omem42 

AL DESAPARECER  SU SOMBRA,(sin color al frente de su cuerpo) SE MIRA ASI:  

SU SOMBRA SE CONVIERTE EN UN PERRO Y UN GATO, SUS ETERNOS COMPAÑEROS DE AVENTURAS.

DESPUES DE ENTERARTE, Y SI LO DESEAS; SUGIERE ENLACE O PAGINA A UN AMIGO/A.

"ONCE TUMBAS, VOLUMEN 4"

En una de las partes mas bajas y mas pobladas del cerro de Cebadilla, "La Cebadilla", es el nombre por el cual se conocen dos diferentes poblaciones, localizadas dentro del Estado de Veracruz, República Mexicana, las que se distinguen, una por "La Ranchería de Cebadilla" y la otra por "Estación Cebadilla, kilómetro 39", y hasta casi entre los años setenta y ochenta del siglo veinte, existió una vía ferrea propiedad de Ferrocarriles Nacionales de México, o lo que fue lo mismo , propiedad del Gobierno Federal Mexicano, dicha vía se conoció como "Vía Corta Tampico-Magozál", Tampico y Magozál, son dos ciudades en diferentes Estados, Tampico pertenece al Estado de Tamaulipas y Magozál al de Veracruz, entre dichas ciudades, hay varias estaciones con su andén, donde el ferrocarril    o tren, hace sus rutinarias paradas, según esto, de acuerdo a los políticos, es para satisfacer las necesidades de todos los pobladores de esas Regiones, nunca mencionan el negocio que al Gobierno le produce tal vía; tampoco se mencionó el entorpecimiento a la construcción de carreteras, ni de la estabilidad o crecimiento particular del transporte de carga camionero, ni muchas otras cosas que podrían beneficiar a cualquier industria privada, pero eso, ya sería otra historia con cabida en cualquier folleto, y volviendo a la vía, ninguna estación de parada del tren o ferrocarril, está dentro del Estado de Tamaulipas, todas están dentro del estado de Veracruz y solo menciono las que a mi historia conciernen; en un día como cualquier otro, común y corriente, a la Estación Cebadilla, kilómetro 39, se dice que  es muy probable, que a principios de los años cuarentas del mismo siglo, se apareció un individuo, el cual, por sí mismo, se dio a conocer  como: "El rezandero", y en muy corto tiempo, se hizo, por así decirlo, popular en el área, por su incógnita, nadie en el área tenía noción de donde era originario, ni como ni cuándo a esos lugares había llegado, simplemente apareció, únicamente se le conoce, dizque su verdadero nombre, y eso se conoce, porque El mismo se presentó en el velatorio de un niño, diciendo: "Yo soy Casimiro, vine a rezar el novenario del difunto", como la mayor parte de los asistentes en la reunión velatorial, se encontraban sumisos en sus sollozos, desahogando, dizque su pena, nadie le hizo pregunta alguna al rezandero de como y quien lo había contratado, por lo tanto, cuando Casimiro, miró tal comportamiento, inició el:  "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, etc....etc...etc...", palabras que todos los asistentes, en coro repetieron sin mirar siquiera por un segundo a Casimiro, quien continúa con: "Santa María,  madre de etc...etc...etc..."; entre los asistentes, se encuentra una mujer de cuerpo corpulento, cara dura y mirada seca, mirada de pocos amigos, dicho sea de paso, su nombre es Caritinasinmiedo, quién es la madre del pequeño difunto y a la vez, es a la única persona, a la cual no se le miran señas de lágrima alguna, ni se le escucha siquiera un gemido, todo ello, contrario al resto de la concurrencia, pues es bien sabido que ese tipo de concurrencias, son gente que se renta, por ser gente especializada en el llanto, y en algunas Regiones Veracruzanas, en todos los velatorios, el llanto es obligatorio, dizque para evitar los malos rumores, y entre los preámbulos del rosario, Casimiro, el dizque nuevo rezandero, se acerca a Caritinasinmiedo y le da una palmadita en su hombro derecho, acción, por la cual, el rezandero supone esperar, en recompensa, por lo menos una mirada menos seca, una mirada de supuesto agradecimiento quizá, pero reacción, por parte de Caritinasinmiedo, no se nota ninguna, ninguna, por lo que, el rezandero palmó de la mujer el hombro izquierdo, recibiendo el mismo resultado, Caritinasinmiedo parece estar hecha de piedra, así como parece estar hecha la figura de un crucifijo que está colocado en la cabecera del ataúd en que se encuentra el difunto, el vocerío en conjunto, se continúa escuchando de esta manera "etc., etc., etc., te salve María, llena eres de gracia, los señores contigo, bendita seas entre todas las mujeres y bendito sea el fruto de tu vientre etc., etc., etc.", antes de iniciar el siguiente párrafo o la continuación del rosario, Casimiro hace una pausa, El no pronuncia ninguna palabra, pero la concurrencia continúa con el rezo en forma unísona: "Y bendito sea el  fruto de tu vientre etc., etc., etc., virgen María, madre de etc., etc., etc.", Casimiro al notar que su guía, para continuar con el rosario, no hace mucha falta, por la puerta frontal que está abierta, sale del recinto, como queriendo tragar el aire con sus hambrientos pulmones, y al salir, sale mirando hacia arriba, al nublado cielo, por lo que tropieza con un individuo que se encuentra afuera del recinto, acurrucado a poca distancia de la puerta, fente a la concurrencia, mirando sin parpadear a todo la gente, como observándola detenidamente, Casimiro atentamente se disculpa diciéndo: 

