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Nahuel Moreno

PARTIDO MANDELISTA O PARTIDO LENINISTA

Edición electrónica: Secretariado Centroamericano, Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo. Julio, 2001
Tomado de Grupó Socialista Guérnica, 2001


Nuestro trabajo pol�tico sobre las masas y la vanguardia: propaganda y agitaci�n


or lo que hemos dicho hasta ahora, parecer�a que opinamos que el partido debe ignorar la existencia de las vanguardias que aparecen en cada momento de la lucha de clases y no darse ninguna actividad hacia ella. Esto no es as�; reconocemos que la vanguardia del movimiento obrero y del movimiento de masas es un sector al cual le debemos dar importancia y sobre el cual debemos trabajar. Lo que hemos dicho hasta ahora es que esas vanguardias no definen la pol�tica del partido , ni sus consignas , ni su organizaci�n , ni sus an�lisis.

Hay un gran sector de la pol�tica del partido que esta destinado a la vanguardia la propaganda. As� lo define Lenin cuando dice: "Mientras se trataba (y en la medida en que a�n se trata)de ganar para el comunismo a la vanguardia del proletariado la prioridad reca�a y recae sobre la propaganda. [ 39 ]

El problema es que para Mandel-Germain, nuestro trabajo sobre la vanguardia debe ser mucho m�s ambicioso que el que nos propon�a Lenin: Se trata de ". . . campa�as pol�ticas nacionales en torno a problemas cuidadosamente elegidos que corresponden a las inquietudes (necesidades) de la vanguardia que no vayan contra la corriente de la lucha de masas y les ofrezcan a nuestras secciones una posibilidad de demostrar una capacidad de iniciativa efectiva aunque todav�a modesta. " [ 40 ] Y "concentrar su propaganda y, donde sea posible su agitaci�n, sobre la preparaci�n de estos obreros avanzados" [ 41 ]

Y el documento de Germain aclara a�n m�s esta posici�n. Seg�n �l, lo que fue proyectado en el IX Congreso ". . . fue un giro hacia la transformaci�n de las organizaciones trotskistas de grupos de propaganda en organizaciones capaces ya de aquellas iniciativas pol�ticas a un nivel de la vanguardia de masas que son requeridas por la din�mica de la lucha de clases misma. [ 42 ]

Para la mayor�a se debe tender a la agitaci�n y las acciones ("iniciativas pol�ticas") "a un nivel de, la vanguardia de masas". Aun cuando fuera correcto que los esfuerzos de nuestras secciones se centraran en la vanguardia, el solo hecho de proponer, agitaci�n y acciones sobre ella ya est� en contradicci�n con el leninismo ("la prioridad recae en la labor de propaganda").

Deber�a ser ampliamente conocida la definici�n de propaganda como "la actividad de dar muchas ideas, a unos pocos" y la de agitaci�n como la de "dar unas pocas ideas a muchos". La propaganda abarca desde un curso de econom�a marxista o de l�gica dial�ctica hasta la charla individual con un activista obrero al que le explicamos la situaci�n nacional e internacional, nuestro programa y las diferencias entre la nuestra y las otras organizaciones obreras. La agitaci�n, por el contrario, consiste en levantar unas pocas consignas (a veces una sola) que den salida para la lucha que tiene planteada en cada momento el movimiento obrero o de masas, (aumentos de salarios, libertades democr�ticas, asamblea constituyente, todo el poder a los soviets, etc�tera).

Lo que caracteriza a un partido leninista troskista es que su actividad principal es la agitaci�n sobre el conjunto de toda la poblaci�n explotada y no solo sobre un sector de ella, aunque este sector sea la clase obrera. Lo que caracteriza al partido Mandelista es que su actividad principal es la agitaci�n y las campa�as pol�ticas principalmente sobre la vanguardia.

El arte de encontrar las consignas

Un partido bolchevique comienza por efectuar un an�lisis de la etapa de la lucha de clases, de ese an�lisis surgen una, dos o tres tareas esenciales para el movimiento de masas, que concretamos en consignas. Este es el aspecto concreto de nuestra pol�tica, por eso es el fundamental. La teor�a y la propaganda sirven para precisar este aspecto. Toda nuestra actividad incluyendo la Teor�a y la Propaganda esta sujeta a este objetivo ultimo definir cuales son las tareas generales que enfrentan las masas en una etapa determinada , pero plantearlas en forma de consignas.

