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piscis ( el pez) |
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Hombre Piscis |
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El Hombre Piscis
El hombre Piscis no es débil; simplemente, puede demorarse demasiado en una tenue estrellita de plata y perderse el resplandor solar del éxito. Romanticismo es, precisamente, lo que jamás le faltará a ningún Piscis que haya nacido en este mundo. Es casi el aire que respira. En su sabiduría, los planetas se ocupan de semejantes complicaciones de la
vida dando la mar de oportunidades a este tipo de Pez soñador y mundano, hasta convertirlo en su protegido. Si encuentra quien le patrocine, hombre o mujer (el último caso es más posible, pero puede ser cualquiera de los dos),
puede llegar a convertirse en un gran compositor, un gran pintor, un gran escritor...o por lo menos un gran tipo. Es evidente que tiene un atractivo fantástico para cualquier chica; siempre hay la posibilidad de que te resulte un Einstein, que será una maravilla. Un hombre Piscis no tiene prejuicios, jamás juzgara a un indio sin haber caminado unos cuantos kilómetros con sus mocasines, ni a un nudista sin haber probado a andar descalzo. E incluso entonces será
comprensivo y no exagerará la nota crítica. Piscis escasea en acusaciones frías y abunda en cálida tolerancia. Se esforzará incluso por entender a su suegra, y ¿cuántos son los hombres que lo hacen? El varón de Neptuno posee
una rara simpatía de espíritu. Sus amigos confían en él. En ocasiones, Piscis habla antes darse cuenta del daño que puede causar con sus palabras; se le hace difícil entender que lo que dice puede tal vez ser interpretado bajo una luz desfavorable por personas más
severas y de actitud menos tolerante. (Por ejemplo, tendría que pensarlo un poco para entender que a la gente como su hermana o tu madre no le preocupen las dificultades domésticas del pobre polígamo) Sin embargo, si una vez se
le pide específicamente que se guarde algo bajo la aleta, el Pez se callará la boca y será de fiar, de modo que puedes confiarle tus secretos más siniestros. El varón Piscis suele necesitar largos períodos de descanso. El alma de Neptuno debe estar sola a veces, para que pueda dejarse atravesar por brisas refrescantes que crucen las heridas de todos esos problemas
vividos a través de otros y la devuelvan a su individualidad serena e impoluta. Por ello, nunca incomodes a un hombre Piscis en sus momentos de silencio, que los necesita como el pan. Si tiene ganas de estar solo o de salir a
caminar sola, déjale que vaya. Recuerda que el Pez es sensible y que es fácil herirle. Es probable que haga incursiones por el yoga y el zen, o que experimente con las ciencias ocultas, y también que se interese por la astrología y la numerología, e incluso por la reencarnación. Como el Escorpión,
en él es innata la comprensión de los principios esotéricos, y por lo general esas cosas le hacen bien: le ayudan a mantener la estabilidad de sus emociones y ofrecen un objetivo a su
vívida imaginación. Los hombres Piscis se alteran de vez en cuando, pero es raro que su cólera sea violenta o duradera. Cuando ha pasado, las aguas vuelven a su placidez y la vida es tan pacifica como antes. Hay algunos
neptunianos que vociferan un poco por la casa, pero son inofensivos. Para el Pez es casi imposible bramar, lo que se dice bramar, como Tauro. Piscis no tiene problema para ver con toda claridad las sutilezas ajenas. Engañarle es difícil; con una mirada llega hasta el otro lado. Pero cuando se le ocurra, pueda engañarte a ti, con alguna argucia que
tiene y que le permite mantener sus asuntos personales al abrigo de escrutinios demasiado curiosos. Conozco a un hombre de este signo en quien este rasgo llega hasta el punto de que ha podido engañar al gobierno, que no es nada fácil. Durante toda su vida se las arregló para eludir los impuestos. La Dirección
Impositiva sabe de él tanto como de un nativo de Pago. Consigue librarse porque es escritor. Es posible que tu Pez no sea tan neurótico al respecto, pero a veces habrá en que te diga que había ido a la tintorería aunque en realidad había salido a comprar cigarrillos. ¿Por qué? No lo sé, realmente.
Ni él tampoco. Es una suerte de engaño leve del cual Piscis, lo mismo que Géminis, disfruta aparentemente. No tendrá grandes arrebatos de celos o, si los tiene, como es por naturaleza un actor excelente. Sin embargo, es posible que tú tengas que dominar tus celos, porque el Pez tendrá afectuosos amigos de ambos
sexos y acudirá a su llamada, a veces a horas insólitas. Es sociable por naturaleza. Piscis admira la belleza y de vez de cuando puede quedarse mirando un par de lindas piernas. Cuando las rachas de soledad y depresión cubran de nubes el cielo, arroja tu delantal en el rincón, detrás del acuario, ponte un vestido amarillo y una sonrisa
dorada, compra algunas entradas para un espectáculo divertido, y arráncale mañosamente de sus garras. Los Piscis son especialmente vulnerables a la sugestión. Puede ser que des unos
cuantos tropezones cuando intentes enseñarle a ser económico y cuidadoso con el dinero. La gente de Neptuno, francamente, no se distingue por su buena administración del dinero (a menos que tenga ascendente Capricornio o fuertes
influencias planetarias en Tauro, Acuario o Cáncer, por ejemplo). Los niños encontrarán en él un compañero divertidísimo. Lo más probable es que los lleve a pasear en bote, a nadar y a bucear. Los iniciará en teorías un tanto extrañas, les cantará algunas canciones un
poco saladas o les enseñará a hacer la vertical, en el estilo yoga. Tú ocúpate de las palmadas, que él escuchará sus problemas; ocúpate de que tengan la ropa y las narices limpias, que él les tendrá mentalmente activos, y
así todo funcionará perfectamente. No desdeñes jamás los sueños de este hombre, porque no lo perdonará ni olvidará. Dale ocasión de que los convierta en realidades, ayudándole a encontrar una estrella clara y firme hacia donde dirigirse, que
brille en vez de disiparse en un eclipse de sentido común. Enamorado, Piscis necesita apoyo emocional, es decir, que le brinden renovada tranquilidad y confianza, pero también que tú no busques apoyo en él por males y agravios
imaginarios. Sus fervorosas esperanzas necesitan del riego de un afecto comprensivo, de modo que ofrecerle el fértil suelo de una vida hogareña feliz. En el corazón de Piscis, la esperanza fluye eternamente. No la frustres, que si la cultivas con ternura puede inundarte de suerte a manos llenas. Tal vez hayas leído o te hayan dicho que Piscis es el signo de los que se “deshacen”, y eso puede haberte puesto nerviosa y en actitud negativa, pero no te dejes asustar. Es verdad que siempre hay en ellos
una cierta tendencia en este sentido, pero tú limítate a “volver a hacerlo”, como harías con un paquete que se ha desatado. Si aseguras bien los nudos, no sucederá con frecuencia. Sírvele un sueño para el desayuno, una buena broma para el almuerzo y chopin para la cena. Con esto serás dueña de la situación. No tengas miedo de zambullirte, que el agua está deliciosa.
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