El Dormitorio de Gryffindor
Bienvenido al Mundo Real
Escrita por: IamtheLizardQueen
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo Catorce: Draco el Valiente

Harry solo necesit� quedarse unos cuantos d�as en la Madriguera para volverse y volver a todos locos con sus escenas. Se encontraba de mal humor e irascible aunque Ron y Hermione se mostraban comprensivos y a pesar de que la Sra. Weasley le daba cantidades interminables de comida para reconfortarlo (que generalmente eran chocolates). Finalmente decidi� que prefer�a regresar a su departamento, con la esperanza de que la rutina habitual le ayudara a tranquilizar sus nervios y evitara que se preocupara demasiado.

��Te pondr�s en contacto conmigo en el minuto en que sepas algo?� le pregunt� a Hermione cuando lo llev� de regreso a su departamento. Hermione reprimi� el deseo de poner los ojos en blanco ante su solicitud (ya le hab�a hecho esa pregunta millones de veces) y se limit� a responderle que si. Despu�s de un fuerte abrazo Hermione desapareci� con un ligero pop y Harry se qued� solo.

Un vistazo r�pido desde su balc�n le confirm� sus temores: todav�a hab�a varios reporteros que esperaban hablar con �l. Volvi� a cerrar las cortinas y fue a la cocina a prepararse un poco de caf�. Con la cafe�na fluyendo por su cuerpo confortablemente, tom� el tel�fono y le marc� a Tim para contarle los �ltimos eventos.

�Ven a quedarte aqu�,� le dijo Tim en un tono que no admit�a discusi�n. �Pasar� a recogerte dentro de una hora.�

�Gracias, Tim,� dijo Harry antes de colgar. No necesit� mucho tiempo para empacar, se limit� a reemplazar la ropa que hab�a tra�do de la Madriguera por una limpia de su cl�set. Luego se dio una ducha larga, se puso ropa c�moda y se dispuso a esperar a Tim. Apenas si recordaba haberse abierto paso a empujones entre la prensa para subirse al asiento del copiloto del coche de Tim. Mike iba sentado atr�s mirando muerto de curiosidad ante el trato de celebridad que recib�a Harry.

��Eres famoso o algo por el estilo?� pregunt� curioso despu�s de que Tim maniobr� el coche exitosamente de vuelta al tr�fico y lejos de ojos fisgones.

�Preferir�a no hablar de ello,� dijo Harry suavemente.

��Pero, pi�nsalo, he estado �ntimamente relacionado con una celebridad y ni siquiera lo sab�a! Es casi como si yo fuera famoso. Quiz�... soy famoso por asociaci�n.�

Tim observ� la expresi�n sombr�a de Harry, y aunque tambi�n sent�a curiosidad por su situaci�n, decidi� que �l mismo se los contar�a cuando estuviera listo. Cambi� de tema con tacto,

�Me temo que tendr�s que dormir en el suelo. Durantes las �ltimas semanas hemos estado vendiendo y acarreando los muebles y los nuevos llegar�n al nuevo departamento. Pero eso significa que hay espacio mas que suficiente.�

Haciendo gala de esos raros momentos de percepci�n, Mike a�adi� gentil, �Si quieres, te puedo prestar mi manta de Winnie Pooh,�

Harry sinti� una sonrisa d�bil formarse en su rostro y se volvi� hacia Mike. �Gracias, pero creo que puedo prescindir de ella.�

Mike sonri� radiante y fingi� limpiarse la frente aliviado, ��Vaya! Qu� suerte, porque no me gusta dormir sin ella.�

�Es verdad, lleva esa cosa a todos lados. A estas alturas ya est� horrible y sin duda alguna, llena de g�rmenes.�

��Hey! Mi mantita y yo todav�a podemos encontrar otro lugar para vivir, �sabes?� lo provoc� Mike. Tim se limit� a sonre�r y Mike le gui�� un ojo: ambos estaban contentos de ver que hab�an tenido �xito en distraer a Harry con su disputa.

A la ma�ana siguiente Harry se despert� en el terreno desconocido de la casa de Tim y le pareci� raro que la vida siquiera su curso sin importar lo que estuviera pasando. Se tuvo que levantar, desayunar e ir a la escuela a�n cuando Draco estaba en alg�n lado, solo y quiz� en peligro. Mientras caminaba por los pasillos entre clase y clase, se pregunt� si alguien podr�a saber con tan s�lo mirarlo que estaba muerto de miedo por �l. Por primera vez observ� a sus compa�eros y medit� qu� tipo de vidas tendr�an detr�s de sus fachadas vac�as.

Ayud� a Tim y a Mike a mudarse a su nuevo departamento durante el fin de semana. A su viejo departamento todav�a le quedaban dos semanas de contrato y decidi� quedarse ah� ese tiempo mientras decid�a qu� hacer. Se puso en contacto con Hermione quien le entreg� una carta arrugada de Draco. Esper� hasta estar solo para leerla.

Querido H,

Tendr� que ser una carta corta y tierna ya que tengo poco tiempo y me preocupa que alguien est� monitoreando lo que escribo. He tenido mucha suerte, he conocido algunas personas que comparten mis ideas con respecto a mi padre. Ser� bueno tener un poco de ayuda, aunque me va a costar mas trabajo del que hab�a planeado originalmente y s� que comprender�s cuando te digo que me decepciona no poder regresar a casa pronto. Te extra�o. �Te encuentras bien? Por supuesto, no puedes responderme. Lo digo en serio, no intentes ponerte en contacto conmigo hasta que yo te diga que es seguro. Me consuelo a mi mismo al pensar en lo que me escribir�as si pudieras. Me imagino que ser�an cartas largas dici�ndome cu�nto extra�as mi ingenio y mi encantadora personalidad. Come bien durante mi ausencia, no quiero tener que engordarte otra vez cuando te vuelva a ver. Intentar� volver a escribirte pronto, pero no te prometo nada.

Tuyo, D.

La carta aliger� algunas de sus preocupaciones inmediatas, pero le molestaba que Draco fuera a estar lejos durante un largo per�odo de tiempo. Se pregunt� � y no por primera vez � si habr�a sido lo indicado dejar que se marchara solo. Aunque si, era cierto que le costar�a bastante mas trabajo mezclarse y esconderse si tra�a a cuestas al famoso Harry Potter, tambi�n era cierto que podr�an haber encontrado alguna forma para resolver ese inconveniente, �no? Pero todo hab�a sucedido demasiado r�pido. Ignoraron el problema durante semanas hasta que finalmente regres� a darles una patada en el trasero.

Sobrellevaba los d�as pensando lo menos posible, volcando su mente en problemas tales como la ropa sucia y la despensa y no en nada serio. De esta forma llegaron los ex�menes finales tom�ndolo desprevenido. �La escuela hab�a terminado? �Cu�ndo? Estudi� a sol y a sombra, dedic�ndose agradecido a largas horas de revisi�n. Finalmente present� el �ltimo examen y volvi� a ser un hombre libre. No ten�a ida de c�mo le hab�a ido en los ex�menes, pero no pod�a sentir mas que alivio porque hubieran terminado. Ten�a asuntos mas importantes en qu� pensar.

Habiendo regresado a su casa despu�s de que terminaron las dos semanas del contrato de Tim, descubri� que su propio contrato estaba a punto de vencer. No ten�a sentido quedarse en ese departamento ahora que cualquier reportero que se preciara de serlo sab�a en d�nde viv�a. El papagayo de vivos colores que le envi� Sirius le facilit� la decisi�n. En sus cartas, Sirius siempre lo invitaba para que fuera a quedarse con �l, por lo que Harry pens� que, habiendo terminado la escuela, bien pod�a hacerle una visita. Adem�s que ser�a una buena forma de llenar sus horas de ocio y mantenerlo alejado de los problemas. Sab�a que si se quedaba solo se sentir�a demasiado tentado a hacer algo precipitado y �heroico�, algo as� como sorprender a Lucius en medio de una calle transitada. Adem�s de que ser�a igual de f�cil que se pusieran en contacto con �l por medio de lechuza tanto si estaba con Sirius como si estaba aqu�.