Veamos un ejemplo: sube un nuevo gobierno. El grueso del esfuerzo te�rico del partido se concentrara en definirlo con precisi�n, en analizar cuidadosamente la relaci�n d� fuerzas entre las clases, los sectores que integran el nuevo gobierno y los que est�n en oposici�n, y las relaciones de ambos con el imperialismo, el papel que juegan en �l las fuerzas armadas, etc�tera. Si de all� se deduce, por ejemplo, que es un gobierno bonapartista contrarrevolucionario, definiremos unas pocas consignas agitativas que responder�n a las necesidades que le plantea dicho gobierno al movimiento de masas (defensa de las conquistas econ�micas; libertades democr�ticas; defensa de las organizaciones obreras). Pero nos encontraremos con que esta caracterizaci�n y estas tareas son distintas de las que plantean las direcciones reformistas y burocr�ticas y la ultraizquierda y tambi�n chocan con las tendencias espont�neas de la vanguardia. Esto nos obligar� a que tambi�n nuestra propaganda gire alrededor de la explicaci�n constante de las caracter�sticas de ese r�gimen, de la pol�mica con nuestros enemigos dentro del movimiento obrero alrededor de dicha caracterizaci�n y de por qu� las tareas que nosotros proponemos al movimiento de masas son las correctas. En s�ntesis: nuestra teor�a se volcar� a descubrir qu� consignas debemos agitar, nuestra propaganda a explicar a la vanguardia por qu� debemos agitar esas consignas y no otras. Esto no quiere decir que sean nuestras �nicas actividades te�ricas y propagand�sticas, sino que son las principales.

Esquematizando, podemos decir que toda la ciencia y el arte trotskista se sintetizan en la capacidad para elaborar las consignas adecuadas en cada momento de la lucha de clases. Es lo mismo que dec�a Lenin: "Por lo tanto, el contenido capital de las actividades de la organizaci�n de nuestro partido, el centro de gravedad de estas actividades debe consistir en una labor que es posible y necesaria, tanto durante el periodo de la explosi�n m�s violenta, como durante el de la calma m�s completa, a saber: en una labor de agitaci�n pol�tica unificada en toda Rusia que arroje luz sobre todos los aspectos de la vida y que se dirija a las grandes masas" [ 43 ]

Lenin basa esta l�nea de denuncias pol�ticas en una confianza ciega en la capacidad de organizaci�n y de movilizaci�n del obrero atrasado o del obrero medio, y no en la capacidad especial de los obreros de vanguardia o "avanzados". Nunca se detiene, en relaci�n al movimiento de masas, en la vanguardia obrera o en la necesidad de que el partido tome iniciativas propias en la acci�n, sino solamente en la organizaci�n de campa�as agitativas. Para Lenin, si impactamos a las masas con una de esas campanas, los obreros son capaces de todo. El papel del ido es iniciar esas campanas, acampanar y dirigir al movimiento de masas. Por eso criticaba a los intelectuales "que no saben o no tienen la posibilidad de ligar el trabajo revolucionario al movimiento obrero para formar un todo". "Debemos imputar la culpa a nosotros mismos, a nuestro atraso con respecto al movimiento de masas, a no haber sabido a�n organizar denuncias suficientemente amplias, resonantes, r�pidas contra todas esas ignominias [. . .] el obrero m�s atrasado comprender� y sentir� [. . .] y al sentirlo �l mismo querr� reaccionar, lo querr� con un deseo incontenible, y sabr� entonces organizar hoy una batahola contra los censores, desfilar ma�ana en manifestaci�n frente a la casa del gobernador que haya sofocado un alzamiento campesino dar pasado ma�ana una lecci�n a los gendarmes con sotana que desempe�an la funci�n de la santa inquisici�n, etc�tera. " [ 44 ]

Ya hemos visto c�mo Trotsky recordaba para Espa�a (un pa�s tan caro a Mandel-Germain que lo usa como analog�a para la actual situaci�n europea) que: "Las fuerzas de las que disponemos son peque�as. Pero la ventaja de una situaci�n revolucionaria consiste en que un grupo, incluso poco numeroso, puede llegar a ser una gran fuerza en un corto espacio de tiempo, a condici�n de saber formular pron�sticos exactos y lanzar a tiempo las consignas justas. [ 45 ]

Trotsky resume su posici�n diciendo: "La agitaci�n no es s�lo el medio de comunicar a las masas tales o cuales consignas de llamarlas a la acci�n, etc�tera. Para el partido, la agitaci�n es tambi�n un medio de escuchar a las masas, de sondear su estado de anim� y sus pensamientos y, seg�n los resultados, de tomar tal o cual decisi�n pr�ctica. " [ 46 ] Y se cans� de decir lo mismo para Estados Unidos: "Cuando iniciamos la lucha no podemos estar seguros de la victoria. S�lo podemos decir que nuestra consigna se ajusta a la situaci�n objetiva, y los mejores elementos la comprender�n y los m�s atrasados que no la comprendan no se opondr�n. " [ 47 ] "Lo importante, cuando el programa sea sancionado definitivamente, es conocer las consignas muy bien y utilizarlas h�bilmente para que en cada parte del pa�s todo el mundo utilice las mismas consignas al mismo tiempo. Tres mil pueden dar la impresi�n de quince o de cincuenta mil. " [ 48 ]

