| El Dormitorio de Gryffindor |
Cap�tulo 8: Los Nervios del Primer D�a
No s�lo los estudiantes sent�an el est�mago echo nudo por el primer d�a de clases. Draco sinti� mariposas en la panza al despertar esa ma�ana- ech� un vistazo por su rec�mara, ahora ya familiar y suspir�. Este era el primer d�a del resto de su vida.
Se levant� de la cama a rega�adientes para dirigirse lentamente a la regadera, dejando que el chorro de agua caliente relajara los m�sculos que se hab�an tensado durante la noche a consecuencia de sus sue�os intermitentes. Esto lo hizo pensar en otras cosas que lo ayudar�an a relajar los m�sculos tensos, pero se quit� esa idea de la cabeza.
Harry quer�a m�s de lo que �l estaba dispuesto a dar, e incluso ahora la sola idea ya no exist�a. Estar�a demasiado ocupado en los meses siguientes como para siquiera so�ar en distraerse con pensamientos sobre Harry en alg�n otro escenario que no fuera el de �compa�ero de trabajo�.
Las cosas eran como deb�an ser. Nunca deber�a haber permitido que la idea floreciera en su mente, desde donde hab�a ejercido un control sobrenatural sobre �l. Pero ya no m�s, ahora era el profesor Malfoy, el maestro de Pociones y Jefe de la Casa de Slytherin. Su vida no era lo suficientemente grande como para albergar otro t�tulo y especialmente no el de novio de Harry Potter.
Se visti� con un traje sastre negro, reminiscencia de lo que pod�a recordar que vest�a su viejo maestro de pociones, encima del cual se puso una t�nica negra limpia con la insignia de Hogwarts destacando en el lado izquierdo del cuello.
Se sinti� decepcionado al no olfatear los aromas del desayuno espl�ndido esper�ndolo al final del pasillo. Sab�a que Harry no cocinaba mucho durante el ciclo escolar, pero el hecho lo hizo sentir mucho m�s triste de lo que hab�a esperado.
Esta ma�ana no habr�a panecillos de mora esper�ndolo, ning�n pastel de caf� esponjoso y delicioso, ni siquiera molletes de pl�tano.
En cambio, cuando se aventur� en la cocina, se encontr� a Teddy comiendo un taz�n de cereal y a Harry lavando los trastes. ��No vas a comer?� pregunt� Draco antes de detenerse a pensar en lo fastidiosa que podr�a sonar la pregunta.
�Ya lo hice,� contest� Harry sonriendo, completamente tranquilo.
��Cereal?� pregunt�.
�Pan tostado,� lo corrigi�.
Draco levant� la nariz y se sirvi� un taz�n de cereal sent�ndose junto a Teddy. Necesitaba tener en el est�mago algo m�s que pan tostado para poder lidiar con la multitud de estudiantes que estaban a punto de requerir su atenci�n a gritos.
��Est�s emocionado?� le pregunt� a Teddy.
�Nervioso,� replic� el ni�o. �Nunca he conocido muchos magos o brujas de mi edad, a excepci�n de Victoria, pero ella es una chica,� a�adi� con una mueca.
Draco ri� por lo bajo. ��Todav�a no te gustan las chicas?�
La �nica respuesta que logr� arrancarle al ni�o fue, �Arrgghh.�
�No te preocupes, ya te gustar�n y suceder� cuando menos te lo esperes,� dijo repitiendo las palabras que su padre le hab�a dicho cuando expres� el mismo disgusto por las chicas cuando iba en primero.
Teddy lo mir� confundido. �Pero ni a ti ni a Harry les gustan.�
�Eh, bueno, no. Lo que quise decir es que si nos gustan, pero no las chicas,� a�adi� con una risa.
Sab�a que Harry estaba prestando atenci�n, aunque para el ojo inexperto, parec�a estar inmerso en su tarea. Pero Draco sab�a que nadie, ni siquiera el grande y poderoso Harry Potter pod�a concentrarse tanto en lavar los trastes.
��Alguna vez has estado enamorado?� pregunt� Teddy.
Draco sacudi� la cabeza. �No en el sentido tradicional.� Levant� la mirada hacia Harry al hablar, no estaba seguro del por qu� quer�a que el ni�o lo supiera.
�Entonces, �cu�ndo supiste que no te gustaban las chicas?� pregunt� el ni�o.
�Creo que siempre lo supe, pero fue despu�s de la guerra cuando estuve seguro,� contest�.
