De ser totalmente consecuentes con la aplicación de la norma de la Watchtower, ésta debería alcanzar también a los cristianos de otras confesiones con creencias o "doctrinas distintas" a las de los testigos de Jehová, no sólo a los que han sido testigos de Jehová. En ese caso, tampoco podrían saludar a ningún creyente de otra religión ni tener trato alguno con él, ya sea amigo, compañero de trabajo o simple vecino. Lo que ocurre es que la visión de la Watch Tower siempre está reducida al círculo bajo su control. Su mensaje no es universal, sino para lo que está bajo su dominio. Y ahí está su "interés". Naturalmente a quienes habría que excluir del trato en primer lugar es a los dirigentes de la Sociedad Watch Tower: ¿No ha sido "otra enseñanza" la doctrina sobre la separación entre "las ovejas y las cabras" que se mantuvo hasta hace bien poco? ¿No lo ha sido la enseñanza sobre "la generación que no pasará"? ¿No lo fue la enseñanza en torno a 1975, el año de jubileo sabático, "la paz de mil años que se aproxima"... todo lo cual influyó para que muchas familias tomaran decisiones perjudiciales por aquellos años? ¿Y el mantener la prohibición de que los jóvenes pudieran participar en un servicio civil alternativo al servicio militar, con el consiguiente sufrimiento en años de cárcel para muchos de esos jóvenes? ¿Es esa la enseñanza de la Palabra de Dios? ¿Lo es acaso la doctrina sobre 1914? ¿Quién es el que se ha excedido, el que se ha adelantado, ha ido más allá de lo escrito y ha divulgdo una doctrina en desacuerdo con las Escrituras? ¿A quién, entonces habría que marginar de todo trato?
 

Quiero destacar una idea importante en nuestro caso. Se trata de darse cuenta de que vivimos, no en el legalismo del Viejo Testamento basado en la letrade la Ley, sino bajo la Nueva Alianza en la que predomina el espíritu que se desprende de llevar la ley escrita en el corazón (Hebreos 10: 16). Pablo lo expresó así:

"el cual [Dios] nos capacitó para ser ministros de una nueva Alianza, no de la letra, sino del Espíritu. Pues la letra mata, mas el Espíritu da vida. 2 Corintios 3: 6.
 

Esto no anula la fuerza de las declaraciones bíblicas que comentamos, el cristiano es consecuente con ellas, pero no lo arrastran al extremismo que sobrepasa su significado y conduce a la práctica de la injusticia. Con plena razón Pablo considera el pasado como "ministerio de la "condenación", en comparación con la era cristiana, a la que llama "ministerio de la justicia". 2 Corintios 3: 9.
 

Los apartados seis, siete y ocho están destinados a considerar la situación de un expulsado o desasociado que vive en casa. Entre otras cosas, allí se dice:

... les toca a los miembros de la familia decidir hasta qué grado lo incluirán cuando coman o participen en otras actividades domésticas. Sin embargo, no querrán dar a los hermanos con quienes se relacionan la impresión de que todo marcha igual que antes de la expulsión.
 

¿Qué hay si algún expulsado que vive en el hogar quiere estar presente cuando la familia lee la Biblia junta o tiene un estudio bíblico? Los otros pudieran permitirle estar presente para escuchar con tal que no tratara de enseñarles o compartir con ellos sus ideas religiosas".

 

final....aqui

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