omem42 

AL DESAPARECER  SU SOMBRA,(sin color al frente de su cuerpo) SE MIRA ASI:  

SU SOMBRA SE CONVIERTE EN UN PERRO Y UN GATO, SUS ETERNOS COMPAÑEROS DE AVENTURAS.

DESPUES DE ENTERARTE, Y SI LO DESEAS; SUGIERE ENLACE O PAGINA A UN AMIGO/A.

"ONCE TUMBAS, VOLUMEN 5"

Con la concreta y firme intención de conocer mejor quienes fueron, y como vivieron algunos, mejor dicho todos mis antepasados, refiriéndome exclusivamente, por esta vez, a los primeros once hijos de quien yo llamé abuelito, de don Antonieto; en incontables ocasiones durante mis segundos años de adolescente, recorrí las regiones donde aquellos antepasados, su vida vivieron, es evidente y lógico, que para acumular datos, al no existir bibliotecas públicas en aquellos lugares, forzado por las circunstancias, tuve que recurrir a las personas mas avanzadas de edad que nunca salieron de aquellos lugares, analizando a la vez, que cuando la historia de algo o de alguien, al pasar de boca en boca, ilógico sería el decir que no cambia, y por sensatas e insensatas que nos parezcan sus narraciones, supongo que es como todo en esta vida; es la evolución, simplemente evolución, por cualquier lado que se mire, por lo tanto cabe decir, que al elegir las historias que estoy por narrar, he escogido las que me parecen mas extrañas e insensatas, también las que en más repetidas ocasiones, y de distintas gentes escuché, hago la aclaración, de que nada de esto me consta, platico, lo que a mi, quizá sanamente, aquellos ancianos me platicaron; lo que noté claramente, es que toda aquella gente tiene un algo común entre ellos, y hasta me parece que planearon, o de antemano se pusieron de acuerdo, al decirme esto, y esto todos mis entrevistados lo dijeron; y esto es, que han existido, y que todavía existen los fantasmas que nacieron del Camposanto veinticinco, Cementerio el cual si me consta que existe, o quizá en estas fechas, se tenga que decir, existió; en varias de mis tantas visitas a El Rancho La Gloria, el cementerio también, en muchas ocasiones visité, y a todos los ancianos que por fuera del Camposanto transitan, entrevisté, ellos aseguran; que incluso en la actualidad, aún se escuchan y se miran esos fantasmas en las formas de un hombre con la cara, mitad humano y mitad animal, un perro y un gato, pero eso a mi no me consta, yo nunca a tales miré, no niego que si escuché algo, algo parecido a ecos de voces, pero no le di a eso mucha importancia, porque pienso que era el susurro del aire o el sonido que producen los azotes del viento al azotar la maleza, aquellos ancianos también en muchas ocasiones, y muy seguido por cierto, me repitieron que en tres de los hijos varones del primer matrimonio de don Antonieto, hubo muy poca historia; "de interés o de importancia" me dijeron, y digo esto, claro está, en comparación con la historia de los otros hermanos y hermanas, y eso, se me dijo, que quizá se debió a sus profesiones, que por las cuales dos de ellos se vieron obligados, por pura necesidad, a salir del área; puesto que nunca, ninguno de los dos, tuvo el deseo o la menor intención de cambiar su profesión, lo que para ellos era, dizque sin duda alguna, profesión que es por la misma madre naturaleza otorgada, exclusivamente a Ellos, algo así como una herencia divina, y que con esa herencia tendrían que vivir toda su vida, con la convicción de que habían nacido para ser eso, eso y nada más, nada de hacer otras cosas; sus nombres fueron Catrínfacio, Fortiniano y Tiofilosordo, quienes se decían ser, el Inventor, el Profeta y el Declamador respectivamente, me contaron que al declamador en todas las fiestas, ferias o acontecimientos sociales, se le escucha la voz y que; "es la voz de Tiofilosordo", alguien dice, más nunca se escucha a alguien decir, y decirlo por agradecimiento, educación o simple piropo, algo así como "Tiofilosordo está declamando", que ocasionalmente, alguien pregunta "¿Quien es el que recita?", y la respuesta sin mucha importancia, se deja escuchar por algún lado "Es el mismo que habla siempre en todas las reuniones"; también se rumora que El está sordo y agregan, -¡más no parece estar mudo!-, lo que para él ya es mucha ganancia, ganancia que no es monetaria, pero algo es algo, así como me dijo un día un viejito calvo, cuando detrás de su oreja se toco un cabello; y así por el mismo estilo, alguien, siempre hay un alguien que hace similares comentarios sobre las actuaciones de Teofilosordo, quien nunca, en ningún momento, se queja, o les da respuesta a los comentarios, por ofensivos o burlones que estos sean, no, eso nunca pasa, tal parece que Tiofilosordo, en realidad, no oye, lo cual nunca con seguridad se supo,  muy a pesar, de que sordo, en su nombre, con letras se afirma, supuestas ironías de su propio destino; eso me lo dijo el ancianito quien también agregó, que Tiofilosordo al mirar que toda la gente de esa área, no le da importancia a sus actuaciones, asume sin influencia alguna, que también su destino le indica alejarse de la Región, y lo hace, sin mas ni menos se pierde, es el destino que al final, supuestamente, algún ser divino le asignó mucho antes de que El naciera, y  por muchos años, en toda la comarca, nadie supo mas nada concreto acerca de las recitadas o declamaciones y sordera de Tiofilosordo, lo que sí es cierto, es que el nombre de Tiofilosordo, nunca en la familia se ha vuelto a usar en ningún otro descendiente de don Antonieto, viene al caso también mencionar, que tampoco ningún otro nombre de los primeros hijos e hijas de don Antonieto se ha vuelto a usar en ninguno de los hijos del segundo y tercer matrimonio del viejo; "y eso consta en el árbol genealógico familiar" en esa forma me lo dijo uno de los viejito de entre aquella anciana gente, y el mismo viejito sin frenar continúa diciendo: 