La cara del ni�o se ilumin� y Draco medit� que era raro que lo hiciera sonre�r la palabra guerra, algo que le hab�a arrebatado a ambos padres de un solo golpe. �Harry gan� la guerra,� dijo al fin y Draco tuvo que reprimir la urgencia de poner los ojos en blanco.
�Estuve ah�,� replic�. ��Te cont� que gan� la guerra con mi varita?� le pregunt� con una sonrisa presuntuosa.
Teddy asinti� y Draco tuvo que suspirar derrotado. Tal pareciera que no hab�a nada que pudiera hacer para impresionar a su sobrino que ya estaba embelesado con Harry. Le molestaba de igual manera que Harry le hubiera dicho la verdad, cosa que lo dejaba sin armas para reclamarle.
�Harry es genial, �no crees?� pregunt� Teddy.
Draco ignor� la risita proveniente de dicho sujeto genial. ��Te cont� que muri�?� solt� en cambio.
�Malfoy,� sise� Harry.
Se sinti� bastante inc�modo al pasear la mirada de un Harry furioso a un Teddy horrorizado. Fue un comentario falto de tacto y mezquino. �Es broma, Teddy,� corrigi�.
Teddy volte� a mirar a Harry en busca de confirmaci�n. �Te contar� la historia completa alg�n d�a, campe�n, pero no en el desayuno de tu primer d�a de clases.� A Draco no le pas� desapercibida la expresi�n herida de Harry cuando dijo la �ltima parte.
Al parecer Teddy quer�a protestar, pero Draco hizo un comentario que lo tom� por sorpresa. ��As� es como vas a llevar el cabello en tu primer d�a?� pregunt� con cara de dolor.
Teddy abri� la boca corriendo a verse en el espejo. ��Est� mal? �Le cambio el color?�
�Quiz� un rubio estar�a bien,� sugiri� Draco.
Teddy le sac� la lengua, pero de cualquier forma se cambi� el cabello a rubio, aunque era m�s dorado, como el de Narcissa, en vez del tono platinado suyo.
Harry no dijo una palabra m�s al salir de la cocina para marcharse por el pasillo. �Regresar� en un minuto, �s�? Termina tu desayuno,� le dijo Draco a Teddy.
Sigui� al Gryffindor por el pasillo, se detuvo afuera de la habitaci�n principal y llam� a la puerta. No obtuvo respuesta, por lo que intent� girar la perilla y no encontr� resistencia alguna. La empuj� suavemente, pero se vio detenido por una mano que la abri� bruscamente. Harry sali� r�pidamente al pasillo cerrando la puerta antes de que Draco pudiera siquiera echar un vistazo.
Harry no lo mir� al hablar. ��En qu� estabas pensando?� pregunt� con rudeza.
�En nada,� admiti� Draco. �No deb� haber dicho nada.�
�No, no debiste. De la misma forma que no tengo yo derecho a divulgar el rumor de que tu padre te meti� en el equipo de Quidditch, t� no ten�as derecho a contar eso,� susurr� enojado.
�Potter, lo siento. Es que el ni�o no reacciona a nada de lo que hago o digo, siempre eres t�,� replic� recarg�ndose pesadamente contra la pared.
La cara de Harry se suaviz� y desliz� una mano gentil por la mejilla de Draco. �Ha vivido conmigo durante cuatro a�os, Malfoy. Y antes de eso, lo ve�a casi todas las semanas. No es un lazo que puedas formar en unas cuantas semanas. Pero se crear�, te lo prometo.�
Draco puso los ojos en blanco ignorando el vuelco que le dio el pecho al sentir el toque de Harry. �Ah, pero t� eres el grandioso y poderoso Harry Potter. Nada de lo que yo haga nunca podr� compararse con eso.�
Harry retir� la mano r�pidamente para meterla en el bolsillo de su t�nica. �Es bueno saber que por fin has admitido la derrota,� coment�.
�Yo... no es cierto. Es s�lo... incluso t� mismo tienes que admitir que eres una persona dif�cil de superar en cualquier aspecto,� tartamude� Draco lamentando que la mano de Harry ya no estuviera sobre su mejilla y pregunt�ndose qu� palabras habr�an hecho que la quitara.
�Soy un fracaso en pociones,� se�al� Harry.
�Pero quiz� realmente no lo seas, puedes cocinar maravillosamente y en pociones se aplican los mismos fundamentos. Quiz� es que nunca te has aplicado,� lo corrigi� Draco.
Harry puso los ojos en blanco con una ligera sonrisa. �Hablaste igual que Severus.�
��Desde cuando llamas Severus al profesor Snape?� pregunt� incr�dulo. Draco conoci� bastante bien al maestro de pociones antes de que muriera y a�n entonces nunca se fue lo suficientemente valiente como para llamarlo Severus.
