
omem42
AL DESAPARECER SU SOMBRA,(sin color al frente de su cuerpo) SE MIRA ASI:


SU
SOMBRA SE CONVIERTE EN UN PERRO Y UN GATO, SUS ETERNOS COMPAÑEROS
DE AVENTURAS.



DESPUES DE ENTERARTE, Y SI LO DESEAS; SUGIERE ENLACE O PAGINA A UN AMIGO/A.
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"ONCE TUMBAS, VOLUMEN 3"

Tranquilamente, sentado en una
banca mal hecha que tienen en un parque del pueblo de Ozulúama, espero a un
ancianito de los que cuentan historias, en la misma banca, a un par de pasos de
mí, está otro ancianito de barba blanca,
algo larga, casi llegandole al estómago, a la mitad del cuerpo, al omblígo,
ancianito con
apariencia de Judío Ortodóxo, El no está sentado, tiene un pie puesto sobre
la banca con un codo recargado en su rodilla, con la mano de ese codo se acaricia su barba
como hablándose así mismo, con su mano libre como que está dirigiéndose al aire, al
viento, está narrando acontecimientos, aparentemente sin sentido común, pero me
llamó la atención porque todo aquello, me pareció que tenía relación con las primeras cinco mujeres que habitaron en la vieja
casona
con don Antonieto, o sean su
primera esposa Aguadulce, y sus cuatro hijas, Clementina, Amarguras,
Fortunata y Aguaclara
El ancianito al expresarse,
lo hizo con una inmovilidad tal, que aparentaba ser un Dios Azteca, o
mejor dicho sería, como que se comparaba
con algún Dios de
piedra, uno de aquellos Dioses que idolatraron, tanto ignorantes, como
inteligentes y sabios, el ancianito de la blanca barba, mirando fijamente al
infinito, a lo azul del cielo, con algo de ansia y con voz un poco mas alta,
como invitandome a que yo lo escuchara se expresa:
Verdaderamente, no recuerdo haber
visto tanta belleza física e inteligencia en mujer alguna, como la ví en la persona de
aquella dama, doña Aguadulce, la primera esposa del afortunado don Antonieto,
el jefe de la vieja casona, además de la
belleza física, y de su inigualable inteligencia, contaba también, con una extraordinaria belleza espiritual, belleza que
hace pensar, que ni juntando miles de Dioses Aztecas, de aquellos, de los que dicen las
gentes yo reencarné, se podría encontrar, tal espiritual belleza, y hasta
distancias mucho muy alejadas de la vieja casona, se conoció, se supo de las
bellezas e inteligencia de aquella mujer, todos los criollos, toda la gente en
general, residente de aquellas zonas, sabía muy bien que la dama
Aguadulce, inmigró desde tierras Españolas a México, junto con su esposo don
Antonieto, El Catalán
, Ella
Madrileña
, pero en todas las comarcas, se les conocía como advenedizos,
"de sangre azul", les decían, expresiones muy comunes, muy usuales en aquellos
tiempos, pero claro, solo cuando se trataba de mencionar o dirigirse a extranjeros, sobre todo a los
europeos, no importando de que País de Europa viniesen, definitivamente había
lógica al hacerlo, puesto que como no eran
mulatos, ni eran indígenas, tampoco mestizos, eran conocidos simplemente como advenedizos de
sangre azul, y respetados por tradición, no por sus méritos humanos, su
intelecto, conocimientos científicos o prácticos, no, en aquellos tiempos,
aún todavía,
el
ensimismamiento criollo, la mentalidad autóctona de esas regiones
Veracruzanas, no permitía a los habitantes extranjeros, gozar o compartír sus
idiologías de antaño en forma algúna, excepto entre ellos mismos; todo
Autóctono, con inteligencia observaba, escuchaba, sonreía y sin
contradecir se adaptaba a la presencia de quienes más adelante, por sus
servicios, un sueldo monetario, o de otra índole, tendrían que pagarle, hechos
que también le dieron fama a la dama Aguadulce, ya que en el caso
específico de doña Aguadulce, que yo sepa o recuerde, Ella nunca pagó con moneda servicio
alguno adquirido, Ella todo el tiempo fué recíproca con todos y todas, varones
y hembras que contrataba, y lo hacía sin utilizar un solo real o centavo; con su lema de dar de beber al sediento, ese lema que en
