| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Seis
No hubo explosi�n. En el minuto que le hab�a tomado a Draco alcanzar a Potter, el Buscador se hab�a calmado. O perdido el inter�s. No dijo nada cuando Draco lleg� trotando a su lado, pero era rara la ocasi�n en que Potter dec�a algo, como no fuera responder una pregunta o para avisarle a d�nde ir�a. Draco no sinti� que lo estuviera castigando con su silencio o que lo estuviera ignorando, solo que, por el momento, �l carec�a de importancia para Potter.
Como siempre hab�a sido.
Una de las comisuras de su boca se elev� en una peque�a sonrisa cuando contempl� la posibilidad de hacer que Potter tropezara, tan solo para obtener una reacci�n.
Potter se dirigi� directamente del vestidor a las regaderas. Como Potter no le indic� lo contrario, Draco se dedic� a observarlo. �Cre� que se supon�a ir�as a ver a ese terapeuta f�sico.� Se recarg� contra la pared junto a la entrada de las regaderas comunales, admirando el agua espumosa que recorr�a los m�sculos que delineaban la figura de Potter. Un buen trasero. De un muy buen tama�o.
�No ten�a ganas.�
��Y el Chico Que Vivi� no hace nada de lo que no tenga ganas?�
�Ya no.� Potter cerr� el agua y se quit� el cabello de los ojos. ��Disfrutando del espect�culo?�
�Es demasiado pronto para saber. Todav�a no te veo bailar.�
Potter frunci� el ce�o al aproximarse, y Draco se esforz� por mirarlo a los ojos, aunque no sab�a por qu� se molestaba. Este encuentro no ten�a nada de profesional. �Me has visto bailar en el club.�
Si, y vaya que si hab�a sido un buen espect�culo. �No hab�a tubos.�
Potter pareci� entender la referencia, pero a�n as� se vio sorprendido. ��Los strippers masculinos utilizan tubos?�
Draco puso los ojos en blanco. �Era una broma, Potter.�
�Si, ya lo s�.� Y Potter pas� a su lado rumbo a su casillero.
�Pero aparentemente no fue muy buena,� murmur� Draco.
Potter sac� un par de pantalones color carb�n. ��Sab�as que podr�a no ser lo que est�s pensando? Probablemente fue un error.�
��Qu�?� Potter ten�a un est�mago perfectamente plano.
�Es parte de nuestro entrenamiento tener, durante las pr�cticas, escobas que se detengan abruptamente, para ayudarnos a prepararnos contra posible colisiones e incluso, de escobas que hayan sido saboteadas. Generalmente tienen mucho cuidado de mantener separadas las escobas de pr�ctica a las de juego, y a�n as�, no siempre est�n encantadas para detenerse, pero los errores pasan.� Se puso un su�ter gris de cuello bajo y tejido apretado.
Draco se lament� por la p�rdida de piel desnuda. �Que ese error haya ocurrido ahora precisamente, es un ligeramente demasiado conveniente para mi gusto.�
Potter gru��, metiendo los pies en sus tenis. El peinado de su cabello consist�a en quit�rselo de la cara con las manos. Y luego comenz� a caminar, y Draco, una vez mas se vio en la tarea indigna de salir corriendo tras �l.
El Buscador no se dirigi� a las gradas o a los balcones exclusivos, sino hacia una salida. ��No quieres ver el resto del partido?�
�No.�
�Si no est�s en el partido, no vale la pena, �es eso?�
No hubo respuesta.
��Al entrenador no le gusta hablar del partido despu�s? �decirles en d�nde la regaron?�
�Si�ntete en completa libertad de quedarte si quieres, Malfoy.�
�No gracias. Para m� se acab� el Quidditch.�
El �ltimo destino de Harry result� ser un pub al que no hab�a llevado a Draco con anterioridad. La entrada era mas bien s�rdida y estaba casi escondida por los frentes resplandecientes de los restaurantes de alrededor. Adentro los pisos de madera cruj�an bajo sus pies y un bar interminable serpenteaba a trav�s de un laberinto de peque�os salones. No era brillante ni refinado. De hecho, tampoco era dank o sucio. Era algo c�modo, y se sent�a como si fuera un buen secreto.