-En el árbol no aparece repetición de nombres, nunca nombre alguno se ha usado dos veces, aunque es cierto también, que a tal árbol, se le da algo de duda, y con sobrada razón, ya que dicho árbol, algunas ramas tiene quebradas, o simplemente, le faltan, supuestamente, el viento arrastró con ellas, se las llevó por completo, o quizá perecieron calcinadas por el ardiente astro Sol, y en el aire las cenizas, el viento sin piedad dispersó; y en esa forma también, la historia de Tiofilosordo, da principio y no nos da intermedios, tampoco se explica su final, porque, al El desaparecerse, para por el mundo recitar o declamar, todo lo relacionado con Tiofilosordo en la Región, se acaba; pero el nombre de Teofilosordo, inexplicablemente se mira o se lee, en una de las cruces clavada en una de las once tumbas del Camposanto veinticinco- 

Y eso, a mí si me consta, lo vi, miré muy bien esa tumba con su cruz, pero nadie sabe como, ese nombre a esa cruz y a esa tumba llegó, lo que si es bien sabido, y por todos los ancianos es dicho, es que ahí en ese lugar, en el Camposanto veinticinco, es donde todas las historias terminan; sean de quien sean, siempre y cuando pertenezcan a algún descendiente del primer o segundo matrimonio de don Antonieto. Y en lo que concierne a Catrinfacio el inventor, me dijeron los ancianos, que fue El, el inventor, el único que nunca el área abandonó, y que El sin ayuda alguna, siempre solito, construyó en un frondoso nogal, una armazón con varas de carrizo y con tablas en forma de casa, armazón a la que mucha gente le llama, "el salón del silencio", salón que según, el inventor utiliza para realizar y guardar algunos de sus inventos, son los inventos que nunca nadie mira o toca, inventos que solamente existen en la mente aguda de Catrinfacio, quien todo el tiempo, en todos los sitios en que se aparece, y con todos los seres humanos o animales con que se topa, presume de la perfección de los mismos, y que al alejarse de alguien, o de algún animal, la voz del inventor Catrínfacio se le oye resonar y siempre con estas mismas palabras: 

-Son perfectos mis inventos, lo sé, como también sé, que la envidia a todos ustedes corroe, razón por la cual, no comprenden las invenciones ni aceptan que son mis inventos, porque son todos ustedes unos completos, sí, unos completos envidiosos e ignorantes, nada más, ni nada menos, pobrecitos de ustedes ¡los compadezco!-

Me dijeron varias personas ancianas de otras áreas vecinas; que en una tarde lluviosa y de tempestad tronadora con el sol relumbrante, mezcladas con las gotas de lluvia, caen bolitas de hielo, y eso, sabemos muy bien que es un fenómeno común de nuestra madre naturaleza, pero no para el inventor Catrinfacio, para El, eso es uno de sus tantos inventos, y que a grito abierto presume y además recalca:

-Inventé el granizo, ¡el granizo!, sí señores y señoras, ustedes son los testigos, pero claro, sé que aunque ustedes lo miran, lo sienten, lo tocan, a pesar de todo eso, no lo creen, ¿porqué?, ¡Si yo soy inventor!, he ahí otro de mis inventos, el granizo, y el cual por si no lo saben, se los digo desde ahorita para que no haya dudas en el futuro; con una poquita de mi astucia, el granizo convertiré en hielo seco, y con ello,  el caluroso verano les vendrá a todos ustedes, mucho mas placentero; deberían agradecerme, no dudarme, todos mis inventos, los he inventado para beneficio de ustedes mismos, pero ustedes, nada agradecen, pero sépanlo muy bien, lo acepten o no, nuestra Madre Naturaleza me dio ese privilegio, el don de ser inventor, por eso no me importa nada que me duden, sé que algún día otra gente menos envidiosa, memos ignorante que ustedes, también de mis inventos gozará, y estando yo aún vivo, o estando ya muerto, al nombre de Catrinfacio, el genio inventor, las gracias darán agradecidos al usar todas y cada una de las confortabilidades que proporcionan todos mis inventos, y sepan también que mi hermano el profeta Fortiniano, no se equivoca jamás, El fue quien predijo que yo sería un inventor, su profecía es realidad, miradme, ¡aquí estoy!-

 Otros ancianos, que también residen o han habitado en derredor de aquella área, me contaron, y muy seriamente, otra historia del inventor Catrinfacio, me dijeron que en los meses de invierno, el inventor les platica que se pasa días enteros con sus noches acumulando la nieve caída, y a la vez les anuncia el estar inventando el agua purificada, agua que El dice, almacena en garrafones de vidrio y los cuales guarda o acumula en un sitio muy seguro dentro del salón del silencio, agua que según El, le regalará a todas esas gentes que nada lo quieren, para que esas gentes no sufran en los tiempos de seca, o sea en los tiempos que no son de lluvias, y que así transcurren varios inviernos, varios tiempos de lluvias, y también así, las mismas personas con la misma historia narrando, y que lo más curioso del invento, es que en los tiempos de seca, el agua purificada no aparece, nunca la miran, nunca nadie la toma, ningún garrafón lleno de agua reciben de parte del inventor; y de entre esas mismas personas que cuentan la historia, cada año, año tras año, se escucha siempre una misma voz, todo las ocasiones la misma voz con gran énfasis repitiendo:

-Le volvió a fallar la memoria al inventor, otra vez se le olvidó donde guarda el agua purificada, esperemos la próxima temporada, y en la cual sí les garantizo que  va a ser la última vez que Yo agua purificada no beba, ahora si ya va en serio, y no, no quiero ni debo de pensar que una de mis profecías no es realidad, porque Yo, Yo sí soy profeta, Yo no soy inventor, Yo soy Fortiniano el profeta, el inventor es mi hermano, y eso de que El sería un genio inventando, yo lo predije  como profeta que soy, y Yo sí soy un hecho real, ¡Miradme!, y les digo también que aunque él sea mi hermano y Yo lo ame, delante de ustedes, por culpa de su mala memoria mas vergüenzas no voy a pasar, si la temporada de seca venidera, agua purificada no bebemos, les juro que de este profeta de fama; su hermosa cara no volverán a mirar, me largaré de aquí para siempre-

Segundos después de haber escuchado lo anterior, uno de los ancianitos, el que me parecía ser más simpático, a mi oreja izquierda se acerca y muy quedito me dice:

-Yo sé muy bien, que varios de mis vecinos, te han dicho que el famoso profeta Fortiniano dejó estas Regiones, que se fue usando el pretexto de ir a buscar a su hermano el declamador Tiofilosordo, y también que se fue avergonzado, porque su hermano el inventor, nunca se pudo acordar donde el agua purificada guardó, y que nunca más volvieron a verlo, que se vio forzado a irse para otras tierras muy lejanas porque aquí, sus profecías nunca se realizaron, y que nada de nada han sabido de El, eso no se los creas, Ellos mienten, todo el tiempo han mentido, son unos mentirosos y lo que no saben lo inventan; yo soy diferente y no miento, yo no soy mentiroso, y a ti ¡te juro!,  y también te confieso que yo soy Fortiniano el profeta, y que yo nunca de estas tierras salí, ni saldré, y mi hermano Tíofilosordo, tampoco de estas Regiones se fue, todos esos ancianos te mienten, yo sé que se pusieron de acuerdo, eso hacen con todos los extraños, y sobre todo con los extraños preguntones como tú; pero yo no miento, y te repito, yo soy Fortiniano el profeta y nunca he salido de aquí-