algún papel, recuerdo leí, doña Aguadulce siempre conseguía sus propósitos
y en una u otra forma, con un consejo o simplemente enseñando a hacer algo,
también curando un mal de espanto, o desde como cortar e hilvanar una tela, hasta hacer un
pantalón, camisa, calzoncillo e incluso un lujoso vestido; de como terminar con dolores e
infecciones utilizando yerbas silvestres, o sugiriendo algún
ejercicio para no envejecer, Ella siempre pagó, y de todo servicio recibido,
el pago era justo, nunca de nadié abusó, por lo consiguiente, nadie de Ella,
un solo minuto dudó, y así como Ella, fueron también dos
de sus
hijas, la menor Aguaclara y la mayor Clementina, a quienes orgullosamente,
doña Aguadulce, educó para que fuesen, una filósofa y la otra poetisa respectivamente, en Clementina no le fué muy difícil la tarea, porque
Clementina desde muy temprana edad demostró ser lírico al respecto, siempre fué la
inspiración de Clementina natural y espontánea; se nota una pequeña diferencia,
filosófica, por así decirlo, entre Aguaclara y Ritoalegre, el primogénito de doña Aguadulce, si
hubiesen sido gemelos, no hubieran sido tan parecidos en todo lo relacionado a
sus formas de pensar y de actuar, excepto en fisonomía, claro está; en cuanto que Clementina, a pesar de contar con un gran y fino intelecto, demuestra siempre un erroneo
concepto, "de acuerdo a la opinión de los otros hermanos, hermanas y madre", del verdadero significado de
lo que es la verguenza, el honor y
el orgullo, para Ella, todas esas cosas, son simplemente, tradiciones traídas de
España, de la "Madre Patria", como le llaman, por amor al terruño, los advenedizos a ese
País europeo, tradiciones, las cuales, su madre rehusaba olvidar o cambiar;
Aguaclara, era todo lo
contrario, pero a pesar de que Aguaclara se apegaba más a su padre, a don
Antonieto, tenía más parecido en su forma de ser a su madre, incluso en lo
físico; en lo que respecta a las otras dos hermanas, Amargaguas y Fortunata, Yo
lo
digo así; ahí está la otra cara de una moneda forjada por doña
Aguadulde, una Homeópata y la otra modista, como les
decían por ahí "la partera y la costurera", respectivamente, ambas con distintos
gustos intelectuales a los de sus hermanas y hermano mayor Ritoalegre, pero cada
una, muy experta en su profesión o trabajo, en edades, entre la mayor
Clementina y la menor Aguaclara, existían nueve años de diferencia, más no se
nota diferencia alguna intelectual o filosófica, a ambas las educó doña Aguadulce,
para ello, usando los mismos libros que en su mente, en su infancia, sus padres
dejaron grabados, esos mismos textos, los ha utilizado para la
educación de sus once retoños, y con la más mínima intervención de don Antonieto,
y por eso es muy extraño que los resultados educativos, en trés de sus hijos, como
negativos, cursi, mitológicos o estupidos se aprecien, pero como alguien dijo; "puedes arrimar a un animal al
agua, pero hacer que la beba, eso no puedes", más esos detalles no incumben,
puesto que nunca se supo que la dama Aguadulce tuviese diploma de maestro, por lo mismo, la mayoría de la gente criolla adopta el
dicho de "Los maestros, traen faldas y usan
aretes", y
hablando de faldas, a Fortunata, (la costurera o modista), en ningún momento le
faltan modelos
femeninos para sus modas diseñar, forjar o fabricar, cuando cualquiera de sus hermanas
estrena
vestido, al día siguiente se formaban las filas de inditas, que desde distintas
direcciones, a las puertas de la vieja casona llegaban, lo hacían cargando sus
propias telas coloridas y sus adornos indígenas, para sus vestidos a Fortunata
ordenar, y cuando la modista preguntaba como habían sabido de su nuevo diseño,
"Mi lu dijo una calandria", las inditas contestaban, la mayoría de aquellas
inditas, conocían mejor a Amargaguas, ya que después de que la Homeópata,
