El tema elegido para el mes de marzo, tanto por su importancia social y humana como por su actualidad ha sido elegido para estudiarlo con cierta profundidad. El Tema lo hemos distribuido en cuatro entregas, las cuales serán:

  1. Antecedente
  2. Proyecto
  3. Posibilidades
  4. Problemas

El tema que aparece a continuación pues, forma parte de la primera entrega: Antecedente.

Proyecto Genoma Humano

En 1990 los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña lanzaron el más ambicioso estudio biológico sin fines de lucro jamás emprendido por el hombre: el Proyecto genoma humano. La meta era decodificar la información genética que constituye a los hombres y mujeres del planeta.

Aun cuando los 1.000 investigadores de los 50 países participantes estiman culminarlo en el 2005, el gran interés de las compañías de biotecnología y el potencial de esta información en la práctica médica, el proyecto se está desarrollando antes de lo previsto.

El mundo entero ha puesto en la decodificación del genoma la esperanza para la solución de muchas enfermedades hereditarias.

El Código Genético del cuerpo humano

El genoma es el conjunto de los genes de un ser humano. Contiene las instrucciones para que un óvulo fecundado se desarrolle hasta formar una persona en lugar de formar una oveja o un mono. Los más preciados tesoros de nuestra especie -el intelecto, la cultura, la sensibilidad- se deben en último término a que el genoma contiene las instrucciones para convertir un amasijo amorfo de células embrionarias en la más prodigiosa máquina de aprendizaje que existe sobre la Tierra: el cerebro humano.

La forma en que el genoma obra ese prodigio no se conoce todavía, pero el secreto debe estar necesariamente escrito en el ADN, la larguísima molécula que constituye los genes. Un mínimo               

fallo en una sola letra de los 3.000 millones que contiene el ADN puede provocar importantes alteraciones del desarrollo humano.

El genoma de una especie viviente es esa doble hélice llamada ácido desoxirribonucleico (ADN), que se encuentra en los 23 cromosomas de cada célula del organismo. Los cromosomas se hallan agrupados por pares en el núcleo, la dotación cromosómica de un hombre normal es de 22 pares homólogos es decir elementos semejantes y solo el vigésimo tercer par se compone de elementos diferentes: los cromosomas sexuales X e Y. Una mujer tiene los 23 pares iguales, no tiene el cromosoma Y.

En el ADN están contenidas las características físicas y de carácter de una persona así como las instrucciones para que el organismo crezca, se desarrolle, viva y muera. Según explica Arthur Caplan, director del centro de bioética de la Universidad de Pennsylvania, "es como el software que maneja el desarrollo y el envejecimiento de cada ser humano".

Se sabe que el ADN está formado por cuatro moléculas básicas: Adenosina, citosina, timina y guanina, que son designadas por los científicos con las letras A, C, T y G. Las combinaciones de estas cuatro letras forman los 80.000 genes del cuerpo humano. Cada gen se escribe con tres de estas cuatro letras y su función dentro de la célula no es otra que producir proteínas, que a su vez cumplen una función determinada en el organismo.

Por ejemplo TGG es la encargada de tomar el aminoácido triptofan. Si se coordinan suficientes aminoácidos se tendrá una proteína —que puede ser una enzima estomacal que digiere la comida o la insulina que metaboliza los carbohidratos o un químico en el cerebro que causa depresión—. De tal modo que cada gen es una instrucción y en conjunto constituyen al ser humano.

El proyecto genoma pretende conocer cómo está escrito ese ADN, cuáles son los códigos para cada gen y qué función realizan en el organismo esas 80.000 partículas.

Antecedentes

La ciencia de la genética (ciencia que estudia las leyes de la transmisión de los caracteres hereditarios de los organismos) fue fundada hacia 1870 por Gregor Mendel, que descubrió las leyes empíricas de la herencia biológica, y se ha desarrollado sobre todo en el siglo XX, a partir del descubrimiento de las mutaciones por el holandés Hugo de Vries en el año 1900, de los experimentos realizados por Morgan con las moscas de las frutas (Drosophila melanogaster) y de las experiencias de otros investigadores  como Severo Ochoa. 

La base de estudio de la genética es el gen, o unidad de información para un carácter de un ser vivo contenida en los cromosomas de las células. El gen codifica la síntesis de las proteínas de acuerdo con un

sistema, llamado código genético, descubierto en la década de 1960.

El bioquímico alemán Albrecht Kossel, descubrió los ácidos nucleicos y algunas de las bases nitrogenadas que forman parte de los nucleótidos. En 1910 le fue otorgado el premio Nobel de fisiología y medicina.

En 1933 el estadounidense Thomas Morgan, obtuvo premio nobel en medicina por su descubriento del rol desempeñado por los cromosomas en la herencia.

En 1959 los estadounidenses Arthur Kornberg y Severo Ochoa, obtuvieron premio nobel en medicina por su descubrimiento de los mecanismos en la síntesis biológica del ácido ribonucleico y ácido desoxiribonucleico.

La estructura del ADN fue descubierta por los investigadores Francis H. C. Crick, James D. Watson y Maurice H. Wilkins, que recibieron por ello el premio Nobel de fisiología y medicina por el descubrimiento de la estructura en doble hélice del ADN en 1962. Esto permitió el desentrañamiento del código genético en la década de los sesenta y la aparición de la ingeniería genética, que aplica las técnicas de la biología molecular para fabricar numerosas sustancias químicas por medios biológicos.

El médico y biólogo francés Jacques Monod, director del servicio de bioquímica celular del instituto Pasteur de París, investigó los procesos de la herencia genética, demostrando la existencia del ARN mensajero. Recibió el premio Nobel de medicina en 1965. Expuso su teoría de la causalidad biológica en " El azar y la necesidad" (1970).

