|
|
|||
|
|
piscis ( el pez) |
||
|
Niño Piscis |
|||
|
El Niño Piscis
Como todo el mundo sabe, a la mayoría de los bebés se les encuentra bajo una hoja de col. A algunos los traen en ese largo pañal que cuelga del pico de la cigüeña, o llegan al hospital en el maletín negro del doctor. Pero tu pequeño Piscis no. Él vino directamente del país de las hadas, aferrado de un rayo de luna. Si te fijas bien, verás todavía en sus ojitos soñolientos el reflejo de elfos y árboles mágicos, que conceden deseos; hasta quizás le quede un rastro de polvo de estrellas pegado detrás de la orejita izquierda. Es posible que para el momento en que llegó a la sala de partos ya le hayan desaparecido las alas, pero tal vez conserve como un pequeño chichón en el lugar donde las tenía. Piscis se abrirá camino con tanta seguridad como el vociferante bebé Aries con su carita encarnada, el regio y exigente pequeño Leo o el Torito fuerte y obstinado. La única diferencia residirá en que éste lo
hará fascinándote a muerte y anegándote en océanos de dulces sonrisas y modales conquistadores. Se complacerá en diversiones muy alejadas de los modales y rutinas de todos los días. Cuando esté en la sillita alta, comerá como un ángel si mientras le estás dando el puré finges que eres una reina o un
payaso. En la época en que empiece a ir a la escuela y tener esos sueños, por la noche, recibirás un impacto alguna mañana cualquiera de primavera, mientras estés atándole
los zapatos. Los horarios y las rutinas son sus enemigos naturales, y el pequeño Pez hará cuanto su fértil imaginación le sugiera para evitarlos. Los bebés que viven al revés –que duermen todo el día y por la noche
permanecen despiertos- suelen ser del signo de Neptuno. Será raro que tenga pataletas, que vocifere o coja una rabieta para que hagas las cosas como él quiere, pero te irá ganando poco a poco con sus técnicas evasivas y de desgaste, confundiéndote hasta lograr la
capitulación. Hasta es posible que a ti misma te encante esa total libertad y que tu hijo Piscis te enseñe que no hay que permitir que ese tonto reloj sea en tu vida un dictador cruel e infalible. ¡Si no es más que un mecanismo de metal que hace tic-tac! El niño Piscis necesitará una sana dosis de atención y apreciación. Habrá que estar atento a él y estimularle, porque no se siente seguro de su capacidad. Hazlo en la medida en que él lo necesita, pero
respeta también sus momentos de retraimiento. Cuando le acometa uno de sus misteriosos ataques de soledad, déjale en paz. Su mente está a un millón de años luz, donde tú no puedes seguirla. Regresará con tiempo de sobra para
la sopa de verduras y el chocolate caliente, sólo que para entonces habrá cambiado la hora de la merienda para cerca de medianoche. Si te cuenta que ha estado volando en un platillo con un marciano, créele. Es muy posible. Nuestro sistema educacional todavía no está a la altura de la sabiduría neptuniana. Muchos niños y niñas Piscis tienen dotes artísticas, y a la mayoría de ellos les encanta la música y el baile. Es
frecuente que las niñitas sueñen con ser bailarinas; en cuanto a los varones, habitualmente eligen héroes del tipo de Beethoven, Miguel Ángel, los astronautas o San Antonio, con preferencia a hombres de ciencia, presidentes o
generales. Les encanta los libros de todas clases, y el estudio de su lengua natal puede ser uno de sus temas favoritos, ya que los Piscis son buenos narradores. Adoran las palabras, y es frecuente que la poesía les fascine. Al
principio, a los neptunianos puede hacérseles difícil entender las matemáticas, pero más adelante captarán con extraordinaria rapidez las teorías abstractas, subyacentes en el álgebra y en la geometría. Son criaturas que prefieren la compañía de los adultos en vez de salir a jugar con otros niños. Ya desde muy tierna edad tienen una profunda sabiduría, y comprenden por simpatía situaciones que quedan aún
muy lejos de su alcance. A un niño de Neptuno se le suele acusar de mentiroso, pero para él, lo que dice no son mentiras; no lo hacen con intención maliciosa o cobarde. Su mente joven nada en una imaginación siempre fluyente que
le susurra mil secretos, tan deliciosos y llenos de tan pura belleza que no puede resistir a la tentación de hacerlos vivir en el frío mundo de la realidad. Tal vez le cueste amoldarse a las exigencias sociales y escolares que asfixian su individualidad, pero sus padres y sus maestros pueden aprender de él el valor de la compasión, la compresión, la belleza, la
tolerancia, la imaginación y la gentileza. Todo depende del tipo de diploma que uno quiera conseguir en la vida.
|
|||