El Dormitorio de Gryffindor
Reuniones Dolorosas
Escrita por: Duende of Lorien
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo 3

Harry se sinti� observado conforme iba subiendo por la gran escalera. Volte� cuando lleg� al primer descanso y se top� con la mirada de su antiguo amante. Se sostuvieron la mirada y Harry pudo ver un destello en los ojos invernales de Draco � tristeza y dolor.

Luch� contra la urgencia de ir hacia �l, abrazarlo y decirle un mill�n de veces �Lo siento� a ese o�do p�lido.

Baj� los ojos sonrojado por la verg�enza y sigui� subiendo las escaleras sinti�ndose culpable. Fui un idiota, admiti� para si mismo. Por supuesto que no le dir�a eso a Draco ni a nadie mas.

Ron y Hermione no sab�an lo que hab�a pasado cinco a�os atr�s en la cama de cierto Slytherin. Cuando regres� de una �reuni�n� con Dumbledore, asumieron que algo hab�a salido mal o con la Orden o con Voldemort y lo dejaron solo. El mal humor le dur� el resto del trimestre, durante la graduaci�n y al llegar a la Estaci�n de King�s Cross hab�a estado al borde de las l�grimas.

Lo que no hab�an visto era al chico rubio que miraba con nostalgia al Chico Que Vivi�. Pero Harry si.

Suspir� al llegar a su habitaci�n. Hab�a pedido una suite, un lugar en donde pudiera relajarse, extenderse y tener libertad de movimiento. Odiaba los lugares peque�os.

Necesitaba espacio para pensar en lo que hab�a pasado all� abajo.

No hab�a esperado encontrarse con un Draco fr�o, educado, encantador pero por encima de todo, muy Slytherin. Hab�a esperado... diablos, no hab�a esperado toparse con �l sino hasta el gran baile. No hab�a esperado top�rselo en el primer d�a de un fin de semana de tres d�as, y ciertamente no as�.

Se dej� caer en la cama, con los ojos fijos en el techo. �Qu� diablos iba a hacer esta noche? Evitar beber mucho alcohol, eso es lo que debes hacer, le dijo una vocecita en la cabeza. En algunas ocasiones desear�a poder ahogar esa voz.

�No hab�a visto a Draco durante cinco a�os! �Cinco largos y dolorosamente solitarios a�os! Y, oh, cu�nto hab�a cambiado.

Cerr� los ojos con fuerza recordando el d�a fat�dico en que hab�a dejado atr�s al Slytherin. Quitarse del cuello la cadena que Draco le hab�a escogido hab�a sido lo mas dif�cil que hab�a hecho en su vida. Record� tambi�n el d�a en que hab�an intercambiado las cadenas, todos los sentimientos que hab�an salido a la superficie y las sensaciones tan intoxicantes que hab�an seguido.

Estaban sentados en las habitaciones privadas de Draco, mirando cat�logos de �rdenes por Lechuza en vez de ir a Hogsmeade a realizar sus compras juntos porque hubiera despertado muchas preguntas. Era igual de agradable quedarse en la cama frente a la chimenea, sentados lado a lado leyendo sobre los diferentes encantamientos de plata y sus significados.

Se hab�an decidido por unos encantamientos de plata con cadenas lo suficientemente largas como para ocultarlas debajo de la ropa para que no les hicieran preguntas y adem�s, Draco hab�a declarado, �El oro se me ve espantoso.�

As� que se quedaron sentados mirando los encantamientos.

�Quiero que tengas este,� hab�a dicho Draco abruptamente se�alando con el dedo un hermoso copo de nieve con diamantes en forma de rayos y en el centro.

Harry tom� el cat�logo y lo levant� contra la luz de la chimenea. Le ech� un vistazo a su amante de Slytherin y luego otra vez a la foto. ��Un copo de nieve?�

El rubio solo asinti�.

��Por qu�?�

�Bueno, lee la explicaci�n, tonto,� lo provoc� Draco.

Los ojos verdes leyeron el p�rrafo... dos veces. �No entiendo.�

Draco gru�� y se acomod� para ver de lleno a Harry. �Yo era un bastardo insensible, �recuerdas? As� era como me llamabas al principio,� le explic�, su tono de voz ahora era diferente. Era mas suave. �Yo era como un copo de nieve. Tu derretiste al Pr�ncipe de Hielo para llegar al yo verdadero. Me haces sentir cosas que no sab�a pod�a sentir.� Ten�a los ojos muy abiertos, llenos de una honestidad que Harry solo hab�a visto en una ocasi�n.