El bioquímico francés Luis Federico Leloir recibió en 1970 el premio Nobel de química por sus estudios sobre los azúcares nucleótidos y el papel de éstos en la biosíntesis de los hidratos de carbono.

A partir de los años setenta ha experimentado un enorme desarrollo la genética molecular, que se está convirtiendo en una rama de la técnica y que permite a los investigadores modificar la información genética de los seres vivos, trasplantando genes de unos individuos a otros y de unas especies a otras. De esta manera se consigue que ciertas bacterias fabriquen grandes cantidades de proteínas, como la insulina humana y el interferón, necesarias para el tratamiento de ciertas enfermedades. De igual forma se mejoran ciertos cultivos trasplantando a una especie vegetal un gen de otra especie para que le proporcione protección contra ciertas enfermedades o alguna otra característica favorable. También es posible, aunque por el momento está en fase de investigación, la curación de algunas dolencias hereditarias utilizando estos métodos.

Proyecto Genoma

En 1985 Charles Delisi, quien trabajaba en el departamento de Energía de Estados Unidos, estudiaba los efectos biológicos de la radiación. Notó que la biología iba a paso lento en el tema de decodificar el genoma humano. De inmediato alertó a otros colegas y esa inquietud se convirtió en tema de discusión en las altas esferas del gobierno. En 1990 el proyecto genoma humano se convirtió en una realidad gracias al presupuesto del gobierno estadounidense y a donaciones del Wellcome Trust de Gran Bretaña.

A principios de los años noventa, los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, principales financiadores oficiales del Proyecto Genoma Humano plantearon la idea de patentar los genes humanos que sus científicos iban descubriendo. Uno de los promotores de esta iniciativa fue precisamente Craig Venter, que por entonces era la joya de la corona en la plantilla del proyecto público.

El director de ese proyecto, y su principal impulsor, era uno de los grandes mitos científicos del siglo XX: James Watson, uno de los investigadores que en 1953 descubrieron la doble hélice del ADN.

Watson sumamente molesto y contrariado ante la intención de los Institutos Nacionales de la Salud de patentar los genes. Proclamó que eso no era ni investigación ni innovación, que se trataba de un mero trabajo rutinario y que la información genética era un patrimonio de la humanidad sobre el que no cabían patentes ni registros. Abandonó la dirección del proyecto en 1992.

La iniciativa de patentar los genes en crudo no salió adelante, en gran parte gracias a la oposición radical de Watson
Otra consecuencia de la crisis fue que en 1998 Craig Venter, uno de los científicos que formaba parte del proyecto gubernamental, abandonó a su equipo para formar una compañía privada mientras aseguraba que podía tener el trabajo completo antes de 2001.

Las iniciativas empresariales de Venter culminaron, en la creación de la compañía Celera Genomics, una filial de la poderosa multinacional biotecnológica PE Corporation.

El jueves 6 de abril de 2000, el brillante y polémico científico Craig Venter, presidente de la empresa PE Celera Genomics, sorprendió al mundo con el anuncio de haber completado la secuencia, primera fase de todo el proyecto.

En sólo siete meses, Venter ha tomado la delantera a diez años de trabajo del gigantesco proyecto público y ha logrado una lectura completa de los 3.000 millones de letras químicas que contienen las instrucciones para fabricar una persona: el genoma humano, el mayor esfuerzo coordinado de la historia de la biología, e inauguraba una nueva era en el conocimiento del ser humano que abre unas enormes perspectivas para la medicina. Y también un negocio de incalculables proporciones para la industria biomédica.

Venter parece cansado de que la mina de oro de sus ideas acabe siendo explotada comercialmente por otros, y ha decidido constituir sus propias empresas. La parte buena de esta tendencia es que ha estimulado la competencia entre grupos de investigación. La parte mala es que la genética está mirando cada vez más a los proyectos que pueden producir beneficios a corto plazo, en detrimento de las investigaciones de largo alcance.

No se puede decir aún que el proyecto haya culminado, porque esa secuencia está por el momento dividida en unos 50 millones de pedazos desordenados, como un libro al que se han arrancado todas sus hojas. Sin embargo, Venter asegura que el poder informático de PE Celera Genomics, que con el más potente computador del mundo, será capaz de montar ese gigantesco rompecabezas en un plazo de tres a seis semanas.

Craig Venter asegura que hasta dentro de 100 años no se conocerán todos los genes humanos, su función y su interacción con otros factores genéticos o ambientales y que hasta entonces no se podrá empezar a pensar en modificar la herencia, en inmiscuirse en el proceso natural de la evolución en marcha desde hace miles de millones de años.

Venter no está dedicado en exclusiva al genoma humano. Sus poderosos equipos para secuenciar ADN y su magnifico computador han desentrañado también los genomas de varios otros organismos, entre ellos algunas bacterias causantes de enfermedades. Su penúltimo hito fue la descripción completa del genoma de la mosca. Ahora va a poner sus máquinas a la tarea de resolver el genoma del ratón. Las comparaciones entre unas y otras especies serán de una gran utilidad para esclarecer el funcionamiento de cada gen humano, y para obtener indicios esenciales sobre los mecanismos que sustentan la evolución biológica.

Durante el último año, Venter también ha publicado algunos trabajos de investigación básica de gran calidad e interés. En uno de ellos, se preguntó cuántos genes son necesarios para mantener la vida de forma autónoma, y demostró que tan sólo 350 genes son suficientes. Esta investigación pone al alcance de la mano la sacrílega perspectiva de generar vida a partir de la materia inerte.

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