La especificidad de las consignas

Estas verdades archisabidas han sido olvidadas -o nunca las conocieron- por los camaradas de la mayor�a. Ellos sostienen el trabajo sobre la vanguardia mientras Lenin y Trotsky sostienen la agitaci�n sobre las masas. Esta diferencia entre quienes seguimos las ense�anzas de Lenin y Trotsky y quienes siguen los camaradas de la mayor�a se manifiesta claramente en la actividad militante de nuestras secciones. Por m�s que nos esforzamos en descubrirlas, no logramos saber cu�les son las consignas generales e importantes para la acci�n de nuestra secci�n francesa, por ejemplo. Si algo la caracteriza, es la carencia de consignas generales para el movimiento obrero y de masas.

No estamos hablando del programa, sino de una, dos o tres consignas que caractericen y respondan a las necesidades del movimiento de masas en la situaci�n actual de Francia. Los camaradas norteamericanos han tenido una consigna fundamental en los �ltimos a�os: "Retiremos las tropas de Vietnam, ahora". Nosotros, para la campa�a electoral, hemos tenido otra: "No vote patrones, ni militares, ni dirigentes vendidos vote por sus compa�eros obreros. " �Cu�les fueron las consignas centrales de la campa�a electoral de los camaradas franceses? Es imposible saberlo.

Vayamos -a las consignas para el movimiento obrero y de masas franc�s. Si revisamos la colecci�n de Rouge de junio a agosto de 1973, veremos que all� hay s�lo tres campa�as de denuncia constantes: solidaridad con los obreros de la f�brica de relojes LIP, con los obreros inmigrantes y lucha contra los grupos fascistas.

La �nica que podr�a tener algo que ver con el conjunto del movimiento de masas franc�s es la campa�a contra los grupos fascistas pero en ella no se levanta la consigna "frenemos o aplastemos a Ordre Nouveau y al fascismo". Las otras dos son campa�as parciales para sectores espec�ficos. Nos preguntamos: �cu�l es la o las consignas generales que dan soluci�n a los problemas m�s sentidos del movimiento obrero? Exceptuando los grupos fascistas, �el r�gimen no le crea al movimiento obrero ninguna clase de problemas? �No responde a una necesidad de las masas la consigna "frenemos la ofensiva patronal contra nuestro nivel de vida y de trabajo"? Si el �nico problema es el fascismo, - -, Por qu� no levantamos una consigna para movilizar a las masas contra �l? Y que- conste que aqu� no estamos defendiendo ni atacando tal o cual consigna, estamos planteando . algo mucho m�s elemental: nuestra obligaci�n de darnos consignas para la acci�n del movimiento de masas. Vale decir, nuestra obligaci�n de hacer agitaci�n.

Insistimos en que no estamos diciendo que no haya que darle una enorme importancia al trabajo sobre la vanguardia obrera o de masas. Al contrario, hay momentos de la lucha de clases en que se convierte en nuestro trabajo fundamental . Cuando hay una grave derrota hist�rica en el movimiento obrero , nuestra actividad esencial en la propaganda sobre la vanguardia hasta que el movimiento obrero se recupere. Hubo tambi�n una situaci�n excepcional que transform� el trabajo sobre la vanguardia en el eje de la actividad revolucionaria en un per�odo de ascenso. Fue la situaci�n que ya vimos en la construcci�n de la III Internacional, basada en el triunfo de la Revoluci�n Rusa y la, aparici�n del primer estado obrero. En este �ltimo caso estuvo planteado por" uno o dos a�os, ganar de un solo golpe a toda o casi toda la van, guardia mundial a caballo del ejemplo y entusiasmo despertado por el triunfo espectacular del movimiento de masas con una direcci�n bolchevique, que se expande a escala mundial a trav�s de la vanguardia, porque ella asimila ese triunfo del movimiento de masas. Esta situaci�n est� determinada por la ley del desarrollo desigual y combinado del movimiento revolucionario mundial: un triunfo colosal, con una direcci�n marxista revolucionaria, del movimiento de masas en un determinado pa�s va paralelo e interconectado al reflejo de ese triunfo a escala mundial al nivel de la vanguardia. Pero nuevamente aqu� el element6-decisivo es el movimiento de masas.