El Gryffindor dej� escapar un gemido y reprimiendo las l�grimas, abraz� fuertemente al Slytherin. �Adem�s, un copo de nieve jam�s es igual. Eres diferente de todos los dem�s. Eres una persona �nica en mi vida y te amo por eso,� susurr� Harry al cuello de su amante.

Unos brazos p�lidos envolvieron un torso bronceado y permanecieron as�, acostados y abrazados mientras mor�an las brasas en la chimenea.

Harry regres� al presente y parpade� para ahuyentar las l�grimas que ten�a en los ojos. Maldici�n. �Por qu� nos involucramos tanto? �Por qu� fuimos tan irracionales?

El encantamiento que Harry escogi� para Draco era una estrella con un topacio en el centro. El topacio hac�a juego con el azul glacial de los ojos del Slytherin dependiendo de la luz o de c�mo se moviera. En ocasiones, cuando la luz de la luna se filtraba por las ventanas de alg�n sal�n que estuvieran ocupando, brillaba como si fuera una estrella. Draco le hab�a parecido tan inalcanzable en su momento, cuando todav�a no decid�an si estaban �saliendo� o no, tan inasequible. Igual que una estrella. Harry se hab�a conseguido la estrella mas brillante sin saber c�mo, y la valoraba... hab�a alcanzado lo inalcanzable.

Me pregunto qu� habr� hecho con los encantamientos, medit� levant�ndose de la cama para comenzar a desempacar.

Se alegr� de encontrar una radio en su habitaci�n, pues necesitaba ruido para poder vaciar su mente de todo pensamiento relacionado con cierto Slytherin rubio. Sintoniz� una estaci�n que le gust� y comenz� a desempacar pregunt�ndose cu�l ser�a la ropa adecuada para la cena.

No era tan malo escogiendo sus atuendos para ser un soltero de 22 a�os. Generalmente eran sencillos, pero con estilo. Ri� un poco al recordar las ocasiones en que Hermione les escog�a la ropa cuando sal�an los tres casi todas las noches, antes de que llegaran los trabajos, el matrimonio y los hijos.

Finalmente cedi� ante la necesidad de obtener informaci�n, por lo que sali� de su habitaci�n para buscar la suite de Ron y Hermione.

Llam� a la puerta y esper� unos tres minutos al fin de los cuales se sinti� un poco impaciente. Finalmente Ron abri� la puerta sonrojado hasta la ra�z del cabello ante su estado de desnudez y el chupet�n del cuello.

Harry sinti� que lo invad�a algo que bien podr�an haber sido celos. Nunca lo admitir�a ante nadie, pero sent�a unos celos enormes de lo que ten�an sus dos amigos.

Sonrojado, evit� mirar a Ron que estaba ah� parado con unos b�xers medio tensos y una camisa desabrochada. �Eh.� Se aclar� la garganta. ��Puedes decirme c�mo se debe ir vestido para la cena de esta noche?�

��Casual!� llego la respuesta desde el interior.

Harry asinti�. �Muy bien. Gracias.� Se dio la vuelta y se march� sin despedirse, decidi� que necesitaba ir a dar un paseo.

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Draco sali� del ba�o lleno de vapor envuelto en una toalla, con la cabeza llena de recuerdos de cosas que hab�a evitado hasta hac�a no mucho tiempo.

Record� la noche en que �l y Harry estuvieron castigados con Hagrid limpiando jaulas de doxies. La Comadreja lo hab�a provocado, pero como siempre, el Chico Que Vivi� sali� en su defensa.

Intercambiaron unas cuantas palabras y unos cuantos buenos hechizos que cada quien evit�, pero luego Draco baj� la guardia unos cinco segundos y dijo algo que realmente no quer�a que se supiera. Su mirada traicion� su expresi�n; era honesta, brillante y necesitada. Sab�a que lo hab�a echado a perder. No hab�a marcha atr�s despu�s de esta honestidad inesperada. Hasta la fecha no sab�a si se arrepent�a o agradec�a hab�rselo contado a Harry.

Harry comprendi� el mensaje y abri� desmesuradamente los ojos al entender.

Mas tarde esa misma noche, despu�s de haber cumplido con su castigo, los besos fueron algo completamente mutuo seguidos de mas caricias dentro del castillo. Su relaci�n floreci� a partir de ese momento.