-Perdone amigo, me distraje sin pensarlo, es mi descuido y mi culpa, espero no haberle ocasionado ningún daño- 

A lo que el individuo, sin mirarlo, y sin dejar de observar a la gente que está adentro del resinto reunida, le contesta: 

-Con el tropiezo, no me hizo daño ninguno, daño muy grande, y muy grave por cierto, es el que me ha hecho con su presencia, y como el nuevo rezandero en este velatorio- 

Casimiro perplejo, como pareciendo no querer comprender al individuo, en forma de respuesta pregunta: 

-¿Y como puede ser eso posible, que quiere usted darme con eso a entender, mi respetable semejante?-

A lo que el individuo, sin dejar de mirar a la gente, y sin siquiera mirarle la cara a Casimiro, con cierta firmeza en su voz,  nuevamente contesta:

 -Yo soy Coindo, el rezandero oficial de estas Regiones, y el que ahora, tal parece que está de sobra, que diantre de sorpresa recibo, eso es lo que a entender quiero darle- 

Casimiro al escuchar dichas palabras, sorprendido e incrédulo, mira la cara, ahora algo consternada de Coindo y le dice: 

-Por ahí escuché decir que nunca falta el que se va, y también que no sobra el que se queda, por lo tanto, mi distinguido Coindo, pensémoslo así, dos rezanderos, son mejor que uno solo, además, son muy amplias estas Regiones y tienen muchos rincones, lo más probable es que ameriten de dos rezanderos- 

Coindo en esta vez, ya en su voz, tiene un tono de resignación, sin dejar su observación, y sin mirar a Casimiro, continúa contestando: 

-No lo creo, nunca han sido necesarios dos rezanderos en el área, además, creo que la culpa de esto, no es de nadie de este mundo, y si alguien es responsable de que sea usted el razandero ahora, y no lo sea yo, ese alguien, sin duda alguna soy yo, y debo narrar el porque de lo mismo, y a la vez confesarme, porque de seguro he pecado- 

Casimiro, transformándose de inmediato en el más curioso de los curiosos, con raros ademanes, a Coindo casi le ruega, o le exige a continuar hablando.

-Continúe, amigo, continúe, haga su narración y confiese sus pecados, que Yo atento escucharé su confesión, aunque Yo solo sea un rezandero y no un sacerdote sacramental, pienso y  creo que en estas circunstancias todo se vale, y si no está válido, lo haremos valer, usted simplemente, continúe, continúe sin ponerse freno alguno, yo atentamente lo escucho- 

Coindo, con una cara de baboso empedernido, y como si hubiese recibido un gran premio en efectivo, o un psicológico lavado de cerebro, muy dócil continúa diciendo:

-Gracias, muchas gracias señor por llamarme amigo y escucharme, y sobre todo, gracias por hacer valer mi confesión, también gracias por haberme sustituido, aunque eso, a estas alturas no importa, por que creo que no habrá penitencia alguna que absuelva mi pecado, de ello, estoy muy seguro, no hay espacio de duda en mi mente; verá usted porque: Hace unos días, y ya cansado de esperar por un difunto, para unos rosarios rezar, la paciencia, totalmente agoté, sí, la agoté y a la cima del cerro de la Cebadilla subí, y subí con la concreta y sincera intención de encontrarme con el Diablo, decidido en hacer un pacto con él,  y Yo ya completamente endemoniado, y con la idea clara en mi mente, de hacerme rezandero oficial del purgatorio, y no hubo sorpresa alguna cuándo al mismito Diablo encontré, bien convencido estoy de que era Lucifer, sí, el mismo Satanás en persona con quien palabré,  no hay duda ninguna, era él y no un impostor, si señor, no un impostor, impostor como lo somos usted y yo, si señor, usted y Yo, no somos nada más, ni nada menos, que eso, un par de impostores- 

Casimiro, que atentamente ha estado escuchado, al oír las últimas palabras de Coindo, interrumpe al instante, y casi lo hace gritando.

-Momento, ¡ún momento caballero!, no se me salga del tema, o me insulta usted a propósito, o me está comparando con Satanás, y le pregunto muy claro, ¿lo hace usted sin pensarlo, o lo hace con intención?- 

Coindo, sin darle mucha importancia a las palabras que escucha, expresándose en la misma forma, continúa:

-Los impostores en esta comarca, abundamos, sí señor rezandero,  efectivamente que abundamos, y todo por querer llegar a ser alguien, ¡sí señor!, alguien, un alguien de supuesto respeto, alguien supuestamente admirado, y para lograrlo, no nos importa llegar hasta el mismito infierno y acostarnos con Lucifer, a sabiendas de todo el mundo, que ya somos algo, sí señor, ya somos algo, y también somos rezanderos, ¡rezanderos!, pero dígame usted, ¿Qué es ún rezandero?, repito y lo digo muy claro, un rezandero no es nadie, o explíqueme usted, si usted señor, usted que se presentó aquí como tal, con esa multitud que rodea al pequeño difunto, y la cual, como usted lo puede mirar, también está rezando, así que dígame usted, ¿Significa eso, que todos ellos, también son rezanderos?, lo que he dicho, repito y agrego: ¡Somos algo, y a la vez, no somos nadie!- 

