| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo Nueve: El Cielo en la Tierra
Draco se habr�a imaginado que una fiesta de deportistas ser�a ruidosa y desagradable, llena de hombres bulliciosos y borrachos, que romper�an los muebles con mujeres poco inteligentes y desvestidas listas para abrir las piernas. Y hab�a sido una de las razones por las que hab�a intentado cancelar esto, porque no pod�a imaginarse nada mas tedioso. Y se vio agradablemente sorprendido al encontrarse de que hab�a menos deportistas de los que hab�a anticipado, y que las mu�ecas eran tratadas con tolerancia y cierta cortes�a. Adem�s de algunos jugadores del equipo, publicistas y el due�o de una arena, hab�a un agente, un contador, un vendedor de libros y una vecina de otro piso. Menos gente de la que hab�a imaginado, ligeramente m�s civilizados, y todos en apariencia normales, de acuerdo con la investigaci�n r�pida que Perona hab�a realizado.
Pero la mayor sorpresa fue la ausencia de Granger y Weasley. No hab�an estado en la lista que Potter le hab�a dado. Nadie los hab�a mencionado. De hecho, nadie de los que Draco recordaba como parte del equipo de Potter estaban aqu�. �Se hab�a alejado de todos ellos?
Valiente Tr�o Dorado.
Draco fue presentado ante todos como un viejo amigo de Potter de Hogwarts, que lo estaba visitando unos d�as. Nadie entre la multitud los conoc�a demasiado bien como para entender que era una mentira. A�os atr�s hab�a representado un golpe bajo para el orgullo de Draco enterarse de que mientras que todo el mundo conoc�a a su padre y a Harry Potter, nadie aparte de unas cuantas clases en Hogwarts sab�a o le importaba mucho Draco Malfoy. Afuera, en el mundo real, era un jugador f�cil de olvidar dentro de la gran historia que fue la pelea contra Voldemort y los Mort�fagos.
Sin embargo, en el presente, esto hac�a su trabajo m�s f�cil mientras beb�a del refresco de Potter en una copa de vino y platicaba con sus invitados. Estos no eran tan tontos como hab�a esperado, pero con quienes, a�n as�, no ten�a nada en com�n. No sab�a mucho de los movimientos actuales del Ministerio de Magia, o del �ltimo grupo musical de moda, o de que Gilderoy Lockhart hab�a sido contratado para escribir otro libro por el que le hab�an dado como anticipo la generosa cantidad de un mill�n de galeones.
Se dio cuenta de que hab�a estado demasiado tiempo detr�s de un escritorio. Estaba empezando a perder su habilidad para el chismorreo. Algo que no dud� en resaltarse una de las Golpeadoras de los Cannons, una mujer alta y regordeta llamada Rose. �No eres muy listo, �verdad?� sonri� con desd�n.
Encantador. �Mi trabajo me absorbe demasiado.�
�Oh. �Y a qu� te dedicas?�
�Investigo y desarrollo encantamientos,� minti� poco convincente.
��Y has estado experimentando aqu�?�
��Perd�n?�
�Se siente algo extra�o en el ambiente aqu�. Es casi opresivo.�
Era cierto, hab�a un encantamiento. �l no los desarrollaba, pero s� David, un miembro de su equipo, y �ste era uno de sus proyectos actuales. Una especie de encantamiento sacudidor que amortiguaba el uso de la magia, aunque cualquiera con la suficiente determinaci�n podr�a romper sus efectos. Fue lo mejor que se le ocurri� con tan poco tiempo de aviso, en especial porque Potter se hab�a negado a dejarlo confiscar las varitas de sus invitados. �Nunca practico encantamientos experimentales en sujetos de prueba involuntarios.�
��Cu�nto tiempo tienes en la ciudad?�
�Llegu� hoy.�
��Y nuestro Harry te ha mostrado los alrededores?�
Su Harry hab�a pasado la tarde en su habitaci�n haciendo abdominales mientras que Draco hab�a tra�do a parte de su personal para que revisaran las protecciones y para que pusieran otras extras. La primera parte de la tarde se la hab�an pasado discutiendo sobre la gente de servicio que traer�a las bebidas y la comida. �Harry siempre es toda una experiencia.�
�Hm.� Rose frunci� los labios y apreci� estudiar su cabello. ��Es tu color natural?�
�Por supuesto.�
Su mirada cay� de su cabello a su entrepierna. �S�lo hay una forma de comprobarlo sin dejar lugar a dudas.�
A �l no le interesaban las mujeres, en especial mujeres dominantes mas altas que �l y en el supuesto caso de que lo estuviera, ese coqueteo imaginario lo hubiera hecho cambiar de opini�n.