Harry solt� una risita ignorando la pregunta para dirigirse en cambio por el pasillo hacia la puerta principal. �Teddy,� grit�. �Hora de irnos.�
Draco gru�� ante el largo camino que les esperaba, y para terminar el cuadro, estaba lloviendo. Pero Harry lo sorprendi� al subir las escaleras hacia su estudio en vez de salir por la puerta principal. Teddy lo sigui� de cerca y Draco subi� al final, justo a tiempo para ver a Harry metiendo a Teddy en la enorme chimenea que ten�a enfrente.
Teddy desapareci� con un destello verde y Draco no pudo evitar sonre�r complacido por el hecho de que no tendr�a que caminar bajo la lluvia. ��A d�nde lleva? �A la oficina de la directora?�
�No, a la m�a,� dijo Harry echando m�s polvo flu a la chimenea. �S�lo di �Oficina Gryffindor�,� le dijo, Draco lo obedeci� entrando a la misma y diciendo claramente su destino.
Arrib� a una habitaci�n de tama�o decente. Todas las paredes estaban alineadas con libreros de caoba, cada uno con leones tallados en la base, cuyas colas llegaban al tercer o cuarto entrepa�o. En la parte superior de cada librero hab�a estatuas de f�nix de m�rmol rojo cuyas alas extendidas casi tocaban la siguiente.
�Malditos Gryffindor,� maldijo Draco en voz baja en tono de broma.
�Hey, cuidado. Quiz� yo me quede en Gryffindor,� alarde� Teddy desde la puerta.
�No dejar� de burlarme si quedas en Hufflepuff,� coment� Draco riendo.
Teddy puso cara de aflicci�n al abrir la puerta de la oficina. �Dile a Harry que fui al gran comedor,� grit� ya de salida.
�Genial, ahora s�lo soy un mensajero,� murmur�.
Se dirigi� a un gran escritorio situado en el centro de la habitaci�n que ten�a dos sillones enfrente y uno grande detr�s. La superficie estaba limpia en su mayor parte, pero pudo ver que la directora hab�a dejado uno o dos pergamino memor�ndum para que Harry leyera al regresar a la escuela.
Por lo dem�s, las �nicas cosas que hab�a en la extensa superficie del escritorio eran dos fotograf�as. Una de un Harry mucho m�s joven en medio de la Comadreja y la Sabelotodo, y la otra era una de Harry, Teddy y Andr�meda jugando en el jard�n. Se le hizo un nudo en la garganta al percatarse de que �l no ten�a fotograf�as personales para poner en el escritorio de su propia oficina.
Un destello verde brot� de la chimenea anunciando la salida de Harry que se ve�a s�lo un poco desarreglado. Draco se dirigi� a �l autom�ticamente para comenzar a peinarle, o m�s bien intentar peinarle el cabello y acomodarle la corbata.
Harry lo mir� sonriente y Draco retrocedi� r�pidamente chocando con el escritorio. Harry lo enderez� para luego dirigirse a los pergaminos que hab�a en la superficie. Mientras los revisaba, Draco sigui� inspeccionando su oficina. Comenzando con el retrato vac�o que hab�a sobre la chimenea.
Quer�a saber que familiar ya fallecido o profesor ten�a ah� colgado mir�ndolo sobre su hombro todo el d�a. Ten�a que ser alguien como Albus Dumbledore. Camin� hacia el retrato en busca de algo que pudiera indicar qui�n ser�a su ocupante. Era evidente que era alguien importante y ocupado si estaba ah� para saludarlo en su primer d�a de vuelta a Hogwarts.
��Qui�n est� en el retrato?� pregunt� cansado de intentar adivinar.
Harry ri� por lo bajo al mirar el retrato vac�o. �Quiz� alg�n d�a veas quien lo habita.�
Draco resopl� volteando hacia Harry. ��Te da pena?� pregunt� de inmediato intentando sacarle una respuesta.
Harry se limit� a poner los ojos en blanco sin morder el anzuelo. �No tengo motivos para ello.�
�Aja,� se mof� recarg�ndose sobre la repisa de la chimenea observ�ndolo revisar su correo.
�Veo que no has cambiado nada, Sr. Malfoy,� se escuch� una voz profunda proveniente del retrato. ��Sigues dejando que Potter te moleste f�cilmente?�
Draco se gir� para quedar cara a cara con su antiguo profesor de pociones. Lo dej� completamente sorprendido que Severus Snape, la �ltima persona que hubiera pensado, estuviera ah�, colgando elegantemente en la pared de la oficina de Harry, la pared de la oficina Gryffindor.