Lo mismo nos va a ocurrir a escala nacional tan pronto obtengamos alg�n triunfo muy importante a nivel de la lucha de clases nacional. Un triunfo decisivo en un gremio importante del movimiento obrero franc�s, como por ejemplo el metal�rgico, el automotriz o el de maestros, dirigido por nuestro partido, provocar� un impacto inmediato y de un solo golpe sobre toda la vanguardia del movimiento obrero franc�s. La vanguardia obrera se acercar� por miles a nuestro partido, y nuestra tarea central, por un tiempo, ser� ganarla de un solo golpe para el trotskismo. Pero no debemos enga�arnos. Ese vuelco se producir� en base a un triunfo del movimiento de masas, y por ning�n. otro motivo.

C�mo se gana a la vanguardia

Tanto una situaci�n "normal", en la cual la tarea es la agitaci�n en el movimiento de masas, como estas situaciones moment�neas y excepcionales que hemos descrito, nos plantean una pregunta. �C�mo trabajamos sobre la vanguardia? �C�mo la ganamos? �Tal vez con una pol�tica espec�fica? La mayor�a opina que s�, que a la vanguardia se la gana desarrollando campa�as nacionales sobre cuestiones que "corresponden a las inquietudes "de la vanguardia" y tomando "iniciativas efectivas" en esas cuestiones. Nosotros opinamos todo lo contrario : que a la vanguardia la debemos ganar explic�ndole pacientemente (haciendo pol�tica sobre ella ) nuestra pol�tica para el movimiento obrero y de masas y no con una pol�tica especifica para ella. Este problema es muy importante, porque aqu� radica el origen del grueso de las diferencias pol�ticas concretas entre la mayor�a y la minor�a.

La vanguardia, nunca surge con tendencias hacia la pol�tica trotskista o bolchevique. Surge expresando las tendencias espont�neas de la lucha del movimiento de masas en ese momento, y la primera lecci�n de pol�tica la recibe de los partidos reformistas con influencia de masas, de la burocracia sindical y de los fen�menos mundiales de la revoluci�n. Esas son las ideas que primero conoce, antes s�lo conoc�a el veneno que vomitan todos los d�as los �rganos de propaganda de la burgues�a. El partido revolucionario no tiene ninguna posibilidad de competir con la "propaganda de la burgues�a y sus agentes en el movimiento obrero. Partimos, pues, de una situaci�n de inferioridad. La vanguardia contempor�nea, por ejemplo, naci� a la vida pol�tica bajo la presi�n de la propaganda stalinista en un polo, y la castrista en el otro. Eso explica que durante un tiempo discutiera fundamentalmente los problemas de la lucha armada.

Si tomamos como punto de partida esas "inquietudes", nos veremos obligados a optar (como les ocurri� a los camaradas de la mayor�a) por uno u otro polo. Quiz�s logremos, amold�ndonos a esta situaci�n, captar a un sector de esa vanguardia, pero s�lo a costo de sacrificar nuestra propia l�nea pol�tica.

Ahora bien: captar a la vanguardia proguerrillera transform�ndonos en proguerrilleros, o a la vanguardia stalinista transform�ndonos en prostalinistas, �para qu� sirve? Para nada. Es un golpe brutal a la posibilidad de dirigir la revoluci�n. S�lo estaremos haciendo el juego a alguna de las pol�ticas incorrectas que se expresan con mucha m�s fuerza que la nuestra dentro de la vanguardia. Tan pronto fracase la estrategia castrista o la stalinista, nuestro partido se hundir� con ella.

Como trotskistas, nosotros confiamos en el movimiento de masas; pensamos que �l har� la revoluci�n si sabemos construir un partido que lo dirija con una pol�tica correcta. Ese partido se construir� fundamentalmente ganando a la vanguardia para esa pol�tica trotskista, no para cualquier pol�tica o para su desviaci�n de turno. Esta tarea es mucho m�s dif�cil y dura qu� la que plantea la mayor�a, pero es la �nica justa.

Captar a la vanguardia es un avance para el proceso revolucionario s�lo si se la , capta para la pol�tica revolucionaria. El stalinismo capt� a amplios sectores de la vanguardia . para su . pol�tica, y los esteriliz� para dirigir la revoluci�n, los liquid� como vanguardia. En nuestros d�as, el castrismo tambi�n capt� a casi toda la vanguardia mundial y la llev� al desastre; desmoraliz� pol�ticamente a" un sector y llev� a la liquidaci�n f�sica a otro, a una gran parte de la vanguardia latinoamericana de los a�os 60.