��Podr�as mostrar menos clase?� un hombre peque�o todo tieso tuvo que pararse casi de puntitas para pasarle un brazo sobre los hombros a Rose. �Lo siento, compa�ero. Este a�o est� en celo.�
�Pi�rdete, Daniel,� sise� ella con tal sinceridad que Draco se dio cuenta, horrorizado de que en realidad s� hab�a estado coqueteando con �l.
�Daniel Hilton,� se present� r�pidamente, esperando que Daniel no se fuera y que lo dejara solo con la pesadita de Rose. �El Buscador de reserva.�
La expresi�n de Daniel se endureci� un poco. �Si.�
Interesante, �Noto cierta impaciencia, �me equivoco?�
�He estado jugando de reserva durante un tiempo. Uno se hace viejo.�
�Ah, las alegr�as de haber sido contratado en el mismo equipo y posici�n que el gran Harry Potter,� coment� Rose.
�No esperaba que se quedara tanto tiempo con los Cannons. Se supon�a que para estas alturas ya deber�a estar con otro equipo, para darle una oportunidad a los dem�s.�
�Disculpa si estoy siendo terriblemente ingenuo,� intervino Draco, ��pero no podr�as tu ser el que se cambiara de equipo?�
�Nadie ha tenido la oportunidad de verme jugar. Harry rara vez se ausenta. Si llegaran a ofrecerme algo, no ser�a nada bueno.� Daniel le dio un trago a su lager. �No me malinterpretes. Harry es un excelente tipo y me cae bien. No estar�a aqu� si no fuera as�. Pero, �sabes? es frustrante que te mantengan atr�s. No veo que mi carrera vaya a avanzar de esta forma.�
�Si, bueno, Harry es la estrella,� coment� Rose. �Todav�a le quedan un par de a�os, y no da se�ales de dejar a los Cannons, as� que bien podr�as ponerte c�modo.�
Draco era lo suficientemente prudente como para sospechar de cada persona que expresara en voz alta alg�n tipo de envidia hacia Potter. Adem�s, el escritor de la carta no despreciaba a Potter. Lo amaba, aunque de una forma retorcida. Probablemente no tendr�a mas que cosas buenas qu� decir acerca del sol de su cielo y de la luna de sus noches.
Draco regres� a la cocina para quitarse el sabor del refresco de la boca. Se qued� paralizado en la puerta, pues Potter estaba ah�, aprisionando a una mujer contra el mostrador bes�ndola apasionadamente. Ella ten�a una de sus piernas rodeando su cintura y sus pelvis estaban clavadas una contra la otra. Las manos de ella lo sujetaban fuertemente de las nalgas para atraerlo m�s hacia si. Por los jadeos de ambos, era evidente que estaban a punto de llegar al cl�max ah� en la cocina.
Draco retrocedi� con la decepci�n azot�ndole el pecho. Se recarg� contra la pared cerca de la puerta hasta que se dio cuenta de que pod�a escuchar los gemidos provenientes de la cocina. Se alej� de la pared.
Decepci�n. �C�mo era posible que estuviera decepcionado? Cierto, era cierto que no hab�a estado alimentando la esperanza de llevarse a Potter a la cama, �verdad? �Como resultado de qu�? �Siete a�os de odio juvenil? �Menos de un d�a de virtual indiferencia?
Muy bien. De acuerdo. Potter estaba hecho un cuero. Al igual que tantos hombres que no ten�an todo ese pasado.
Maldici�n.