�Se�or,� lo salud� r�pida y cort�smente.
Snape hizo un gesto de fastidio y volte� a mirar a Harry que sonre�a ampliamente. ��Es �ste un juego nuevo tuyo, Harry? �Observar a Malfoy retorcerse?� pregunt�.
Harry ri� por lo bajo y Draco casi perdi� el piso al escuchar a Snape, a su profesor Snape, llamar a Harry... vaya, Harry. �Se quedar� un tiempo conmigo, mientras se construye una casa por aqu� cerca. Malfoy ha tomado tu antiguo puesto, Severus.�
��S�?� la cara cetrina de Snape lo mir� altivo. �Me imagino que Minerva estaba desesperada.�
Harry sacudi� la cabeza firmemente aunque se pudo escuchar una pizca de diversi�n en su voz. �Malfoy es muy bueno en lo que hace, y me imagino que ser� un poco m�s amigable de lo que t� fuiste,� a�adi�.
Draco pasaba la vista completamente asombrado de su antiguo profesor a su... �qu� era Harry exactamente, amigo, compa�ero de trabajo, compa�ero de piso?�
�Los estudiantes necesitan mano firme,� dijo Snape. �Contigo us� mano firme y saliste bien. Sin embargo, con Draco fui suave y helo aqu�, dobleg�ndose ante un Gryffindor.�
�No es cierto,� resopl� Draco completamente ofendido.
Snape lo observ� un momento y luego una sutil sonrisa burlona apareci� en su rostro. �Oh, ya veo,� dijo misterioso... y luego sus ojos viajaron hasta Harry. �Ah, s�. Es bastante astuta, s�,� a�adi� antes de salir por el marco de su retrato.
��A d�nde fue? �Qu� diablos quiso decir?� exigi� Draco.
Harry s�lo se encogi� de hombros. �As� es siempre. Est� un minuto aqu�, y al siguiente ya no. Creo que pesc� algunos h�bitos de Dumbledore.�
��Por qu� est� aqu� en tu oficina, en la oficina de Gryffindor? �No deber�a estar en mi oficina? Despu�s de todo yo soy el Jefe de la Casa de Slytherin.� Resopl�-
��Lo quieres?� pregunt� Harry.
�Bueno... no. Es un poco escalofriante y mezquino, pero eso no es a lo que me refer�a,� replic�.
Harry ri� por lo bajo sacudiendo la cabeza. �Me mantiene con los pies sobre la tierra. Es el �nico profesor que jam�s me dej� salirme con la m�a y conf�o en que siga ayud�ndome a mantenerme en l�nea,� coment� Harry sonriendo, pero �sta se alter� un poco ante las siguientes palabras. �Durante la guerra llegamos a un entendimiento. Nunca logr� darle las gracias al verdadero Severus, entonces, lo menos que puedo hacer es honrar su retrato.�
Draco mir� incr�dulo al hombre que hab�a cre�do conocer. Durante las �ltimas semanas Harry hab�a tomado esa imagen y la hab�a puesto de cabeza. Decir que era desconcertante era quedarse corto.
�Entonces... �son amigos?� pregunt� todav�a sin poderlo creer.
Harry se encogi� de hombros. �Supongo. Nosotros somos amigos, �no? �Qu� tiene de diferente?�
Draco trago con dificultad asintiendo. �Supongo que nada.� Todav�a detestaba c�mo se sent�a la palabra amigo en su boca, en su garganta. Era como un ataque de tos que no terminaba de aparecer, que permanec�a ah� mucho tiempo, hasta que cuando finalmente te ataca no puedes respirar.
�Bueno, ser� mejor que nos vayamos. Lo m�s probable es que Teddy est� sacando de sus casillas a McGonagall y los dem�s estudiantes llegar�n m�s tarde,� se�al� Harry.
�Cierto,� replic� Draco con una cabezada. �V�monos.� Todav�a lo sorprend�a el enigma que era Harry Potter, pero tendr�a tiempo suficiente para entenderlo durante las pr�ximas semanas en que vivir�an y trabajar�an juntos.
De pronto la idea de dejar el hogar acogedor de Potter para mudarse a uno propio le result� una idea desalentadora, pero sab�a en el fondo que era lo mejor. Mientras tanto, har�a lo que pudiera para entender todo lo que pudiera sobre el hombre que iba caminando a su lado, tan cerca, que podr�a extender la mano para sujetar la suya.
Tuvo que hacer un esfuerzo supremo para no poner en pr�ctica la idea.
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