Sin poder mirar la cara de aquél anciano al momento de escucharle, y pensando en como reaccionar, analizando si actuar con la serenidad e inmovilidad de cualquier estatua de piedra, situada o adherida con cemento sobre una gran roca, en silencio diciéndome a mí mismo "pero las piedras no dan aviso cuándo golpean, debo de estar siempre alerta", razón por la que opté lentamente retirar de mi oreja la cara del ancianito aquél, y lo hice con la intención de mirarla, de conocer las facciones de quien se dijo ser Fortiniano el profeta, supuestamente uno de mis antepasados, al mismo tiempo diciéndole: "Muy buena broma ancianito, original e instantánea, claro,  para su edad respetable anciano, y no he querido ofenderlo con eso, lo digo sin bromear, tiene usted un buen sentido del humor"; del anciano no pude ver la cara, porque el ancianito con mucha rapidez voltea la cara y me deja mirándole la espalda, se aleja de mí  mezclándose entre los otros ancianos y en voz alta diciendo:

-Es por demás con esta gente, así no podré identificarme jamás, nadie quiere creerme quien soy, y la gente de aquí hoy en día, está muy cambiada y más incrédula que nunca, más no debo sentir incomodidad o quejarme, tampoco debo ofenderme, por lo tanto, aquí está mi respuesta; recuerden que en el futuro alguien dirá "cada quien su vida", así que yo seguiré con la mía y ustedes sigan individualmente la suya, más ustedes no olviden, esa, es otra de mis profecías.

Lo más extraño de la presencia de aquél ancianito, es que ninguno de los otros ancianos ahí presentes, percataban su presencia o escuchaban su voz, yo en cambio, si lo oigo, con claridad lo escucho y aunque su cara no miro, muy bien claro miré su figura perdiéndose entre los otros ancianos, y al esto ocurrir, su voz ya no escucho y en ese mismo momento, otro viejito muy diferente al anterior, también a mí se acerca,  lentamente, pero más valiente, porque éste lo hace de frente y su cara si miro, algo arrugada por cierto, y de su boca sonriente, sale una voz algo melodiosa y calmada, una voz que se me figura, el viento desea dispersar por todos los rincones del área, el ancianito comienza diciéndome:

-Jovencito, tú me inspiras mucha confianza y por lo mismo, te confiaré algunos secretos, secretos que no son míos jovencito, son secretos ajenos, que supongo ya tiempo atrás, secretos dejaron de ser, por eso no importa que hoy yo los divulgue, pero eso nadie lo sabrá, porque las personas que esos secretos guardaban, todas Ellas, a mejor vida, una a una han pasado, y lo común entre esas personas, es que todas Ellas, también vivieron toda su vida en la vieja casona con don Antonieto, el hombre de quien a ti, todo interesa, te digo esto, porque todas la preguntas que por ahí has dejado, yo las escuché también, yo soy un anciano, sí, pero el ser ancianito no  quiere decir ser tontito, cuenta me doy que todo lo relacionado con el viejo Antonieto, para ti es de mayor  importancia, ¿verdad Jovencito, verdad que no me equivoco?-

No señor ancianito, no se ha equivocado usted en nada, le doy toda la razón de este mundo; y alguien quizá, le dará la razón de otros mundos, mundos que yo  desconozco, también mil gracias le doy por la confianza que por mí, en usted fue inspirada, pero dígame ¿son muchos esos secretos?, de ser muchos, por ahora tengo corto el tiempo, por favor elija contarme un par de ellos, seleccione los que usted crea, que son de más importancia al respecto, digo, si no es mucha molestia, o mucho el pedirle; -el ancianito, seriamente me mira diciendo-:

-Esta juventud de hoy en día, a la pura carrera viven, su tiempo lo valorizan cual vida humana, no jovencito, no es mucho pedirme, y tampoco es molestia; y pensándolo dos veces, le digo, creo que me equivoque al pluralizar la palabra secreto, así que corrigiendo lo mismo, sepa usted jovencito, es un solo secreto, pero que atañe diferentes acontecimientos relacionados con el mismo tema, el tema de la historia que usted jovencito, con tanto afán investiga, historia de toda esa gente que en tiempos pasados habitó en la vieja casona, no es complicada la cosa, pero de todas maneras, ponga usted mucha atención jovencito y diga yo lo que diga, usted por favor, no me interrumpa, esa será mi gratificación, mi recompensa, y que además también yo haré un recital en alguna parte dentro de la misma historia, historia que usted jovencito ha pedido, ¿hasta ahorita, de acuerdo está usted jovencito?-

Inmediatamente, notando que el ancianito demuestra un interés desmedido para mi curiosidad complacer, le respondo: "así como usted respetable anciano, al aceptar haberse equivocado con la palabra secretos, yo también reconozco que hago muy mal midiendo mi tiempo, y de paso por lo consiguiente también mido el suyo, y eso creo que no está bien y mis disculpas le pido, tome usted con calma, todo el tiempo que sea necesario, yo escucho y mi palabra de honor le doy de no interrumpir su relato",  el ancianito demostrándome una satisfacción absoluta continúa:

-Esto no es halago ni es piropo para ti jovencito, pero tu inteligencia me agrada, me has mostrado que tienes control, y que respetar también sabes, por lo tanto repito, me inspiras confianza y de sobra, así que no mas usted para ti, con el tú para ti me siento mas cómodo, a todo el que aprecio siempre lo trato de tú; yo sé muy bien que tú ya has oído los nombres de Perfeta, Ruperta y Feliciana, y que bien sabes también, que esas tres hembras son hijas del segundo matrimonio de don Antonieto, y que de ese matrimonio nacieron siete varones y cuatro hembras, la otra se llamó Arepagria, es quien acompaña a la poetiza Clementina en la tumba, la poetiza esa, como tu ya sabes, fue una de las hijas del primer matrimonio de don Antonieto, en ninguna de tus visitas al Camposanto Veinticinco, tú jovencito, siendo tan inteligente, creo que no has notado, y si lo notaste, no has analizado, que en la cruz de la tumba de mi hermano, el inventor Catrínfacio, en el brazo derecho de dicha cruz, el espacio está en blanco, de acuerdo a la historia le falta un nombre, eso significa que ahí también falta un cadáver; y lo mismo pasa con la cruz de la tumba de mi hermano el profeta Fortiniano, ahí también falta un nombre y otro cadáver, pero el detalle de todo esto, es que también en mi tumba, faltan ambas cosas, y tú jovencito, al no percatar todo esto, no solo me pones hasta el colmo, sino que también le pones la tapa al pomo queriéndolo cerrar sin haberlo llenado; esta parte del secreto, quiero que la sepas y también la comprendas, o sea el porque hace un rato, el espíritu mi hermano el profeta a la oreja se te arrimó y con mucha desilusión se alejó dejándote todo pasmado y complejo, y que no te extrañe nadita, si uno de estos días, en alguno de estos lugares, el espíritu de mi hermano el inventor, también se te acerque y confesiones te haga, yo sé muy bien que el anda penando, sufriendo lo indecible el inocente, porque no ha podido inventar el instrumento que nos indique, o nos diga a los tres, quien de nuestras medias hermanas, será nuestra compañera en nuestro eterno descanso, como tú puedes muy fácil comprender ahora, que mi hermano el profeta sufre y su alma anda en pena porque tampoco puede predecir, si es Perfeta, Ruperta o Feliciana, la compañera final en su tumba, el temor de estar solos en la tumba, o la tentación de una compañía, dizque a nuestras almas, a nuestros espíritus han hecho penar hasta hoy día, aunque en lo que a mí respecta, te confieso, yo no sufro ni tengo nada que ande  penando, todo lo contrario, yo gozo, yo ando muy feliz, yo ando haciendo lo que para hacer nací, declamando o recitando, el término no importa porque se hacen los mismos ademanes combinados con  la misma dicción, con la misma fonética, con el mismo énfasis y con el mismo amor que se debe de sentir por cualquier semejante; yo soy Tiofilosordo, soy tuyo y de todos, ¡sí!, de todos, ¡su incondicional declamador de por vida!, ... He dicho-