�Hola, Harry,� dijo el cantinero, que estaba en el proceso de sacar una Ginebra. ��Qu� te sirvo?�
�Cerveza Smithwick.�
��Y a tu amigo?�
�Jugo de naranja,� contest� Draco.
�Oh, por favor, Malfoy. Vive un poco.�
�Jugo de naranja,� insisti� Draco.
Potter se dirigi� hacia una mesita frente a la ventana. Draco lo sujet� por el codo y lo dirigi� en direcci�n opuesta, hacia una mesa cerca de la pared, bastante retirados de cualquier puerta, ventana o chimenea. Potter le dirigi� una mirada de molestia, pero fuera de eso, accedi� sin ninguna protesta.
�Entonces, cu�ntanos el chisme,� dijo Potter mientras se sentaban.
��Qu�?�
��Por qu� el millonario Draco Malfoy se molesta en trabajar? De seguro lo encuentras por debajo de ti.�
��C�mo va el dicho? �El dinero no se da en macetas?�
�Pero estoy seguro de que crece en los cofres de los Malfoy.�
�Que pertenecen a mi padre.� Draco habl� con ligereza a pesar del ligero tono de molestia. �Quien por cierto est� en Azkaban con su dinero inconvenientemente congelado.�
�Oh.� Potter frunci� el ce�o al pensar de lo hab�a olvidado. �Olvidar, qu�? �Qu� Lucius segu�a encarcelado? �O con vida? �Lo siento.�
��Por qu�?� Porque si Potter trataba de argumentar que sent�a que Lucius estuviera en Azkaban, Draco tendr�a que golpearlo despu�s de decirle mentiroso.
�No lo s�. Pero siento que es lo que debo decir. Entonces, �c�mo conseguiste el dinero para comenzar con tu empresa?�
�De mi fideicomiso. Severus era mi albacea. Lo recib� cuando cumpl� veintiuno. No hab�a nada que pudiera hacer al respecto.�
El cantinero lleg� con sus bebidas y una vez que se hubo marchado, Potter pregunt�, ��C�mo fue que te metiste en este tipo de negocio?�
��Es demasiado noble para un Slytherin, Potter?� pregunt� con sequedad.
Potter se encogi� de hombros.
�Allanar las cosas de los dem�s era un hecho com�n en Slytherin.� Le dio un trago al jugo y dese� un trago de vodka. �Si no puedes proteger lo que tienes, no mereces mantenerlo. Si puedes lograr entrar y tomar algo sin que te atrapen y sin que nadie se d� cuenta de qui�n lo hizo, entonces significa que estaba destinado a ser tuyo. Saber robar era un talento muy apreciado, saber protegerse una habilidad esencial y yo era un experto en ambas.�
�Ah, ahora recuerdo tu exceso de humildad.�
�Blaise comenz� a pagarme para que protegiera sus cosas desde que �bamos en quinto. En ese sentido no daba una.�
��Y Crabbe y Goyle no lo eran?�
�Si. Vince y Greg no eran tan tontos como cre�a la mayor�a, pero su talento m�gico, al igual que su inteligencia eran promedio. Si alguno sospechaba que alguien hab�a estado hurgando entre sus cosas, no se molestaban en averiguar qui�n hab�a sido. Se limitaban a agarrar al infeliz que tuvieran a la mano y los golpeaban a morir, para que sirvieran de ejemplo. Eso tambi�n era muy efectivo.�
Potter ri� por lo bajo.
�Ya para el s�ptimo a�o, ten�a varios clientes estables dentro de Slytherin que me pagaban para que les protegiera los ba�les y sus dem�s cosas. Despu�s de Hogwarts tuve que trabajar,� y no ten�a intenci�n alguna de decirle a Potter en d�nde, �y mis jefes me pagaban un poco m�s para que les protegiera los negocios y sus propiedades personales. Ah� fue donde comenc�.� Draco se dio cuenta de que Potter ya casi se hab�a terminado su trago.
Si hab�a algo que Draco admit�a de si mismo, era que ten�a poco control sobre si mismo. Si ten�a una urgencia, la segu�a. Esa era la raz�n por la que varios de sus planes en Hogwarts, le hab�an fracasado tan espectacularmente, porque desde un principio hab�an estado mal planeados. Era por eso mismo que no habr�a sido nunca un buen Mort�fago.