había intervenido en varios partos difíciles, con positivos resultados, su
fama creció, eso me pareció siempre muy raro, porque antes de la presencia de
Amargaguas en la comarca, ahí y en derredor, todas las inditas parían y parían, sin la
intervención de parteras, "Es la misma evolución protegiéndonos" los criollos
del área, ironicamente indicaban; de esos criollos, la mayoría, fueron educados
en tiempos pasados por Jesuitas o Franciscanos de reconocido prestigio, o por sus discípulos
más aplicados, aquellos que con firmeza aseguraron, que una real o verdadera
filosofía, no reconoce incapacidad intelectual en ningún ser humano, sobre
todo, si ese ser humano, es un varón, un hombre, nunca pensaron en referirse así a
la hembra o mujer, por esa razón, doña Aguadulce, muy a pesar de su
inteligencia y educación, jamás se inmiscuyó en cuestiones políticas de su
país adoptivo, doña Aguadulce, entre los conocimientos que trajo de su tierra
natal, también se supo ilustrar con la Historia diversa, por ejemplo, la Historia
de "La Ilustración",
movimiento intelectual nacido dentro de de la Revolución Francesa y
posteriormente difundido en el País por figuras europeas,
figuras que hicieron posible el cambio de las ideologías de algunos criollos, en
aquellos tiempos del dominio francés, hombres
como José María Arout, alias Voltaire, quien con afán verdadero, defendió los derechos del varón o
del hombre, arduamente cuestionando el catolicísmo y a sus representantes
Jesuitas y Franciscanos. También colocó su granito de arena Juan Jacobo Rousseau, El que utilizando su
firme convencimiento, convenció a muchos representantes del mundo político, de
que el hombre o varón, el ser humano, nace libre y soberano, por lo tanto,
tiene razón de sobra, para poder gobernarse así mismo, pero en conjunto, no
como un dictador o como un rey de palacio oriental; y el criollo, todo aquéllo
muy bien aprendió, y
eso que el indito, de acuerdo al advenedizo, siempre fué inferior en todo lo que
se relacionaba con filosofías o ciencias políticas, al criollo, en lo único que se le
otorgaba reconocimiento, era en sus técnicas artesanales, más sin embargo, todas
esas especulaciones, sin duda ofensivas; por ignorancia expresadas, se
supone, las cambió
completamente un indito, criollo también, aunque de otra región, pero cien por
ciento mexicano, a quien el mundo entero conoció, lo recuerda y continuará
recordandolo, para siempre quizá, y no solo por el contenido de sus
propias palabras, palabras que para centenarios futuros, y en millones de papeles y
sitios quedaron grabadas, son estas: "Que el Pueblo y el Gobierno respeten
el derecho de todos, entre los Individuos, como entre las Naciones, el respeto al
derecho ajeno es la Paz", doña Aguadulce al respecto, no unicamente por los tres
personajes citados, a quienes Ella, respeto y admiración, con lealtad les
otorga, se
dijera, Ella es diferente
de los demás advenedizos, no, no era así, Ella fué diferente por sus naturales
bellezas, es más, esas mismas y similares creencias tan bellas, se sabe muy
bien, que esas, no le forjaron sus principios
morales, esos principios llegaron a este mundo con Ella, al nacer, los trajo ya
injertos en las venas
de su inmenso cerebro, y con los cuales, instruyó a todos, a cada uno de sus once
retoños, pero a pesar de eso, entre sus hijos también hubo tontos e ilusos, y desde tempranas
edades, esos, sus tonteras reflejaban; por
otra parte fué un hecho, que algo de inteligencia se adhirió también en la gente que a Ella rodeó, y hasta en animalitos
mascotas que cotidianamente, a Ella rodearon; y hablando de animalitos, entre las mascotas, estaba un hermoso
canino llamado, con simpleza "el perro", también hubo gatos, palomas,
calandrias, sin faltar los tradicionales veracruzanos cotorros y loros, a los que, con mucha
frecuencia, la gente confunde por su parecido, crecen de los mismos tamaños y ambos
