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Las ushutas de Illapa (cuento
Las ushutas de Illapa
Por Cusi Ckóllur*
Enero de 1.550. El
valle silencioso, mudo
testigo de extraños visitantes. Por el lado este de la montaña, cruzando los valles Calchaquíes, el conquistador
Juan Núñez de Prado avanza.
Viene del Cuzco y se dirige
hacia el reyno del Tucma, región
que el Inca Guaynacava, señor natural de los reynos del Perú, no pudo
jamás sojuzgar, por ser muy bravos los naturales del lugar. **
Indios escondidos entre el
follaje de los árboles espiando. En silencio,
miran pasar esta cadena de legendarios gigantes que
bajan desde las altas cumbres y
ahora recorren el llano.
Sinchy Huayra (viento
fuerte) pega un salto y ya está en el suelo. Pone la oreja en la tierra,
asustado por lo que escucha, sale corriendo y exhala un grito que se
propaga por toda la comarca. ¡Amuncu! ¡Amuncu!
(¡vienen! ¡vienen!)
Kuntur Ñahui (ojo de cóndor)reflexiona:
¿serán los mismos que pasaron por aquí hace
varios años, esos hombres con tubos que truenan?
Por aquí han pasado montados en unas bestias y vestidos con trajes
relucientes como la luna. Tenemos noticias de que vencieron al Inca. Si,
mataron a Atahualpa, nada menos que al hijo del sol y ahora llegan a estos
lugares. ¿nos matarán como al Inca? Sabemos que él les dio todo el oro
que pedían. Igual lo mataron. Y nosotros que no tenemos las riquezas que
ellos tienen. ¿a qué vendrán?
El más anciano de todos, Piña
Uturuncu (tigre bravo) recuerda como los enfrentaron, con flechas
envenenadas, las prepararon tal como les
enseñaron sus amigos del
Mishqui Mayu, los tonocotés. Aquí han quedado, en tierra norteña, los huesos de muchos
de esos hombres blancos,
les comenta.
En ese momento el chasqui Illapa (rayo),
poncho al viento y ushutas gastadas, llega corriendo y
anuncia:
Preguntan
por la ciudad de los Césares, Trapalanda, Elelín,
Yungulo, Paitítí, el país de la sal.
Tienen la cara pálida y los cabellos amarillos, algunos llevan
barba. Sus cuerpos relucen al sol.
Parecen estar enfermos porque claman ¿Dónde está el oro? ¡ORO!
Gritan. Sus ojos chispean amenazantes y
enloquecidos desvainan sus espadas. Esto me lo dijeron en
quichua por medio del lenguaraz que los acompaña.
Ante
esta situación deciden
reunir al consejo de guerreros. Mensajeros con la noticia van por toda la
región. Un grupo de chasquis, encabezado por Illapa,
gritando a viva voz recorre
las distintas tribus. Hay un
revuelo de plumas y boleadoras acompañando
los gritos de guerra
que como un eco atraviesan la montaña. En el valle, empiezan a
movilizarse las naciones indias. Retumban
tambores de lucha. Caciques
de distintas tribus vestidos con ponchos, túnicas, taparrabos, vinchas, plumas irizadas, penachos multicolores,
llegan portando cetros, hachas de piedra pulida, arco y flechas a la
espalda, boleadoras y hondas en la cintura. Un hechicero vestido con cueros de tigre con cabeza
embalsamada, pulseras con sonajeros diversos, bailando danzas rituales,
avanza. Es el Cacanchic. Viene masticando sus conjuros.
El
valle de Gualán comienza a poblarse.
El
Chasqui Illapa, se
emociona al ver que el esfuerzo que hizo no fue en vano.
Descansando junto al tronco de un árbol, reflexiona: Tengo
el presentimiento que esta vez va a ser distinto. Parece que vienen a
quedarse, porque traen esclavos negros,
muchas gallinas, perros, bolsas con semillas, y armas con vómitos
de serpientes de fuego. Eso
he podido ver. Hablaré con Mayu
Rumi, (piedra del río) aquel anciano
diaguita, que de joven, siempre me aconsejó.
Le comentaré mis temores. El,
por viejo, sabe mucho.
Mayu Rumi, al escucharlo, le contesta
preocupado. No
ha de ser para nuestro bien que vienen.