Habiendo tomado la decisi�n, mand� almacenar los pocos muebles que eran suyos, dej� algunas de sus cosas personales con Tim y Mike y se dirigi� a climas mas c�lidos. El Ministerio hab�a concedido el perd�n absoluto a su padrino y fue compensado debidamente por su encarcelamiento err�neo, por lo que ten�a dinero mas que suficiente como para llevar una vida de ocio. Durante su breve tiempo de fugitivo se hab�a encari�ado con los climas tropicales y no se alejaba de la playa si pod�a evitarlo. Remus Lupin nunca se apartaba de su lado y a pesar de todos sus problemas � o quiz� debido a ellos � Harry ansiaba verlos a ambos.

�Harry, eres quiz� el �nico adolescente en el mundo capaz de sentarse en una playa gloriosa llena de sol y ponerse a rumiar,� lo reprendi� Sirius al entregarle a su ahijado una bebida color rosa adornada con una peque�a sombrilla de papel.

��Bromeas? Los adolescentes son incre�blemente buenos rumiando. Tambi�n son buenos para molestarse, angustiarse, quejarse, hacer pucheros y andar de mal humor. Soy perfectamente normal,� replic� Harry.

Sirius sonri� pero suspir� con cautela, �Desear�a que fueras un poco mas normal. �Sigues sin tener noticias?�

Harry dudaba que Sirius comprendiera realmente lo enamorado que estaba de Draco, pero cuando menos no lo bromeaba ni criticaba por el amante que hab�a elegido.

�En ocasiones, la falta de noticias son buenas noticias,� dijo Sirius esperando haberse escuchado sincero. �Cuando menos no ha habido reportes de que lo hayan encontrado herido o...�

�Es el hecho de no saber, �entiendes?�

�Est�s hablando con un ex fugitivo, �recuerdas? S� exactamente lo que sientes,� dijo Sirius. �Indefenso.�

�Lo extra�o,� dijo Harry d�ndole un sorbo a su bebida con la mirada perdida en las olas. Sirius no supo qu� responder a esto y los dos hombres se quedaron en silencio.

Y lo extra�aba de verdad, lo extra�aba espantosamente con un dolor sordo que parec�a crecer con cada d�a que pasaba. Extra�aba despertar junto a un cuerpo c�lido y quedarse dormido con la respiraci�n r�tmica de alguien mas. Cuando pasaba algo emocionante o fuera de lo com�n corr�a inmediatamente a cont�rselo a Draco tan solo para recordar despu�s que no estaba ah�. Entonces clasificar�a la idea, decidido a compartirla con �l en el momento en que volvieran a estar juntos. Extra�aba los peque�os gestos con los que demostraba que lo quer�a: el caf� por las ma�anas, escoger la ropa que se pondr�a, los recordatorios que le hac�a cuando estaba mas distra�do de lo habitual. Dios, incluso extra�aba sus comentarios sarc�sticos y sus r�plicas mordaces cuando discut�an.

Y adem�s, aunque le diera pena admitirlo, tambi�n extra�aba el sexo. Era extra�ar algo insignificante si se tomaba en cuenta que hab�a cosas mas importantes en qu� pensar, pero de cualquier forma lo extra�aba. Durante dieciocho a�os hab�a habido poca actividad en esa �rea de su vida, pero se hab�a acostumbrado a las miradas ardientes y a los toques abrasadores durante el tiempo que Draco hab�a estado con �l. Durante el d�a recordaba los detalles de su vida juntos: su sonrisa, su risa, su voz. Durante la noche, en la privacidad de su habitaci�n, recordaba sus brillantes ojos plateados bajo el inminente orgasmo. Recordaba lo suave que sent�a su piel bajo sus dedos, lo fuerte de su cuerpo contra el suyo, la exquisita sensaci�n de sus erecciones al rozarse. Y cuando recordaba todo eso, tambi�n le dol�an otras partes adem�s del coraz�n.

En ocasiones se preocupaba por el futuro. �Qu� ser�a: �La ausencia acrecienta los grandes amores� u �Ojos que no ven, coraz�n que no siente�? �Draco lo seguir�a queriendo despu�s de que todo esto hubiera terminado? �O su relaci�n era de las que solo funcionaban durante determinado tiempo, bajo ciertas circunstancias? �Draco lo amaba con la misma intensidad con que lo amaba �l? �Tan siquiera pensaba en �l?

De hecho, Draco s� pensaba en Harry. Pensaba en �l cada vez que se escond�a debajo de su capa de invisibilidad, o que cruzaba la pierna por encima de su Saeta de Fuego o... en pocas palabras, pensaba en Harry todo el tiempo. Pensaba en �l a�n cuando estaba en cuclillas afuera de la Mansi�n Malfoy, reprimiendo sus respiraciones para no lo escucharan los guardias perimetrales. En una ocasi�n, cuando hab�a rondado sigilosamente la cocina (a los elfos dom�sticos no los enga�aba la capa, pero lo reconocieron y no sab�an tanto como para sospechar de �l. Eso, o no sent�an lealtad alguna por Malfoy Padre; Draco esperaba que fuera esto �ltimo), hab�a visto un plato de bollos y de inmediato se hab�a preguntado que habr�a hecho la Sra. Cooper con el cafecito de la librer�a. La idea era tan incongruente con lo que estaba haciendo, eran dos aspectos de su vida tan radicalmente diferentes, que tuvo que reprimir la urgencia de soltar una carcajada.

Sin embargo, por primera vez ten�a la mente completamente concentrada en la tarea frente a �l. Estuvo juntando informaci�n sobre su padre y sus seguidores durante meses y se la estuvo pasando a un grupo de individuos que trabajaba en secreto en contra de �l. Al principio hab�an expresado en voz alta sus opiniones y hab�an presentado candidatos opositores. Cuando el tercer candidato apareci� muerto bajo circunstancias sospechosas, decidieron hacer de su resistencia un movimiento menos p�blico. De esa forma era mas seguro; cuando menos, hasta que pudieran descubrir cu�nta gente ten�a Lucius trabajando para �l. Ah� fue donde demostraron ser invaluables las contribuciones de Draco. La sola lista de los conocidos de su padre hab�a sido suficiente para descubrir varios oficiales de alto rango que estaban actuando ilegalmente en beneficio de Lucius. La resistencia se mov�a lentamente para gusto de Draco, aunque entend�a la necesidad de tomar precauciones. Sin embargo, los aliados eran pocos y no iba a despreciar su ayuda. Finalmente, el grupo hab�a decidido que Draco tomara la misi�n mas importante y, en consecuencia, la mas peligrosa. Era hora de derrumbar al mismo Lucius.

Se acerc� volando cuidadosamente a las cimas de las rejas que vigilaban la Mansi�n y aterriz� r�pidamente sobre un matorral cerca de la puerta del s�tano por la que hab�a escapado cuando era prisionero. Le parec�a que hab�an pasado siglos, como si le hubiera ocurrido a alguien mas y no a �l. Apoy� la escoba contra una pared cercana y susurr� el hechizo que abr�a la puerta, as� era como hab�a entrado a la Mansi�n Malfoy una docena de ocasiones durante las �ltimas semanas, pero esta noche se sent�a mas cauteloso de lo habitual. Pod�a sentir que la varita de Harry vibraba ligeramente en su palma, como si le confirmara que esta noche hab�a algo de que preocuparse. La sujet� con mas fuerza, disfrutando el cosquilleo reafirmante que recorri� brevemente su brazo para despu�s deslizarse dentro de su antigua casa.