Francamente, con este ancianito, no sé si aplaudir o mofarme, el aplauso por su actuación, pienso que merecido lo tiene, en lo que se refiere a la información o la historia, a buscar eso yo vine; pero en lo que respecta a su identidad tengo duda, ahora que el mofarse sin ánimo de ofensa, tal vez sea vea mal y por lo mismo incorrecto, pero se puede tomar como broma, y entre tanto me decido a una cosa o la otra, no solo ese ancianito de mi vista desaparece, también todos los otros ancianos se retiran sin siquiera darme tiempo a darles las gracias o despedirme, aunque sea con un simple hasta luego, como lo hice en anteriores ocasiones, y al solo quedarme, escucho algo así como un eco de voces, voces indefinidas, pero eso continuamente lo escucho, sobre todo andando por distintos lugares de estas áreas, así que poca atención yo le pongo, deduzco siempre lo mismo; es el sonido de la maleza o de las ramas de un árbol por el viento azotadas; deducción que en mi siguiente encuentro con otro anciano de la Región, es completamente contradecida, ese otro anciano me dijo: 

-No es el aire, son los fantasmas, un hombre con su cara mitad humano y mitad animal, un perro y un gato, después de tu retirarte, yo a los fantasmas miré y escuché, salieron de una vereda y el camino real agarraron, tan entusiasmados en su conversación caminaron, que creo que ni cuenta se dieron de mí, y si tu no me crees, te sugiero visitar otra vez el Camposanto veinticinco, ahí alguna prueba de lo que digo, de seguro obtendrás, a mí me parece y lo digo con mucha seguridad, que los fantasmas al Cementerio su caminar dirigieron, también me dijo mi compadre Ponciano, y me lo ha dicho muchas veces por cierto, que varias veces El ha visto al hombre ese de la cara mitad y mitad, cuando anda solo sin perro y sin gato, que le ha visto una copia pequeña de El mismo, de color blanco y negro, que le aparece en su tronco, y que esa pequeña copia le desaparece cuando aparecen los animales, ha saber que misterio en ese fantasma se encierra, tu eres el curioso preguntón, no hagas más preguntas y regresa al Cementerio, con la suerte que yo he visto tu tienes, yo creo que si ahí en el Camposanto te pasas un largo tiempo, esa curiosidad en ti quedará satisfecha, además también te darás cuenta que esos ecos de voces que mucha gente escucha, esos ecos que tu piensas que es el viento azotando la maleza, en realidad son las voces de los fantasmas platicando entre ellos cuando invisibles transitan, y ahora te dejo, te dejo porque yo estoy escuchando ahorita mismo esos ecos de voces; y al Yo estar observando tu rostro, deduzco que tu, los ecos de voces no escuchas-

Y sin mas ni menos, el ancianito de mi vista, como por arte de magia, completamente desaparece dejándome rodeado por un silencio total, que el azote del viento contra lo que me rodea, claramente percibo.

             

EL PERRO, Y EL GATO

El perro:- Misión cumplida mis queridos amigos, les reporto que todo lo que se planeo que yo hicera, hecho está y el resultado después lo sabremos, también les comunico que visité la vieja casona, el amor al terruño, ¿comprenden?.

El gato:- Lo mismo les informo amigazos, aunque con una pequeña diferencia, misión semicumplida yo digo, ya que el resultado después lo veremos, lo que si se puede ver ahora mismo, y modestamente lo digo, es que personificándo, ya sea un espíritu, una alma o un humano, soy el número uno, y eso todos lo dirán algún día.

Omem42:- En tal caso, debemos de felicitarnos los trés, también yo he cumplido, aunque sea con una parte lo mío, y como tu has dicho gato amigo, el resultado en el futuro se sabrá o sabremos, mi encomienda o misión no fué muy difícil; no dejé que me miraran la cara, y eso para mí, no es muy fácil de hacerlo; digo esto basandome en la voz que ordena todas mis acciones, siempre que la escucho al despedirse de mí, me repite: "Protege tus caras; ya que al hacerlo nos proteges a nosotros también".

El perro:- ¡Me lleva la que me trajo!, con ustedes tengo que olvidar aquella teoría, aunque yo siempre la digo y la uso, ¿la recuerdan? "al buen entendedor con pocas palabras", pero con ustedes hay que explicarse con todo detalle, o no me perdonan nada, o me equivoco al pensar que son buenos entendedores, así que por lo tanto corrijo: ¡Misión semicumplida!.

