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¿Mande?

Mi suegra Custodia (a quien Dios
tenga en la Gloria ya que en la tierra su marido le dio el Infierno)
era muy de pueblo y muy de principios de siglo. Buena persona,
lloró hasta cuando murió mi suegro, aunque yo juraría
que la oí decir junto al féretro, muy bajito, "tanta
paz lleves como descanso me dejas, Mariano". En sus últimos
tiempos se quedó sorda, pero para lo que quería
nada más, de tal forma que cuando no le interesaba lo que
le decías miraba para otro lado, y si insistías,
gritaba con una cara que te desanimaba a continuar: ¿Mandeeeee?.
A mis hijos les desesperaba la abuela Custodia, pero yo la encontraba
graciosa, con su sordera selectiva.
El otro día decidí
unirme al club de la abuela Custodia. En los últimos años
hemos oido decir que no se puede comer cerdo por la peste porcina
esa, ni pollo por las hormonas, ni verdura o fruta por los pesticidas,
que si hay peligro en el pescado por la contaminación,
y ahora que si las vacas están locas... asuntos todos ellos
muy graves para la salud.
Esto del bovino desquiciado nos
tiene muy preocupados en casa, como a todos, pero lo que ha colmado
el vaso de mi paciencia y me ha convencido para volverme "sorda"
son los comentarios sobre el asunto. Yo oiré a expertos
que sepan de qué hablan, pero no a quienes abogan únicamente
por sus intereses o los que se unen al lenguaje enrevesado para
liarme.
Es decir, no estoy dispuesta a soportar
una conversación como la del otro día en la carnicería,
cuando una mujer preguntó sobre una posible huelga de carniceros
(en realidad, era del cierre de mataderos), y le contestó
el pequeño industrial -porque hoy ya no se llaman carniceros,
sino pequeños industriales- "No tengo conocimiento
oficial ni extraoficial sobre eso. De todas formas, sería
una huelga a nivel patronal". O sea, que él no sabía
nada pero dicho mucho más enrevesado. En esos momentos
recordé a Custodia, con cara algo socarrona, diciendo "¿Mandeeeee?".
A mi carnicero tampoco pienso oirle.
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