Trabaj� en ello. Aprendi� a controlarlo. Pero en ocasiones... �La cerveza es para los plebeyos, Potter.�
Potter puso los ojos en blanco.
��Hey, aqu�!� llam� Draco al cantinero. �traiga dos dedos de Dalwhinnie de quince a�os para la siguiente ronda.�
�Dal - �qu�?�
�Scotch.�
�No me gusta el scotch.�
�Este te gustar�. No es fuerte ni turbo. Espera. Tengo una idea mejor.� Fue �l mismo al bar y regres� con una bandeja con seis copas, cada una conten�a un scotch diferente, y ademas tambi�n trado un trago de Swithwicks.
Potter observ� la charola con sospecha. ��Qu� te traes, Malfoy?�
�Si voy a pasar, dios sabe cu�nto tiempo en tu �rbita, entonces vas a adquirir algo de clase. En especial si no se te puede molestar en intentar acortar mi encarcelamiento otorgando cualquier tipo de cooperaci�n.�
�Estoy cooperando. Dej� que te mudaras a mi apartamento, �no? Y dejo que me sigas a donde quiera que voy.�
Draco sinti� que le daba un tick en el ojo izquierdo. Dejarme seguirlo. �Algunas cosas nunca cambian, Potter.� Recogi� una copa. �Prueba esta.�
Potter le dio un sorbo cauteloso. Hizo una mueca. �Sabe horrible.�
�No tienes sentido del gusto, Potter.�
Potter se bebi� de un trago el resto de la bebida. Era tan predecible en algunas cosas. Sus mejillas se sonrojaron un poco.
�Prueba �sta,� Draco le dio otra copa. �Dime de que se trata todo esto, Potter. �Realmente piensas que como te escapaste de Voldemort durante tantos a�os, nadie puede llegar a ti?�
Potter lo mir�, su expresi�n era seria y ten�a la mirada ligeramente desenfocada. ��Qu� tal sabe tu jugo de naranja?�
Draco baj� la mirada hacia su jugo, sorprendido. �Bien.�
��Verificaste que no estuviera envenenado antes de probarlo?�
�Claro que no.�
�Entonces, �c�mo sabes que no lo est�?�
�Por supuesto que no est� envenenado.�
��C�mo lo sabes?�
��Por qu� habr�a de envenenarme el cantinero?�
�Porque no le gusta el color de tus ojos.�
�Mis ojos no tienen nada de malo.� No ten�an nada de extra�o.
�No, son muy bonitos. Pero, si lo hubiera querido, podr�a haberte envenenado f�cilmente. O podr�a haber, no s�, una turba de fan�ticos del f�tbol merodeando por los ba�os a quienes les encantar�a amarrar a un chico encantador como tu alrededor de un farol. Una mujer que camina por la calle podr�a traer un ladrillo en el bolso y podr�a decidir abrirte la cabeza con �l. Un alba�il podr�a -�
�Est� bien, est� bien. Ya entend�.� Si lo quisiera, cualquiera podr�a ser una amenaza, y uno no pod�a protegerse contra todo. Era imposible y el simple hecho de intentarlo lo volver�a a uno loco. �Prueba �sta.�Potter ni siquiera la prob�, el muy ingenuo. �Pero sabes que en este momento te enfrentas a una amenaza en particular.�
�No voy a empezar a observar a cada persona con la que trabajo, Dra � Malfoy. No puedo.� Potter coloc� la copa vac�a en la mesa y la empez� a deslizar de un lado al otro con las manos. �No es uno de mis compa�eros. Todos son normales.�
��Qu� es normal?�
�No les costar�a trabajo decirme si... sintieran algo por mi.�
�Solo porque puedan verte todos los d�as, no significa que de pronto vayan a tener la suficiente confianza como para declar�rsete.� Draco ten�a problemas en aceptar ese hecho. No encajaba. �Quiz� te encuentren intimidante.�
Potter se ri�.
�Est� te gustar� mas,� dijo Draco entreg�ndole una cuarta copa. �Es mas ligera y suave.�
A Potter realmente no le gustaba el scotch. O, siendo sinceros, el alcohol. Draco se dio cuenta de que nunca lo hab�a visto beber mucho cuando socializaba. Y definitivamente no toleraba el licor fuerte.
