LO CONOCIDO Y LO DESCONOCIDO

MEC: Tal vez todo eso tiene algo que ver, no los conceptos mismos que se vierten, pero sí tu forma de enfrentar la realidad, tal vez tiene que ver un poco con la expresión musical que has elegido ¿Porqué este lenguaje nuevo?

¿Este lenguaje nuevo? bueno, porque yo no he podido ser más aventurero en el terreno de la música. W.A. Mozart Yo jamás me he quedado quieto, siempre he durado muy poco. Entiéndase que mi amor a los clásicos es infinito; mi amor a Bach, a Mozart, a Beethoven, a Schubert, a Schumann, a Chopin, a todos los clásicos es infinito.

MEC: Pero ya están ahí...

Claro, entonces yo no voy a ir a corregir. ¿qué voy a corregir yo ahí? es decir ¿qué voy a hacer progresar, cuando eso llegó a lo máximo? Claro. Mozart es Dios sobre la Tierra, en música. Solamente Dios -si yo creyera en Dios- Dios solamente podría hacer una música como Mozart. Si es que a él le correspondiera hacer música...
...y no le corresponde, le corresponde ser nada más que lo desconocido...
Sí, eso lo acepto yo, creo que de repente me puedo encontrar con Dios, pero entre lo desconocido, viniendo él de lo desconocido y yo desde lo conocido... mal conocido... a lo desconocido, ese viaje tan raro que hacemos los humanos ¿no?, que conocemos a medias no más esto que nos rodea. Ninguno creo yo podría dar cuenta detallada de lo que es su entorno, nadie.

CONTINENTE, LO QUE VIENE

En un momento de nuestra conversación, Tomás Lefever nos mostró parte de uno de sus últimos trabajos, llamado "Continente". El nombre de esta obra, por sí solo, nos habla de la extraordinaria innovación que significa el trabajo del compositor.

Esta obra se llama "Continente", precisamente porque actuará como un continente de otra música. Sobre esta, Gastón Soublette va a tocar su propia música. Esta grabación tiene diez días de vida...

MEC: Esto que estamos escuchando ¿va a ser un disco?

Encima de esto se va a grabar lo de Gastón, y después se hace una mezcla final. De todas maneras yo hice una masterización de esta parte, para tener aparte mi obra. La música dura como quince minutos... Giorgio Varas puso las percusiones, latinas y algunas africanas.

MEC: Y él ¿qué guía tenía? o ¿cómo lo dirigías? ¿cómo sabe él lo que va a tocar?

Eso se lo indiqué yo, de arriba a abajo. Le expliqué que era para otra música, que la percusión con la base de piano era para sostener la improvisación de Gastón.

MEC: Entonces, no hay una partitura...

No, no hay partitura, ni era necesario. Funcionalmente, no era necesario.

La grabación es de excelente calidad; mucho mejor que las de obras más antiguas, de los años sesenta o anteriores -algunas de las cuales, lamentablemente, se han perdido al destruirse, por el paso del tiempo, el soporte material, las cintas que las contenían. En ella se puede apreciar, con una realidad casi corpórea, la textura de un sonido que, a nuestro modo de ver, destila universalidad.
El piano sugiere otros sonidos, ausentes. Ese sonido es como la luz de una estrella, que puede crear formas en nuestra retina, formas hijas de la interferencia entre nuestra conciencia y la del cosmos. Así actúa esta música sobre el oyente; haciendo inteligible la emoción, emocionando al intelecto. Seguramente Tomás Lefever opinará que estamos exagerando.

click aquí para continuar

Hosted by www.Geocities.ws

1