�Qu� significa ganar a la vanguardia para la pol�tica trotskista? Algo muy sencillo: ganarla para la agitaci�n, en el movimiento, de masas, de las consignas que nuestro partido elabora cient�ficamente en cada etapa, para la estrategia de construir un partido bolchevique y para el programa de dicho partido. Es pelear muy duramente, d�a tras d�a, contra las direcciones burocr�ticas y reformistas, en primer lugar y contra las tendencias ultraizquierdistas en segundo t�rmino. Es decirle, ante cada problema de la lucha de clases: "Compa�ero de vanguardia, frente a esta situaci�n, el stalinismo levanta tal consigna para el movimiento de masas; esa consigna es incorrecta porque nos lleva a, depositar confianza en alg�n sector de la burgues�a, que terminar� llev�ndonos al matadero. El ultraizquierdismo te plantea que te lances a realizar acciones por tu cuenta, aisl�ndote del movimiento de masas, de tus compa�eros de trabajo de todos los d�as: si le haces caso terminar�s tambi�n siendo derrotado por la burgues�a. Nosotros te planteamos que no te separes ni un mil�metro de tus compa�eros de trabajo, que permanezcas ligado al movimiento de masas, para convertirte en su direcci�n; que detectes cuidadosamente cu�les son los problemas �por los cuales tus : compa�eros est�n dispuestos a movilizarse; busques la consigna precisa para llevar adelante esa movilizaci�n; y que esto que haces en tu trabajo lo hagas tambi�n a nivel nacional y de todo el mundo. Para realizar esta tarea debes dar un paso m�s all� de tu lugar de trabajo, necesitas organizarte en un partido de militantes como t�. En ese partido, , que. es el que estamos construyendo nosotros, hacemos lo mismo que t� haces en tu lugar de trabajo: buscamos las consignas adecuadas para movilizar en cada momento a las masas explotadas. Pero adem�s sabemos que esa movilizaci�n de las masa terminar� en la toma del poder o ser� derrotada, y tenemos un programa, el programa de transici�n, que es el que encadena las consignas hasta conducir a las masas a la toma del poder. "Te invitamos a construir ese partido con nosotros y a adherir a nuestro programa. "

As� de sencilla es la tarea sobre la vanguardia: partir de las consignas que agitamos en el movimiento de masas, y ganarla para el partido y el programa del que surgen dichas consignas. Y todo esto que tenemos que decirle a la vanguardia, �qu� es sino propaganda (muchas ideas para unos pocos)? Pero, �c�mo podremos hacer esta propaganda si no somos los campeones de la agitaci�n de esas consignas?

M�s a�n, en los casos "excepcionales" que planteamos, nuestra propaganda tiene el mismo sentido. Despu�s de un aplastamiento hist�rico del movimiento de masas, pasaremos s haciendo propaganda sobre la vanguardia. �Y qu� le diremos? ""Compa�ero: el movimiento obrero est� derrotado pero confiamos incondicionalmente en que volver� a luchar. No te lances a acciones por tu cuenta: estudia y aprende toda la experiencia acumulada por los trabajadores en m�s de un siglo de lucha; f�rmate como la direcci�n de esas nuevas luchas que inevitablemente van a venir; sondea cuidadosamente a tus compa�eros y, apenas los veas dispuestos a reiniciar la lucha, aunque sea por una cuesti�n �nfima y mezquina, busca y plantea la consigna adecuada para esa lucha. El �nico sitio donde puedes estudiar y aprender toda esa experiencia, el �nico sitio donde podr�s elaborar esa consigna, es nuestro partido. "

Veamos el otro caso excepcional, el de la III Internacional. Acaso defini� Lenin una pol�tica espec�fica para ganar a la vanguardia mundial? �Hizo "campa�as pol�ticas nacionales" en torno a las "inquietudes" de la vanguardia? �Se puso a favor de los socialistas de izquierda y los anarco-sindicalistas a los que quer�a ganar, en contra del oportunismo y el socialchovinismo de los partidos socialdem�cratas? Nada de eso; ganar a la vanguardia significaba convencerla de que deb�a darse "una labor de agitaci�n pol�tica unificada. . . que se dirija a las grandes masas"; ganarla para la pol�tica del partido bolchevique ruso. Y esto significaba hacerla romper definitivamente con los partidos socialdem�cratas y las tendencias anarquistas para que construyeran en cada uno de sus pa�ses partidos bolcheviques al estilo del ruso.

