| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Catorce
Otro partido. Otra audiencia enorme. La mayor parte de ellos, pens� Draco c�nicamente, esperando ser testigos de otro ataque a Harry. No pod�a entender por qu� Harry desperdiciaba el tiempo con esta gente, arriesgaba su vida por esta gente. Para ellos solo era otra historia, otro melodrama que olvidar�an poco despu�s de terminado. Como quiera que terminara.
Pero no se supon�a que estuviera pensando en ellos. Ellos no eran la fuente de la amenaza. Tampoco lo era el anunciador idiota que daba todos los detalles sangrientos de los �ataques�. Toda esta gente hab�a sido sacada de sus lugares habituales en las gradas y estaba concentrada solamente en el equipo, los jugadores, Oban y Zimmer.
Esta vez no se dej� atrapar por la belleza del partido. Apenas si lo observ�. Mejor observ� a Oban, quien no ten�a idea de que estaba bajo sospecha. Ella se pavoneaba mas abajo, observaba el partido y maldec�a ante las imperfecciones. Observ� a Hilton, quien observaba a Potter con esa expresi�n extra�a que ya Draco le hab�a visto en algunas ocasiones antes. Como si odiara lo bien que volaba Harry pero no pudiera evitar al mismo tiempo admirarlo por ello.
Draco se pregunt� si alguna vez en Hogwarts alguien lo hab�a descubierto con esa expresi�n.
Por supuesto, observ� a Potter, cuando no se pod�a contener. Porque aun cuando no pon�a el alma en ello, Harry era una criatura hermosa en el aire. Ligero, r�pido y fuerte. Y Draco lo hab�a pose�do.
Draco sonri� ir�nico.
Conc�ntrate en el trabajo, Malfoy.
No pod�a ver a Zimmer. El gerente general estaba en su balc�n. Pero Davis, quien estaba usando una capa de invisibilidad, estaba en el balc�n con �l. El equipo hab�a pasado por una revisi�n, y Draco se comer�a sus zapatos de piel italiana si ten�a algo malo. Su gente en la oficina hab�a preparado pociones de refrescamiento y las hab�an transportado directamente a la arena bajo vigilancia. Y cada miembro de su equipo que no estaba asignado a una persona en particular o alguna otra cosa, estaba vigilando las gradas cerca del campo.
A�n as�, con toda esa gente buscando problemas, les tom� un rato distinguir la fuente de los gritos.
Ven�a de los espectadores, y los primeros ruidos no se distinguieron de los gritos en general de la audiencia. Pero despu�s de unos minutos, el ruido se volvi� mas claro y fuerte y Draco se vio obligado a centrar su atenci�n en las gradas.
Se percat� de que la gente se revolv�a sobre sus asientos.
Luego vio la figura negra, cubierta con una capa que andaba a la deriva sobre el campo, y su coraz�n le dio un vuelco en la garganta y se qued� paralizado.
Y la gente en el campo comenz� a gritar y correr.
El anunciador grit�, ��Hay un dementor en el campo!� y todos comenzaron a gritar.
No entrar�a en p�nico.
Piensa.
No en todas las historias terror�ficas que has escuchado sobre los Dementores.
No hab�a un Dementor en un partido de Quidditch.
Sus movimientos hab�an sido altamente regulados desde la guerra. Se hab�an puesto protecciones en Azkaban que los Dementores no pod�an pasar.
Los Mort�fagos no pod�an haber organizado un golpe en medio de un partido de Quidditch y haberlos liberado. Bueno, quiz� uno de esos partidos de marat�n que duraban cuatro d�as. Pero no en este, que solo hab�a durado apenas media hora.
Voldemort no hab�a vuelto a la vida. Otra vez.
Un Dementor no pod�a estar en un partido de Quidditch.
Esto era un partido de Quidditch.
Por lo tanto, eso no era un Dementor.
Draco adoraba la l�gica.
Observ� mas detenidamente a la criatura, trag�ndose algo del p�nico instintivo.
Era gr�cil. Se mov�a con ligereza. Pero no ten�a ese movimiento suave e inhumano que pose�an los Dementores.
Solo avanz� unos cuantos pasos sobre el campo, luego se detuvo y vacil�. La gente se alej� corriendo. La cosa esa se volvi�.
Iba a retirarse.
��No!� Draco corri� por el campo. ��Atr�penlo!�
Vio a uno de los suyos, MacNabb, un hombre enorme, lo mir� con el rostro p�lido. MacNabb asinti� sombr�amente.
Y luego otro grito, este de coraje, proveniente desde arriba. Draco levant� la mirada. Tambi�n lo hizo MacNabb. Y tambi�n el Dementor.
Harry Potter iba en picada, mostrando los dientes y la cara contorsionada por el coraje, era una vista para behold. Terror�fico y furioso. Iba directo al Dementor.
No era un concurso. Draco y MacNabb no pod�an correr tan r�pido como Harry pod�a volar. Un instante antes de que la escoba alcanzara al Dementor, Harry salt� y tacle� a la figura oscura. Ambos cayeron al piso y Harry le arranc� la capa negra.
