El Dormitorio de Gryffindor
La Bondad de sus Corazones
Escrita por: Taratex
Traducida por: Nalero y Val

Cap�tulo Cinco

No hubo ning�n atentado contra Potter durante los siguientes d�as. No hubo sombras sigui�ndolo en la calle. No se le entreg� ning�n regalo fuera de lo ordinario. Lo que si hubo fueron vociferadores y Draco los pudo escuchar. Acusaciones injustificadas, sucias y violentas contra Potter y que �ste escuchaba en un silencio estoico. Aparentemente, �stos tampoco eran algo extraordinario.

En una ocasi�n, Potter le dirigi� una mirada petulante cuando no se pudo encontrar nada sospechoso en el pasado o los h�bitos de sus compa�eros de equipo. Draco no consideraba que eso constituyera una prueba de que su teor�a estaba equivocada, aunque tampoco se encontraba ya tan seguro de ella.

Si no era un miembro del club de los Cannons, la Compa��a de Seguridad Malfoy no ten�a idea de qui�n pudiera ser el acosador. Y sin tener una teor�a para convencer a Potter de aceptar la mejor seguridad, se volv�a imposible de controlar. Draco viv�a en su departamento y lo segu�a en sus visitas diarias al gimnasio, las pr�cticas casi diarias de Quidditch, a los almuerzos, fiestas y centros nocturnos. Draco hubiera preferido eliminar estas salidas, pero Potter no lo aceptar�a. Draco discut�a, ordenaba, mandaba e, incluso en alguna ocasi�n casi suplic�, muy al estilo Malfoy. Y algunas veces Potter le conced�a la cortes�a de escuchar o, mas bien, de prestarle atenci�n, pero nunca lo deten�a de hacer cualquier cosa que quisiera hacer.

Y no ayudaba al lagging poder de persuasi�n de Draco que no pasara nada nunca. Lo pon�a en una posici�n extra�a. No ten�a autoridad alguna sobre Potter, que lo trataba como a alguien entre invitado y amigo. Estaba sobreentendido que Draco ir�a a donde �l fuera, pero Potter dejaba bastante claro que esperaba que se comportara como si no fuera su obligaci�n, esperaba que tomara en las fiestas y que bailara en los clubes. El Buscador se volv�a impaciente con los recordatorios sobre la seguridad y le dec�a con frecuencia que se �soltara un poco� y que se �relajara�, como si no recordara o no le importara que Draco tuviera un trabajo que hacer, y que le pagaban por estar ah�.

Potter le preparaba el desayuno todos los d�as. El horario del desayuno comprend�a desde las siete de la ma�ana hasta las dos de la tarde, dependiendo del horario del otro o de su inclinaci�n, pero todos los d�as le hac�a ya fuera algo frito, panqueques o tostado franc�s. Potter siempre le preguntaba a Malfoy si quer�a comer, y �ste siempre dec�a que no ya que no era fan�tico de las grandes comidas, pero Potter le serv�a de todas formas porque, como siempre dec�a, Draco estaba demasiado delgado.

Y no era que fuera dif�cil comerse lo que Potter preparaba. El Chico Que Vivi� cocinaba bastante bien. Lo que disparaba el buen humor de Draco, era el hecho de que su antiguo y odiado rival, quien le hubiera escupido sin dudar nada mas verlo durante sus d�as en Howgarts, ahora le sirviera el desayuno.

El comportamiento en general de Potter lo dejaba sinceramente asombrado. Siempre estaba muy tranquilo, como si no quisiera molestarse en sentir algo mas fuerte. Ciertamente se irritaba, pero nunca se molestaba. Sonre�a, pero nunca re�a. Si sent�a alg�n resentimiento por sus viejas hostilidades, no se molestaba en expresarlo. Tampoco resent�a su presencia. Le hab�a preguntado si no hab�a alguien en su vida que pudiera molestarse por que se fuera a vivir con �l. De la misma manera, Potter no parec�a tener a alguien a quien le importara que Draco se hubiera mudado con �l. Nadie se quedaba a pasar la noche, no manten�a conversaciones telef�nicas largas, no le ped�a que lo dejara a solas para poder ver a alguien. La rubia tontita de la cocina no hab�a reaparecido.

Era casi como si Potter no pudiera reunir la energ�a suficiente para preocuparse por nada.

Aqu� estaba. El primer partido de la temporada para los Cannons, y hasta donde Draco pod�a ver, no significaba nada para Potter. No se ve�a nervioso, ni emocionado. Era tan solo un d�a mas. Un d�a en el que aparecer�a frente a miles de admiradores que le gritar�a, pero, hey, no hab�a nada de especial en ello.