�Por qu� fue �sa la �nica oportunidad en que Lenin plante� que la tarea central era ganar a esa vanguardia? Porque el impacto de ese gran triunfo del movimiento de masas que fue la Revoluci�n Rusa hizo que, por primera (y hasta ahora �nica) vez en la historia, la propaganda del marxismo revolucionario pudiera competir con �xito con la propaganda burguesa y reformista; porque por primera (y hasta ahora �nica) vez en la historia, la vanguardia de todo el mundo se orient� masivamente hacia el marxismo revolucionario, fascinada por el ejemplo del proletariado sovi�tico y su partido bolchevique.

La dial�ctica masas vanguardia

Tanto la teor�a marxista c�mo los ejemplos hist�ricos se�alan que existe una dial�ctica entre las masas y la vanguardia y, por lo tanto, que es falsa la concepci�n mec�nica de los camaradas de la mayor�a, seg�n la cual por el solo hecho de ganar a la vanguardia hemos avanzado en el camino de dirigir a las masas. Si ganamos a la vanguardia para una pol�tica que no sea la leninista-troskysta de trabajar sobre el movimiento de masas , alejamos a nuestro partido de la pol�tica revolucionaria, separamos a la vanguardia de las masas y terminamos liquidando tanto al partido como a la vanguardia , abandonando el movimiento de masas a su suerte y cerrando el camino al triunfo de la revoluci�n. Si ganamos a la vanguardia para la pol�tica leninista-trotskista habremos dado un paso inmenso hacia la construcci�n del partido con influencia de masas, que lleve al triunfo de la revoluci�n.

En esta dial�ctica, tambi�n cabe la posibilidad de que haya vanguardias, o sectores de ellas, que, por problemas hist�ricos y sociales concretos, no puedan ser ganadas para la pol�tica marxista revolucionaria. En un sentido general, �ste es el caso de un sector importante de la vanguardia estudiantil, que est� condenado por la l�gica inflexible de la lucha de clases a abandonar tarde o temprano las trincheras del movimiento de masas para pasar a las de la burgues�a. Justamente esta dial�ctica es la que explica que todo lo que ganemos o perdamos los marxistas revolucionarios, a todos los niveles de la lucha de clases (movimiento de masas, clase obrera o vanguardia) est� determinado por la propia lucha de clases, con sus vaivenes; nunca por una pol�tica espec�fica, m�s o menos correcta, para la vanguardia. Visto desde otro �ngulo: la �nica forma de ganar a la vanguardia es tener una pol�tica correcta para el movimiento de masas. Pero con eso no basta: lo m�s importante es que esa pol�tica obtenga triunfos importantes que nos lleven a la direcci�n del movimiento de masas a escala nacional o internacional. Eso es lo que pas� en Francia en mayo del 68: "Una pol�tica correcta para el conjunto del estudiantado y del movimiento obrero nos llev� a impactar a la vanguardia, pero no logramos ganarla en forma masiva porque el movimiento de masas, en su primera gran movilizaci�n de conjunto de los �ltimos treinta y cinco a�os, no logr� un triunfo completo y resonante sobre la burgues�a. La medida del triunfo hizo que sigui�ramos influyendo en la vanguardia cuando decay� la movilizaci�n.

Esta dial�ctica es la que descubre el error b�sico de los razonamientos de los camaradas de la mayor�a. Ellos se�alan dos hechos ciertos: que hay una numerosa vanguardia y que "no podemos abrigar la esperanza de ganar la simpat�a pol�tica general en la clase obrera de un solo golpe". - Pero de esos dos hechos, sacan la conclusi�n equivocada de que debemos trabajar principalmente sobre la "vanguardia de masas", con una pol�tica espec�fica para ella, que parta de sus "inquietudes". Aunque los camaradas de la mayor�a no lo dicen, la l�gica de este razonamiento lleva a la conclusi�n de que a esa "vanguardia de masas" s� la podemos ganar de "un. solo golpe" a diferencia de lo que ocurre con la clase obrera.

Estamos de acuerdo en que no podemos ganar a la clase obrera "de un solo golpe". Pero, �qu� es lo que nos impide ganarla en un proceso? Si en cada momento de la lucha del movimiento de masas o de sectores de �l levantamos las consignas correctas, iremos ganando, gradualmente o por saltos, sus "simpat�as". Y apenas se desencadenen luchas importantes, la "simpat�a pol�tica" del movimiento de masas o importantes sectores de �l por nuestros partidos y nuestra pol�tica, crecer� geom�tricamente.