Estaba oscura, el ambiente era fr�o y tenebroso. En pocas palabras, como siempre hab�a estado. Se estremeci� al pensar c�mo era posible que hubiera logrado crecer en medio de un ambiente tan hostil. Pas� la escalera principal en direcci�n a un pasillo secreto que lo llevar�a a la escalera de caracol que lo llevar�a al tercer piso. Necesitaba informaci�n directa que ligara a Lucius con los asesinatos de los candidatos, o cuando menos, la confirmaci�n de que Lucius era y hab�a sido un Mort�fago. Lo que quer�a saber a nivel personal, era si Lucius hab�a matado a su madre. Durante sus visitas anteriores se hab�a mantenido en los pisos principales, en especial en la biblioteca y el estudio. La habitaci�n que buscaba ahora era el estudio personal de Lucius, que estaba conectado a su rec�mara y a su salita privada y si hab�a algo que pudiera ser comprometedor, deb�a esta ah�, en donde Lucius pudiera tener un acceso r�pido. Draco sab�a que en ese estudio hab�a una b�veda peque�a de hierro escondida detr�s de un retrato protegido con una contrase�a. Lo que no sab�a es que Lucius estaba tambi�n ah�, esper�ndolo.

Draco estaba parado en el centro del estudio, sin duda alguna sus pies cubiertos de polvo estaban estropeando la fr�gil y costosa alfombra turca. Estaba esperando a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad, cuando los candelabros pegados a la pared cobraron vida y la pesada silla de piel de su padre se inclin� hacia �l.

�Bien podr�as quitarte esa rid�cula capa, Draco. Tengo protecciones en esta habitaci�n contra su magia � tu mejor que nadie deber�as saber que no me arriesgo.�

Draco sinti� que la sangre se le iba de la cara y el cuerpo, dej�ndolo fr�o y expuesto. No quer�a quitarse la capa aunque ya no lo hiciera invisible. Se atrevi� a bajar la capucha y a retirar el material ligeramente bajo sus hombros.

�Lucius,� lo salud� complacido de que su voz no vacilara. Esper� a que Lucius hiciera el primer movimiento mientras intentaba calmarse. Necesitaba estar en sus cinco sentidos para salir vivo de esta situaci�n.

�Sol�as llamarme padre,� coment� Lucius enarcando las cejas. Le se�al� una silla que hab�a frente a su escritorio para que se sentara. As� lo hizo Draco sin sorprenderse por ese gesto � un Malfoy deb�a ser indiscutiblemente educado incluso en las situaciones mas dif�ciles.

��Qu� puedo decir? En ese entonces era joven e impresionable.�

�Hmm,� replic� Lucius al tiempo que deslizaba una foto brillante en movimiento por encima de la superficie pulida de su escritorio. Draco la tom� y pudo ver que era una foto de �l y Harry bes�ndose. Era aquella que hab�a tomado el primer reportero antes de que los rodearan los dem�s, y era evidente que el sol no la hab�a echado a perder. �Al parecer sigues siendo joven e impresionable. �Te domina Potter? Tsk, tsk, Draco. Cre� que ten�as un poco de gusto.�

Draco apret� la quijada. �No la vi en los peri�dicos. De hecho, no hubo menci�n alguna al hecho de que Harry y yo somos amantes. �Cu�nto te cost�?�

Lucius movi� la mano despectivo, �El reportero trabajaba para mi. De hecho, la mayor�a de los que llegaron ese d�a al domicilio de Potter trabajaban para mi. Permit� que publicaran lo que me pareci� conveniente.�

��No quieres que el p�blico sepa que tu �nico heredero estaba enamorado de un hombre? �O es porque se trataba del grandioso Harry Potter?�

�Vaya, ninguno de esos dos motivos, querido hijo,� dijo Lucius con voz sedosa. �Estoy reteniendo esta informaci�n hasta que me sea de utilidad, algo que siempre te ense�� a hacer. Si no puedo chantajear a Potter, cuando menos me asegurar� unos cuantos votos mas del p�blico homosexual. Aunque mis asesores me dicen que ya soy bastante popular dentro de ese grupo demogr�fico; dicen que es mi cabello. �Potter te hace alg�n comentario sobre el tuyo?�

Claro que Harry le hac�a comentarios, con frecuencia eran mientras deslizaba los dedos entre su cabellera despu�s de alg�n encuentro particularmente desgastante. El comentario de Lucius lo hizo sentir sucio y se retorci� en su asiento antes de poderse detener. Le cost� mucho trabajo volver a poner una m�scara de indiferencia.

�Pareces muy interesado en lo que hago o dejo de hacer con mi vida. Si no te conociera bien, dir�a que te importo.�

�Honor a quien honor merece, Draco y debo decir que me sorprendiste. Sabes cu�nto detesto que me salgan mal los planes, y cuando te fuiste estaba... perturbado se queda corto. Sin embargo, no cre� que te fueras a ir lejos y concentr� mi b�squeda en las villas aleda�as. �se fue mi primer error. Tambi�n estuve al pendiente de tu sello m�gico, pues sab�a que no sobrevivir�as sin la magia. �se fue mi segundo error; todo ese gasto de energ�a y ni una sola pista tuya. D�jame te digo que me qued� estupefacto cuando se revel� que estabas en el mundo muggle. Fue una chispa de ingenio de tu parte. Fue extraordinariamente dif�cil rastrearte dentro de ese agujero.�

��C�mo me encontraste?� pregunt� Draco sinti�ndose por primera vez genuinamente interesado.

Lucius despleg� una sonrisa verdaderamente retorcida y se levant�. Fue hacia el retrato, murmur� la contrase�a revelando la b�veda. La abri� usando una combinaci�n para luego meter la mano dentro de sus profundidades para sacar un objeto reluciente. Se lo extendi� a Draco que lo tom� por instinto. Era su reloj, el que hab�a empe�ado al llegar al Londres muggle. Lo invadi� una sensaci�n de asco.

��Qu� le hiciste al hombre que te dio esto? Era un muggle inocente, no sab�a nada,� dijo tenso. Record� lo amable que hab�a sido Pat con �l al ense�arle a utilizar el tel�fono y c�mo llegar a la casa de Harry utilizando el subterr�neo. Le hab�a ofrecido bollos y t�. Nunca se le hubiera ocurrido que Pat corr�a alg�n peligro por el simple hecho de ayudarlo.

�En serio, Draco. �Siempre debes pensar lo peor de mi? Admito que fue incre�blemente frustrante seguir a ese hombre de lugar en lugar solo para descubrir que no eras tu el que tra�a el reloj. Ni siquiera sab�a que estuvieras al tanto de que tu reloj ten�a un hechizo localizador. Fuiste muy inteligente al deshacerte de �l.�

Un momento. �Su reloj ten�a un hechizo localizador? Draco asinti� sabiamente aun cuando su mente comenzaba a hacer las conexiones necesarias. Pat debi� haberle vendido el reloj a alguien y esta persona hab�a guiado sin saber a los esp�as de Lucius a una feliz persecuci�n por todo el mundo. Vaya, no hab�a planeado nada de eso, solo hab�a querido un poco de dinero muggle para hacer funcionar el tel�fono.

�Claro que una vez que atrapamos a este caballero fue bastante sencillo hacerlo confesar de d�nde hab�a obtenido el reloj. Fue mas sencillo hacer hablar al tendero. �Sab�as que tiene una sobrina que va a Hogwarts? Qu� peque�o es el mundo, �no? Bueno, apenas si tuvimos que hacer una sugerencia de lo que podr�a pasarle a su sobrina para que nos contara todo acerca a un chico huesudo y rubio que buscaba la casa de un tal Harry Potter. Imagina mi impresi�n cuando escuch� esa informaci�n; ciertamente era el �ltimo lugar al que habr�a esperado que fueras. Sin lugar a dudas demostraste ser un reto mucho mayor al que hab�a anticipado. Podr�a haber estado orgulloso de ti bajo diferentes circunstancias.�

Draco frunci� el ce�o, no le sorprend�a que su padre hubiera amenazado a Pat, pero igualmente le dio coraje. Ni siquiera prest� atenci�n al cumplido ambiguo que su padre le ofreci�.

��Tu mataste a mi madre?� pregunt� sin rodeos, ya estaba cansado de las formalidades. La expresi�n cordial de su padre se desvaneci� y sus rasgos se endurecieron..