Omem42:- Ese gato, mi canino amigo, la vida que hoy usa, es la de semi-inteligente, esa es la razón de su reporte, y no es que sea eso un agrabio, no se lo tomes a mal y platica, ¿que cambios notaste en tu visita a la vieja casona?, sobre todo cuéntanos como viste a las tres viejas solteronas, a las tres viejas que de cotorras en cierta ocasión bautizamos.

El perro:- Amigos queridos, con algo de tristeza les informo, que ahora en la vieja casona, ya no hay tres solteronas, una de Ellas murió, pasó dizque a mejor vida.

El gato:- Pero perro amigo, ¿porque con algo de tristeza?, no puedes tú sentir tristeza ninguna, esa no te la creo, además todos los mortales han nacido para eso, para morir tarde o temprano, no son eternos, eternos, somos nosotros, lo queramos o no.

Omem42:- Tranquilo felino, tranquilo, y reserva tu filosofía para oatra ocasión, no debemos dudar ni herir los sentimientos de nuestro amigo canino, y tú perro amigo, ya antes lo dije, de este felino con nueve vidas, y aceptemos, todas ellas trastornadas, sí, pero de ninguna de ellas salen intencionales agrabios, no olvidemos que hoy, nuestro felino amigo, la vida de semi-inteligente está usando.

El perro:- Tú, querido amigo Omem42, como siempre tienes la razón, creo que por eso se asignó el ser tu nuestro guía; y de eso hoy no me queda más duda, repito, tienes razón, así es nuestro amigo el felino, no mas conjeturas de mi parte, y pienso que sería oportuno y además adecuado, por pura cortesía, digo, si ustedes desean, que nos lleguemos al Camposanto Veinticinco llevando nuestros respetos a la doble tumba donde ya hoy día, reposa la difunta Ruperta.

El gato:- Carámba conmigo, aunque no me agrada mucho esto, esta vez estoy de acuerdo cien por ciento contigo canino, no estaría del todo mal mostrarle respeto a la difunta Ruperta, y lo digo también por protección, porque uno nunca sabe si más adelante, a alguno de los segúndos ocupantes del Camposanto Veinticinco nos asignan de eterna compañía.

Omem42:- ¿Te das cuenta perro amigo?, semirazonando el gatito, cien por ciento está ahora contigo.

Con la curiosidad, dicen que no se debe jugar continuamente, por doquiera el resultado es que la curiosidad mata al hombre, eso es lo que dicen, pero en mi caso particular, esa curiosidad y sus resultados no deben preocuparme, mas bien se debe de decir que en mí, es el espíritu de adquisición informativa, o el deseo de saber como fueron mis antepasados, lo que me mueve para un lado y para otro por todas esas Regiones Veracruzanas, por lo que pensando en las palabras y sugerencia del último ancianito que a mi se acercó, al Camposanto veinticinco nuevamente regreso, como por ahí dicen "con buena suerte", ahí en el Cementerio para mi hay beneficio, aunque en lo particular, yo no creo en la suerte, esa palabra muchas veces y de mucha gente aquí, yo la escucho, y quizá por lo mismo, es que la uso en espera de que me llegue algo favorable; en la inteligencia, de que si llega algo contraio, por alguna falta o error por mi cometido, puedo tener la disculpa a flor de boca y decir "intervino la mala suerte" y con planeadas disculpas ser disculpado, sobre todo; cuándo al azote del viento me refiera, y volviéndo al asunto del Camposanto veinticinco, a mi regreso algo diferentente observé, dos tumbas habían sido recientemente reabiertas, son las que en la cruz, en el brazo izquierdo tienen los nombres de "CATRINFACIO y FORTINIANO", en esas cruces, en el brazo derecho, alguien escribió los nombres de "FELICIANA y JUSTIMIANO", respectivamente; y por estar haciéndo apuntes en mi libretita, ni cuenta me dí de por donde salió un ancianito, quien palmándome en un hombro, pregunta:

-¿Familiares suyos, los recien sepultados?, y supongo que la gente que trajo a los cádaveres, también son sus parientes jovencito.

-Si señor, los recien sepultados, mis parientes sanguineos, muy lejanos, pero parientes al fín, en lo que a quienes los trajeron se refiere, no lo sé, es muy posible que también mis parientes sean- 

Así contesto las preguntas del ancianito, quien sin decir más, como por arte de magia desaparece; y en lugar de su voz, escucho el azote del aire en contra de lo que ahí me rodea.

 

CONTINUA EN VOLUMEN SEIS Y SUBSECUENTES... oncetumbas vol.6

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