��Sabes lo que me provocan?� exigi� saber casi con voz estridente. ��Sabes lo que escucho cuando los veo?� la ropa cay� para revelar a un hombre joven, delgado y guapo. ��Por qu� diablos querr�as hacerme eso? �Hijo de tu puta madre!�
Harry logr� conectarle dos golpes fuertes antes de que MacNabb lo apartara de la figura que forcejeaba. Draco sac� la varita � percat�ndose de que se hab�a tardado en hacerlo � y se�al� al joven. �No te muevas.�
El hombre con los ojos desorbitados por la impresi�n, asinti� tembloroso. Draco lo revis� en busca de un traslador y lo encontr� en la forma de una llave con cadena que le colgaba del cintur�n. Lo desactiv� con un hechizo.
Por el rabillo del ojo pudo ver que Harry forcejeaba conMacNabb y que maldec�a bastante. Pens� que era una reacci�n extra�a. El Buscador se hab�a encogido de hombros ante los ataques peligroso pero se hab�a convertido en una furia por una broma pesada que, aunque desagradable hablando psicol�gicamente, no amenazaba su vida. Pero al escucharlo, Draco supo que se hab�a vuelto completamente loco debido a ello.
Afortunadamente, MacNabb era un Scot enorme de acuerdo al estereotipo, y contuvo a Harry sin muchos problemas.
Draco at� al Dementor caracterizado con un hechizo. �Actor, �eh?�
��No voy a hablar sin un abogado!� escupi� el otro, tarado est�pido.
�Hey, acepta toda la culpa si quieres, por todas esas cartas y todos los atentados contra la vida de Potter. �A mi que me importa? Harry, c�lmate.�
��Voy a matarlo!� gru�� Harry forcejando contra MacNabb. ��Maldito bastardo! �Cree el tonto que es chistoso? �Cree que es un buen truco? �Yo le voy a ense�ar algunos malditos trucos que nunca olvidar� �Su�ltame! �Est�s muerto, maldito bastardo! �Me escuchaste?�
El actor lo mir� fijamente. �Es cierto, �verdad?� dijo. �Est�s completamente loco.�
Harry rugi� al escuchar esto, tom� un impulso mas fuerte, pero a�n as�, gracias a dios, no pudo zafarse de MacNabb.
Draco le puso una mano en el hombro. �Harry, lo tenemos. C�lmate.� Y por supuesto, no se refer�a al actor, sino a Zimmer. El actor los llevar�a hasta Zimmer.
Pero Harry ten�a una mirada salvaje en los ojos que lo alarm�.
En las gradas todav�a ten�a lugar un pandemonio. Draco no estaba seguro del por qu�, pero hasta donde le concern�a a �l, �se no era su problema.
Llegaron al campo un par de guardias de seguridad de la arena. Tambi�n lleg� Zimmer. �Buen trabajo, Malfoy,� dijo radiante. �Arreglar� que los Aurores se lo lleven.�
�No creo,� dijo Draco fr�amente y le lanz� un hechizo para atarlo de cuerpo entero.
��Qu� diablos -?� Zimmer cay� sputtering.
��Qu� est�s haciendo?� chill� Oban corriendo hacia ellos.
�Cuid�ndolos hasta que lleguen los Aurores,� le contest� Draco con una enorme satisfacci�n.
���se es el gerente general!�
��se es el acosador.�
��Est�s loco?�
�Agrad�celo. Casi cre� que eras tu. Me pregunto qu� ir�n a decir tus corredores de esto.� Draco se�al� el caos de la arena, los espectadores y la confusi�n de los jugadores, algunos de los cuales volaban sobre las gradas, alej�ndose.
Oban se ve�a disgustada.
�Todos lo saben,� a�adi� malicioso.
Ella murmur� algo en voz baja antes de alejarse. El hecho de que se fuera dejando a Zimmer a merced de su destino, fuera cual fuera, sorprendi� a Draco. Al parecer, nadie en este equipo demostrar�a lealtad a nada.
��Ya est�s bien?� escuch� que preguntaba MacNabb y se volvi� para ver que Harry se hab�a calmado � un poco. Al menos ya no estaba listo para saltar a la garganta del otro hombre, aunque sus ojos segu�an destellando. Con el cabello peinado hacia atr�s, el cuero y la capa.
Merl�n. �ste no era el momento para excitarse. Malditos pantalones. No guardaban ning�n secreto.
�Eres hombre muerto,� le dijo Harry al joven cautivo. �Voy a matarte. Despu�s de que los Aurores acaben contigo, voy a localizarte y matarte. Y te va a doler. Mucho.�
No era cualquier cosa ser amenazado por el Chico Que Vivi�. El joven palideci�. �Mira, lo �nico que hice fue caminar por aqu� con un disfraz. No es nada. �l fue el que me hizo hacerlo.� Se�al� a Zimmer con los ojos, la �nica parte del cuerpo que pod�a mover.
��Asqueroso mendigo mentiroso!� sise� Zimer.