Encuentros secretos, citas disfrazadas, Harry pasaba las noches de todos los viernes y s�bados en la rec�mara de Draco, inventando mentiras para cubrir sus ausencias despu�s del Quidditch y de la cena. Era algo cr�nico � casi una obsesi�n � la necesidad de estar juntos.

Luego, justo antes de la graduaci�n, Potter tuvo que salir con ese rid�culo ultim�tum y echarlo todo a perder.

Gru�� al recordar lo que hab�a mantenido guardado durante cinco a�os. Tom� dos cajas negras y las abri� revelando dos encantamientos de plata brillando para �l bajo el sol del atardecer. Ambas cadenas ten�an un lugar muy especial en su coraz�n y esperaba que Harry sintiera lo mismo. Las hab�a guardado con la esperanza de que Harry regresara.

Y todo el mundo se preguntaba por qu� ten�a una extra�a obsesi�n con los hombres de cabello negro y ojos claros... de preferencia verdes.

El rubio suspir� y ech� un vistazo a su habitaci�n, se sent�a frustrado por la forma en que estaban saliendo las cosas en esta maldita reuni�n. Sab�a que Harry estar�a aqu�, y �se era el �nico motivo por el que hab�a venido, �qui�n sabe lo que podr�a pasar?

Por supuesto, hab�a tenido que convencer a los dem�s de Slytherin de que vinieran y se unieran a los �festejos�. Muchos se mostraron vacilantes porque esto lo hab�an arreglado entre un Gryffindor y un Ravenclaw, pero Draco les hab�a prometido que iba a salir bien. Y si no era as�, estaba seguro de que �l podr�a �arreglarlo�.

Fue hacia su guardarropa pregunt�ndose qu� atuendo lo har�a parecer irresistible y al mismo tiempo casual para la cena, unas copas y el baile. Puso sobre la cama varias cosas. Pantalones negros, una camiseta blanca, una camisa rojo sangre, unos pantalones color crema de pinzas, una chaqueta negra, una camisa de listones color crema y una chaqueta gris malta. El negro y el rojo eran demasiado dram�ticos para lo que ten�a planeado; y la camiseta blanca era demasiado casual para esta noche.

Tendr�a que ponerse los pantalones crema, la camisa de listones y la chaqueta gris malta. La combinaci�n produjo cosas asombrosas en su complexi�n y sus ojos. No estaba seguro del motivo, pero definitivamente acentuaba sus mejores rasgos.

Una vez que estuvo vestido se mir� al espejo e hizo una expresi�n seductora. Perfecto.

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Harry regres� de su caminata sinti�ndose refrescado, con la cabeza menos llena de cosas en las que no quer�a pensar: Draco, Ron y Hermione, la guerra, Draco, su inexistente vida amorosa y Draco.

Sacudi� la cabeza. Necesitaba darse una ducha y todav�a ten�a que decidir qu� diablos se pondr�a para cenar. Era un hecho que no bailar�a. Si alguien quer�a que bailara, tendr�a que llevarlo a rastras a la pista de baile o tendr�a que emborracharlo primero.

Media hora despu�s se par� frente a un espejo de cuerpo completo con el cabello desordenado y h�medo por la ducha. Se mordi� el labio inferior contemplativo, mir�ndose de arriba abajo con timidez, se pas� una mano por el cabello alborot�ndoselo a�n m�s. Era bueno que su cabello se hiciera as� de forma natural. No quer�a tener que preocuparse por �l.

�Creo que soy el �nico gay al que no le gusta pasarse las horas arregl�ndose,� le dijo a su reflejo.

�Entonces por qu� sigues aqu� parado? Le pregunt� su vocecilla. �Por alguien en especial?

Entrecerr� los ojos. �No,� le replic� a su reflejo. Se desorden� el cabello una vez mas y volvi� a verse.

Los pantalones de pana color caqui impecablemente planchados se amoldaban perfectamente a su trasero y caderas. Una camiseta blanca sencilla debajo de una camisa de vestir rojo sangre suelta � los faldones sobresal�an por debajo de la chaqueta de piel negra que le encantaba. Decidi� dejarse los lentes en vez de hacerle un encantamiento a sus ojos... eso lo reservar�a para mas adelante este mismo fin de semana. Se desorden� un poco mas el cabello, solo por si acaso. Como de costumbre, ten�a las mejillas un poco sonrojadas, esto lo hac�a parecer como si alguien hubiera abusado de �l en una esquina. Sonri� desde�oso. Muy bien.

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