En la palabras de Coindo, se acentúa el sarcasmo activando y también la ira, lo dócil, ya no se le nota, y ahora el que pone una cara de baboso, y que claramente se nota, que ni él puede con ella, es Casimiro, quien hace un esfuerzo para con voz calmada, contestar:

-Coindo, antes que otra cosa, Primero; usted miente al decir que subió a la cima del cerro con la intención de pactar con el Diablo, y éso, me consta, usted miente, ¿y quiere usted saber porque le digo que miente?, pues se lo digo porque Yo nunca he habitado en la cima del cerro de la Cebadilla, ¿Comprende usted Coindo?, y si no comprende, sepa usted que yo soy el Diablo, yo soy Lucifer, yo soy Satanáz, y para su conocimiento, hay miles y miles de ilusos que se atreven a imitarme, me imitan, sí, pero nunca me igualan. Segúndo; sí Coindo, toda esa gente son rezanderos, ellos son los rezanderos de coro, los rezanderos como usted y como Yo, somos rezanderos de guía, digo, si usted en ralidad es rezandero como lo ha dicho, y que quizá se pregunta ¿y quien autoriza u ordena tal hecho, quien nos a nombrado rezanderos de guía?, pues bien, eso lo autorizo Yo, lo ordeno Yo, a todos los rezanderos los hé nombrado Yo, me hé autonombrado Yo, sí señor don Coindo, Yo lo autorizo, lo ordeno y todo lo demás, ¿y porque Yo?, muy simple respuesta, porque Yo, señor dizque rezandero Coindo, Yo también soy Dios, sí, Yo también soy El todopoderoso, Yo soy Ala, soy Buda y soy también el etc., etc., etc.- 

Coindo petrificado, sin parpadear, ahora sí mira profundamente a Casimiro, preguntándose quizá: "Quien de los dos estará  mas loco", ya que, definitivamente, ambos, por sus expresiones, parecen estarlo, si no locos de remate, estupidamente transtornados; la señora de cara dura, sale del resinto, en el mismo momento, en  que Coindo, parece estar adquiriendo rabia o fiebre tifoidea, o que algo extraño le ocurre, con tan solo haber escuchado a Casimiro; de la boca entreabierta de Caritinasinmiedo, se escuchan dos preguntas:

-Con diezmil demonios Coindo, ¿que te habías hecho?, y así como te ves hoy, pienso que trataste de refugiarte en las tinieblas mas espesas, más obscuras y enredadas del cerro, y me figuro que no te dió resultado porqué aquí estás- 

A Caritnasinmiedo, ahora ún diferente gesto se le nota en la cara, enfrentándose a Casimiro, y a grito abierto suelta la segúnda pregunta:

-¿Y quien diablos es usted, sí usted, que lo veo tal como si fuera el todo y la nada, y que flautas a entonar vino a mi casa, Yo no recuerdo conocerlo, ni al velatorio haberlo invitado?- 

Al parecer, Caimiro no esperaba, ni tal explosión en Caritinasinmiedo, ni tales  preguntas, por lo que con voz entrecordada y mostrando confusión, con docilidad le contesta:

-Respetable señora, ¡que preguntas!, Yo soy Casimiro el rezandero, soy el mismo al que usted mandó traer, según esto, después de que se suicidó su anterior rezandero, bueno, eso fué lo que me indicó su mensajero, el corredor de aguardiente y quien dijo llamarse Gualbertoeldeatras, quien también con certeza, me indicó el camino a seguir para llegar a esta su casa, mi estimada señora Caritinasinmiedo; y dicho sea de paso, de su mensajero, yo nunca hé sido ni buen ni mal cliente, que esto quede muy claro, aguardiente, yo no consumo ni jamás hé consumido- 

Caritinasinmiedo, parece no comprender tan extraña respuesta, como cegada por una inexplicable furia, mirando sin parpadear a Casimiro, sigue gritando:

-Con todos los diablos del infierno, hago un voto a Satán, ¡maldigo!, y a la vez me pregunto, de que malditos lugares usted sale, y sobre todo, con tan extrañas e idiotas respuestas, para su conocimiento, Yo no sé quien es el tal aguardientero ese, nunca antes jamás, escuché el nombre de Gualbertoeldeatrás, además, al único rezandero a quien sí mandé llamar, está aquí, frente a usted, frente a mí, es El, Coindo, quien há sido, és y será, el rezandero oficial de estas Regiones, es a El, lo repito, a Coindo, al único a quien Yo mandé a buscar y para ello usando de mensajero a mi pariente Crisanto, y hablando de ese cretino cristiano, que puede haberle ocurrido que no ha regresado, si es lógico que ya cumplió con mi encargo, porque aquí está presente Coindo,  quien es al que mi pariente Crisanto, por instrucciones mías salió a buscar

Caritinasinmiedo cambiando de gestos, cordialmente dirigiéndose ahora a Coindo, y ya mucho más calmada, le pregunta:

-Dime Coindo, ¿que rumbo tomó el cretino de mi pariente Crisanto, después de darte el mensaje?, no me digas que tú no lo viste, y sobre todo, no me vayas salir con las mismas habladurías de mucha gente, con esas insensateces, o lo que es lo mismo, con esas mitoterías de esos fantasmas que se aparecen, dizque uno con la cara en forma de mitad humano y mitad animal, un perro y un gato, y tampoco no quiero oirte decir o asegurar, que los tales fantasmas se lo han raptado, nomas por salir del embrollo- 

Coindo, al escuchar, sobre todo lo de fantasmas, no contesta, se inmoviliza como cualquier estatua, mirando los pies de Casimiro, quien también está ensimismado y cabizbajo, ni siquiera se les nota que parezca el darse por aludidos, por lo que Caritinasinmiedo, al notar el estado de idiotéz de ambos, nuevamente se monta en su furia anterior, la que denotó al principio, cuándo recien del resinto salió, manoteándole con rapidéz a las nubes y hablándose a sí misma, regresa al resinto, exclamando:

-Hago diezmil votos a Satán y a Luzbel, sí, sí, por este par de dizque rezanderos, par de pasguatos inútiles, porque de los dos, ¡sí de los dos, no se hace úno solo!, y me refiero, a ún solo idiota o pendejo- 

Repitiéndo lo mismo, Caritinasinmiedo desaparece detrás de la puerta del resinto, lugar,  en donde ahora el silencio se impone, mientras que Casimiro y Coindo, mutuamente, el úno al otro se mira como diciéndose "Es toda tu culpa pendejo". Entre tanto, al mismo tiempo, en un tendajo frente al andén de la estación, ("tendajo" lugar comercial donde se  venden o se hacen trueques, casi todo, sobre todo abastecimientos comestibles), es el tendajo oficial del area, existen también comerciantes ambulantes, que les llaman "aboneros"; en el tendajo, el tendajero surte una lista, lista, a la que, aquellas gentes le llaman "Mandado" o "Comisária", no tienen relación algúna esas denominaciones, ni con mandato, ni con policía, pero la gente utiliza esas denominaciones, las de el mandado o comisária, para surtir su despensa, alguna gentes lo hacen semanalmente, otras quincenalmente, y las  gentes que residen mas alejadas del tendajo, lo hace en forma mensual, pero en todos los  casos, toda esa gente, al hacer la mencionada lista, sin particular alguno, a la lista le dan principio escribiéndo, primero el nombre y lugar remitente, después continúan con "una arroba (medida o peso equivalente a once kilogramos y fracción) de maíz, media de frijól negro, media de harina, media de arróz, media de frijól ballo, etc., etc.", y así consiguientemente, anotan, de acuerdo a sus necesidades, toda clase de productos alimenticios y uno que otro fierro viejo, productos que el tendajero, por conveniencia, claro está, les surte, y lo cual hace, con una calma tal, que se podría comparar con la de una tortuga en plena carrera, y por así decirlo, tortuga de carrera fina y velóz, el tendajero es un hombre mal forjado de apariencia, chaparro y gordiflón, al que siempre se le mira fumando un grueso puro de bronco tabaco, y a quien todos los habitantes, le llaman Laloasecas, el hombre experto en surtir las listas del "mandado o comisária", en esta ocasión la lista que surte, tiene escritos los nombres del remitente, también del sitio del cual fué remitida, que son "Juantrancaeljardín y Poza honda" respectivamente, después del encabezado se lee la primera línea que dice "Diéz arrobas de maíz, cuatro y media de frijól negro y una de ballo, diéz litros de aguardiente, diéz mancuernas de piloncillo, etc., etc.", Laloasecas deja momentaneamente la lista para atender a una persona que ha entrado al tendajo, quien, junto con el saludo se identifica y pregunta:

-Un saludo señor Laloasecas, soy Gualbertoeldeatrás, su nuevo surtidor de aguardiente, así que digame por favor, ¿cuántas castañas llenas de aguardiente usará esta vez, de acuerdo a su record, quiere que le surta las mismas de siempre?-

Laloasecas, después de mirar por un instante al recien llegado, detenidamente checa las listas del mandado o comisária que tiene enfrente, sobre el mostrador, y con firmeza contesta:

-Su saludo es recibido y contestado, y por favor las mismas castañas de siempre Gualbertoeldeatrás, más algunos diéz o quince litros como extras, la demanda de ese líquido va en crecimiento, y digame aguardientero, ¿usted no se ha topado con esos dizque trés fantasmas de que mucha gente habla?, y si no se ha encontrado con ese de cara mitad humano y mitad animal, perro y gato, ¿que puede cuentarme diferente y  nuevo?- 

Al aludido, no parecen importarle los fantasmas, sin embargo, sí se le forma una sonrisa muy ámplia, llena de satisfacción, lo que ha oído en relación con los extra litros de aguardiente, tal parece le conviene, provablemente esta pensando "entre más alcohólicos, más crecerá mi negocio", por lo que, codiciosa y alegremente contesta:

-De diferente y nuevo, no creo que sea mucho, esta mi primera vez Laloasecas, una que otra insignificante cosilla, pero ún algo que me pasó, no sé si es diferente o nuevo, me pasó y usted, eso sí lo tiene que saber, le concierne, y eso que usted debe de saber;  es que me encontré, hace unas horas, a pocos pasos de la Higuera, al rezandero Coindo y ahí le surtí su agardiente, con eso me ahorraré media vuelta, Coindo me dijo, "esto te lo liquida Laloasecas en el tendajo, ahí le dejé mi lista de comisária y dinero", conque ya lo sabe, ahora me adeuda trés litros que ya puse en su cuenta, así que dese por avisado y arregle de Coindo su lista, o el mandado de Coindo y su lista, ¡que sé yo!, ahora usted sabrá lo que hace, Yo ya cumplí-

