenía el Bienaventurado Padre aquel Rosario en tan grande veneración, que embiaba algunas vezes por él á aquella persona á quien lo avía dado, para ponerle a los enfermos, y no se lo bolbia en ocho, ó quinze dias. A otra persona devota, dixo claramente: Dios me ha hecho esta merced, que con este Rosario he resucitado muertos. Hasta aqui son palabras del Autor citado" (57).

¿ Se conservará aún como preciosa reliquia El Rosario de San Luis Bertrán?

2.-Otros maestros del Rosario

El aragonés Fray Jerónimo Mirón, llegó al Nuevo Mundo como doctrinero en la Gobernación de Cartagena. Fue procurador de la provincia de San Antonio de Roma. La mayor parte de su apostolado lo llevó a cabo en Pamplona, ciudad fundada en 1549 (58). Para un hombre cuya devoción al Rosario sobresalió notoriamente, este sitio resultaba ideal. Las ricas minas de oro rápidamente descubiertas, la feracidad de la tierra, la buena índole de los indios que allí moraban, hicieron elevar rápidamente la reciente fundación a la categoría de ciudad, en 1555, y que el campo fuera muy propio para el trabajo apostólico. Cuando Mirón llegó como doctrinero a Pamplona, halló un convento próspero y, sobretodo, "una milagrosas imagen de Nuestra Señora del Rosario a quien ocurre toda la Ciudad en sus necesidades" (59). Era apenas natural que, en medio de tanto oro, los vecinos le donaran una preciosa corona (60).A ella atribuían como milagro, que nada le hubiese ocurrido a su imagen en los temblores de 1644 (61).

El apostólico Padre Mirón, se valía de todos los medios para despertar la fe y hacer que los naturales se convirtiesen al Evangelio. introdujo el rezo del Rosario por coros, tanto con los indios, como con los españoles. Aún perdura el amor de los Pamploneses a la venerada imagen (62). De Mirón se cuenta que supo anticipadamente la proximidad del terremoto (63). Aunque ya pertenece al siglo XVII, el Padre Pedro Saldaña reedificó sobre las ruinas el convento nuevo y " proseguía con tanto fervor la devoción del Santíssimo Rosario, que continuamente predicaba sus excelencias, y milagros, y lo rezaba a coros dos vezes todos los días, una en su Convento, y otra en el Convento de Religiosas de Santa Clara" (64).

El fervor de los misionero había logrado no sólo la conversión de los indígenas que encontraban en ellos a sus amigos y protectores, sino que ya empezaban desde los comienzos a reclutar vocaciones entre los jóvenes hijos de familias españolas, nacidos en América, a quienes, como es sabido, se les llamaba "criollos". Uno muy conspicuo fue el Padre Verdugo, nacido en Tunja,y que en ese mismo lugar entró dominico. Gozo fama de predicador elocuente y de bondadoso sacerdote. Prior en varios conventos, lo fue en el de la hermosa y pequeña ciudad de Mariquita, sitio de reposo obligado después de las penosas travesías del río Magdalena. Allí solían detenerse para reparar las fuerzas los viajeros antes de empezar la subida a Santafé. Fundada en los dominios del cacique marqueta o Merequipa por Francisco Nuñez Pedroso el 23 de Agosto de 1552 (65), fue trasladada por él mismo el 8 de enero del año siguiente al sitio que hoy ocupa. Allí murió Jiménez de Quesada (66). Allí en el siglo XVIII se instaló la célebre expedici ón botánica. se afirma que es el centro geográfico de Colombia. En esta ciudad, pintoresca y rica, el nuevo prior se preocupó de ampliar el convento, reparar sus deterioros, pero sobre todo de acrecentar la devoción al Rosario," porque la tenía muy cordial a todos sus Sagrados Misterios" (67).