Se rompi� el record de ventas para este partido. A pesar de que ya no hab�a habido amenazas contra Potter, y de que Draco le hab�a lanzado a Zimmer una fr�a advertencia sobre las pl�ticas con los medios, siempre hab�a comentarios en la prensa sobre las nuevas medidas de seguridad alrededor de Potter. Ese primer art�culo hab�a precedido varios mas que ya no ten�an la contribuci�n del agente de los Cannons y todos hablaban sobre las amenazas que Potter hab�a recibido a lo largo de los a�os, as� como tambi�n de la compa��a de Draco y de sus clientes pasados. Despedir�a a quien hubiera dejado escapar la informaci�n. De ah�, los art�culos giraron en torno a Lucius Malfoy, sus asociaciones como Mort�fago y el posible impacto que pudieron haber tenido sobre Draco, y mas especulaciones sobre la antigua relaci�n de Draco y Potter.

Y todo esto atrajo a la gente al partido a manadas. Potter siempre hab�a sido una buena garant�a, pero la novedad se hab�a desgastado con los a�os. Este acosador, que hab�a sido pintado en los peri�dico como un sujeto pervertido, hab�a levantado las ganancias.

Draco lo encontraba nauseabundo.

A Potter no parec�a importarle.

Los jugadores de los Cannons no objetaron la presencia de Draco en los vestidores. Para empezar, ninguno sab�a que eran sospechosos. Segunda, siempre hab�a gente entrando y saliendo, entrenadores, agentes, personal de limpieza, periodistas y admiradores decididos. Draco hab�a ordenado que s�lo tuvieran acceso al lugar los jugadores y los entrenadores, y a�n as�, tuvo que poner a alguien de su personal para mantener a los entrometidos fuera.

As� que �l fue el �nico que qued� para observar esos cuerpos verdaderamente hermosos en diversos estados de desnudez. Y Draco siempre hab�a disfrutado de un respeto bastante saludable del cuerpo humano debido a todas esas clases de apreciaci�n del arte.

Pero no fueron todos esos cuerpos brillantes, tonificados y en movimiento los que hicieron que se le secara la boca, que el est�mago le diera un vuelco y que se le acelerara el pulso.

Harry Potter, aunque ciertamente musculoso, no era un hombre imponente. A su cuerpo de Buscador le faltaba la altura y anchura para intimidar el espectador casual. Pero vestido con el uniforme de los Cannons con la capa cayendo gr�cil sobre sus hombros, los protectores de piel de brazos y espinillas ligeramente desgastados, con el cabello negro recogido en una trenza peque�a, su postura erguida y confiada, Harry Potter se ve�a bien, fiero y peligroso. Un espad�n tan opuesto a un sable, elegante y mortal.

Y ni por todos los galeones de Gringotts, Draco hubiera podido emitir una palabra en ese momento.

Potter se percat� de que lo estaba observando y le dirigi� un gui�o lento.

Bastardo.

Draco se recompuso durante la insignificante charla motivacional del entrenador y sigui� al equipo al salir de los vestidores. Se le unieron cuatro miembros de su personal, que manten�an los ojos alertas por cualquier asalto tanto m�gico como f�sico. En el estadio no se permit�an objetos m�gicos ni varitas. Otro integrante del personal de Draco vigilaba el equipo y los refrigerios de los Cannons,

Draco hubiera preferido que Potter no jugara. El equipo ten�a un Buscador de reserva, �por qu� no usarlo? El administrador ni siquiera lo considerar�a y Potter tampoco, por lo que Draco se qued� parado entre la multitud observ�ndolo volar por los aires, un blanco f�cil para miles de personas, incluyendo, al parecer, a sus propios compa�eros de equipo.

Draco no hab�a visto un partido profesional desde hac�a varios a�os. Hab�a estado tan molesto consigo mismo por haber perdido ese �ltimo partido ante Potter, que durante mucho tiempo no pudo soportar ver una escoba o pensar en una Snitch. Y aunque no pod�a evitar el deporte por completo, hab�a prohibido ese tema de conversaci�n en la oficina.

Hab�a olvidado por qu� le encantaba. Los motivos que no ten�an nada que ver con Potter o los puntos de la casa. La excitaci�n, el ejercitar mente y cuerpo, la alegr�a pura de volar como un loco. �Por qu� hab�a permitido que le fuera arrancado?

No era el momento de redescubrir la diversi�n del juego. Pero no pod�a evitarlo. Eran muy buenos, muy r�pidos, demasiado temerarios. Hab�a olvidado lo r�pido que pod�an volar los profesionales. Las vueltas que ocasionan vuelcos en el est�mago, las atrapadas que dejan sin aliento. Draco se descubri� aguantando la respiraci�n entre las zambullidas, apretando los pu�os ante las faltas, y apoyando en silencio a los Chudley Cannons, porque �se era el equipo en el que Potter estaba jugando.

Fue la forma de jugar de Potter la que lo sorprendi�. Draco hab�a esperado que lo asombrara, despu�s de todo, Potter era todo un fen�meno. O eso hab�a esperado.

Pero al observar al Buscador, Draco se vio un poco decepcionado. Por supuesto que Potter era bueno. Tan bueno como deber�a serlo un jugador profesional. Pero no se sinti� extasiado como hab�a esperado, aunque no pod�a decir con exactitud por qu�. A Potter parec�a faltarle el fuego que Draco recordaba.