�No. Ella tambi�n me desobedeci�.�

�Me da gusto por ella,� coment� Draco sonriendo ligeramente. �Debe haberte vuelto loco haber perdido el control de dos de tus posesiones.�

�S� lo que has estado tramando. S� que tu y tu peque�o grupo de rebeldes est�n intentando impedir que sea elegido y no aprecio el da�o que ya le has ocasionado a mis seguidores, pero estoy listo para ser magn�nimo. Voy a ganar a cualquier costo, Draco, y voy a darte una oportunidad: puedes estar a mi lado cuando lo haga o puedes morir.�

Draco comenz� a re�rse. ��se es con mucho el discurso mas gastado que haya escuchado. Si no te conociera, te dir�a que has estado viendo demasiadas pel�culas muggles. No, Lucius, no creo que me vaya a unir a ti nunca.�

��Te est�s burlando de mi? He matado a hombres mas grandes que tu, Draco. No creas que vacilar� porque compartes mi sangre,� escupi� Lucius perdiendo el control.

�Oh, no me cabe la menor duda de que lo intentar�s. Despu�s de todo, se necesita ser alguien muy especial para encerrar a tu propio hijo durante dos a�os, �no crees?�

�Puedo hacer que ese abuso parezca unas vacaciones. Me est�s poniendo a prueba gravemente,� dijo Lucius. Le dio un tic nervioso en la mano y Draco supo que estaba buscando el bast�n en el que guardaba su varita.

�Creo que est�s perdiendo la compostura. Dime, �todo lo solucionas mediante el asesinato?�

�Me ha funcionado en el pasado. Veamos si vuelve a funcionar,� gru�� Lucius. Ten�a la varita en la mano y un hechizo en los labios. Draco levant� su propia varita murmurando el primer hechizo defensivo que le vino a la mente.

No deber�a haber funcionado. No hab�a lanzado un hechizo de verdad en varios a�os y su conocimiento era limitado. El hechizo que su padre hab�a utilizado era uno complejo de las Artes Oscuras, que buscaba lograr el mayor dolor posible con el m�nimo esfuerzo mientras que el intento de Draco hab�a sido un hechizo escudo de cuarto a�o que apenas si recordaba haber aprendido en Hogwarts. No deber�a haber hecho mucho, pero as� fue. El escudo brill� como oro blanco, el hechizo de su padre rebot� tir�ndolo de la silla. Lucius permaneci� en el suelo un momento y Draco observ� incr�dulo su varita. Todav�a pod�a sentir el cosquilleo de energ�a del hechizo corriendo por su brazo.

Lucius grit� algo mas mientras levantaba la varita. Draco volvi� a desviar el hechizo y su padre se retorci� de agon�a en el piso, la varita se le cay� de los dedos y Draco la pate� para que quedara fuera de su alcance. Su padre intent� hablar, pero todo lo que sali� fueron unos gorjeos.

�La varita de Harry,� explic� Draco a la ligera. �Dijo que me proteger�a mientras �l as� lo deseara. Eso significa que me ama. Debo admitir la iron�a del asunto: el amor de Harry hizo que destruyera a la persona que deber�a haberme amado por encima de todo.�

�No eres mas que alguien pat�tico, desagradecido, in�til...� Lucius tuvo que dejar los insultos para poder respirar. Tosi� desagradablemente y alrededor de la boca le quedaron pedazos de saliva mezclados con sangre.

�Ah�rrate el aliento, Lucius. Querr�s tener todas tus fuerzas cuando lleguen las autoridades,� coment� Draco. Hab�a agua en la vitrina, cerca de su alcance, dentro de una cara licorera de vidrio cortado. No le ofreci� nada a su padre.

��Qu� autoridades?� pregunt� Lucius con voz ronca. Abri� desmesuradamente los ojos con miedo al darse cuenta de que ten�a paralizado el cuerpo del cuello para abajo.

�No cre�ste que vendr�a sin refuerzos, �verdad? No, una vez que sacamos la mala hierba que eran esos Aurores tuyos, fue seguro acudir a las autoridades con nuestras sospechas. Lanzaron un hechizo para escuchar y han o�do todo lo que acabas de decirme.�

Lucius intent� sonre�r burl�n, pero con el labio partido y la cara lastimada, se vio mas bien grotesco. �Hay protecciones contra los hechizos de escucha.�

Draco tron� los dedos, �Oh, cierto. Bueno, entonces supongo que fue buena idea traer esto.�

Sac� una cajita negra de su bolsillo y le explic� a su padre: �Es una grabadora, un invento muggle que funciona casi igual que un hechizo de escucha. Graba nuestra conversaci�n para que pueda ser reproducida despu�s, aunque trabaja con pilas y no con magia, por lo que funciona perfectamente a pesar de tus protecciones. Si quieres, puedo explicarte c�mo funcionan las pilas mientras esperas; son verdaderamente fascinantes. Claro que dudo mucho que hagan v�lida la grabaci�n en la corte, pero me imagino que cuando se la de a los peri�dicos servir� para perjudicar severamente tu reputaci�n. Por lo dem�s, debo agradecerte que hayas dejado abierta la b�veda. Me imagino que estabas demasiado ocupado regode�ndote por haber encontrado mi reloj y reviviendo la emoci�n de haber atormentado a unos cuantos muggles inofensivos que se te olvid� por completo volverla a cerrar. Ahora descansa un rato mientras retiro los hechizos protectores para que puedan entrar los Aurores.�

Draco se levant�, lanz� tranquilamente un hechizo para atar a su padre por si acaso recuperaba la movilidad. Lo estudi� durante un momento, su padre se ve�a enojado pero tambi�n atemorizado y no se parec�a en nada a aquella figura imponente a la que estaba acostumbrado a tratar. Lucius forcejeaba buscando levantarse, pero aparte de uno que otro movimiento espasm�dico, sus miembros permanecieron quietos.

�Cuando menos mi madre se fue con un poco de dignidad. �Qui�n es el pat�tico ahora?� pregunt� ret�rico antes de ceder al impulso de darle una patada fuerte en los ri�ones. �Eso va por decir que no tengo gusto. Debes saber que Harry es todo un partido.�

Camin� decidido hacia la puerta con la cabeza en alto.

�Entonces qu� pena por ti. Ahora te va a dejar; nunca fuiste otra cosa mas que un caso de caridad. Eras irresistible para alguien con complejo de h�roe, si te diste cuenta de eso, �verdad?�

Draco hizo una mueca pero no volte�. Est� utilizando la �ltima arma que le queda: la maldad. Harry te ama, lo dijo. Dijo que sus sentimientos nunca cambiar�an. Nunca.

Las semanas siguientes estuvieron llenas de estr�s, y durante ellas Draco se repiti� estas palabras a s� mismo intentando convencerse de que eran ciertas. Por todos lados hab�a paparazzi; el juicio de Lucius fue el juicio del siglo. A�n con las evidencias de todos los cr�menes que hab�a cometido hubo quienes lo ensalzaron y dec�an que lo acusaban falsamente pero afortunadamente gan� el sentido com�n. La mayor�a estaba cansada de la amenaza de los mort�fagos y quer�a erradicar de una vez por todas esa maldad en particular para poder seguir adelante con sus vidas. Hubo muchas porras cuando a Lucius lo condenaron a muerte; la voz de Draco no estuvo entre las porras, aunque no estaba descontento con el resultado.

Le pidieron que participara en algunos procedimientos del juicio y se vio obligado a dar su testimonio en parte sobre su encarcelamiento pero en mayor parte sobre los tratos de su padre. Los medios lo segu�an a todos lados pero �l se mostraba reservado; en alg�n tiempo quiz� le habr�a gustado la atenci�n, pero todav�a sent�a cierto recelo ante los extra�os y las grandes multitudes, sin mencionar que su �nico roce con la prensa frente al departamento de Harry casi lo hab�a asustado de por vida. Aunque hab�a guardado para s� la foto de aquella ocasi�n, pues se ve�a muy bien en ella.