No importaba. Potter era un cliente. Nadie en la Compa��a de Seguridad Malfoy dorm�a con los clientes. Aparte del bonito comentario que le hab�a hecho en la puerta, y que bien podr�a no significar nada, Potter no le hab�a dado se�al alguna de que no fuera 100% heterosexual. Y Draco no estaba tan desesperado como para ofrecerse a un hermoso trozo de carne que sin duda alguna recib�a una docena de ofertas al d�a.
Adem�s, era Potter.
Despu�s de eso, se le hizo un poco m�s dif�cil lidiar con los invitados, en especial cuando Potter regres� a la fiesta con un par de pantalones limpios. Draco no pudo evitar examinar a los invitados hasta encontrar a la peque�a zorra que hab�a cabalgado al anfitri�n hasta llegar al orgasmo. Ten�a puesta una cantidad rid�cula de maquillaje.
��No crees?� le dijo una voz al o�do.
�S-s-s-si,� sise�.
��Cuando la viste? Yo fui a la premiere.�
Frunci� el ce�o y baj� la mirada hacia la peque�a criatura que le hablaba. ��Perd�n?�
La mujer con la que se supon�a hab�a estado platicando � la vecina � se ve�a molesta. �Flying Spheres. La pel�cula muggle de la que todos hemos estado hablando durante los �ltimos diez minutos.�
Lo Malfoy se le subi� a la cabeza. No pudo evitarlo. ��Y por qu� habr�a de saber algo acerca de una pel�cula muggle?�
Ella puso los ojos en blanco. �Porque ha salido en todos los peri�dicos. Trata sobre un deporte en escobas voladores y la gente se est� preguntando si Spielberg ha violado el acuerdo con el Ministerio.�
�Ah.� No, no se hab�a enterado. En realidad no le gustaba mucho leer el peri�dico. Cre�a que la mayor�a de las �noticias� eran basura. Despu�s de todo, Rita Skeeter lo hab�a usado como fuente, y �l le hab�a vendido un mont�n de mentiras. ��Qu� tan precisa es?�
ella se encogi� de hombros. �Hacen parecer el juego mucho m�s peligroso de lo que es en realidad. Pero todo es desde el punto de vista del jugador. Yo nunca he jugado, aparte de unos cuantos juegos entre amigos en la infancia, as� que no podr�a decir qu� tan precisa es a la hora de mostrar la perspectiva de los jugadores. �Tu juegas?�
�Lo hac�a en la escuela.� Y desde entonces, nada. Desde el partido final por la Copa de Quidditch en el s�ptimo a�o, entre Slytherin y Gryffindor. Partido que perdi�. Siempre perdi� ante Harry Potter. Porque hab�a jugado frente al futuro Buscador profesional Harry Potter, y le hab�a faltado ese extra, ese talento natural que un futuro Buscador profesional deber�a tener. Aunque nadie lo habr�a podido convencer de ello en aquel momento. Se hab�a molestado, frustrado, decepcionado y avergonzado tanto, sin vislumbrar alguna posibilidad de perdonarse, que no hab�a sabido qu� hacer consigo mismo. Hab�a querido lastimar a alguien � de preferencia a Potter, pero cualquiera le habr�a servido � a pu�etazo limpio. Hab�a querido volar la escuela. Desde que hab�a aprendido lo que era Hogwarts, hab�a esperado destacarse cuando fuera all�. Hab�a esperado destacarse en el Quidditch. Y a�o tras a�o, Potter se lo hab�a arrebatado todo.
Casi se hab�a asustado a si mismo de lo enojado que estaba. As� que se escondi� en la alacena de un sal�n, habi�ndose robado previamente dos jarras de whisky de fuego y hab�a tomado hasta perder el sentido. Y nunca mas hab�a vuelto a jugar Quidditch.
Se dio cuenta de que lo extra�aba.
La fiesta lleg� a su fin cerca de las tres de la ma�ana. Hab�a algunos borrachos tambaleantes, pero no hab�an roto nada y no hab�a habido quejas por parte de los vecinos. Y, lo m�s importante, nadie hab�a muerto. Una buena fiesta.
