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Supongo que uno de los síntomas por lo que se nota que uno se va haciendo mayor es porque poco a poco te van interesando más las cosas del pasado que las del futuro. A mi forma de ver, el pasado se puede recordar, revivir y a veces hasta disfrutar. El futuro no nos pertenece.
Viene esto a cuento, porque el otro día echando un vistazo a las fotos de “nuestra página” vi la foto que inserto al principio. Sin que me considere nostálgico por definición, sí que me trajo a la mente recuerdos inolvidables de mi infancia, adolescencia y posteriores.
Recuerdo cuando aún era un crío que jugaba con mi hermana Angeles con una bolera que nos había hecho mi padre, es bueno que sepáis que en aquellos tiempos, (años 45 en adelante) la mayoría de los chicos del pueblo teníamos nuestra propia bolera, era más o menos como ahora tener el móvil, la play
o el ordenador personal.
Pasado un tiempo y ya siendo adolescentes, empezamos a competir el resto de la chavalería iniciándonos así en la posibilidad de algún día poder jugar con los mayores. Cuando salíamos de la escuela por las tardes, si los deberes nos lo permitían, pillábamos Cañada abajo hasta
el Molino, donde Felines tenía su bolera y allí, normalmente Jaimito, Primitivo, Donaciano, Fabriciano, el propio Felines y un servidor, nos las teníamos tiesas por ver quienes eran los que más veces ganaban. Huelga decir que nos lo pasábamos de miedo, fue una época muy bonita de mi vida, la adolescencia, luego me fui a los Frailes y aunque volví pronto, hubo unos años que perdí un poco de contacto con el pueblo.
Para que os hagáis una idea de lo que significaban los bolos en el pueblo en aquella época os diré que aparte de las boleras particulares existían otras dos, las oficiales, las verdaderamente importantes, estas eran las de la casa la escuela y la de la pradera. La de la casa de la
escuela era para los mayores, los casados y los mozos. Allí recuerdo todavía ver jugar a Moisesón, a mi tío Pepe, a Marcelino, a mi tío Celestino, a Pepón, a Felipe y a un largo etcétera de nombres imposibles de recordar. La de la pradera era para los que sobraban de la partida de los mayores y para ir dando entrada a los chavales que apuntaban maneras (en fútbol serían los jóvenes de la cantera).
Aparte de las competiciones que se hacían en el pueblo también se jugaba contra los pueblos vecinos, Carbajal, Villacidayo, Pesquera y algunos más. Normalmente se jugaban garrafones de vino, se bebían entre todos y lo pagaban los que perdían, como ahora. Aunque ya nos pillaba un
poco mas lejos, donde más íbamos era a Vidanes a jugar contra los guardias. Para los más jóvenes os diré que entonces había cuartel de la guardia civil con muchos guardias. Puedo presumir de que entones yo ya jugaba con los mayores y además les ganábamos casi siempre.
El día de la fiesta de los pueblos, se solían hacer concursos, mas que nada para recaudar fondos para pagar los gastos de la música. Normalmente eran concursos individuales, se pagaba por cada tirada y cada uno podía tirar lo que le apeteciera. Últimamente bajo mucho el nivel de
los mismos, baste decir que hasta Berto y Tito llegaron a ganarlos (un abrazo compis).
Luego hubo unos años que se perdió un poco de afición, muchos nos marchamos del pueblo y ya no veníamos más que los veranos. Otro problema añadido fue el asfaltado de las calles y la construcción. Nos tuvimos que buscar la vida para situar la bolera. La tuvimos en la era del
Herrero, donde viven hoy Maribel y Fernando, al lado de la casa de Antonio Quirós, en las Adoberas y por último en el corral de Amparo y de Pepón, quizás el último sitio, pues hoy no queda ya gente que pueda o quiera dedicarse este juego (totalmente amateur).A día de hoy, es difícil encontrar un pueblo que mantenga esta tradición. Santibáñez ha sido uno de los pueblos que mas luchó por mantener dicha tradición pero al final nos hemos rendido y a lo mas
que aspiramos es a jugar al tute cuando podemos pues no siempre se encuentra partida.
Un recuerdo muy especial para todos los que compitieron conmigo y contra mí y otro para los que sin ser del pueblo y sin haber visto nunca una bola, intentaron competir. (Con el riesgo que conlleva el dar nombres, sé que me voy a dejar muchos en la Red, antes se decía en el
tintero, correré ese riesgo). Me estoy refiriendo a Francisco, Teo, Antonio, Fabio, Ángel (este si sabía),Juan, Toño, Roberto, (otro que sabía), Ramón, mi tío David, mis yernos, Eugenio, (este también sabía), Agapito y los que me deje. Al que no recuerdo haber visto es a Florencio. Pero por si acaso un saludo.
Joshuaa.
Diciembre de 2007
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