Ahora la mansi�n Malfoy era de su propiedad as� como todo su contenido, a excepci�n de los artefactos Oscuros que hab�a escondidos, y que entreg� a las autoridades. No sab�a qu� quer�a hacer con la casa; no sent�a ninguna conexi�n emocional y la mayor parte de sus recuerdos de ese lugar eran dolorosos. Cuando pensaba en el futuro no se ve�a viviendo en la Mansi�n. El problema era que no pod�a decidir qu� casa le gustar�a en cambio. Todo lo relacionado con su futuro se ve�a turbio y no pod�a recordar alg�n momento en el que se hubiera sentido tan indeciso. Todav�a no le escrib�a a Harry, pero �ste tampoco le hab�a escrito aunque se deber�a haber enterado por las noticias que ya pod�a hacerlo.

El tiempo que sigui� al juicio de su padre lo pas� poniendo sus asuntos en orden. Ten�a que revisar cantidades industriales de papeles y un mont�n de detalles que cuidar ahora que estaba a cargo de los bienes de los Malfoy. Un elfo dom�stico apareci� cuando estaba trabajando en el sal�n en medio de un mont�n de papeles organizados en un cuidadoso caos, para decirle que hab�a alguien esper�ndolo en la c�mara de la red flu. Le sorprendi� saludar a Hermione, aunque quiz� no deber�a haberlo hecho.

�Con que es aqu� donde te has estado escondiendo,� le dijo Hermione fr�amente. Draco asinti� sinti�ndose fuera de lugar a pesar de estar en su propia casa. �Harry regres�, �lo sab�as? Le avisamos en el mismo momento en que escuchamos que Lucius iba a ir a juicio y regres� de inmediato. No pod�amos entrar a verte por lo del juicio y no quer�amos que pensaran que hab�amos influenciado de alguna forma tu testimonio, pero te mand� cartas. Dice que nunca le contestaste.�

�No recib� ninguna carta,� dijo Draco con voz temblorosa. De pronto sinti� la necesidad de sentarse as� que busc� una silla. Termin� sent�ndose en el suelo.

��Tonter�as!� exclam� Hermione con l�grimas de coraje en el rostro. �Prometiste no lastimarlo pero lo hiciste. Lo est�s haciendo.�

��Te juro que no recib� ninguna carta!� replic� Draco.

�No importa, de todos modos podr�as haberle escrito, �l sigue pregunt�ndonos por qu� no lo has hecho, por qu� no te has puesto en contacto con �l. �Qu� le digo?�

Draco apoy� la cabeza entre sus manos. �Dile que est� mejor sin mi.�

Hermione se qued� boquiabierta. ��Bastardo! No te atrevas a hacerle eso. Eres todo para �l, �no lo entiendes?� Draco no respondi�, ni siquiera la mir�. No eres mas que un caso de caridad... irresistible para alguien con complejo de h�roe. Draco comenz� a temblar enterr� los pu�os en su cabeza al tiempo que intentaba apagar la voz provocadora que ten�a dentro.

Hermione estaba demasiado furiosa para seguir hablando. Dej� caer un paquete en el suelo junto a �l y se dirigi� r�pidamente a la chimenea para regresar a la Madriguera. Cuando estuvo seguro de que se hab�a marchado mir� el paquete caf�. Rompi� el papel con cuidado para revelar una foto de �l y Harry. Estaba inm�vil, era una foto muggle dentro de un marco dorado chill�n que ten�a grabadas las palabras �amor verdadero� en la base. Sonri� a pesar del estado en el que se encontraba. La Sra. Cooper pod�a ser bastante cursi en algunas ocasiones. La foto no era c�mo se la hubiera imaginado, dram�tica, alguna donde la pareja de daba un beso con uno de ellos doblado hacia atr�s, sino era de la mirada que hab�an intercambiado despu�s. Se abrazaban con fuerza, sus narices pr�cticamente se tocaban y se ve�an a los ojos con una intensidad... completamente inconscientes de otra cosa que no fueran ellos mismos.

Desliz� suavemente el dedo por la foto. Dios, amaba a Harry, �por qu� vacilaba? No era demasiado tarde. Volver�an a estar juntos con un peque�o mensaje por lechuza. Siempre y cuando Harry todav�a lo quisiera... y �se era el problema, �no? Draco ten�a miedo de que todo hubiera sido un sue�o. �Por qu� se fijar�a Harry en �l ahora?

Se encontraba en el callej�n Diagon unos d�as despu�s de la visita de Hermione. Estaba ah� para firmar unos documentos mas para los abogados y cuando lleg� a la oficina le dieron las cartas que Harry le hab�a escrito. Al parecer sus abogados hab�an estado filtrando su correo en busca de posibles amenazas. Se disculparon por los inconvenientes que pudieron haberle ocasionado.

Despu�s de eso decidi� dar una vuelta por ah�. Lo primero que vio fueron los p�sters de Harry que hab�a por todos lados. Harry alegaba que ya no era el h�roe de nadie, que despu�s de la guerra la gente se hab�a sentido desilusionada y para nada impresionada con �l, pero Draco no vio nada de eso. Lo amaban mas que nunca. Todos los postes ten�an pegada alguna foto de �l, todas las tiendas dec�an que �l los apoyaba de alguna manera y una de cada dos personas parec�a hablar de �l. Y nunca dec�an �Harry�, siempre se refer�an a �l como �Harry Potter � El Chico Que Vivi�.

Se encontr� observando con anhelo esos p�ster brillantes, aunque sent�a que no le hac�an nada de justicia. Sus ojos eran de un verde m�s v�vido de lo que las fotos podr�an reproducir jam�s y adem�s, las fotos eran de un Harry mas joven, de cuando todav�a era un ni�o. No hab�a fotos del hombre mas confiado que Draco conoc�a.

Entr� en un pub cercano y orden� una cerveza de mantequilla mientras pon�a en orden sus pensamientos. Se sent� junto a una ventana y pensativo le dio unos tragos a su bebida. En una mesa cercana estaban sentados una madre y su hijo peque�o almorzando.

�Term�nate tu plato, querido, quieres crecer igual de grande y fuerte que Harry Potter, �no?�

El ni�o, que Draco calcul� tendr�a unos diez u once a�os, puso los ojos en blanco, era evidente que la oraci�n le era familiar. �Estoy lleno.�

�Tonter�as. Cuando menos deber�as comerte los vegetales. Estoy segura de que Harry Potter se come sus vegetales.�

Draco sonri� burl�n; sab�a con certeza que Harry no com�a bastantes vegetales. Pod�a imagin�rselo frunciendo la nariz ante el desagrado que le habr�a producido estar frente a un plato lleno de nabos al igual que el ni�o.

� �Estoy segura de que Harry Potter se come sus vegetales�.� Repiti� con desd�n. �De hecho, es tan grandioso que es lo �nico que come. Es el �Chico Que Vivi� Para Comer Vegetales�.�

La expresi�n de la madre se volvi� seria, �Bueno, ciertamente no creo que le haya hablado de una forma tan grosera a su madre.�

�Por supuesto que no. No tuvo una madre, �no? Suertudo,�murmur� el ni�o entre dientes. Draco rompi� a re�r a carcajadas provocando que la madre se girara en su silla a verlo molesta. Draco baj� la mirada hacia su taza, pero una vez que la se�ora regres� la mirada al frente, volvi� a sonre�r. Le ca�a bien el ni�o, le recordaba a �l.

�No voy a tolerar ese clase de lenguaje jovencito. Ya es bastante malo que me hables de esa forma, pero adem�s que menosprecies a Harry Potter que ha hecho tanto por nuestro mundo... es vergonzoso.�

�Bueno, �c�mo sabes que es tan perfecto? �Lo conoces?�

La madre balbuci�, �Por supuesto que no lo conozco. Nadie lo conoce as� nada mas porque s�. Pero no tengo que conocerlo para saber qu� tipo de persona es. Es educado, de buenos modales, valiente, considerado...�

�... no bebe, no fuma, hace todos sus deberes, se va a dormir a una hora respetable, nunca llega tarde a su casa, hace su tarea r�pido, siempre se despierta a tiempo... ya s�, ya s�. Ya me lo dijiste cien veces,� dijo el ni�o.

�De hecho, es rara la vez en que Harry se despierta a tiempo y le gusta quedarse un rato en la cama despierto. Adem�s tiene unos h�bitos alimenticios atroces, entre los que se incluyen el asco hacia todas las cosas que tengan pasas y dependencia al caf�,� dijo Draco en voz alta. La madre se gir� para mirarlo otra vez.