Nosotros vivimos sin que nada nos falte. Recuerdas lo que le
hicieron a Camanico?** Le han dicho que vienen en son de paz. Yo no les
creo. Siempre hay codicia en el hombre blanco, lo sé. Hombre blanco,
anchallulla (muy metiroso)
Mayu
Rumi, prosigue sus reflexiones. Aquí
vivimos tranquilos. El guanaco y la llama son nuestros ganados, en las
chacras el maíz que cosechamos nos repartimos entre todos, tenemos
nuestros llamcas y mampas,
como en los tiempos del
“inga”, ellos nos enseñaron
a sembrar, a tener nuestros regadíos, también a dividir el trabajo y
repartimos lo que producimos.
En nuestras tinajas y pucus almacenamos
semillas para cuando venga el
frío, en ciertas ocasiones estos nos sirven para guardar los huesos de nuestros
seres queridos. Preguntamos a la luna cuando vamos a sembrar y a cosechar,
sabemos que no es lo mismo luna nueva que luna llena, cada uno de nosotros
es la mitad del otro, eso nos enseñaron los ingas ... Si es cierto que
peleamos pero sólo cuando
nos sentimos invadidos. Y esta vez es así. Por eso me parece bien que
luchemos. Por lo menos que nos tengan miedo.
Mientras esto iba diciendo Mayu
Rumi, Illapa, cansado por el trajín, se
queda dormido.
A Mayu Rumi no le importa. Es como
si hablara consigo mismo. Cae la tarde. Ahora
mirando el firmamento, admirado por su grandiosidad,
afirma: los
astros son nuestros dioses
mayores. Nosotros con sólo observar el
alto cielo tenemos todos los conocimientos necesarios para vivir. ¿Para
que más? En el horizonte se unen el cielo y la tierra. Observando
el planear de las aves y la quietud del viento,
sabemos si habrá
cambios de tiempo. Nuestra tierra es nuestro lecho, nuestra morada,
nuestro sustento. El cielo es nuestro techo, las estrellas nuestra guía y
orientación en la noche, nuestro sol es la vida, la fecundación, la
fuerza. Conocemos todos los misterios del bosque y tememos a sus dioses
tutelares. No es lo mismo ruido que silencio... ¿cómo
serán los dioses de ellos?
Illapa se despierta sobresaltado. El
anciano indio todavía está sentado junto al tronco del tacko.(algarrobo)
He soñado cosas terribles, le dice.
Soñé que entraba en un gran
remolino, donde había ríos de sangre y una gran oscuridad. El tata Inti nos había abandonado. Ya casi al
final del túnel me encontré
con un maravilloso vergel, de verdes campos por donde pasaba una bestia
veloz echando humo y tronando, también había pájaros de metal que
volaban bien alto llevando personas y lo más raro era que las voces de
los runas salían de cualquier parte. Si hasta mis ushutas habían
desaparecido. Un gran cuero
me llegaba hasta las rodillas. Y no era de piel de guanaco.
Diciendo esto, Illapa, se sube a un árbol a otear en la lejanía.
El monte es un buen escondite mientras pasa el invasor.
Durante la noche se acercará para observarlos
de cerca.
Del otro lado del río, caciques,
curacas, mandones, en
silencio, alrededor del fuego, observan el crepitar de las llamas.
El primero en romper el
silencio es el Indio Súmaj Anka
(Gavilán Hermoso): Un mundo nuevo se viene. No podemos ir contra
la leyenda. Ya lo anunciaron los maestros
amautas del Tahuantinsuyu, hace
muchos años. Ellos decían
que hombres extraños
arribarían por el mar, someterían a estos pueblos y
azolarían el paisaje edénico del bosque. También decían
que destruirían el altar del dios Viracocha en el Inti Huasi (casa del
sol) y nos harían conocer otros dioses. ¿Cómo serán
esos dioses? ¿Serán tan malos como el dios trueno?
Cuando el se enoja tiemblan
hasta las montañas. Pero él es nuestro guaca, el tiene el poder de hacer
llover, granizar, tronar y todo lo que pertenece al reino del aire, allí
donde se hacen los nublados.
Ckasi Yacu(agua Tranquila): estos seres tan extraños
que parecen bajar del
Hanaj Pacha, (alto cielo) seguro que no son dioses, comen, duermen y hasta
se mueren como nosotros. Eso
me contó el chasqui Illapa,
cuando anduvo por el sur. Parece que también hasta allí llegaron,
viniendo por el mar. Fundaron una ciudad que le llamaron del Buen Ayre o
algo así.
Illapa que recién llega, asiente con la cabeza.