Quiz� sus recuerdos no eran correctos. En la escuela hab�a tenido sus bases, en ese tiempo hab�a sentido desd�n hacia las muestras de emoci�n, y tambi�n hacia Potter. Quiz� solo pensaba que cuando Potter re�a por lo bajo se carcajeaba, que cuando estaba molesto, en realidad estaba furioso. Y sin duda alguna los a�os hab�an contribuido a enredar sus percepciones y recuerdos.

Al diablo con todo eso. Algo estaba mal con Potter.

Y no era su incumbencia.

Lo observ� hacer un giro y luego zambullirse de una forma extra�a. Mientras se zambull�a, giraba continuamente la escoba, haciendo imposible que el otro buscador se colocara a su lado. Draco se sinti� inc�modo tan s�lo de observarlo. Nunca hab�a visto algo as�.

Y en ese momento la escoba se detuvo. Se par� en pleno aire, pero Potter no, en consecuencia cay� de la escoba logrando sujetarse con una mano. Su ca�da se detuvo con un tir�n y arranc� un jadeo de los espectadores, a Draco el coraz�n se le fue a la garganta.

Harry Potter colgaba precariamente de la escoba en pleno aire, estaba lo suficientemente alto como para romperse los huesos si llegaba a caer. Draco solt� una maldici�n observ� a todos los jugadores, incluidos los de la banca y a los entrenadores que se encontraban en el suelo. Nadie lo ten�a apuntado con una varita. Todos ten�an los ojos fijos en el blanco, y sus labios se mov�an expresando su asombro por el espect�culo. El p�blico era una masa impenetrable. Maldici�n.

Y el �rbitro no hab�a tenido tiempo de pedir tiempo fuera, cuando una Bludger pas� rozando al Buscador de los Cannons, fallando por casi nada.

Rose se coloc� debajo de Potter, y �l se dej� caer con cuidado detr�s de ella sobre su escoba. Extendi� la mano y sujet� su propia escoba. �sta fue hacia �l. Pero tan pronto como la mont�, la escoba apunt� hacia el suelo y se congel�, y Potter volvi� a resbalar, logrando sujetarse nuevamente. Draco lo vio hacer una mueca de dolor.

��Maldici�n, Harry!� sise�, buscando una vez m�s la fuente del hechizo, encantamiento o lo que fuera, pero fall� nuevamente.

�Porque era un maldito in�til e incompetente! �Joder!

Una vez m�s, Rose le ofreci� su escoba a Potter, pero esta vez, cuando �ste se hubo montado en su escoba y sujetado la propia, los llev� al suelo. Draco trat� de correr al lugar donde hab�an aterrizado.

��Fuera de mi camino!� grit� a dos del personal que parec�an no tener otra funci�n mas que ocupar espacio en las gradas. Se quitaron r�pidamente, pero hab�a otros que se cruzaban en su camino, y para cuando lleg� hasta Potter, el Buscador estaba a punto de echar a volar en una escoba prestada. ��Qu� diablos est�s haciendo?� exigi� Draco sujet�ndolo por el brazo izquierdo y observ�ndolo jadear de dolor.

�El partido todav�a no termina, Malfoy.�

��Alguien hechiz� tu escoba!�

�No necesariamente, adem�s, ahora tengo una escoba diferente.�

�Potter, �alguien est� intentando matarte! �Muestra algo de sentido com�n!�

Potter abri� los ojos desmesuradamente sorprendido. �Contr�late, Malfoy. Nadie va a culparte si algo me pasa a la mitad de un partido.�

Draco consider� durante unos momentos arrancarse el pelo. �Qu� diablos le pasaba? �Era tonto? �Era tan arrogante que cre�a que nada podr�a tocarlo? �O ten�a ganas de morir?

Draco le peg� en el hombro izquierdo. �Bueno, entonces, �c�mo est� tu brazo?� pregunt�.

Potter hizo una mueca nuevamente y retrocedi� un paso. ��Qu�tame las manos de encima, Malfoy!�

�No puede jugar as�,� le dijo Draco a la entrenadora. �Se lastim� al caer de la escoba.�

�He jugado en peores condiciones.�

�El Quidditch es un juego pesado, Sr. Malfoy,� le record� con aire remilgoso la entrenadora.

Draco la mir� furioso. �Estoy consciente de los peligros inherentes al juego, entrenadores Oban,� le inform� con frialdad. �Y tambi�n estoy consciente de que Potter no est� en forma el d�a de hoy y de que jugar lastimado no servir� para mejorar su desarrollo. Y por �ltimo, estoy consciente de que tienen un Buscador de reserva. Supongo que lo escogieron porque vieron que tiene algo de talento.�

�Claro que estoy en forma,� escupi� Potter.

�Oh, claro que no. Te estaba observando.� Draco se volvi� hacia Oban. �No creo que se quiera arriesgar a perder este partido para salvar el orgullo de Potter, �o si? �El primer partido de la temporada?�

Oban se qued� pensativa.

�Nunca cambiar�s, �verdad, Malfoy?� declar� Potter con disgusto. �Sigues metiendo las narices donde no te llaman.�

�Y tampoco tu, sigues tomando riesgos est�pidos sin ning�n buen prop�sito.�

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