��Le importar�a? Estoy intentando hablar con mi hijo.�

�Es que no creo que deba llenarle la cabeza a su hijo con todas esas bober�as. Harry es solo una persona igual que todos los dem�s.�

�Oh, �y c�mo sabe usted eso?� pregunt� la mujer evidentemente exasperada mientras le hac�a se�as a su hijo, �Toma tu jersey, nos vamos.�

Mientras la mujer pagaba la cuenta el ni�o volte� a mirar a Draco.

��De verdad Harry Potter es como usted dice?�

�Si, es bastante diferente de lo que dicen los rumores.�

�Ya sabiendo eso, creo que me cae mejor,� coment� el ni�o. Su madre le grit� y el ni�o volvi� a poner los ojos en blanco.

�Gracias,� dijo Draco levant�ndose y dejando una moneda sobre la mesa como pago de su cerveza de mantequilla.

��Por qu�?� pregunt� el ni�o.

�Por hacerme recordar,� dijo Draco. El ni�o lo mir� inquisitivo antes de irse corriendo tras de su madre, Draco se limit� a sonre�r feliz.

De pronto lo comprendi� todo. Toda la confusi�n, toda la inseguridad... todo era porque hab�a olvidado la parte mas fundamental. Que el Harry Potter que �l amaba no era la persona que adornaba los p�sters y las revistas. Ese Harry Potter era ficci�n, un mito, una leyenda que la gente hab�a creado para poder vivir el d�a a d�a. Por supuesto que Draco no era digno del amor de ese Harry Potter � nadie lo era. Entonces, era una fortuna que no estuviera encaprichado con �se; ten�a la enorme suerte de amar al Harry verdadero, del Harry que tambi�n lo amaba a �l. Estaba enamorado del Harry sonso, chiflado y tremendamente despistado. Estaba enamorado del Harry que lo hab�a aceptado cuando no ten�a a d�nde mas ir. Estaba enamorado del Harry que lo hab�a abrazado durante sus pesadillas, que re�a con �l y lo bromeaba, que le daba �nimos y lo apoyaba. Estaba enamorado del Harry que lo excitaba simplemente con soplarle en la oreja o con acariciarle el cuello. Estaba enamorado y extra�aba a Harry. Su Harry.

�Diablos, puedo ser un verdadero idiota,� se dijo a si mismo. Esperaba que Harry lo pudiera perdonar por esa locura moment�nea. Le escribi� una carta directamente a �l, pero tuvo que empezarla tres veces antes de poner algo relativamente coherente. Quer�a decir que lamentaba mucho por haberlo hecho cuestionar sus motivos y lo mucho que lo amaba, pero no encontraba las palabras correctas, por lo que al final se limit� a decirle que regresaba a casa. Le dir�a lo que quer�a decirle cuando lo viera en persona.

Se apresur� a regresar a la mansi�n despu�s de que mand� la lechuza con su carta. Ten�a que arreglar unas cosas de �ltimo minuto y luego ten�a que empacar. Iba a regresar a casa y mientras m�s r�pido, mejor.

������������

Harry no estaba demasiado encari�ado con su nuevo departamento. Ten�a un olor chistoso que no pod�a identificar, y sus vecinos eran ruidosos. Decidi� que s�lo ser�a algo temporal con tan solo dos semanas de vivir ah�, y realmente no le importaba lo que le costar�a romper el contrato. Buscar�an algo mejor cuando Draco regresara. Si es que regresaba. Desech� ese pensamiento. Conservar�a la esperanza hasta que Draco le dijera algo definitivo. Simplemente estaba ocupado, le escribir�a cuando las cosas se hubieran calmado.

��Potter! �Recoge tu maldito correo! �Otra vez se est� saliendo del buz�n!� grit� su desagradable vecino. Baj� suspirando a la planta baja y mir� su buz�n. Hoje� el mont�n de cartas y publicidad mientras volv�a a subir a su casa descartando casi todas como no importantes. Sin embargo, casi tir� todo el mont�n cuando encontr� la carta que le hab�a mandado Draco. Todav�a de pie en el cubo de la escalera rompi� el sobre para devorar las palabras.

Querido Harry,

�Regreso a casa! S� que es repentino, pero hubo poco tiempo despu�s del juicio, y luego demasiados asuntos legales... pero nada de eso importa. Te lo explicar� todo cuando te vea, si es que quieres o�rlo. No puedo esperar para verte. Tomar� el tren para Londres y de ah� me cruzar� a la terminal muggle. �Me encontrar�as ah�? Este lunes a las doce cuarenta, cerca de la barrera. Si no puedes llegar o por alg�n motivo no recibes esta carta, entonces intentar� ponerme en contacto contigo en cuanto llegue. �Cuando menos esta vez s� c�mo funcionan los tel�fonos! Y �Harry? No importa, te lo dir� cuando te vea. Te estar� esperando,

Draco.

Harry ley� la nota dos veces y luego corri� a su departamento para ver la hora. Eran doce y media y ten�a aproximadamente diez minutos para llegar al centro para recibir el tren en el que llegar�a Draco. Maldijo mientras buscaba sus zapatos y un abrigo y juraba que no volver�a a dejar pasar tanto tiempo antes de ver sus mensajes.

Se cambi� de abrigo en el �ltimo momento. El que se hab�a puesto era demasiado ligero, por lo que mejor agarr� el de invierno. El clima hab�a estado demasiado fr�o �ltimamente, algo poco com�n en esta temporada, y si el tren de Draco llegaba tarde, estar�a esperando por ah� bastante tiempo. Tom� sus llaves, cruz� la puerta corriendo y se apresur� para llegar a la estaci�n.

Draco tarareaba con anticipaci�n nerviosa. Harry no le hab�a contestado, pero, la verdad era que no le hab�a dado mucho tiempo para hacerlo. No quiso retrasar su partida por nada del mundo una vez que hubo tomado una decisi�n. Hab�a puesto a la venta la Mansi�n Malfoy y ya ten�a varios posibles compradores. No le hab�a costado trabajo tomar esa decisi�n.

El tren lleg� a la estaci�n a la hora exacta. Recogi� su equipaje y lo puso en un carrito para luego dirigirse a la barrera que separaba la terminal m�gica de la muggle. Era extra�o, pero no sinti� ninguna incomodidad cuando entr� en territorio muggle. Al parecer, el mundo muggle ya no era el aterrador lugar alien�gena que alguna vez hab�a sido. Solo hab�a un problema: Harry no estaba ah�.

Intent� no sentirse abatido. Harry generalmente llegaba tarde; no hab�a motivo para preocuparse todav�a. Recarg� los codos sobre el carrito y mir� el enorme reloj en la pared. Esperar�a media hora y luego buscar�a un tel�fono. Se sinti� mejor teniendo un plan.

Pasaron los minutos, no era capaz de separar la mirada demasiado tiempo del reloj. Se comenz� a morder el labio sin darse cuenta. Le estaba dando fr�o por estar ah� parado en la estaci�n, el viento lo zarandeaba cuando los trenes llegaban y se iban. Se frot� las manos contra las mangas del abrigo para calent�rselas.

�Disculpe, �de casualidad no sabr� si el �ltimo tren para...? �Dios santo! Yo te conozco,� dijo una voz alegre.

Draco se volvi� sorprendido de que alguien se dirigiera a �l y reconoci� a la mujer que hab�a conocido cuando lleg� al Londres muggle.