3.- Padres Luis Vero y Pedro de Palencia

Valenciano, como su gran compañero Luis Bertrán, vino a América con el Santo Patrono de Colombia. Sin los deslumbrantes carismas de su hermano en religión le parece a uno más estraga en el desarrollo de sus actividades apostólicas. Al año de llegado a Cartagena, fue elegido para la fundación del convento de la ciudad del Valle de Upar ( hoy se llama abreviadamente Valledupar), fundación hecha en 1550 por Miguel Díaz de Armendariz y el capitán Santa Ana con no pocos azares y combates. En la empresa lo acompañaba un hombre singular, fray Pedro de Palencia, quien salió de España como conquistador en tiempo de García de Lerma, Gobernador de Santa Marta, de quien recibió en ese Valle de Upar, rico en oro, en plata y en sembrados, una jugosa encomienda de indios; procedentes de una austera familia castellana, los aires y el oro de las Indias, no lo corrompieron. dejó su encomienda y golpeó a las puertas del convento de Santo Domingo en Santa Marta. Fray Juan de los Barrios lo ordenó sacerdote. Vero y Palencia se repartieron el trabajo de forma espiral; iban abarcando los contornos," sin que se les quedara uno solo de los naturales sin catequizar" (68). En sus excursiones llegaron hasta Ocaña y hasta Maracaibo. Palencia tuvo particular devoción a la Virgen del Rosario. Hizo traer de España una imagen suya, que fue tan apreciada por todos que los habitantes decidieron añadir al título de La Ciudad de los Reyes del Valle de Upar, el de Nuestra Señora del Rosario. debido a su edad avanzada, Palencia no pudo seguir acompañando al Padre Vero en sus correrías. Permaneció en la ciudad hasta su muerte, pero fue testigo de un hecho excepcional. Por 1576 vivía en Valledupar con su marido, al servicio de uno de los más importantes vecinos, una india llamada Francisca, de la tribu de los tupes, evangelizados por el Padre Vero. Por infundados celos, su señora la azotó y le cortó el pelo. Ofendida corrió donde su esposo Gregorio a contarle y ambos pidieron venganza a su tribu. El cazique Conaimo organizó una emboscada y cayeron de noche sobre la ciudad, la incendiaron y la zaquearon, sin perdonar las iglesias.El antiguo conquistador, a pesar de sus años, tomó una espada y una rodela y entregó otras a un mulato, esclavo del convento. Los dos solos rechazaron el impetu de los invasores y él atribuía a milagro de la Virgen del Rosario, que, a pesar de cinco intentos de incendiar la iglesia y el convento, las llamas no se avivaban. En medio del barullo el antiguo conquistador buscaba a Antonio Flórez, hidalgo de la localidad, para planear una estrategia más efectiva de defensa. Entre los dos lograron dispesar a los indígenas, ayudados por las gentes de la ciudad. Palencia auxiliaba a los moribundos que fueron más de cincuenta ( 69).

Terminó sus días piadosamente y pidió que lo llevaran a morir a los pies de la imagen de Ntra.Sra. del Rosario. Así se cumplió y lo sepultaron también junto a la imagen (70). Luis Vero le sobrevivió aun varios años, predicando siempre entre los indios. Su fervor por el Rosario, fue tan manifiesto que en Ocaña, por ejemplo, " se hacía todas las noches y con Ymagen de la Concepción". Y los vecinos se quejaban porque tan venerable y antigua tradición la hubiese descuidado el cura Diego Gavino Quintero (71). Sobre este hombre insigne escribió Flórez de Ocariz: " hay tradición que cuando predicaba el Evangelio a los infieles de la costa del mar océano de Indias el glorioso San Luis Bertrán, tuvo por compañero un religioso, fray Luis Vero, que murió en el Valle de Upar...y lo enterraron al pie del altar de Nuestra Señora del Rosario, y con la grande fama de su virtud y tenerla por amparo (pasados algunos años)... un devoto republicano de allí ( pidió) le enterrasen (con el Padre)...y poniéndolo en ejecución, se ha lló el religioso cuerpo entero y sin corrupción, siendo temple cálido y húmedo con extremo..."(72).