Laloasecas riendo a carcajadas, así como cuando rié una persona que há escuchado una broma chistosa, sin mirar al aguardientero le dice:

-Muy buena, muy buena, y muy nueva por cierto, sobre todo cuando se trata del rezandero Coindo, y ahora me dirá que también le surtió el aguardiente a los zopilotes, a esos  zopilotes que a punto de saborearse el cuerpo del  difunto Coindo estubieron, pues sí que está usted chistoso Gualbertoeldeatrás, muy chistoso, y para más chiste, me puede decir que también tengo que pagarle el consumo de los zopilotes, y que ya también lo puso en mi cuenta, viene usted más chistoso que los otros aguardienteros anteriores-

Al aguardientero se le transforma la sonrisa de la cara en facciones de asombro, pero de un asombro como con susto, y poniéndose un poco nervioso pregunta:

-¿De que zopilotes me está hablando señor tendajero?, y no estoy de chistoso, lo que le hé dicho es muy cierto, usted debe de saber, que con el negocio no hay chiste ni juego-

Laloasecas después de escuchar tales cosas, ahora, con mucha seriedad, mira directamente a los ojos de Gualbertoeldeatrás y contesta:

-Hablo de los zopilotes que a Coindo descubrieron, por su apestoso olor de cadáver descompuesto, para su conocimiento aguardientero, por el círculo de zopilotes volando sobre sobre los arboles, se encontró a Coindo, después de andar perdido por varios días, mejor dicho, se encontró el cuerpo inerte de Coindo, si, muerto, colgando de la rama de un árbol, desnucado al ahorcarse, al dejarse caér con la soga al cuello y atada a la rama del árbol, así lo encontraron, y sí, por los zopilotes, de ésos zopilotes le hablo, por si no lo sabía, Coindo se suicidó, sí aguardientero, Coindo se quitó la vida hace más de una semana, y si de ello tiene la duda, unicamente tiene que hacerse llegar al resinto de Caritinasinmiedo, ahí hay velatorio y el rezandero, como lo podrá usted verificar, ya no es Coindo, y también lo puede verificar cuándo esté visitando Poza honda, Juantrancaeljardín lo puede cerciorar, El fué quien se atrevió a Coindo descolgar para darle cristiana sepultura, y quien para poder aguantar la peste, por fuera se aventó mucha cal, y por dentro se aventó un par de lítros del líquido que usted maneja Gualbertoeldeatrás, solo así, Juantrancaeljardín pudo el apestoso olor soportar, así que por lo tanto mi aguardientero y chistoso amigo, tal parece que alguien lo timó haciéndose pasar por Coindo, y ahora debe de resignarse, de que algo de su aguardiente, pudo vender sin cobrar, y con tranquilidad resignado, algo perder, en los negocios, no todo es ganancia, y en eso sí que no hay chiste ni juego, mi aguardientrero y chistoso amigo-

Se dice por ahí, que los aguardienteros son dueños de mucho valor, valor que demuestran recorriéndo solos, de día o de noche, las áreas más peligrosas de esas Regiones, sin embargo en esta ocasión, el rostro de Gualbertoeldeatras, al notar la seriedad conque Laloasecas se ha expresado, cambia de su color natural, poniéndose amarillo y gruesas gotas de sudor resbalan por su rostro, como que quiere respirar y no puede, así, el aguardientero, sin más se desploma, a lo largo en el piso, desmayándose enfrente del mostrador del tendajo, sorprendiéndo a Laloasecas, quien al mirar tal caída, tal acontecimiento, de la boca se le caé el puro de bronco tabaco y también como que al desmayo se acerca, aunque no por completo, ya que se queda, por cuestion de minutos, de codos recargado en el mostrador, mirando hacia afuera del tendajo por el ámplio espacio de la abierta puerta,  afuera del tendajo, en esos momentos está llegando una pareja, hembra y varón, quienes al entrar al tendajo, cordialmente con un ademán al tendajero saludan y con pasos lentos, al mostrador se van arrimando y a la vez, el varón pregunta y dice: 

 -¿Porqué amarilla la cara tenéis Laloasecas?, también se te nota el sudor, supongo que es el trabajo, ya que calor hoy no está haciéndo-

Laloasecas arrebatadamente se dirige a la pareja diciéndo:

-¡Con cuidado Juantrancaeljardín y señora Murióflordeundía!, fijarse para el suelo por donde caminan, pueden pisar o tropezar con el cuerpo desmayado del nuevo aguardientero Gualbertoeldeatrás-

Los recien llegados, ya casi recargados en el mostrador, mero enfrente del tendajero, voltan y miran para abajo,  después miran para todos lados en derredor, hasta encontrarse nuevamente con la cara de Laloasecas, con su desconcertada mirada y quien nuevamente pregunta:

-¿Lo han pisado, verdad?, ¡lo han pisado los dos!, ¿pues que nó lo han sentido?, les informo que que Yo no hé tenido culpa de nada, él se desmayó solito después de Yo haberme reído, y les digo también, que mi risa, fué causada por la insensata historia que el nuevo aguardientero inventó, para trés litros cobrarme de más en mi cuenta-

Juantrancaeljardín mira con asombro a Murióflordeundía, Ella le responde en la misma forma y después de, ambos mirar nuevamente al suelo, se dirigen al tendajero y haciéndo dueto le dicen:

-Laloasecas, aquí en el suelo, no hay nadie, ¿de qué demonios nos hablas?-

-Les hablo del hombre que está ahí, desmayado en el suelo, él me dijo al entrar, soy Gualbertoeldeatrás, el nuevo aguardientero y vengo a surtir sus castañas-

Juantrancaeljardín y Murióflordeundía, que observan claramente la seriedad del tendajero, nuevamente se cruzan miradas de asombro y por varios minutos, parecen no saber como actuar, mientras que Laloasecas sale de detrás del mostrador mirando con ansias al suelo y después de cerciorarse que ahí, efectivamente no hay cuerpo alguno, se reentra tembloroso ocupando su postura anterior, Juantrancaeljardín, como queriéndo cambiarle de tema, pregunta:

-¿Laloasecas, tienes mi lista surtida?, venimos a levantar el mandado y tal parece que hemos llegado temprano-

El tendajero de inmediato se dá cuenta que Juantrancaeljardín, trata de cambiarle la platica del tema, y ahora más tembloroso y más sudoroso que antes, les dice:

-Me disculpan los dos, porque no tengo su lista surtida, y por favor entiéndanme, tampoco estoy loco ni despierto he soñado,  aunque esto que me pasa, más bien parece ser pesadilla, pero no es lo uno ni lo otro, les repito, ¡les juro!, antes de ustedes entrar, aquí estaba Gualbertoeldeatrás el nuevo aguardientero, quien cayó desmayado después de haber escuchado que Coindo se suicidó hace algún tiempo, el aguardientero, pienso que me estaba jugando una broma, me dijo que a Coindo se topó en el camino, que le surtió trés litros de aguardiente y que yo tenía que pagarle, porque Coindo le dijo que conmigo dejó su lista y dinero, Yo me reí a carcajadas y El se desplomó desmayado, nuevamente, les juro, que eso es lo que aquí ha pasado, estoy seguro que no hé visto fantasmas-

Murióflordeundía, con mucha serenidad, después de mirar a su esposo, se encara con el tendajero y como tratando de calmarlo, como queriéndo no darle más sustos, con voz casi melodiosa le dice:

-Laloasecas, por favor pon mucha atención y no me interrumpas, tampoco te me desesperes, solo escuchame con tranquilidad; lo que intento decirte, no tiene nada que ver con tu estado de ahora, y pienso que tampoco, nada que ver, nada, con lo que a tí hoy te ha pasado, así que digamos o aceptemos, que son simples coincidencias, tu sabes muy bien que las coincidencias ocurren a cada rato, si nó en ún sitio, ocurren en otro, por lo mismo, para que preocuparnos, me doy perfecta cuenta, de que tu notas, que no te creemos lo que hoy aquí, tú nos dices te ha pasado, pues verás, la razón de ello es muy simple, no te creemos ni podremos creerte, porque el aguardientero ese, Gualbertoeldeatrás, hoy no pudo, ni nunca podría estar contigo, ni contigo ni con nadie y mucho menos con Coindo, porque tanto Coindo, como Gualbertoeldeatrás, están muertos, bien muertos, y eso, muy bien que nos consta a nosotros, porque tú sabes, y tu lo sabes muy bien, de que fué Juantrancaeljardín quien descolgara al difunto Coindo, y en lo que se refiere al aguardientero Gualbertoeldeatrás, grabatelo muy bien y no sudes ni tiembles, El murió, y también murió colgado de un árbol, hace muchos años, y eso nos consta a mi esposo y a Mí, Gualbertoeldeatrás, fué nuestro compadre, compadrazgo que se hizo ante el mismo todopoderoso de nuestro etc.,etc.,etc.-

A Laloasecas, parece que se le hace duro algo en la garganta, queriéndo algo exclamar y no puede, la manzana de su garganta, como erroneamente se dice, se le hace nudo y pesadamente se desploma con los ojos muy abiertos, pero sin poder mirar nada, su cuerpo está inerte, a Juantrancaeljardín y a Murióflordeundía, tal parece no importarles ya más nada, nada en lo absoluto, de lo que detrás del mostrador ocurre y dando media vuelta, con las manos vacías, sin su mandado, salen del tendajo y en la distancia, poco a poco van desapareciendo y a la vez escuchando unas voces, unas voces que parecen ser ecos, ecos que les es muy dicifícil comprender, por lo que no prestando mas atención, continúan caminando, con sus normales pasos, hasta en la distancia, desaparecer por completo y de entre las veredas, aparecen un hombre, un perro y un gato, la apariencia del hombre, su cara, parece ser mitad de humano y mitad de animal, de quienes se escucha una amigable y entusiasmada platica:

EL PERRO, Y EL GATO

 

Omem42:- Perro amigo, supongo te diste muy bien cuenta, que la señora Caritinasinmiedo, ni siquiera sabe donde anda el cretino de Crisanto, y eso que se supone que entre ambos hay mucho amor de parientes.

