El Dormitorio de Gryffindor
Nuestro Verano en Howgarts
Escrita por: Titti
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo 7: Destellos y Retrospectivas

"�Tiene que venir, r�pido!"

"Sr. Malfoy, �le importar�a explicarme por qu� est� gritando?"

"Profesor, Harry y yo encontramos un lugar. Usted debe verlo. Es hermoso."

"�Y d�nde est� este lugar?" Severus frunci� el ce�o, no le gustaba el rumbo de esta conversaci�n. Potter y Malfoy lo hab�an vuelto loco durante seis a�os, pero trabajando juntos para hacer travesura eran una fuerza que ni siquiera �l pod�a contener. Ahora, parec�an determinados a arruinar su domingo.

"Est� en el Bosque Prohibido," dijo, pero viendo la expresi�n horrorizada en la cara de Snape, se apresur� a agregar, "no es peligroso. Lo juro."

"S� que Potter ha demostrado una habilidad innata para desobedecer las reglas hechas para su bienestar, pero hubiera esperado m�s de ti." Habl� con ese tono fr�o que hac�a que sus estudiantes se encogieran y Draco tuvo la gracia de verse desconcertado.

"Parece que no me permitir�n descansar. Vamos por Bill y veamos eso que han descubierto." Se o�a el escepticismo en su voz.

Cuando los dos profesores encontraron a Harry, se sorprendieron. La mirada en la cara de Draco dec�a claramente 'se los dije'. Su descubrimiento era un hermoso oasis en el Bosque Prohibido. Flores multicolores cubr�an la tierra. �rboles majestuosos proporcionaban una muy necesitada sombra del cielo de verano. Un suave arroyo se abr�a paso entre la cama de flores.

"Chicos esto realmente es impresionante." El profesor de Gryffindor estaba observando el paisaje, con la boca abierta ante el s�bito descubrimiento.

"Se�ores, estoy de acuerdo en que es bastante notable, sin embargo, sugiero que regresemos al castillo."

"Por favor Profesor, �podemos quedarnos un poco m�s?" Harry estaba sentando en la tierra, con la espalda recargada en un �rbol centenario. Parec�a completamente en paz.

"Harry, entiendo lo que me pides, pero �ste es el Bosque Prohibido por una raz�n. Las cosas no siempre son lo que parecen."

"Severus qued�monos. Esto es muy relajante, ni siquiera tu no puedes objetar eso."

Severus estaba renuente a hacer el papel del malo, pero a veces sent�a como si estuviera cuidando a tres estudiantes en lugar de dos. La forma tan entusiasta de tomar la vida de Bill ten�a una parte infantil que Severus nunca hab�a pose�do. Aunque esta parte normalmente intrigaba al Slytherin de cabello negro, hab�a momentos en que probaba ser obligatoria, como ahora.

"Est� bien Bill, pero s�lo un rato," asinti� finalmente.

Draco recogi� una flor purp�rea que le record� una orqu�dea. El olor que emanaba de la flor envolvi� al rubio Slytherin. Nunca se hab�a sentido tan relajado.

Nadie pudo ver la neblina que irradiaba de las plantas. El vapor estaba rode�ndolos r�pidamente como una serpiente lista para sofocar a su presa. El roc�o estaba filtr�ndose en los magos, creando una tranquilidad inducida y cada momento que pasaban en el oasis solo agravaba su estado.

"Sev, deja de moverte. Me est�s mareando."

"�Acabas de llamarme 'Sev', Potter? �Por alguna inexplicable raz�n te sientes suicida?"

"Det�nte Severus. Harry tiene raz�n, todo se mueve cuando tu te mueves. Si�ntate."

Severus no ten�a la fuerza para oponerse. Parte de su cabeza le dec�a que esto no estaba bien. Deber�a estar molesto, deber�a gritarle a Potter y definitivamente no deber�a estar viendo ruedas psicod�licas flotando en el aire. Se apoy� en un �rbol y se sent�.

"Qu� bien, veo colores," pronunci� con lentitud Draco. Wow, �en realidad hablo as�?, se pregunt�, pero su inter�s cambi� r�pidamente a las burbujas de colores. Se recost� para poder mejor ver las burbujas.

"Las hermosas y coloridas flores est�n flotando."

"Bill idiota, son ruedas que giran."

"Est�n mal los dos; son burbujas."

"Por amor de Merlin �a qui�n le importa lo que sean? Son bonitas," agreg� Harry.