Al día siguiente, en la madrugada, retumban tambores
de lucha. El cacique mayor
Púrej Huayra (Viento caminante),
en el medio de todos, vistiendo un plumaje
esplendoroso, habla así a su pueblo:
Hermanos sinchihuaynas (valerosos):
aymarás, calchaquíes, diaguitas, chiriguanos, juríes, lules,
sanavirones, tonocotés, matacos, guaycurúes,
avipones, , tobas, mocovíes. Los invasores
avanzan. Debemos unir
nuestras fuerzas para vencerlos. Luchemos. Resistamos. Venceremos. No
olviden: Somos soberanos de este suelo! ¡Por el tata Inti, por
la Pachamama!
(de fondo de
escuchan gritos de guerra: ¡¡¡huija, huija, huija!!!, ¡¡¡huija,
huija, huija!!!)
Los
principales caciques se arrodillan frente a un montículo de piedras o
apacheta e invocan a la diosa mayor:
¡Pachamama,ashpap maman, ama
paquéjchu
huasiycuta ckari yúraj .
(¡¡Madre tierra, madre de la tierra, no permitas
que el hombre blanco destruya nuestra casa.)
¡Tata
Inti, nockaycu huaasniyqui mañasuycu!
Padre Sol,
nosotros tus hijos, te imploramos!!)
Con voz atronadora y blandiendo las duras lanzas imploran mirando al hanaj
pacha (Alto cielo) invocan a los dioses tutelares de la naturaleza.
- ¡¡Oh, dioses protectores, no nos
abandonen en manos de los invasores!!!
- ¡Que no desnuden
nuestros bosques, que no devoren nuestros
pueblos, con sus cantos de trueno,
que no nos
exterminen!!!
¡Amalaya, llajtaraycu cáusay, amalaya! (Ojalá nuestro
pueblo viva, ojalá)
El brujo de la tribu, el Cacanchic se
pone al frente de las naciones indias, de
una gran tinaja bebe un poco de aloja, bebida con fermento dulzón
hecha de algarrobas, y
en danza ritual propiciatoria, enciende un cigarro en chala. Ahora aspira
el humo hipnótico y en trance
ya, trata
de interpretar las figuras de que
se expanden por el aire:
Veo un gran cambio
en nuestro pueblo. Tiempo de borrasca y violencia despiadada.
Nuestro caminar se vuelve incierto. Estemos atentos para escribir con
sangre,
aun en la derrota. Nuestra patria india nos llama. Debemos cumplir el mandato supremo de
resistir. Tratemos que éste no sea el
camino de la muerte...
Illapa, que ha presenciado impávido
desde la copa de un quebracho, piensa que nada será obstáculo
para sus andanzas. Nació y vivió libre. Ama
su suelo natal. Cierto que muchas veces se fue bien lejos, pero también es
cierto que volvió. Con sus
manos sacude el polvo de sus
ushutas y decide emprender nuevos rumbos. No estará aquí cuando llegue
el invasor. No me someteré. Ya
veo como están de sometidos mis hermanos, los yanacunas del Perú que
acompañan la caravana que acaba de acampar. No, no quiero para mí,
el mismo destino. Ya lo tengo decidido. Pero, ¿ a dónde iré que
no estén ellos? Están por todos lados. Ya sé, me iré allá donde el
sol se pierde en el horizonte. Pero volveré. ¡ Ay, si
tan solo pudiera viajar en las alas del tiempo!.
Con que gusto pediría a los dioses caminar
en la sangre de los que vienen y así poder ser testigo de los
cambios que se avecinan. ¿Qué será de mi
tierra y de mi gente dentro de 450 años?
Vocabulario:
*Cusi Ckóllur - (Estrella Feliz) princesa incaica quien
vive un apasionado pero trágico romance con el
soldado Rumi Ñahui (Ojo de Piedra). El escritor santiagueño Ricardo
Rojas los inmortaliza en una obra de teatro llamada Ollantay.
**Roberto
Levelliers: Probanzas de Méritos y servicios de los conquistadores. T.I. Edit. Madrid – 1.919
¡amuncu,
amuncu!: ¡vienen, vienen!
Reino del Tucma: lugar del legendario y
poderoso cacique cacique Tucma, del pueblo de Tucmanahaho(nombre compuesto
que deriva del nombre de dicho cacique y de aldaho, que en lengua kakana
quiere decir pueblo), hoy es el pueblo de Piedra Pintada, a orillas del Río
Calchaquí. Tucma, Tucuna, en
lengua quichua significa algo que se ha de acabar y en lengua cuzqueña
hacia dónde se acaba. Se llamaba así una vasta región hacia el
sur del Perú y de la actual Bolivia, pasados los Andes, que los incas
primero y los conquistadores después, denominaron Tucma, de lo que se
deriva lo que hoy se llama Tucumán.