�Hola, qu� coincidencia,� replic� educadamente. �Nunca pude agradecerle por toda su ayuda.�

��Supongo que todo te sali� bien? �Encontraste a tu amigo?�

Draco sonri�, �Si lo encontr�. De hecho, estoy esper�ndolo de nuevo.�

�Bueno, esperemos que esta vez si venga a recogerte.�

�Cuando menos esta vez no perd� mi equipaje y me s� su tel�fono. La situaci�n est� un poco m�s a mi favor.�

�Pero veo que sigues sin vestirte adecuadamente. �En d�nde est�n tus guantes, jovencito?� lo reprendi� la mujer. Draco se encogi� de hombros t�mido y se pregunt� qu� les habr�a pasado a los guantes rojos que ella le hab�a regalado. Record� lo importantes que hab�an sido para �l durante determinado tiempo. Hab�an sido un regalo de bondad, algo en lo que no hab�a tenido mucha experiencia hasta antes de conocer a Harry. Harry. �En d�nde estaba? �Estaba enojado con �l por no haberle escrito? �Hab�a sido demasiado el tiempo que le tom� recuperar el sentido com�n?

�Oh, pobrecito. Te ves como si alguien hubiera pisoteado tus sentimientos. No es tan malo, �verdad?�

�No s�... digo, no lo sabr� hasta que no llegue �l,� coment� triste Draco.

�Este amigo tuyo... �acaso ser� como de tu estatura, cabello negro y lentes?�

Draco levant� la cara, �Si. �C�mo lo supo?�

�Oh, porque all� hay un joven mirando el reloj con actitud fren�tica,� dijo la mujer. Se�al� al otro lado del and�n y Draco busc� entre la multitud.

��Harry!� grit�. Se volvi� hacia la mujer, �Lo siento, me tengo que ir.�

��Ve! �Por qu� est�s hablando conmigo? Yo tengo que tomar el tren.� Draco sonri� cuando ella le hizo se�as con las manos para que se fuera, pero luego la olvid� por completo cuando concentr� toda su atenci�n en llegar hasta Harry. �En qu� momento hab�a llegado toda esta gente? �Y por qu� ten�an que estar entre �l y Harry?

��Harry!� grit� otra vez intentando hacerse o�r entre el estruendo.

��Draco?� contest� Harry inseguro. Draco extendi� los brazos y Harry por fin lo localiz�. �Qu�date ah�, voy para all�.�

Draco lo observ� moverse entre el gent�o. Se perd�an de vista por momentos y se ve�an obligados a gritar como locos. Ya no le importaba lo que pudieran pensar de �l los pasajeros, y apostar�a lo que fuera a que Harry pensaba igual.

��Draco!� Draco mir� a su alrededor al escuchar la voz mucho mas cerca. Y un momento despu�s ah� estaba Harry a tres pasos de distancia desali�ado, despeinado y absolutamente guapo. De pronto desaparecieron todos los sonidos de la estaci�n: las voces, el chirrido de la maquinaria, el golpeteo del equipaje y lo �nico que pudo escuchar, oler, saborear y sentir fue a Harry.

�Cre� que no ibas a venir,� dijo. Las manos le temblaban de lo mucho que ansiaba tocarlo.

�Casi no vengo,� replic� Harry. El coraz�n le dio un vuelco; hab�a tenido raz�n, estaba enojado con �l y no quer�a estar aqu�. Harry pudo ver c�mo se le descompon�a la cara a Draco por lo que se apresur� a explicarse. �No, no es eso. Es que se me olvid� revisar mi correo y abr� tu carta hace apenas una hora. Casi me rompo el cuello al intentar llegar aqu�. Ten�a mucho miedo de no encontrarte.�

Draco no se sent�a capaz de hablar, por lo que se limit� a avanzar hacia �l para cubrir la distancia que hab�a entre ellos y como Harry tuvo la misma idea, se encontraron hacia la mitad del camino enredando brazos y piernas, sus cuerpos se encontraron con la fuerza necesaria como para provocar moretones.

Se mezclaron las palabras de ambos creando un revoltijo de �Te extra��, �Te amo�, y �Ten�a tanto miedo�. Harry enterr� la cabeza en el hombro de Draco aspirando su aroma, su calidez. Sinti� unas manos fr�as meti�ndose entre su cabello y lo abraz� con mas fuerza intentando pasarle algo de su calor corporal.

Draco se separ� un poco para deslizar un dedo por su cara. �Dios, Harry. Olvid� lo guapo que eres.�

Harry se sonroj� al escuchar el cumplido y acun� el rostro de Draco entre sus manos antes de bajar hasta sus labios entreabiertos. �Y yo olvid� lo bien que sabes,� dijo un poco sin aliento.

�Bueno, no podemos permitir eso,� dijo Draco cerrando los ojos y acerc�ndose para darle otro beso apasionado. No se contuvieron, dejaron que sus emociones corrieran libremente entre ambos. Harry se maravill� por las sensaciones que le provocaban los dedos cuidadosos que exploraban su cara y cuello con reverencia. Draco se deleit� con la sensaci�n de sus brazos fuertes alrededor de su cuerpo. Sus lenguas se acariciaban; calientes, aceleradas, tiernas... quiz� era el mejor beso que hubiera experimentado jam�s. Eventualmente se separaron, descansando sus frentes sin dejar de mirarse a los ojos.

�Tus ojos est�n brillando,� coment� Harry en voz baja con expresi�n complacida.

�Igual que los tuyos,� dijo Draco perfectamente contento. Le arque� una ceja: ��Quieres asustar a los nativos?�

Harry solt� un resoplido mientras se zafaba un poco del abrazo.

�De hecho, preferir�a tenerte para mi solito,� dijo intentando dirigirle una mirada lasciva, pero de alguna extra�a forma termin� vi�ndose adorable en vez de sexy. Draco se ri�.

�Est� bien, ll�vame a casa.�

�Oh, cierto. �Sab�as que me mud�? Y la nueva casa... bueno, a decir verdad est� bastante espantosa.�

�Maravilloso,� coment� Draco.

��Qu� quieres decir?�

�Tu y yo vamos a comprar una casa. Algo en el mundo muggle, con una cocina grande y acogedora, que no est� lejos de la librer�a y que tenga acceso a todas las comodidades del mundo m�gico.�

�Lo tienes todo planeado, �verdad?� pregunt� Harry, sujet� el carrito y comenz� a avanzar hacia la salida.

��No te gusta la idea?�

�Me encanta, pero me pregunto si podremos pagarla.�

��Vaya, Harry! �No sabes? Soy asquerosamente rico. Despu�s del juicio me qued� casi con todo.�

��Y entonces por qu� una casa y no tu Mansi�n? �Por qu� vivir en el mundo muggle?�

Draco se detuvo y le puso una mano sobre la manga. Harry se detuvo para mirarlo, Draco sonri� y le dio un beso gentil en la boca. �Voy a vender la mansi�n. Lo que quiero es estar contigo, trabajar todo el d�a en la librer�a y tener una vida normal. �No hay problema?�

�Pero la mansi�n fue tu hogar, �no te molesta que vayan a vivir extra�os en ella?�

�Nunca fue un hogar, Harry. Donde quiera que tu est�s, �se es mi hogar,� dijo Draco. ��Qu� me dices? �Est�s dispuesto a vivir conmigo?�

�Quiz�, en especial ahora que eres rico,� lo provoc�.

Finalmente la pareja sali� de la estaci�n, se dividieron el equipaje y lo fueron arrastrando por la calle. Harry se percat� de que Draco ten�a las manos rojas y agrietadas. Se busc� en los bolsillos y se sorprendi� al sacar dos guantes rojos.

��Hey! Son m�os,� dijo Draco deteni�ndose y soltando el equipaje un momento. Se qued� mirando sorprendido los guantes de lana roja. ��En d�nde los encontraste?�

�Los guard� en mi abrigo el d�a que tuvimos esa gran discusi�n. Hab�a decidido que si ibas a dejarme, cuando menos me quedar�a con algo tuyo para recordarte. Me hab�a olvidado por completo de ellos y no he utilizado este abrigo desde entonces. �Quieres pon�rtelos? Se ve que los necesitas.

Draco observ� los guantes al tiempo que acariciaba la lana suave. �No los necesito, Harry, te tengo a ti.�

Harry no lo comprendi� del todo, pero a�n as� se qued� quieto mientras Draco se acercaba para abrazarlo. Mientras se besaban Draco desliz� las manos congeladas por debajo de su ropa calientita hasta que finalmente encontr� su piel suave y lisa. Harry aull� cuando Draco se calent� las manos con su torso.