El perro:- Muy apenas mi amigo, muy apenitas, y no me lo tomes a mal, pero yo hubiera hecho mejor trabajo personificándo a Casimiro, que el que hice personificándo a Coindo, tu sabes muy bien que a Coindo, yo nunca ví, no lo conocí, en cuanto que a Casimiro, es muy distinto, con El conviví mucho tiempo, sé muy bien como El era.

El gato:- Otra vez sales con la misma canino, la queja, la queja del peresozo, puras conjeturas amigo, yo nunca ví a Gualbertoeldeatrás, pero a mí me dá lo mismo atrás que en ancas, la misión a mi asignada, fué  personificar al aguardientero y lo hice, y punto; y lo mismo hago contigo, no es que te quiera insultar, no es agrabio mi amigo, es crítica constructiva para ver si así cambias y de quejarte ya dejas.

Omem42:- Queridos amigos, ya parecen perros y gatos, tranquilos, tranquilos que todo lo que hacemos, y también lo que ya hicimos y lo que en el futuro hagamos, tiene un porque y un para que, así que sugiero tranquilidad entre nosotros, a la misma vez sugiero que nos detengamos a descansar por un tiempo, merecido lo tenemos después de haber concluido las chambitas esas de la personificación.

 En la Estación Cebadilla, kilómetro 39, el tiempo, sin saber cuanto, pasó y ya no regresa, y en el resinto de Caritinasinmiedo se nota una soledad tentadora, envidiable como para tomar un buen descanso, hay mucha paz y silencio, ya no hay gente rezando, tampoco hay rezanderos erizándole el cabello a Caritinasinmiedo sacándola de sus casillas, y la cara de dicha mujer, refleja menos dureza, tal parece que los años han pasado, sin tomarla a Ella en cuenta, es todo lo contrario, como que rejuveneció en lugar de envejecer, en una silla mecedora, en la solera del resinto, está sentada Caritinasinmiedo, suavemente meciéndose y lentamente, saboreando el líquido semitransparente de un vaso de vidrio, líquido al que se le podría llamar limonada, porque el agua pura es mas clara y mas transparente, pero mientras ese líquido no sea veneno, en el resinto aquél por mas tiempo seguirá su curso la paz y el silencio, en eso llega Crisanto y saluda,  Caritinasinmiedo contesta el saludo y sin dejar de mecerse le dice:

-¿Y que me cuentas pariente?, supongo que todo salió bien con la herencia, me figuro que repartida en partes iguales ya la dejaste, digo, deduciéndo por el largo tiempo que has tardado en regresarte, mientras a tu ausencia no dabas fín, me enteré de hartas cosas, cosas que muy directamente a tí deben concernirte, yo sé que te conciernen y eso me basta, vamos pariente, desembucha, y esta vez te agradezco la neta verdad, no me mientas como antes lo haz hecho, vamos pariente dime...¿Porqué la tardanza?

Mientras Caritinasinmiedo se expresa, la cara de Crisanto, en cuestión de segundos, cambia de un color a otro y a otro, se hace morada y se hace roja, por último se torna amarilla y de su garganta sale un tosido, Crisanto la garganta se limpia con un garraspéo y a Caritinasinmiedo tembloroso contesta:

-Parienta querida, de favor te pido comprensión y paciencia, no sé, pero me imagino cuales son las hartas cosas de que te haz enterado, y como siempre, te enteran de las peores mentiras y no de las sanas verdades, y si te dijeron que la herencia no fué repartida, en eso no te mintieron, no he repartido la herencia, pero la razón de lo mismo, no es la que a ti te contaron, el dinero heredado, no pude, no puedo ni podré repartirlo poruqe me lo robaron, en todo este tiempo de ausente, ni un solo minuto descansar he podido, todo ese tiempo, me lo he pasado persiguiéndo a los ladrones, con el propósito de recuperar el dinero, esa es la sana verdad, ¡pero claro!, de eso a tí no te enteraron, es más, ahora te diré lo que a ti te contaron para que veas que no miento, tú aún no me cuentas nada de nada, pero deduciéndo por tus miradas y por la forma en que me dijiste desembucha, obvio es que te dijeron las sucias mentiras y no más-

Caritinasinmiedo, en la mecedora balanceándose,  observa minuciosamente a Crisanto mientras habla, en Ella no a habido cambio alguno, ni en sus facciones, ningún cambio notorio, y con el mismo tono de voz anterior a su pariente anima a continuar con la narración, Crisanto muy creído y mas crecido continúa:

-Muy bien parienta, muy bien, tienes todo el derecho de calarme, y vas a oír una repetición de las sucias mentiras, digo repetición porque antes ya las oíste, mira parienta, te enteraron así; el dinero de la herencia que agarró Crisanto para repartir entre todos sus hermanos y demás parientes, ya se acabó, no queda ni un solo centavo, todititito, de cantina en cantina, en borrachera tras borrachera, en albures con la baraja y los dados, el albacea testamental sinverguenzamente dilapidó, dinero que el Cretino de Crisanto, alega le han robado, esa es solo una parte de lo que te han enterado, y dime si no es así mi querida parienta-