4.-Fray Gregorio de Beteta.Un esquivo misionero

Nacido en la Provincia de León (España) de ricos padres, todo lo dejó para entrar al convento de San Esteban de la Orden de predicadores, en Salamanca. Predicó a los aruacos de Santa Marta y entre indios del Urabá. Por Allí lo encontró el nombramiento de obispo de Cartagena, que aceptó muy a su pesar y luego rehusó con tanto empeño, que Carlos V y Pío IV hubieron de ceder ante la insistencia del humilde religioso. Gran devoto del Rosario lo califica Zamora,lo inculcaba continuamente en su predicación. LLeno de años y de méritos, regresó a Toledo en donde falleció en 1562 (73). En la ciudad de Cartagena que desdeño como obispo y edificó como religioso, sus hermanos habían fundado un convento en 1550 (74) y comenzaron la construcción de la iglesia, al lado derecho de la cual edificaron la capilla de Nuestra Señora del Rosario, " con su Imagen llena de Magestad,á quien toda la ciudad rinde obsequios de amor, y reverencia, y con grande liberalidad, presseas de mucho valor...Lo más ostenso de su grandeza se debe á su Patrón el Governador don Gonzalo de Herrera, Cavallero del Orden de Alcantara, Marqués de Villalta, y uno de los más singulares benefactores...de este Convento" (75)

Tenía además Cofradía, compuesta por casi todos los vecinos de la ciudad, que le celebraban ostentosas fiestas varias veces al año, es especial el primer domingo de octubre (76). No es de extrañar que, con los continuos ataques de los piratas a Cartagena, la devoción a Nuestra Señora del Rosario tomase allí particular empuje, sobretodo después de la célebre batalla de Lepanto.

Digno de memoria fue el primer capellán de la Cofradía Fray Bernardo de Ocampo,dominico andaluz. Inculco la devoción al Rosario a todos los capitanes y soldados y a los forzados que bogaban en las galeras y " todos rezaban cada día el Rosario de nuestra Señora" (77). Y a propósito de ello, cita Zamora un episodio que narra Fray Alonso Fernández en su libro Milagros del Rosario. Como Fernández es un clásico del siglo de oro, sería un pesar omitirlo:

"Sucedió que teniendo noticias el General de dos Navichuelos ingleses, que por aquel parage andaban, procurando saquear, y robar la tierra desapercebida, aprestó y despachó las dos Galeras en busca de los enemigos, y siguiendo la derrota del Nombre de Dios, y Escudo de Veragua, á donde tenian lengua que andaban los Ingleses, les sobrevino una terrible,y furiosa tempestad entre unas Islas, y Tierra firme de las sierras del Vallamo. Eran tan terribles las ondas que les acometían, que todos temieron anegarse, y entendieron que sin duda alguna perecerían con esta tormenta. Considerándose en tan gravíssima aflicción, y angustia, acudieron muy de corazón a Dios Nuestro Señor,y á su Madre Santíssima, y mediante la devoción de su Rosario, invocaron con lágrimas, y sentimiento grande su patrocinio, y amparo; y creciendo mas la furiosa borrasca,advirtieron que se levantaba una ola, la mayor que nunca jamás avian visto: al caer sobre la Galera,y embestirla, tenian por muy cierto que la echaria á fondo del todo. Quando vieron que caía sobre los afligidos navegantes, levantaron los clamores al Cielo, diziendo: Madre de Dios del Rosario, socorrednos. Y luego advirtieron que en la toldeta de la proa se apareció un Niño, que en la mano derecha les enseñaba un Rosario,viendolo más de sesenta personas, el cual dió una voz, que la entró en los oídos, y en los corazones de todos, diziendo:A orca, á orca. Oyéndolo, cambiaron,y trocaron el timón, poniendo la proa a la ola, la cual cubrió toda la Galera,y passó de la otra parte. Vieronse con esto en un mar de bonanza,quieto y sereno, no cessando de dar gracias á la Madre de Dios del Rosario. El Niño desapareció, que nunca más le vieron, ni hallaron. La otra Galera, que venía cerca, como un tiro de arcabuz, á un lado, con la misma ola que sobrevino,y cogió debaxo, se trabucó, y anegó sin que ninguna persona escapasse. Todo lo cual se averiguó en una información que hizo el Vicario del Obispo, de Cartagena Fr.Juan de ladrada, Frayle de esa Orden " (78).