"Bonitas," estuvieron de acuerdo los otros tres.

Los cuatro magos continuaron su discusi�n sin sentido sobre colores, hadas misteriosas, hermosos �ngeles guardianes y otras criaturas que pensaban que ve�an. Poco a poco, la conversaci�n se apag� y se durmieron.

Severus se despert� con un sobresalto. Algo en su subconsciente le dec�a que estaba en peligro. Cuando abri� los ojos, la oscuridad hab�a descendido sobre el Bosque Prohibido. Los �rboles que hab�an sido tan acogedores durante el d�a parec�an siniestros. El paisaje de cuento de hadas se hab�a transformado en un terreno amenazante.

Unos aullidos rompieron el silencio que reinaba en el bosque. Siempre hab�a habido rumores de que hombres lobo viv�an aqu�. A Severus no le importaba descubrir la veracidad de esos rumores. Lobos u hombres lobo, los aullidos estaban acerc�ndose.

Severus encontr� su varita. "Lumos," murmur�.

La luz era insuficiente para aclarar la desalentadora escena, pero era suficiente para ayudarle a localizar a los otros tres.

Otro aullido. Y otro. M�s cerca. M�s cerca. S�lo a unos metros.

El Maestro de Pociones busc� fren�tico en direcci�n de los lamentos. Entonces lo vio. El p�nico se apoder� de �l. Se hab�a vuelto a encontrar con Remus: latidos acelerandos, cuerpo paralizado y un depredador olfateando el miedo.

Pero el lobo no parec�a interesado en �l, en cambio se acerc� al cuerpo del pelirrojo. La adrenalina tom� el control. El lobo no iba a herir a su amigo.

"Inflammo," grit� Severus. Un fuego luminoso se prendi� delante del lobo, que salt� hacia atr�s. Severus lanz� el hechizo hasta que los cuatro magos estuvieron cercados en un c�rculo de fuego.

"Bill despierta." Empez� a gritar y agit� al dormido maestro.

"�Qu�?"

"No hay tiempo Bill. Toma a Draco y desaparece."

Severus se acerc� a Harry y lo agit� hasta el muchacho estuvo algo coherente.

"Harry, por favor conc�ntrate muchacho. Tenemos que salir de aqu�. Necesito que te concentres y desaparezcas." Severus pudo ver el miedo en esos ojos verdes, pero no hab�a tiempo para animar al joven Gryffindor. Necesitaban salir antes de que las bestias penetraran el c�rculo o los ahogara el humo.

"No puedo. Usted sabe que todav�a no puedo controlarlo."

"Shh." Severus lo acerc� y lo envolvi� con los brazos. "Vamos al sal�n de conferencias. Draco est� all� esper�ndote. Solo agarrame y nos iremos juntos," dijo con suavidad Severus. "Harry, s� que puedes hacerlo. �Est�s listo?"

"Puedo hacerlo. Bien." Una respiraci�n profunda. "Estoy listo."

"Finite Incantatem," murmur� Severus; no quer�a ser la causa de la destrucci�n del bosque. El fuego se apag� justo cuando ellos desaparecieron.

Severus dej� escapar un suspiro de alivio cuando se encontr� adentro del castillo y Harry todav�a estaba aferrado a �l. El muchacho estaba acortando su vida con tanta preocupaci�n.

Draco pr�cticamente se arroj� hacia su amante. Los dos muchachos se estaban abrazando, toc�ndose, acarici�ndose, bes�ndose.

"Oh Dios, est�s bien. Estaba tan preocupado Harry."

"Estoy bien. Solo me tom� un rato estar lo suficientemente consciente para aparecerme." Volvi� la cabeza para mirar a su maestro. "Gracias. Salv� mi vida una vez m�s. Espere a que le escriba a Sirius y le diga sobre esto."

"Desear�a poder ver su cara," dijo Severus, pero entonces lo pens� mejor. "No, prefiero no ver nunca otra vez a tu padrino." Harry rio descaradamente. "De nada Harry."

"Todav�a pienso que la primera parte estuvo bien." Todos los ojos se volvieron hacia Bill. "�Qu�? Fue mejor que ponernos a volar."

Los dos magos de cabello negro sacudieron la cabeza; Draco parec�a totalmente perdido.

"�Volar?"

Severus sab�a que iba a hacer esa pregunta y contest� antes de que Bill pudiera decir algo completamente est�pido.