son verdes, pero no debería de haber confusión, puesto
que el cotorro tiene las plumas de la cabeza rojas y el loro las tiene amarillas,
pajarracos a los que con claridad, doña Aguadulces
enseñó que aprendieran a hablar, el razonar lo hicieron por si mismos, son aves
muy inteligentes y que viven muchísimos años, pocas personas se enteraron del próposito de tal hazaña,
o sea de que los pajarracos hablaban, entre esas personas,
estuve Yo, aunque a mí, en lo personal, doña Aguadulce no me lo confió, el Yo
enterarme, ocurrió como una normal coincidencia inesperada; cierto día,
común y rutinario como cualquier otro, me acerqué a donde doña Aguadulce, que
aparentemente mataba el
tiempo, acariciándo a una de sus mascotas predilectas, "el perro", Ella hablando con el can,
cual si estuviése hablando con persona humana, le dice:
-Veo que no haz notado fiel amigo mío, el porque les enseñé a hablar al cotorro y al loro, y te lo voy a confiar, tu sabes muy bien que te amo, que te hé confiado el cuidado de mis más grandes tesoros, mis retoños, cuando indefensos de pequeños, y hasta de adultos-
El perro continuamente moviendo la cola, con las orejas bien rectas, sin parpadear, mira a su ama, la dama continuando la caricia, sobando el espinazo del can, con voz melodiosa reafirma:
-Por eso te confío mis secretos, comprendo tu silencioso lenguaje que interpretas con tus orejas y cola, razón por la cual, a hablar con palabras, a tí, no te enseño, con tu inocencia canina, divulgarías mis secretos, y hablando de secretos, sé muy bien que te haz dado cuenta, que cuando Clementina escucha de mí, lo que creo Yo, es el significado del honor, la decencia y los principios morales, Ella sin inmutarse contesta, "malo, malo, malo", y eso lo escribe en la mayoría de sus poemas o cuentos, por eso te invito a escuchar lo que al cotorro le enseñé para que a Ella le dijera, y en otro día venidero, el menos pensado quizá, podrás escuchar al loro con su versión a lo mismo-
Es muy curioso mirar al cotorro, por Clementina ser escuchado, verdaderamente curioso y además algo instructivo, sobre todo se supone que para Clementina, el cotorro, tal parece gozar al decirle:
-Malo, malo, malo, literata, poetisa Clementina; malo es simplemente una palabra compuesta de cuatro letras, palabra con la cual se desaprueba algo, o la acción de alguien, es utilizada también, por la ignorancia de la misma literatura viviente, que a la vez, al usarla, nos hace reaccionar, y por lo tanto, tratamos de mejorar, así es como el escritor trata de mejorar sus escritos, mejorar, mejorar y mejorar, para tratar de llegar hasta ese pedazo de papel, donde nadie escribe para nadie, y a la vez, ese nadie escribe para todos, a ese pedazo de papel tan especial, donde ilusamente se escribe, con la añoranza de que el ciego lo pueda leer en voz alta, para que al ciego, lo pueda escuchar el sordo, como podrás entender, en esto, también hay algo malo, malo, malo, pero eso, al escribano no le importa, todo escritor, al escribir, esa es la meta deseada, la que con mucho ahínco quiere lograr, para poder, con justicia, ser criticado, porque cuándo de Ellos, de los escribanos, mal siempre se hable, esa habladuría, será acertadamente, la crítica más constructiva y honesta, porque cuándo bien de Ellos se habla, eso no es nada, eso es simplemente rutina, rutina de fina galantería, pero por otra parte, debes de saber, mi estimada Clementina, creo que es malo también, sí, malo, malo es, repentinamente pensar, si tú, tienes o nó la razón-
El cotorro tornándose temeroso, velozmente levanta su vuelo, y de Clementina se aleja fingiendo un gran valor, demostrado vívidamente, aunque armoniosamente cantando:
-Mejor, mejor, mejor me voy, malo me voy, malo me voy, mejor me voy, malo, malo y malo, y hasta la vista Clementinaaaa-