Lenguaraces: así
le decían a los indios que oficiaban de traductores. En este caso,
oficiaban de traductores los indios yanacunas, del Perú.
Mishqui mayu: Río Dulce
Anchallulla: muy mentiroso
Cuzco: significa
ombligo, porque los incas pensaban que el Cuzco era el centro del mundo y
por eso el Cuzco era la ciudad sagrada, la ciudad del sol.
Inca:
era la máxima autoridad del imperio, descendiente del sol, dueño
de la vida y de la muerte de sus súbditos. Usaba una majestad
deslumbrante con vestidos finísimos de algodón y plumas de aves raras,
vajillas riquísimas de oro, plata y piedras preciosas.
Amautas: eran los maestros y sabios
en el imperio incaico. Estaban encargados de enseñar las tradiciones
sobre todo a los nobles y a los hijos del sol.
Tahuantinsuyu: así
se llamaba el imperio de los incas que significaba los cuatro
estados unidos: al norte el chinchausuyu, al sur el collasuyu, al
este el antisuyu, al oeste el Cuntisuyu.
Viracocha:
divinidad superior o Dios supremo, señor universal y creador
de todo: el sol, la tierra, los hombres. El inca Pachacútec difundió
el culto a Viracocha porque había tenido una revelación donde le decía
que los hombres le debían de obedecer por ser el señor universal que está
por encima de todos los demás dioses, incluso el mismo inti o dios sol.
Inti huasi: casa del sol
Anaj Pacha: alto cielo.
Llamcas: trabajos – trabajando
Mampas: agua corriendo, regadío, por extensión.
Pucus: plato
Inga: inca
Runas: hombres
hombre
blanco: con la Entrada de Diego de Rojas en 1.543,
llega el europeo a la región de lo que hoy es Santiago del Estero. Dado
el color de su piel, el nativo le llamó hombre blanco.
Guaca o huaca: divinidad, templete.
Pachamama: madre de la tierra o más
propiamente tierra madre. Deidad femenina de origen aymará que alcanzó
gran difusión en el incario. Toda la naturaleza es su templo pero las
apachetas configuran el centro de su culto. Son montones de piedras que
construyen los viajeros y arrieros a orillas del camino. Allí se
depositan las ofrendas que consisten
en coca o llicta, el
acuchico, chicha, aloja u otra bebida fermentada. Puede propiciársela dándole
de beber, comer o fumar.
¡ amalaya llajtaraucu, cáusay, amalaya!: ¡Ojalá
nuestro pueblo viva, ojalá!
Bibliografía:
Fray Eudoxio de
Jesús Palacio (Mercedario): Cuarto Centenario de Santiago del Estero.
Universidad Nacional de Tucumán. República Argentina.-
1.950
Fray Eudoxio de Jesús Palacio: (Mercedario): A las
orillas del Río Dulce. Santiago del Estero, 1.953
Achával, José Néstor: Historia de Santiago
del Estero. Siglos XVI – XIX – Ediciones Universidad Católica de
Santiago del Estero. 1.988
Instituto Superior del Profesorado
Provincial N°1: Primeras Jornadas de Historia de Santiago del
Estero. Octubre de 1.980.- Imprenta y Boletín oficial de la provincia de
Santiago del Estero. (R.A)
López Alzogaray, Eduardo: La muerte camina
por los campos de Pampáyoj. 14 relatos míticos. Santiago del Estero,
1.988
Bernardo Canal Feijóo: Mitos perdidos
- Compañía Impresora
Argentina año 1.938
Bravo, Domingo: Episodios provincianos. Ediciones El
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Colombres, Adolfo: Seres sobrenaturales de la cultura
popular Argentina. Ediciones del Sol. 1.992.
Bazán, Armando Raúl: La cultura del Noroeste
Argentino. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires. 2.000
Pereyra, Oreste Edmundo: Al paso de los años.Centurias
enla Madre de Ciudades Santiago del Estero, 2.001. Imprenta Quipu.-
Ilda Juárez de Paz: Amuy quichuapi ‘rimasajcu (ven
hablaremos quichua) – Santiago del Estero,1.995
Sayago de Biscione, Norma Esther: Un viaje al pasado
prehispánico. Ediciones nuevos caminos. Diario El Liberal. Año1.998
............................................................................................................................................................
Los dibujos han sido extraídos del libro: La epopeya
del Tucumán, de Héctor D. Argañaraz. Santiago del Estero, 1.943
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