"Es una expresi�n Muggle que indica un estado inducido por las drogas, normalmente por tomar �cido. El �cido es una droga Muggle, muy popular en los 60's. Los efectos son muy similares a lo que nosotros experimentamos hoy. C�mo su estimado profesor de DCAO supo que nuestros destellos fueron mejores que volar es que est� m�s all� de m�." Bill se call�, comprendiendo que pr�cticamente les hab�a dicho a sus estudiantes que hab�a probado drogas.

"Ahora, espero que todos hayamos aprendido algo hoy."

"S�, no m�s Bosque Prohibido."

"No Draco, esperaba que aprendieran que las reglas existen por una raz�n."

"�Y qu� aprendiste tu Severus?"

"Esto s�lo me confirma que nunca debo escucharlos a ustedes tres Bill." Los otros tres magos gru�eron. "Ustedes dos deber�an irse antes de que decida darles una detenci�n. Oh y Harry, vagamente recuerdo que me llamaste 'Sev' hoy. Si alguna vez sientes el impulso incontrolable de llamarme por mi primer nombre, recuerda que es Severus, no 'Sev', no 'Sevvy' o cualquier otra abreviaci�n rid�cula que puedas haber o�do de tu padrino."

Harry mir� a su profesor. Parec�a severo y esctricto, pero Harry sab�a que el odio estaba volvi�ndose lentamente en algo m�s: confianza y amistad. El cambio hab�a tomado seis a�os, pero Harry se alegraba que tener finalmente la aprobaci�n de su maestro. Emiti� una de sus m�s brillantes sonrisas y asinti� antes de salir con Draco. En cuanto la puerta se cerr�, Severus agarr� a Bill y lo acerc�.

"Pens� que la bestia iba a lastimarte." Las palabras fueron susurradas, pero Bill las oy�. Tambi�n apreci� la confesi�n subyacente. Severus se hab�a asustado porque algo pudiera pasarle.

Bill sinti� unos dedos enredarse en su cabello, jal�ndolo casi dolorosamente. Una boca hambrienta descendi� sobre la suya. Una lengua implacable sondeaba su boca. Esto era poderoso y primitivo. Las �nicas opciones eran huir o rendirse, Bill se someti� �vidamente al ataque.

El Gryffindor sinti� la pared detr�s antes de que se diera cuenta que se hab�an movido. Su camisa estaba siendo rasgada para dar mejor acceso a unas manos fervientes. Bill necesitaba respirar, pero un pellizco en un ya sensible pez�n le hizo olvidarse de la falta de ox�geno.

Severus se sent�a como un animal que hab�a escapado finalmente de la cautividad. Todo sus deseos necesitaban ser satisfechos aqu� y ahora. Rasg� f�cilmente el tejido de algod�n, con una fuerza que no sab�a que ten�a. Piel p�lida en exhibici�n, esperando por su toque. El profesor de cabello negro traz� cada curva del cuerpo perfecto delante de �l. M�sculos esculpidos, ninguna cicatriz, piel ruborizada por el deseo. Perfecto.

Un pellizco hizo a su amante estremecerse y pronto ya no fue suficiente. Sus dedos vagaron hasta el cintur�n, pero no pod�a ganar la batalla con el objeto inanimado. Demonios, lo hago a la manera Muggle, pens�. Una varita, un hechizo y ambos estaban desnudos.

Como pasaron de estar parados a recostados en el suelo todav�a era un misterio para Bill, pero su mente estaba envuelta en cosas m�s importantes: manos que se mov�an por todas partes, pero nunca demor�ndose, besos cubriendo cada parte de su cuerpo. La feroz posesividad era un poco intimidante, pero cuando una mano fuerte se cerr� alrededor de su abultado pene, las dudas lo abadonaron.

"Te deseo," le susurr� Severus en el o�do al pelirrojo.

Las palabras y el aire calido enviaron escalofr�os por su cuerpo. La presi�n en su erecci�n se hizo m�s ce�ida, subiendo y bajando con confianza. Bill se sent�a como un adolescente inexperto, perdida estaba su agresividad de d�as anteriores para ser reemplazada por un deseo de entregarse al Maestro de Pociones. Maestro era una etiqueta apropiada para Severus, pens� Bill.