�Entonces,� dijo Draco cuando Potter dejaba caer la copa sobre la mesa. ��En d�nde est�n Granger y Weasley? �O es Weasley y Weasley?�
Potter parpade�. �Her-mio-nee no se cambiar�a el apellido si se casara,� dijo torpemente. Luego se ri�, aunque le sali� mas bien como una risita tonta. ��Hermione y Ron? �Crees que se casaron?�
�Eso no era tan rid�culo. �En la escuela parec�an estar unidos por la cadera.�
��Por dios, Malfoy! �En la escuela eran unos ni�os! �Crees que todos nos congelamos en la edad de Hogwarts, o qu�? tu cambiaste, �por qu� no habr�amos de haberlo hecho los dem�s?�
Draco no supo porque hab�a sentido un peque�o y pat�tico gozo ante la menci�n de Potter acerca de que �l hab�a cambiado. En realidad, �qu� le importaba lo que Potter pensara de �l? El tarado este no ten�a ning�n sentido del gusto. Le ca�a bien todo el mundo.
A excepci�n de �l, claro est�.
Potter lo observaba con atenci�n. Con tanta atenci�n como le permit�a el scotch que le hab�a dilatado las pupilas. Extendi� una mano con lentitud y coloc� el dedo �ndice sobre la frente de Draco, justo en medio de sus cejas.
Draco lo dej� hacer, y fue observando el dedo hasta que le dolieron los ojos de hacer bizco. ��Qu� diablos est�s haciendo?�
�Eres demasiado serio, Draco,� le dijo. �Siempre lo fuiste. En la escuela, las �nicas veces que te vi re�r, fue cuando te burlabas de alguien. Ahora ni siquiera haces eso. Estoy aqu�, Malfoy. Puedes burlarte de mi.�
�Oh, lo hago.� Sujet� la mu�eca de Potter y alej� de su cara la mano del Buscador. �Solo que lo hago para mis adentros. Es mas profesional.�
�La vida es demasiado corta para ser profesional.� Y sin ning�n aviso, Potter tom� la quinta muestra de scotch y se la bebi� de un trago. Hizo una mueca y le baj� un cuarto a su cerveza. ��Sabes cu�ntas veces se supone que deb� morir, Draco?�
�Tres o cuatro, creo.� Si uno se limitaba a las actividades relacionadas con Voldemort.
�Cuando menos. Entonces, deber�a estar muerto, �no?�
�Mucha gente casi muere.�
�Mucha gente muere de verdad.�
�De hecho, todos,� dijo Draco con sequedad.
Potter volvi� a parpadear de esa forma, como si estuviera haciendo un esfuerzo f�sico para reacomodar la informaci�n en su cerebro. �Oh si. Oh si. Claro. Todo el mundo muere. Es por eso que no te puedes tomar la vida tan en serio. Todo podr�a acabar ma�ana.�
�Supongo que as� es.�
�Y es por eso que debes aprovechar cualquier oportunidad.�
��Cualquier oportunidad para qu�?�
�Para sentirte bien.�
Oh. Bastardo. Eso era decir algo terrible. Bajo las circunstancias presentes. Porque Potter sab�a lo que �l sent�a, o al menos en parte, y era lo suficientemente bajo como para provocarlo. Y ahora, la sola sugerencia acerca de sentirse bien, hab�a hecho que su mente volara en una docena de direcciones diferentes, y que su coraz�n se acelerara para facilitar la circulaci�n de su sangre y Potter era un bastardo sin sentimientos. �Est�s borracho.�
�Tu debes saberlo. Tu me emborrachaste.�
�sa no hab�a sido la idea. Solo hab�a querido ablandarlo un poco para poder averiguar porque se mostraba tan ap�tico hacia todo. Y al igual que todos los planes que se le ocurr�an de momento, hab�a resultado en la direcci�n equivocada. Y era un cobarde, ten�a demasiado miedo de presionar mucho en busca de las respuestas.
Potter estaba extendiendo la mano nuevamente hacia su rostro, y Draco no estaba seguro de a d�nde se estaba dirigiendo. Le tom� la mano y le ofreci� un caf�. Ten�a la sensaci�n de que estaba dejando escapar una oportunidad de oro. No ten�a el coraje para hacer otra cosa.
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