El Dormitorio de Gryffindor
Nuestro Verano en Howgarts
Escrita por: Titti
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo 5: Opciones

La segunda semana del verano fue muy diferente a la primera. Bill y Severus hab�an combinado todas las clases en una sola. Cada d�a, les eran dados dos problemas a los estudiantes: uno en la ma�ana y uno por la tarde. Para resolver los problemas, necesitaban conocimiento de todos los temas. Los maestros hab�an estado de acuerdo en tener las clases afuera, conscientes de que probablemente a Harry no se le permitir�a salir una vez que la escuela empezara.

Aunque Harry y Draco estaban agradablemente sorprendidos por lo bien que estaba funcionando este arreglo, notaban la tensi�n que crec�a a cada d�a. Mientras Severus y Bill eran m�s corteses de lo usual, los dos estudiantes pod�an ver que cada gesto y cada palabra estaba calculada para evitar cualquier conflicto.

Severus estaba haciendo todo lo posible para olvidar, una vez m�s, su pasado. Era algo dif�cil de hacer cuando pod�a ver la piedad en los ojos de su colega. Se maldec�a a si mismo y a Bill por su poco caracter�stico despliegue de emoci�n. Sin embargo, Harry y Draco estaban primero, as� que puso de lado todo para entrenar a los j�venes magos de la mejor manera posible.

Ense�arles no era algo f�cil. El Maestro de Pociones pod�a ver el creciente afecto entre los dos: un toque ligero, una sonrisa, una mano colocada de forma casual en un brazo. Nada obvio, nada llamativo, pero Severus conoc�a a estos muchachos desde que ten�an once a�os y estaba muy consciente de los cambios.

Y entonces pas�. Justo delante de sus ojos. Ellos creyeron que nadie los estaba viendo. Draco alz� una mano para acariciar a Harry, quien se inclin� hacia el toque. Entonces, sus labios se encontraron, tierna, afectuosamente. Con los ojos abiertos, una expresi�n suave que traicionaba el amor que sent�an.

Fue demasiado. Un muchacho rubio y un muchacho de cabello negro. Un Slytherin y un Gryffindor. Dos j�venes obligados a enfrentar la oscuridad de Voldemort. Demasiado familiar para el ya vacilante autocontrol de Severus. Dej� caer el cuchillo que estaba usando y entr� corriendo. Necesitaba la seguridad que proporcionaban esas piedras fr�as.

"�Qu� le pasa Bill?" pregunt� Harry. Snape hab�a estado de muy mal humor.

"No estoy seguro. Es fuerte; ganar� cualquier batalla que est� librando." Bill no pudo evitar observar el castillo. No estaba seguro de que hab�a activado esta s�bita huida, pero lo iba a averiguar.

"Pareces saber m�s de lo que est�s dici�ndonos," declar� Draco con su habitual forma de hablar arrastrando las palabras, pero con un rastro de preocupaci�n. Snape era la Cabeza de su casa y hab�a sido bueno con �l desde que lleg� a Hogwarts.

"No te preocupes Draco. Solo d�le tiempo. Y hablando de eso, es hora del almuerzo."

"Prometiste ir a Londres y traernos comida de McDonald's. No puedo creer que Draco nunca la haya probado."

"Potter, me gustar�a recordarte que carne grasosa y patatas artificiales no son un arte culinario. No lo veo como si fuera una gran depravaci�n en mi educaci�n."

"Ah�rratelo Draco. Es pecadoramente asqueroso y tienes que probarlo, por lo menos una vez." Harry pellizc� cari�osamente el brazo de Draco al decir esto. No lo hizo con fuerza, s�lo era otra excusa para tocar al rubio.

"Ya est� bien ustedes dos. Ir�, pero primero dejenme asegurarme de que entren." Empez� a caminar hacia el castillo, sabiendo que los otros dos lo estaban siguiendo.

"No conf�as en nosotros Bill. Estoy dolido." Draco hab�a empezado a llamar a su nuevo profesor por su primer nombre. Los apellidos y los t�tulos eran demasiado pomposos cuando estaban todo el tiempo juntos. Por supuesto, Severus todav�a era el Profesor Snape, ya que ninguno de los dos estudiantes era lo bastante valiente para llamarlo por su primer nombre.

"Me lo imagino Draco. Adem�s, es en Voldemort en el que no conf�o."

Harry abri� la boca. "Bill, dijiste su nombre. Si Ron te oye, ser�s desheredado." Ambos estudiantes empezaron a reirse.

"S�lo espera hasta que averig�e que ser� su maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras y que pas� el verano contigo y no le dije."

"S�, yo apuesto a que Weasley estar� sorprendido por muchas cosas," susurr� Draco, viendo directo a Harry.

El joven Gryffindor tom� la mano de Draco en la suya y sonri�. Draco suspir� alegre. Podr�a jurar que todos sus problemas y dudas desaparec�an cuando Harry sonre�a.