En Cartagena de Indias, la columna vertebral de las finanzas coloniales, emporio del comercio infame de hombres negros convertidos en esclavos por el abuso de traficantes, no faltó el consuelo de aquella plegaria silenciosa que día tras día, o noche tras noche, entonaban los creyentes de la que más tarde se llamaría la "ciudad heroica", y fue escenario de la vida de San Pedro Claver.

5.- Fray Pedro de Bedón( un Fra Angélico americano)

Sobre este hombre hay inmumerables datos biográficos. A él le debe la orden dominicana casi la totalidad de la organización de la provincia de Quito, en donde había nacido por los años 1556, en el hogar de Pedro Bedón y Juana Díaz de Pineda. Desde niño le inculcaron sus padres el amor a la Virgen María y con él la práctica cotidiana del Rosario. Muy jovén entró dominico en su ciudad natal y , al terminar el noviciado, fue enviado a Lima. El obispo dominico Fray Juan López dice de él:

" Fue el primer dominico que promovió en su casa de Quito el progreso de letras y estudio...Y aunque estas ocupaciones eran grandes, con ellas se ocupaba en asentar las cofradías del santísimo Rosario...y en su convento había tres diferencias de Cofrades en diversas hermandades del Santo Rosario. En una, estaban asentados españoles; en otra, indios de la tierra, y en otra, negros; habiendo en la iglesia tres capillas diferentes...Acudía siempre a predicarles los soberanos misterios del Rosario" (79).

. Este hombre, tan avezado ya al ministerio de difundir y practicar el Rosario llegó providencialmente de Quito a Santafé por el año de 1594 (80). Sus firmas se veneran como reliquias (81). Además de las condiciones que ya enumeramos, Bedón fue un pintor de méritos artísticos muy extraordinarios. No puedo detenerme a estudiar este aspecto de su vida, pero en donde quiera que estuvo, sus pinceles inmortalizaron su nombre. También el convento de Tunja tuvo el privilegio de albergarlo y allí " fundó la Cofradía de N. Señora del Rosario, que hasta oy permanece con grande ostentación, y reverencia, rezando todos los días el Rosario á coros, en su Capilla, que empezó á fabricar, y en todo resplandece la devoción cordial que tenía a la Virgen Santissima su V. Fundador"(82).

Unos cuatro años más tarde regresó a Quito y allí falleció el 17 ó 27 de febrero de 1621. Cuando, en la última parte de este trabajo hablemos de la capilla del Rosario de Tunja, hemos de encontrarlo de nuevo, conforme a la cita de Zamora que acabo de leer.

6- Fray Tomás del Rosario

No quiera cerrar este capítulo sin señalar, al menos de paso, a este hombre, el tercer compañero, con Luis Vero, de San Luis Bertrán. Poco nos dice de él la historia. Fernández, citado por Zamora, dice que en España y, podemos añadir, que en la Provincia de Aragón, de donde procedían," y en las provincias del Nuevo Reyno, con gran espíritu predicaron, y assentaron la devoción del Santissimo Rosario, con notable reformación de costumbres,y maravilloso aprovechamiento y edificación de los fieles, assi Indios, como Españoles" (83).

No encontré ningún dato concreto sobre algún cuadro o imagen de Nuestra Señora del Rosario en el convento que a la par con la ciudad que el capitán Hernán Venegas Carrillo fundara con el nombre de Tocaima, en 1544, habían iniciado los dominicos Antonio de la Peña y Lope de Acuña (84). Pero, en cambio, la presencia de Tomás del Rosario, acredita un nuevo bastión de su práctica en el Nuevo Reino en el siglo XVI.

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