¿Enseñar con tecnologías? - 2da parte
Por Gaby Sued

Incentivada por la cantidad y la calidad de contribuciones del artículo anterior ¿Enseñar con tecnologías? , me permito proseguir en esa línea de debate, intentando hacer un resumen de lo conversado por los participantes, y sumando algunas nuevas cuestiones
En principio, es interesante ver que tanto Lucio, como Marta o como Claudia, coinciden tanto como yo en que la formación con tecnologías deber ser una formación inclusiva, y no excluyente. Tengamos cuidado en que por querer innovar no estemos aumentando las brechas digitales. Solemos pensar que la brecha digital existe entre el Norte y el Sur, o entre el Centro y la periferia, pero como bien señala el amigo Manuel Castells la brecha digital puede encontarse entre mi vereda, y la del vecino. Es decir, que como dice Marta, si no incluimos y convocamos a todos los actores correspondientes dentro del sistema, si conectamos pocas escuelas y no todas, si priveligiamos unas sobre otras, sin quererlo, estamos abriendo frentes de desigualdades. Eso es lo maravilloso de la tiza: llega a todos los espacios y estratos sociales ¿no? Desde este lugar, no me gustaría que se perdiera la condición, cuando menos simbólica o utópica, pero siempre reconfortante, de la escuela como igualadora social, o por lo menos como creadora de posibilidades de inclusión y no de exclusión.
Luego, de aquí se deriva el necesario compromiso no sólo de los docentes, como señala Claudia, sino de las instituciones. Las tecnologías no entrarán en las aulas llevadas por los maestros o profesores, sino que lo harán decisiones políticas e inversiones educativas mediante. La propuesta, me parece, para aclararle al Rey Sol, no es reemplazar el aula por la computadora, en ningún caso, sino incorporar la computadora al aula. Yo personalmente no conozco demasiado sobre la historia de la tiza, pero sí puedo recordar la revolución que causó la letra escrita en los procesos de enseñanza, que fueron basados en la oralidad por lo menos hasta la Edad Media. Si bien la educación no ha avanzado demasiado desde aquella época, todavía se concentra en aulas de escuelas y universidades, hay que reconocer que la escritura ha cambiado la naturaleza del debate oral, vigente hasta la Edad Media. Es decir, por más que los períodos sean muy largos, las cosas no fueron siempre así, basadas en la tiza. Hubo tiempos en que la enseñanza se basó en la retórica. Parece increíble pero en el sigo XI había que convencer a los burócratas del estado y la función pública de que usaran la escritura.. no querían! Implementarla fue de verdad, un gran cambio para ese momento.
Por eso, me parece que ése es un punto particular para discutir en ese
weblog. ¿Cuál será la política educativa, la corriente didáctica, la
justificación teórica, que sostengan el uso de tecnologías educativas en las
aulas? ¿Cuál será el modelo de escuela que se formará introduciendo
tecnologías en las aulas? ¿Quiénes serán sus destinatarios principales? ¿Serán
para los docentes? ¿Serán para los alumnos? ¿Qué procesos de enseñanza
acompañarán: disciplinares, transversales, horizontales? ¿Qué contenidos harán
viables? ¿Con qué criterios se ejercerán las opciones tecnológicas? Cuando
estas respuestas estén más o menos delineadas, entonces los docentes
seguramente podremos acompañar el cambio. Las computadoras no presentan
ventajas en sí mismas, son sus usos sociales los que las instalan. estas
preguntas bien contestadas seguramente traerán buenos nuevos aires a la
vapuleada educación local. Pero muchas veces las ventajs no están en los
artefactos, sino en sus modos de uso. Creo que este es el caso de las nuevas
tecnologías.