-No, no es así mi cretino pariente, pero estoy de ganancia, ahora ya estoy enterada de la mera verdad en lo que a la herencia respecta, ahora mismo te diré una de esas cosas que a mí me enteraron; supe que Marieta dejó a Ruleto y Guillerto al cuidado de sus parientas Perfeta y Feliciana, cada cual con uno, allá en el Rancho la Gloria, y Ella se fué a trabajar dizque a Pemex, en un pueblo llamado Naranjos, también he visto varias veces a tu hijo Marielo, se mira muy sano y felíz, y te apuesto cretino pariente, te apuesto que a pesar de que Marielo nomas vive ahí cruzando las vías, en casa de tus compadres, todabía tú, no lo has ido a ver y ni siquiera haz preguntado por El, y no lo has ido a ver porque no te importan nada tus hijos, ningúno de ellos, tampoco te importa tu mujer, y para acabar pronto, creo que ni tú mismo te importas pariente pendejo-

Caritinasinmiedo después de haber mencionado la palabra Pemex, cambió totalmente las facciones de su cara y el tono de su voz, la mecedora rechina y rechina mientras que Crisanto, inmóvil recargado en un horcón de la solera con los ojos cerrados, no mira a la mujer, solo sus gritos escucha, supongo  que espera oír a que cambie el tono de voz, pero ese tono tal parece no tener fín, esa es la misma Caritinasinmiedo que antes, en un velatorio se vió y se escuchó, y Crisanto la sigue escuchando:

-Si de verdad fueras un hombre completo y derecho, no la clase de hombre que tú dices que eres, no, de esa clase no, de esa clase sobran en los corrales, si un hombre de verdad tu fueras, irías por tus hijos, por tu mujer, no la dejarías trabajar, en cambio trabajarías tú para mantenerlos a todos, y ellos, tus hijos, no tendrían necesidad de vivir arrimados con parientes lejanos, ni con padrinos cercanos, pariente pendejo, no te conviene entender que la responsabilidad del hombre, es mantener a su familia junta y proveerles el sustento necesario, sustento que junto con el amor, con el cariño de ambos, padre y madre, les dá a las criaturas completa felicidad al crecer, ¡reacciona Crisanto!, reacciona y no cometas más pendejadas, vé a juntar tu familia, no es que de mi resinto te quiera correr, tú sabes muy bien que mi casa es tu casa, yo sé que reconoces que la razón de mis gritos no es esa, la razón de mis gritos es que tú entiéndas cuales son tus responsabilidades de hombre, de marido y de padre, dije de hombre y no de un tipejo pendejo cualquiera con pantalones vestido, ¡los pantalones no hacen al hombre pariente pendejo!-

Crisanto no aguantó mas, sin mirar a su parienta, sin decir otra palabra, montó en un prieto caballo y se perdió en la distancia, la mecedora dejó el rechinido, Caritinasinmiedo mira su vaso que está hasta la mitad del transparente líquido, le dá un sorbito seguido de otro y suspira, hondamente suspira y suspira, y se sigue meciéndo mientras escucha, sin poner mucha atención, el aire que transporta el eco del sonido de unas voces muy poco entendibles, voces que en otras areas, mucha gente escucha sin poder explicarse de donde vienen, para donde van o quienes las producen.

Omem42:- Después de este pequeño descanso mis amigos, definitivamente tenemos que encontrar algún alimento, tal parece que nos engendró una pareja de camaleones, ultimamente hemos vivido a puros buches de saliva acompañados con su rabanadita de aire.

El gato:- Me disculpas mi querido Omem42, pero ya ni te la creo, cuando no es Petra, Juana o Inéz, es alguien sin faldas, pero la cosa es que nunca tragamos, y que esto quede muy claro, así piensan mis nueve cerebros.

El perro:- No me extrañaría en lo más mínimo que hoy nos pasara lo mismo amiguitos, así que sigamos adelante, mi olfato me indica lo mismo, lo mismo y lo mismo.

Omem42:- ¡Oh!, a todo esto, hablando de comida, mientras ustedes en el descanso dormían, me enteré que Marieta a pie y sola, llevando sabrosa y calientita comida, a la ermita volvió y al ermitaño la comida entregó, y entre tanto el ermitaño comía, el resto de la historia de misericordiadearriba a Marieta narró, Marieta escuchó atentamente, y de la ermita se dirigió a Poza Honda donde a Juantrancaeljardín conoció, quien le dijo que sí, que efectivamente el ermitaño le dijo verdad, y que su hermana ahora se llamaba Martha, y había contraído nupcias, y que ya tenía seis hijos, y que vivía en la ranchería de la estación Quebrache que está antes de la estación Chapancal por la vía Tampico-Magozal; como Marieta ya había caminado algunos días con sus noches, a Juantrancaeljardín le indicó que algún día no muy lejano, a su hermana buscaría, pero que por lo pronto a Naranjos debía de regresar porque en su trabajo nada más le dieron permiso unos días...¡Y no me pregunten de como de lo anterior me enteré animaluchos!, ¿de acuerdo?.

El gato y el perro, se miraron entre ellos sin malicia algúna, luego miraron a su amigo, y haciendo unos gestos, unos gestos de como que ya sabían lo que habían escuchado, nada dijeron y continuaron lentamente caminando al lado de su guía.

EL GATO, Y EL PERRO

CONTINUA EN VOLUMEN CINCO Y SUBSECUENTES...pulsa oncetumbas vol.5

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