Tampoco comprendemos qu� es lo que nos puede permitir ganar la "simpat�a pol�tica general" de la "vanguardia de masas" de un solo golpe. La "vanguardia de masas" no tiene necesidad de nuestro partido ni de nuestra pol�tica. En los momentos de calma en la lucha de clases, tender� a realizar acciones separadas del movimiento de masas a las que nosotros nos deberemos oponer. Esto producir� que s�lo un sector minoritario de ella �e acerque a nuestras posiciones; el resto seguir� con sus tendencias espontane�stas. No hay forma de evitarlo. Orientar al partido en torno a esas inquietudes, puede producir un �xito moment�neo. Pero es tambi�n muy probable que, a menos que rompamos total y absolutamente con el trotskismo, se den en la vanguardia tendencias no trotskistas mucho m�s h�biles y capaces que nosotros para seguir al pie de la letra la desviaci�n (o inquietud) de turno de esa vanguardia.

Pero el panorama cambiar� apenas entre a tallar el movimiento de masas. En ese momento, sectores de la vanguardia estar�n mucho m�s preocupados por dar una orientaci�n correcta a la lucha de las masas que por realizar acciones separadas de ellas. Entonces recordar�n nuestro paciente pero intransigente trabajo propagand�stico, y dir�n: "los trotskistas ten�an raz�n cuando nos dec�an que confi�ramos en el movimiento de masas y no nos separ�ramos de �l; vayamos a discutir con ellos cu�l es la pol�tica correcta para esta movilizaci�n". Otros sectores, los guerrilleros por ejemplo, seguir�n con sus acciones aisladas de la lucha de las masas, se separar�n cada vez m�s de ellas, y ser�n desconocidos por ellas como direcci�n de alternativa frente al reformismo y la burocracia. El partido entablar� un di�logo amplio y fraternal con el primer sector, tratando de ganarlo para su" pol�tica hacia el movimiento de masas. Con respecto a los guerrilleristas, lo �nico que podr� hacer el partido ser� una caracterizaci�n: "estos compa�eros son irrecuperables, por el momento, para el marxismo revolucionario; defend�moslos de los ataques de la burgues�a, pero dejemos que se cocinen pol�ticamente en su propia salsa ".

Por medio de este proceso, y, no "de un solo golpe", ganaremos d�a a d�a m�s influencia en la vanguardia del movimiento de masas. La dial�ctica de las relaciones vanguardia-masas es inflexible: s�lo podremos ganar "de un solo golpe" a la vanguardia en el momento de este proceso en que nuestro partido haya dirigido al movimiento de masas a la obtenci�n de un triunfo colosal. S�lo en ese momento, y en ning�n otro, la tarea (que sigue siendo propagand�stica). de ganar a la vanguardia, ser� la central. Y nunca por una etapa indefinida; apenas hayamos agotado las posibilidades de ese trabajo, volveremos (con nuestras fuerzas multiplicadas por cien) a nuestra tarea central de agitar las consignas correctas para cada momento de la lucha de las mares.

En muchas oportunidades, nuestras consignas agitativas no movilizan a las masas y s�lo son tomadas por sectores de la vanguardia como cuando realiza, por ejemplo, una manifestaci�n de apoyo a Vietnam o a una huelga obrera. La mayor�a podr�a extraer de aqu� la conclusi�n de que la vanguardia realiza acciones y ese solo hecho hace necesaria una pol�tica para ella.

En esto hay parte de raz�n: la vanguardia realiza acciones, pero no todas ellas son positivas. No basta con la condici�n que ponen los camaradas de la mayor�a de que dichas acciones "no vayan en contra de la corriente de la lucha de las masas". Se puede realizar una acci�n que en un sentido general coincida con la lucha de las masas, pero que en ese momento particular s�lo sirva para desatar la represi�n o para distraer la atenci�n de las masas de sus problemas centrales. Por, ejemplo, si en medio de una movilizaci�n de masas por salarios, un sector de la vanguardia hace una manifestaci�n con la �nica consigna de "abajo la burocracia sindical", distrae la atenci�n de las masas, pues el problema central para ellas son los salarios, y la lucha contra la burocracia s�lo estar� planteada como un aspecto (en un comienzo secundario) de esa lucha antipatronal. Si esa manifestaci�n de la vanguardia termina con la muerte de diez oficiales de la polic�a, producir� la represi�n del r�gimen sobre un movimiento de masas que a�n no est� preparado para enfrentar�a. Por lo tanto, no es suficiente con que las acciones de la vanguardia no vayan "en contra de la corriente de la lucha de las masas", sino que es necesario que respondan al mil�metro a las necesidades presentes de esa lucha de masas. Toda otra posibilidad debe ser en�rgicamente condenada por el partido.