�Peque�o manipulador��

��Ves, Harry? Cuando estoy contigo tengo todo lo que necesito.�

Harry suspir� y se acomod� mejor para poder acercar mas a Draco. �ste sonri� cuando se dio cuenta de que otra vez iba a salirse con la suya � Harry no estaba haciendo el m�s m�nimo intento de quitarle las manos de su lugar de descanso. Harry sonri� por encima de su hombro contento de dejarlo creer que se hab�a salido con la suya.

Se quedaron as� bastante tiempo sin moverse apenas, sin desear a nadie mas que a la persona que estaban abrazando. Finalmente ten�an de verdad todo lo que necesitaban.

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Dos meses despu�s:

��Harry? Me vendr�a bien una ayudadita, aunque sea tuya,� grit� Draco desde la cocina. Harry dej� el sof� en el que hab�a estado platicando con Sirius y fue a ayudarlo. Le dio un golpe juguet�n a Ron cuando �ste imit� el sonido de un l�tigo cuando pas� a su lado.

��Qu� necesitas?� pregunt� dirigi�ndose a Draco.

�Lleva estas charolas y ve que todo el mundo est� servido, por favor,� dijo Draco movi�ndose por la cocina con familiaridad.

��Conf�as en que no vaya a tirar una charola llena?� pregunt� incr�dulo Harry, sus ojos brillaban divertidos.

�Tienen caf� y chocolate. Creo que la casa se me caer�a encima si logras encontrar la forma de que llegue viva. Ahora ve a servirle a nuestros invitados mientras termino la cena.�

Harry tom� la charola y regres� a la habitaci�n principal de su casa. Ron tom� �vido su caf� con la esperanza de que Harry se distrajera en alg�n momento para poder robarse el plato con los bollos de chocolate. No todos los invitados sab�an que tan buen cocinero era Draco y Ron esperaba que siguiera as�, pues as� habr�a mas para �l. Sin embargo, Hermione al parecer le ley� la mente y se mantuvo alerta a cualquier se�al de que fuera a robar los bollos. La chica sonri� cuando vio una delicada taza de porcelana llena de t� y una rebanadita de lim�n, especialmente para ella. �Qui�n habr�a adivinado que Draco era tan detallista?

Sirius y Remus estar�an de visita con ellos unas semanas pues hab�an venido espec�ficamente para conocer a Draco. Fueron ellos los que sugirieron que dieran una peque�a fiesta para que Sirius pudiera conocer a los dem�s amigos de Harry as� como m�s de su vida. Draco hab�a saltado ante la posibilidad de poder lucirse y lo que inicialmente hab�a sido una fiesta peque�a hab�a terminado siendo una comida para catorce invitados sin contarlos a ellos. Muchos de los invitados les llevaron regalos para la casa debido a que era la primera vez que los visitaban ah�. Harry, un poco apenado por tanta generosidad, les dijo que no eran necesarios regalos tales como plantas, tostadores o marcos para fotograf�as. Por supuesto, Draco le dirigi� una mirada envenenada mientras inspeccionaba deleitado los regalos y agradec�a efusivo a todo el mundo.

Hab�an invitado a los miembros de la familia de Ron que estaban lo suficientemente cerca como para viajar. Asistieron la Sra. Weasley, Ginny y los gemelos. Harry se asust� mucho al descubrir que Fred y George se llevaban de maravilla con Mike. Cuando fue a darles sus bebidas se sinti� tremendamente aliviado al ver que estaban platicando sobre que Mike habr�a sido un Hufflepuff nato. Sin embargo, cuando les dio la espalda para ir a atender a los dem�s invitados escuch� que Mike les ped�a que le ense�aran sus varitas y dese� fervientemente que su petici�n fuera literal. Uno nunca pod�a estar seguro con Mike.

Tim estaba bien entrado en un debate acalorado; apenas si hizo una pausa en su diatriba para aceptar su caf� para despu�s adentrarse nuevamente en la conversaci�n. Dumbledore asent�a sabiamente ante sus argumentos mientras que atra�a disimuladamente con magia una de las charolas de aperitivos horneados. A Ron se le descompuso la cara al otro lado de la habitaci�n. Mientras Dumbledore masticaba alegremente su tarta de lim�n, Snape interrumpi� a Tim para aclarar un punto. Estaban platicando de pol�tica, la especialidad de la carrera de Tim y al parecer Snape estaba verdaderamente interesado en sus teor�as sobre los posibles resultados. Draco hab�a insistido en que si invitaban a Dumbledore tambi�n ten�an que invitar a Snape, finalmente Harry cedi� porque sab�a que Dumbledore era su amigo y se habr�a visto como un insulto directo no invitarlo a la reuni�n. Aparte de haber sonre�do con desd�n hacia Harry, Remus y Sirius cuando lleg�, ten�a que admitir que Snape era como deb�a ser un invitado. Maldici�n. Ahora le deb�a dinero a Draco.

Lleg� con los �ltimos dos invitados y le dio su caf� al Sr. Cooper que lo acept� agradecido. Harry le hab�a explicado con anterioridad a la pareja todo sobre el mundo m�gico y ambos hab�an tomado la noticia bastante bien, aunque fue un poco abrumador para el Sr. Cooper conocer a Dumbledore y a los dem�s. La Sra. Cooper se mostr� impasible pues alegaba que todo el tiempo lo hab�a sabido.

��En d�nde est� la Sra. Cooper?� pregunt� Harry mientras dejaba una taza de t� sobre una mesita cercana para cuando ella regresara.

�Fue al coche por otro rollo,� admiti� el Sr. Cooper.

��No llevaba ya tres?�

�Si. Necesitaba mas.�

Solo se le ocurri� contestar un simple, �Oh.� El flash de una c�mara lo dej� ciego cuando regres� la Sra. Cooper lista otra vez para la batalla.

�Eres una dulzura por habernos invitado, Harry. Nos la estamos pasando de maravilla; tus amigos son tan... estrafalarios, �pero encantadores! Absolutamente maravillosos, deber�amos hacer esto mas seguido. Molly es una joya. �Sabes que me prometi� ense�arme a hacer que se muevan estas fotos? �Es incre�ble! �Huelo a pollo asado? Creo que si. �Crees que a Draco le molestar�a si me asomo en la cocina? Te apuesto a que se ve adorable con delantal. Creo que me voy a ir a asomar...� sigui� avanzando hasta que ya no pudieron escucharla, aunque segu�a hablando. Harry y el Sr. Cooper intercambiaron una mirada y sonrieron ligeramente.

Poco tiempo despu�s Draco los llam� a todos al comedor para el evento principal. Todo el mundo observ� favorablemente las monta�as de comida que los aguardaban y se sentaron �vidos. Harry fue a pararse detr�s de Draco que estaba parado en el umbral asegur�ndose de que todo estuviera bien dispuesto y le pas� un brazo por la cintura. Draco le sonri�.

�Te luciste, Draco,� coment� Harry se�alando la mesa. Miraron a sus amigos: Ron, que ya estaba atiborrando su plato; Mike, que hab�a hecho figuras obscenas de hombres con sus zanahorias; George, que hab�a encantado esas mismas zanahorias para que bailaran lascivamente mientras que Fred lo animaba y Tim que intentaba hacer que se detuvieran. Fred le volvi� el cabello rosa a Tim con lo que Mike se mostr� encantado. Los ojos de Dumbledore brillaban y los de Snape... no, pero Draco le asegur� que estaba contento a su manera, la Sra. Cooper era la misma de siempre, aunque se esforzaba por quedarse quieta. Era maravilloso tenerlos a todos aqu�, en su hogar.

�Creen tan r�pido,� coment� Draco limpi�ndose una l�grima falsa. Harry sonri� d�ndole un beso en la sien.

�Oh, pero siempre pueden venir a visitarnos,� replic�.

�Si, eso me agrada,� dijo Draco suavemente. Se gir� para verlo a los ojos.�Bienvenido a casa, Harry.�

Harry le regres� la mirada mientras repet�a sus palabras: �Bienvenido a casa.�


FIN

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