��Qu� est� pasando?� exigi� saber una voz nueva. Draco levant� la mirada para ver el uniforme de una Auror. ��Qu� han hecho aqu�?�
�Tengo buenos motivos para creer que este es el hombre responsable de enviarle cartas amenazadoras al Sr. Potter y de sabotear el equipo de los Cannons con el objetivo de poner en peligro la vida del Sr. Potter.�
�Tonter�as,� replic� Zimmer. �Yo tengo motivos para sospechar de ti sobre lo mismo.�
Vaya, eso si que era sorprendente. ��Disculpe?� exigi� saber Draco incr�dulo.
�He estado investigando todo sobre ti desde que comet� el error de contratarte, Malfoy,� se jact� Zimmer. �Le has tenido rencor a Potter desde que eran unos mocosos en la escuela y aqu� has estado viviendo con �l, observ�ndolo, planeando tu siguiente ataque. Has sido tu todo el tiempo.�
Draco ten�a el cerebro entumecido. Al igual que la lengua. Esto era completamente inesperado. Deber�a haberlo esperado. �Por qu� lo contratar�a a �l alguien interesado �nicamente en el bienestar de Harry? �Eso es rid�culo. Usted contrat� a este sujeto para que actuara como un Dementor.�
�Tu lo contrataste porque no pod�as hacerlo tu mismo, como hiciste cuando eran estudiantes en Hogwarts.�
El entumecimiento se hizo mas grande. ��Qu�? Digo - �qu�?�
Lo niegas?�
��Ten�a trece a�os!�
��No lo niegas?�
��Era un ni�o! �Y usted me contrat�?� �Qu� diablos? �De verdad estaba intentando achacarle esto a �l?
�Puedo reconocer cuando cometo un error.�
No pod�a creerlo. �De d�nde diablos ven�a todo esto? Mir� a la Auror que ten�a el ce�o fruncido, y a Harry, que de plano no lo ve�a. A Draco se le encogi� el est�mago. �No puedes � no puedes creer que sea cierto lo que est� diciendo.�
�Nadie descubri� qui�n hechiz� su escoba cuando iba en primero,� a�adi� Zimmer triunfante, �o quien hechiz� la Bludger cuando iba en segundo.�
��Para eso contrat� al investigador privado!� Para investigar sobre la historia de Harry en Hogwarts. Pero, �por qu�? �Por qu� un plan tan elaborado? No ten�a sentido.
��Se refiere a usted?� le pregunt� la Auror.
�Yo soy un profesional de seguridad, no un I.P.�
�Quirrel hechiz� mi escoba,� dijo Harry lentamente. �Un elfo dom�stico hechiz� la Bludger.�
Draco casi reaccion� al escuchar esto. En su momento hab�a escuchado sobre lo primero, pero se le hab�a olvidado pronto por la cantidad de acontecimientos que ocurrieron ese a�o. Nunca se hab�a enterado de lo segundo.
Pero se qued� en silencio y observ� a Zimmer.
��Nadie lo sab�a! Investigamos todo -� y entonces Zimmer cerr� la boca.
�Tienes raz�n,� dijo Harry. �Nadie lo sab�a lo del elfo dom�stico. Me lo dijo solo a mi.�
Harry ten�a un tono muerto en la voz que a Draco no le gust� escuchar. Roto.
�No importa qui�n lo haya hecho originalmente,� le dijo Zimmer a la Auror. ��l estaba ah�. Creci� con Potter. Lo vio todo. Y odiaba a Potter. Ahora Potter es una gran estrella, un jugador profesional. Malfoy siempre quiso eso, �lo sab�a? En todos los a�os que estuvieron en Hogwarts, nunca le gan� un partido a Potter. Ese tipo de envidia vuelve loca a la gente. Y ahora est� tratando de volver loco a Potter tambi�n, al recrear eventos traum�ticos de su infancia.�
La Auror lo mir�. Draco estaba encantado. No hab�a forma de que Zimmer se hubiera inventado esa teor�a en el tiempo que llevaba atado. �Todos vamos a hablar de esto,� anunci� la Auror.
��No puede arrestarme!� aull� Zimmer. ��Soy el gerente general!�
��Y eso le dio la impresi�n de que est� por encima de la ley?� le exigi� mordaz la Auror.
��No, no, por supuesto que no! Pero no tienen motivo. Y Potter es parte de mi equipo. Vale millones.�
Bastardo. Maldito desgraciado bastardo.
�Lo que he escuchado me ha dado un motivo probable. As� que, �va a ser un buen gerente general d�cil o tengo que dejarle las ataduras?�
�De acuerdo,� concedi� Zimmer entre dientes.
�Yo tambi�n voy,� anunci� Potter con voz suave. �Tengo derecho a escuchar.�
�No, Potter,� orden� Zimmer. �Deber�as ir a casa a descansar. Has tenido un d�a pesado. Yo manejar� esto.�
Nadie lo escuch�. �l y el actor fueron liberados de las ataduras, pero les lanzaron un hechizo de conformidad. Tambi�n se lo lanzaron a Draco, pero a �l no le import�.
Estaba mas preocupado por el hecho de que Harry segu�a sin verlo.
| Cap�tulo Anterior | De vuelta al Dormitorio... | Siguiente Cap�tulo |