Ahora bien, �qu� significado tienen las acciones de la vanguardia, desde el punto de vista de la lucha de clases en su conjunto? Lo que para la vanguardia es una acci�n (una manifestaci�n, un acto rel�mpago, etc�tera), desde el punto de vista 1 de la lucha de clases es una tarea agitativa que dicha vanguardia realiza sobre el movimiento de masas. Cumple el mismo papel que hablar por radio o lanzar un volante, tratar de llegar a las masas con nuestras consignas; es una acci�n agitativa del partido y de la vanguardia. No es una acci�n directa del movimiento de masas, ni de enfrentamiento a los explotadores, sino una t�cnica, entre otras, para agitar consignas. Si la burocracia, el reformismo, la ultraizquierda o nosotros (porque nos equivocamos) repartimos un volante o levantamos una consigna incorrecta, perjudicamos a la lucha del movimiento de masas. Lo mismo ocurre con las acciones de la vanguardia: si el eje de esas acciones es correcto, la agitaci�n que ellas provocan en el movimiento de masas es positiva; si no, es negativa. �Y cu�les son esas acciones correctas de la vanguardia, sino aqu�llas que tienen como eje las consignas que nosotros agitamos en el movimiento de masas?

Resumamos todo este problema. Los camaradas de la mayor�a sostienen que nuestra tarea central es el trabajo sobre la "vanguardia de masas". Nosotros sostenemos que dicha tarea central s�lo se justifica en un periodo de aplastamiento hist�rico del movimiento de masas o cuando un importante triunfo del movimiento de masas con nuestra direcci�n empuja a toda la vanguardia hacia nuestras posiciones; y que en la actual situaci�n, que tiende a ser prerrevolucionaria a nivel mundial, nuestra tarda central es sobre el movimiento de masas en la gran mayor�a de los pa�ses.

Los camaradas de la mayor�a sostienen que. nuestra tarea central es agitar en 1, a vanguardia las consignas que, partiendo de sus inquietudes, la lleven a la acci�n. Nosotros sostenemos que nuestra agitaci�n est� reservada al movimiento de masas, para llevarlo a la acci�n, con consignas correctas, y que nuestra tarea sobre la vanguardia es, propagand�stica y debe girar, fundamentalmente, alrededor de la explicaci�n de esas consignas"

Los camaradas de la mayor�a toman como criterio casi absoluto para las tareas del partido las acciones de la vanguardia; plantean que nuestra tarea central es lanzar campa�as pol�ticas que respondan a sus inquietudes, o sea a los objetivos espont�neos de sus acciones. Plantean algo mucho m�s grave a�n (que veremos m�s adelante): que nuestras secciones realicen acciones por su cuenta tomando como base esas inquietudes, para dar el ejemplo y ganar la simpat�a de esa vanguardia.

Nosotros estamos totalmente a favor de que la vanguardia se unifique, crezca, se fortalezca y tenga iniciativa. Pero no nos cansamos de decirle: "Compa�eros, l�guense al movimiento de masas; conf�en en �l, realicen acciones propagand�sticas y agitativas que sirvan para agitar la consigna precisa para cada momento de sus luchas; nosotros estaremos junto a ustedes en todas y cada una de esas acciones. Pero no estaremos con ustedes si realizan acciones f�sicas que intenten reemplazar a las de las masas, por m�s buenas intenciones que tengan y, m�s a�n, estaremos contra ustedes si esas acciones perjudican a las masas. Si esto ocurre denunciaremos implacablemente que ustedes est�n en un error, que sus acciones son nefastas, y trataremos de dividirlos para ganar al sector de ustedes que se pueda recuperar para las filas del marxismo revolucionario y para desprestigiar definitivamente ante las masas al otro sector, al que las desprecia y realiza acciones que van, objetivamente, en contra de sus luchas".


Notas:


[ 39 ] Lenin, V I: "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo", en Obras Completas, ob. cit, p. 103.

[ 40 ] TMI: "La construcci�n de los partidos revolucionarios en Europa capitalista", ob. cit, pp. 42-43.

[ 41 ] Germain, Ernest: "En defensa del leninismo, en defensa de la IV Internacional", ob. cit, p. 113.

[ 42 ] Idem, p. 102.

[ 43 ] Lenin, V. I. , "�Qu� hacer?", en Obras Completas, ob. cit. , p. 270.

[ 44 ] Idem, PP. 131 y 124.

[ 45 ] Trotsky, Le�n: "Por un manifiesto de la oposici�n sobre la revoluci�n espa�ola", en La revoluci�n espa�ola, ob. cit. , vol. 1, p. 167.

[ 46 ] Trotsky, Le�n: "Una vez más: �ad�nde va Francia?", en �Ad�nde va Francia? , ob. cit. , pp. 81-82.

[ 47 ] Discusiones con Trotsky sobre el programa de transici�n. ob. cit. , p. 63.

[ 48 ] Idem, pp. 79-80.


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