El �ltimo invitado parti� sin ser despedido por el anfitri�n. Draco apret� los dientes, pues no ten�a duda alguna del por qu� Potter estaba ausente. Recorri� casi todo el apartamento asegurando cerrojos y protecciones. Dej� la habitaci�n de Potter al �ltimo porque en realidad no quer�a entrar ah�. Pero lo iba a hacer y no le importaba a qui�n tuviera ah� el Buscador. Las mujeres tambi�n asesinaban, y esa g�ereja tonta podr�a distraer f�cilmente a Potter y dejarlo muerto por la ma�ana.
Pero la puerta de la habitaci�n estaba abierta y la habitaci�n misma, vac�a. Draco se sorprendi� al encontrar a Potter solo en el balc�n, tumbado en una silla plegable y fumando. Una olfateada le indic� a Draco que no era tabaco y emiti� unos ruiditos de desaprobaci�n mientras se recargaba en la puerta. �Sht, sht, Harry Potter se droga,� dijo lentamente. ��Qu� dir�an los ni�os?
Potter dio una bocanada grande. ��Por qu� se tard� tanto?� y exhal� a�n mas grande.
��En d�nde est� tu amiga?� la pregunta sali� de sus labios a�n antes de que Draco supiera que se lo estaba preguntado, y a�n para sus o�dos se escuch� nerviosa y amarga.
Potter enarc� las cejas. ��Qu� amiga?�
Draco no quiso responder a eso. Se sent� en la otra silla. ��Alguien te pareci� fuera de lugar esta noche?�
��A qu� te refieres?�
�A qu� cre�a que se refer�a? �A posibles autores de las cartas.�
�Oh.� Potter sonri�. ��se es tu trabajo.�
�Es tu vida,� replic� Draco.
Potter se encogi� de hombros.
�Pareces bastante ap�tico con respecto a todo este asunto. �Eso es lo que te provoca la droga?�
�Todos tenemos que morir en alg�n momento.�
Ya lo hab�a mencionado antes. �Pero eso no quiere decir que tengamos que correr hacia la muerte.�
��Tu pago depende de que yo sobreviva?�
Los labios de Draco formaron una l�nea delgada. Era una forma bastante ruda de preguntarle por qu� diablos le importaba.
Y no le importaba. No de forma personal. Potter no significaba mas que un mal recuerdo y un muy bien cliente. En serio.
Pero Draco se preguntaba si sus recuerdos eran del todo exactos. En ning�n momento podr�a haber alegado que conoc�a bien a Potter. La impresi�n que ten�a de �l, era que era el consentido de los profesores � un t�tulo curioso para un estudiante indiferente y necesitado de atenci�n. Todo lo que Potter hab�a hecho, lo hab�a llevado al extremo. Hab�a roto las reglas de una forma espectacular. La gente que le ca�a bien, era mas grande que la vida misma, y la que le ca�a mal, no solo era desagradable, sino malvada, ya fuera en percepci�n o realidad. Cuando se enojaba, se quemaba por dentro por ello. Cuando sonre�a, lo hac�a abiertamente y sin reservas-
Si alguien le hubiera pedido a Draco que se imaginara al Potter adulto, lo habr�a descrito como alguien temerario, salvaje a quien le gustaba vivir la vida al l�mite debido a una incesante actividad. Pero no se habr�a imaginado a esta criatura subyugada y asilada que parec�a navegar entre las cosas simplemente porque ten�a que hacer algo.
�Creo haber mencionado que es de mala publicidad para el negocio cuando un cliente muere.�
�Ah, si.� Potter le dio otra aspirada a su cigarrillo y levant� la mirada al cielo.
Draco tambi�n la levant�. Las nubes ocultaban a las estrellas. No hab�a nada que ver.
Draco hab�a aprendido en el pasado, que era bueno para todos que nadie se involucrara de forma personal con el cliente. Hacer las preguntas necesarias para poder entender mejor las necesidades de seguridad y los riesgos. Nunca preguntar por curiosidad. As� que no le pregunt� lo que hab�a pasado con Granger y con Weasley. O lo que le hab�a pasado a �l. O que era lo que hab�a salido mal, en general. No necesitaba saberlo.
Pero se descubri� queriendo averiguarlo.
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