Después de atentamente, lo anterior escuchar y mirar al cotorro volando, en el rostro de doña Aguadulce, se refleja lo mismo de siempre, su hermosura, hermosura que el canino, con sus ladridos disfruta, y lo demuestra con una lambida de mano, una lambida que para la dama, significa un amoroso beso de su perro amado, con el cual comparte inquietudes personales, inquietudes que ni con su esposo, o con ninguno de sus retoños, abiertamente comparte; en ocasiones, cuándo se dirige a su hija, a la filósofa Aguaclara, lo hace filosofándo con mucha simpleza y sin el menor ánimo de impresionar, lo hace de esta manera:
-Mientras te mojen las tiernas corrientes, del agua pura y cristalina de tu claro nombre, tú, hijita de mis entrañas, mi pequeña Aguaclara, gozarás siempre y sin restricciones, todos y cada uno de los bienaventurados días de toditita tu existencia-
A lo que su idolatrada hija, con un convencimiento total y sin presumir de rival, le contesta:
-Madre mía, esa es la herencia prodigiosa que me haz dado, con tu tan completo transparente, cristalino y dulce nombre, y no pido más, porque esa es la herencia que Yo heredaré también, pero única y exclusivamente a los habitantes que me acompañen en mi propia tumba, y los cuales sé que nacerán de mi misma-
Notablemente en ambas damas, se refleja el estar seguras de sí mismas, cada cual, como dirigiéndo el fundamento de sus palabras, no de la una a la otra, pero si directamente hacia un mundo completamente distinto y lejano, sí, muy diferente al mundo en que las dos mujeres, momentanea y mutuamente, con inmenso amor comparten.
Es muy sorprendente que el ancianito aquél de la blanca barba, no se haya quedado dormido parado mucho rato antes, o sea entre los preambulos de su largo relato, eso muestra también que algo de piedra, como se dijo, en alguna parte de él muy oculto tiene, eso lo demostró su gran energía, energía que supongo, ya muy cansada ordena u obliga al anciano a que duerma, y el ancianito en la banca se sienta y lo hace, se queda profundamente dormido, roncando, y mientras duerme, se aparecen frente a mí tres ancianitos diciéndome:
-Le agradeceremos posponga la cita a la que nos envió su pariente, no podemos quedarnos porque nos persiguen los personajes llamados fantásmas-
Y cargando con el otro ancianito, rapidamente de la banca y de mí se alejaron, la única diferencia es que cuando esto ocurre, el ancianito hablantín no escuchó el vaivén de los ecos de voces extrañas, ecos que siempre escucha otra gente antes de la aparición de los dizque fantásmas, y de los cuales también se rumora, que no para todas las gentes son invisibles; debo de agregar con respecto al ancianito que en la banca un instante durmió, que de acuerdo a rumores que mas tarde escuché, El fue medio hermano de un ermitaño que habita en una ermita famosa del area, pero eso, comprendo que no debo enfatizárlo, puesto que son unicamente rumores, además de ser rumores, nunca se supo de quien provinieron.
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EL PERO,





Y
EL GATO
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Omem42:- Queridos amigos, me parece muy raro que Marieta aún no haya regresado a la ermita, siendo que le demostró mucho interés a la historia de aquél ermitaño, solo que sea la razón su trabajo, eso también puede explicar el no tener tiempo de regresar a la ermita, o no tener quien la lleve, también pueda ser, porque no creo que haya cambiado de idea ahora que es petrolera; digo esto porque de acuerdo a rumores, un trabajo en Pemex toda la gente persigue con mucho entusiasmo, como Pemex es propiedad del Gobierno, esos trabajos son los mejores remunerados para gente sin profesión alguna, quizá sea por eso, que los que no lo tienen lo anhelan y los que ya lo tienen lo cuidan.
El perro:- Amigo mío, si me carcajeo por favor me disculpas, pero creo que andamos un poco desorientados, o simplemente no hemos comido, y el hambre nos hace ya delirar.