Entonces, todo se detuvo: ninguna mano, ning�n contacto corporal, ninguna boca. Le tom� un momento a Bill entender la p�rdida. Abri� los ojos y unos ojos de �bano estaban fijos en �l. Severus era el emblema de autocontrol en ese momento, sin rastro de lo que estaban haciendo.

"�Qu� quieres Bill?"

El joven parpade� confudido. Parec�a obvio lo que quer�a. Sus gemidos probablemente le anunciaron lo que quer�a a cada fantasma del castillo. Unos dedos largos sujetaron su rostro oblig�ndolo a mantener el contacto visual.

"Dime lo que quieres Bill." El Gryffindor supo que �sta no era una petici�n, era una orden.

"A ti," fue lo m�s que logr� decir.

Severus sonri� afectadamente y Bill fue transportado repentinamente a un aula de pociones con su seductor maestro vestido de t�nica negra, ordenando atenci�n absoluta a cada palabra y gesto suyo.

Un frasco azul apareci�, su contenido usado para lubricar los dedos delgados. Un olor a jazm�n inund� el cuarto. Bill se incorpor� sobre sus codos, incapaz de apartarse de la vista de su amante arrodill�ndose entre sus piernas.

Severus sorprendi� a Bill de nuevo, volvi�ndose un amante tierno, cuidadoso en su preparaci�n: dedos desliz�ndose adentro y afuera, estir�ndolo, tocando su gl�ndula. La respiraci�n de Bill se volvi� jadeante, el placer amenaz�ndolo con llevarlo al borde.

El Maestro de Pociones detuvo su deliciosa invasi�n y empez� a lubricar su propia erecci�n. Bill pod�a ver la abrumadora lujuria en esos ojos negros. Los estremecimientos ocasionados por la intensidad de la emoci�n se volvieron escalofr�os de puro deseo cuando Bill sinti� la cabeza en forma de hongo apretada contra �l. Se recost� cerrando los ojos. Olas de placer recorrieron su cuerpo cuando Severus se empuj� contra �l.

Enterrado en el cuerpo de su amante, Severus sinti� resurgir de nuevo sus inseguridades. Mir� a Bill y entonces una sonrisa apareci� en su rostro. Este hombre, este joven y hermoso hombre lo quer�a.

Severus se agach� para besar a su amante antes de moverse. Deslizamientos lentos y largos eran seguidos por empujones r�pidos, variando la intensidad hasta que Bill estuvo temblando bajo �l. Una mano se cerr� sobre la carne de su amante y empez� a subir y bajar al ritmo de sus movimientos.

Bill sinti� sus m�sculos empezar a fundirse, todo pensamiento consciente se rindi� a la necesidad f�sica. Sinti� la lengua de Severus deslizarse en su boca. En ese momento, se sinti� completamente pose�do y amado por el otro hombre. Al darse cuenta de eso, el orgasmo finalmente limpi� su cuerpo. Completamente fl�cido, Bill sinti� a su amante empujar una vez m�s, antes de encontrar su propio descarga.

Severus se rod� a un lado y se recost�.

"Est� fr�o," murmur�.

"Me alegro que te des cuenta. Ojal� la pr�xima vez, esperes hasta que estemos en una cama o por lo menos a que hayamos puesto algo en el suelo."

"Podr�as haberme dicho." la voz de Severus era una mezcla de arrogancia y preocupaci�n.

"�Y correr el riesgo de que cambiaras de opini�n?. No gracias, prefiero el suelo fr�o." dijo Bill en un tono burl�n, pero un rastro de duda estaba presente.

"Eres un idiota, Bill Weasley." Severus recorri� con una mano el pelo rojo desarreglado. "Te quiero y no voy a cambiar de opini�n. Pero pienso que deber�amos irnos a un lugar m�s privado antes de que el Profesor Binns decida aparecer."

"No pareci� importarte eso antes de hacerme tuyo."

"Oh c�llate, Weasley."

"S�, Maestro. Siento mucho si lo molest�, Maestro." Bill no pudo evitar molestar al otro mago. Severus manten�a su personalidad aun despu�s del sexo y Bill no habr�a esperado algo diferente.

"Te mostrar� lo que un maestro puede hacer mocoso." Bill se encontr� en la cama de Severus, su amante a su lado y su ropa descansando pulcramente en una silla cercana.

"�C�mo hiciste eso?" Pregunt�, asombrado ante tal muestra de poder.

"Magia." Cualquier otra pregunta fue callada por un beso y se volvi� a encender la pasi�n.

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