Draco y Harry llevaban en su cuarto s�lo unos minutos cuando Bill volvi� con sus �rdenes, o m�s bien con la orden de Harry, ya que Draco no ten�a idea alguna de lo que hac�a McDonald's.

"Gracias Bill," dijeron ambos, sin embargo, Draco no parec�a convencido de que lo que ven�a en los paquetes de papel caf� pudiera ser tan bueno como lo que los elfos dom�sticos cocinaban.

"No hay problema chicos," fue la respuesta detr�s de la puerta. Bill parec�a ansioso por estar en otra parte en ese momento.

Harry se volvi� a Draco y le acerc� una grasienta hamburguesa. "�sta es un Big Mac: carne, cebollas, salsa, mayonesa, queso. Le acortar� unos d�as a tu coraz�n debido al nivel de colesterol pero tienes que probarla."

"Es asqueroso Harry." Pero tom� la hamburguesa ofrecida y la mordi�. "Asqueroso, pero comestible," agreg� Draco con la boca llena.

"Te lo dije. P�satela con esta coca y nunca sabr�s lo mala que es."

Draco se ri�. "�sta no es una buena forma de ense�arme el valor de los Muggles. �Te das cuenta?"

"Supongo, pero me imagin� que estar�as demasiado enfermo para quejarte." Y la sonrisa ilumin� de nuevo el cuarto. Draco no pudo evitar sonreir tambi�n.

Draco finalmente vio algo que reconoc�a: papas. Las hundi� en la catsup y empez� a com�rselas. Pod�an parecer papas, pero dudaba que fueran papas reales.

Harry estaba mirando fijamente al rubio. Masticaba las papas como si estuviera saboreando alta cocina. Harry no pod�a dejar de mirar la lengua alrededor de la comida frita. Y supo que realmente no era la comida. Cualquier cosa que el rubio hiciera era sexy. Cuando vio la catsup en la comisura de la boca de Draco, no pudo resistirse. Se inclin� y bes� al Slytherin.

Draco no hab�a esperado el beso, pero no era algo nuevo. Aunque hab�an decidido tomar las cosas despacio, besarse era la �nica actividad que se hab�an permitido. Sin embargo, este beso era diferente. Harry no lo estaba besando; estaba devor�ndolo.

Alguien gimi�; Draco no estaba seguro de si hab�a sido �l o Harry, pero no le import�. El beso estaba pidiendo una rendici�n total y Draco pensaba hacerlo.

El Slytherin jal� a Harry lo m�s cerca posible estando sentandos en el sof�. La inexperiencia y las hormonas no permit�an espacio para la sutileza y la seducci�n. El resultado fue una posici�n inc�moda, pero ninguno pareci� notarlo. Cuando sinti� unas manos dentro de sus jeans, desabroch�ndo su camisa, Draco sinti� como si una cubetada de agua fr�a lo hubiera despertado de un sue�o perfecto.

"Harry, por favor no." Un beso r�pido, seguido por un suspiro. "Yo� escucha, quieres ir despacio y lo respeto, pero no puedes desnudarme y decir que no quieres apresurar las cosas."

"Quiz� cambi� de parecer."

"Ning�n 'quiz�' Harry. No quiero ser el malo al final. Dec�dete antes de que lleguemos m�s lejos. No quiero ning�n '�c�mo pude? �l es un Slytherin' o 'Es Malfoy'."

"Lo entiendo y nunca har�a eso. S� en lo que me estoy metiendo. No puedo predecir el futuro pero quiero hacer esto. Quiero estar contigo." Draco alz� la barbilla del Gryffindor con un dedo, pero el fuego en esos ojos verdes lo aturdi�.

Era la certeza que Draco necesitaba. Pronto estaban acostados en el sof�, el rubio encima del muchacho de cabello negro. El contacto piel con piel buscado y pronto obtenido. Deseos adolescentes impetuosos alejando cualquier pensamiento racional. Ning�n recuerdo de elegancia o refrenamiento, nada en sus mentes excepto ellos mismos. Dos cuerpos presionados, erecciones h�medas con pre-eyaculaci�n acarici�ndose creando una fricci�n perfecta.

Harry jade� cuando sinti� unos dientes cerr�ndose sobre uno de sus pezones. Los previos experimentos sexuales no lo hab�an preparado para tal intensidad. Draco parec�a saber lo que ten�a que hacer, qu� partes besar, lamer o morder y su cuerpo se estaba derritiendo bajo este ataque abrasador.

Harry se oy� a si mismo llamar a los dioses y a Draco, o quiz� en ese momento, todos ellos eran uno mismo. Sus palabras y gemidos a menudo eran ahogados por una lengua fr�a que exploraba la profundidad de su boca. Nada que hubiera hecho antes con otros muchachos o con sus propias manos se pod�a comparar al toque sensual de las manos de Draco, a la suavidad de sus labios.

Draco habr�a saboreado el poder que estaba ejerciendo sobre Harry, si no hubiera estado tan perdido en su propio placer. Pod�a sentir el esbelto y musculoso cuerpo debajo suyo, el pene palpitante presion�ndose insistentemente contra el suyo propio.