El gato:- Yo creo que son ambas cosas, antes era el canino con sus conjeturas, y ahora me sales tu Omem42 con lo mismo, como puede la pobre mujer ir a visitar a cualquiera si el cretino de Crisanto, dizque ahora es un hombre responsable, trabajador y hogareño.
Omem42:- Creo que tienes mucha razón gato amigo, también hemos olvidado que la parienta de Crisanto, la cara dura de Caritinasinmiedo, lo hizo reaccionar cuando le dió una barrida con palabras muy completas al cretino, se dice que lo hizo que El se mirara hasta lo mas pequeñito de sus apestosas entrañas.
El perro:- Por eso yo pensé que tú, sabiendo eso, andabas desorientado mi amigo, recuerda que ya hace varios meses que el Crisanto ese, fue a El Rancho la Gloria y se llevó a los escuincles, y antes, cuando salió de con Caritinasinmiedo sin despedirse, cruzó la vía ferroviaria y sin pedirles permiso a sus compadres levantó a su hijo Marielo, y después de juntar a los tres, no paró hasta llegar a Naranjos; Marieta como siempre, pensando en el bienestar de sus hijos se dejó convencer otra vez, lo bueno del asunto para Ella, es que ya no trabaja, ¡pero eso sí!, preñada la pobre mujer está nuevamente.
El gato:- El estar nuevamente embarazada, a Marieta no parece importarle, Ella en Naranjos tiene muchos primos segundos, petroleros todos, hombres muy serios en todos sus tratos, primos que mucho la aprecian y protegen, y que a Crisanto bien amenazado lo tienen; le han dicho "si te emborrachas de nuevo y a nuestra prima golpeas, te las verás con nosotros, no olvides que no estás en la Cebadilla con toda tu gente, si a tus promesas esta vez honor no les haces, ya encontraremos la forma de castigarte".
Omem42:- Si mal no recuerdo, a uno de los primos de Marieta, se le ocurrió una idea de como castigar a Crisanto si no cumplía sus promesas, y le dijo: "Desnudo, por una hora, te sentaremos en un tepehual, así que ya lo sabes Crisanto".
El gato:- En el supuesto caso, que alguién no tenga idea de a que le llaman tepehual en esa región, (tepehual le llaman un nido de hormigas, "tepehua" le llaman a una hormiga roja y más grande que la hormiga común, a esos insectos en otras regiones les llaman "hormigas arrieras"), dicen que sus mordidas hacen sufrir hasta el hombre más hombre, pero eso a mi no me consta, yo soy un gatito, mejor dicho, soy nueve gatitos.
Omem42:- Freno muy efectivo hasta ahora a Crisanto le han puesto, pero mis amigos, no debemos olvidar el viejo refrán "el perro que traga huevos, aunque le quemen el hocico seguirá comiéndolos", no ofensas amigo canino.
El perro:- No amigo Omem42, no me ofende un refrán, por algo lo han de haber dicho, si a mal no viene, el que por primera vez lo dijo, estaba algo ciego y lo que miró tragando blanquillos, no era un can, pudo haber sido un felino o a lo mejor fueron nueve gatitos.
El gato:- El sentido ese del buen humor, como que te está fallando en algo amigo canino, y a ti también Omem42, así que, ¿que les parece?, si mejor nos llegamos hasta Naranjos y averiguamos lo que en realidad a Maieta le ocurre, además no recuerdo ese poblado, creo que nunca he andado por ahí, sirve que lo conozco y de paso me relaciono más de lleno con las tepehuas, porque yo tenía entendido que hormiga es hormiga, no importando el tamaño ni el color.
El perro:- Contigo mi estimado felino, es muy difícil acertar con quién se está palabrando, si con el gato inteligente, con el cerebro del gato semi-inteligente o con cualquiera de los otros siete gatos pasguatos... ¿Nueve vidas?, ¡y cada una diferente!, ... ¡Con harta razón se complica este mundo!
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CONTINUA EN VOLUMEN CUATRO Y SUBSCECUENTES...
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