El encanto del deseo fue pronto abandonado para una muy necesitada descarga. Ambos se vinieron, los lamentos de vibrantes orgasmos envueltos por paredes de gruesa piedra y los fluidos perlados entrampados entre sus cuerpos. Despu�s de unos minutos, el c�modo silencio se convirti� en incertidumbre.

"�Harry est�s bien?" Draco manten�a la cabeza enterrada en el cuello de Harry.

"Estoy bien, pero�" Harry nunca termin� el pensamiento. Draco levant� la cabeza, preocupado por un mill�n de cosas que ni siquiera no pod�a definir. "�Pero?"

"Pero tengo hambre. Nunca terminamos las hamburguesas," dijo el Gryffindor ri�ndose.

"Eres malo Harry." Draco estaba sonriendo, aliviado de que todo estuviera bien.

"Aprend� del mejor. Trae tu vara y cali�ntelas. Saben horribles fr�as."

"Eres un mand�n Potter."

"Y tu eres un mago perezoso Malfoy. Ahora cali�ntelas."

"No soy perezoso," dijo Draco usando su mejor tono de molestia, "tengo mis razones para estar cansado."

Bes� al muchacho de cabello negro antes de levantarse. Un r�pido hechizo los limpi� a ambos, luego otro para calentar la comida, despu�s Draco se recostr� en el sof�, su espalda descaba en un pecho esbelto y una manta los cubr�a.

"�Es su majestad feliz?"

"Mucho, especialmente ahora que est�s cerca de m�."

Harry empez� a darle papas y hamburguesa a Draco, jugando y bromeando todo el tiempo. Despu�s, se durmieron y se olvidaron de enemigos, peligros y lecciones que aprender.

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Despu�s de darles la comida que hab�an pedido los estudiantes, Bill fue directamente al cuarto del Maestro de Pociones. Toc� a la puerta unos segundos. Cuando no oy� respuesta, asom� la cabeza. Si Severus lo vio, no mostr� ninguna se�al; en cambio continu� aboservando hacia afuera de la ventana.

"Severus, te traje algo de comida."

"No tengo hambre." El Slytherin parec�a distante y cansado.

"No has comido en d�as. Necesitas comer."

"No necesito hacer nada," dijo bruscamente, "soy absolutamente capaz de cuidarme solo."

Bill estaba casi contento: la rabia era mejor que la apat�a. Habr�a estado m�s contento si pudiera creer la veracidad de esas palabras.

"Eso explica por que parece que no has dormido en d�as."

"Es porque no lo he hecho. Ahora, por favor, me gustar�a estar solo."

Bill no pudo evitar observar las finas l�neas que se hab�an trazado en el rostro de Severus en los �ltimos d�as, las oscuras ojeras alrededor de sus ojos que demostraban con exactitud la declaraci�n anterior. Not� c�mo el pelo ya no estaba atado, sino inconscientemente usado como una cubierta al escrutinio.

"No, no me voy. Es mi culpa y quiero ayudarte."

La risa sarc�stica lastim� al mago m�s joven hasta el fondo. "Pareces sobrestimar tu poder Weasley. Mis problemas exist�an mucho antes de que decidieras desenterrarlos."

"Quiz�, pero soy el que los hizo resurgir. Sabes que no puedes olvidar, de la misma forma en que yo no puedo olvidar haber visto c�mo asesinaban a esos Muggles de nacimiento delante de mis ojos. Solo quiero ayudarte a vivir con los recuerdos."

"Magos m�s fuertes lo han intentado," contest� Severus en un tono m�s suave, "Preg�ntale a Albus."

Bill se acerc� m�s, sus manos envolvieron al Maestro de Pociones, impidi�ndole marcharse. "Yo tengo motivos m�s fuertes." Plant� un beso ef�mero en los labios del moreno. "Por el momento, me contentar� con que descanses un poco."

El pelirrojo medio arrastr� a Severus hacia la alcoba. Bill jal� las s�banas y luego empuj� al otro hombre en la cama. El Gryffindor se quit� cuidadosamente los zapatos y entonces hizo lo mismo por su amigo, antes de acostarse en la cama.

Severus estaba cansado. No estaba seguro de si su mente estaba m�s agotada que su cuerpo, pero por el momento la respuesta no parec�a importante. La calidez de otro cuerpo era demasiado invitante. Acurruc� su cuerpo y sinti� que el otro hombre lo acercaba m�s.

Una mano estaba rozando su pelo. El movimiento era reconfortante, casi hipn�tico. Un gesto tan ordinario, pero tan �ntimo. Severus no hab�a sentido esta conexi�n en mucho tiempo, pero no pod�a encontrar la fuerza para retirarse. Al final se durmi�. Por primera vez en d�as, las pesadillas no plagaron su sue�o. Quiz�, era el sentimiento inconsciente de seguridad y protecci�n que el otro hombre parec�a emanar. Quiz�, era solo fatiga. Por el momento, Severus no quiso averiguarlo.

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