
Breve Historia de Mud-Omo
Mud-Omo esta situada en la falda del monte Mun-Ackan. Como el resto de ciudades, su nombre hace honor a uno de los cuatro Grandes Sacerdotes, Omo. Cuentan las leyendas que Omo fue el último Gran Sacerdote, y que fue él el que guió al profeta Ackan.
Cuando los primeros Mudokon que se establecieran en Mud-Ahae consiguieron cierta estabilidad, organizaron una expedición a las cavernas Mun-Ackan; de hecho, la migración desde sus ciudades se había producido debido a que su profeta había dicho que el dios Mud moraba en Mun-Ackan; así, Mun-Ackan debía convertirse en un centro religioso, morada de su dios.
Pero Mun-Ackan ya había sido colonizado por los Therowock, una raza autóctona. De hecho, los Therowock de Mun-Umphi empezaron a establecerse en Mun-Ackan, y cuando llegaron los Mud-Ahae, los asentimientos Therowock eran bastante escasos y poco desarrollados.
Las primeras veces que los Therowock vieron Mudokon, fue en Mun-Ackan. Algunos exploradores repararon en la presencia de los Grandes Sacerdotes, antes de que el pueblo Therowock decidiera establecerse también en Mun-Ackan. Las leyendas dicen que los Therowock creyeron que los Grandes Sacerdotes eran demonios, y les dieron caza. Algunos grupos de aventureros Therowock fueron a darles caza, pero muchos encontraron la muerte en los hechizos de los Mudokon. Así, empezó a correr la voz de que Mun-Ackan estaba maldito, y los planes de establecerse en sus grutas fueron desechados.
Pasó el tiempo, y la casualidad hizo que los dos profetas Mudokon Umphi y Ackan cayeran presos en manos de los Therowock. Los dos estaban muy debilitados. Los Therowock, al advertir capacidades mágicas en esos dos individuos, creyeron que eran dos de los fantasmas del monte Mun-Ackan, que habían perdido su poder.
Los dos profetas intentaron escapar de los Therowock, pero solo lo consiguió Ackan. Umphi murió, y el hecho de haber matado a uno de esos poderoso fantasmas animó a los Therowock a establecerse en Mun-Ackan, pues creyeron que los fantasmas habían perdido su poder.
Los primeros Therowock llegaron a Mun-Ackan después de que Ackan hubiera partido ya hacia el continente. Omo, el ultimo sacerdote, había muerto ya, así que cuando se establecieron, no advirtieron ningún fantasma.
Paso un tiempo, y los asentimientos empezaron a multiplicarse, y a iniciarse las obras de expansión de las grutas naturales.
Pero al cabo de un tiempo, los Therowock se horrorizaron al ver que grupos bastante numeroso de Mudokon atravesaban la selva hacia el sur. La preocupación y la angustia se apoderó de los Therowock, y muchos regresaron a Mun-Umphi, temiendo que volvieran a aparecer fantasmas por Mun-Ackan.
Así la conquista de Mun-Ackan por parte de los Mud-Ahae no fue excesivamente difícil; los Mudokon no ganaron gracias a su fuerza ni a su estrategia, sino al miedo que infundían y a que los Therowock eran muy pocos.
Los Mud-Ahae utilizaron las bases de los asentimientos Therowock para fundar una nueva ciudad, Mud-Omo. Sería la capital religiosa de Mudokon, una ciudad para su dios y para sus creyentes. Empezaron a construirse los templos y las zonas residenciales. Mientras se expandía la ciudad, los Mud-Omo se percataron de que en Mun-Ackan había un mineral especialmente abundante: el Lapislázuli. Se le atribuyó un origen divino, y propiedades mágicas.
Los pocos supervivientes Therowock que llegaron hasta Mun-Umphi, contaron a sus camaradas que la mayoría de Mudokon no eran tan poderosos como los que ellos pensaban que eran fantasmas. Y así, los Therowock empezaron a realizar pequeñas incursiones, que cada vez fueron más importantes, pero todas infructuosas.
Tras una serie de derrotas Therowock, el ejercito Therowock se retiro, y Mud-Omo pudo empezar a prosperar. Se construyeron unos templos realmente espectaculares, y la ciudad creció gracias a los pequeños grupos de Mudokon que iban llegando del continente.
Después de un tiempo de tranquilidad, los Therowock lanzaron una gran ofensiva. Una parte de la ciudad cayó, pero gracias a la intervención de los Mud-Anchee, la ciudad aguantó.
A partir de ese momento, la ciudad ha prosperado, y sus esfuerzos se han dedicado a su dios y a la esencia. Se han construido templos, bibliotecas, escuelas de magia, etc... y también un complejo minero para la extracción del Lapislázuli. Su población a aumentado, y por ello se ha creado un segundo anillo, donde ahora hay los campos de cultivo.
La Ciudad
La ciudad está asentada en la parte baja del monte Mun-Ackan, en una gran abertura que hay en la base del Monte, en su parte Este. Realmente, la ciudad es espléndida, una maravilla arquitectónica unida a una maravilla de la naturaleza.
Cuando se camina por sus calles, se puede notar una ligera pendiente; la parte central de la ciudad esta un poco más elevada que las afueras.
La ciudad, en su zona exterior, se rige por tres entradas (y sus correspondientes tres grandes calles) y dos murallas. La calle más importante es la central; andando por ella llegaremos a una gran plaza ovalada, centro de la vida social y económica de la ciudad (en ella se realiza el mercado de la ciudad). Andando un poco más llegaremos a una plaza enorme, presidida por la entrada al interior del Monte Mun-Ackan. A cada lado de la entrada a la zona sagrada hay tres entradas más pequeñas, que dan acceso a las minas de Lapislázuli.

Como ya hemos dicho, en la zona exterior, encontramos dos anillos. El primero, en sus inicios, bastaba ya para albergar a la población y los campos de cultivo (situados intramuros para poder aguantar los asedios Therowock). Pero con los tiempos de bonanza, la población aumentó, y fue necesaria la creación de un segundo anillo, que actualmente alberga los campos, pero también alberga, alrededor de los tres caminos principales, núcleos de población.
Aunque la ciudad tiene tres calles importantes i rectas, la población se amontona en casas de uno, dos o incluso tres pisos, que forman calles sinuosas, estrechas y poco iluminadas. Las calles están rudimentariámente iluminadas con piedras planas.
Las dos murallas de la ciudad son gruesas y altas, y cada cierto metros encontraremos una torre de vigilancia. A lo largo de la muralla interior encontramos una imagen realmente sorprendente: siguiendo un ritmo regular, cada ciertos metros de muralla, encontramos una pequeña hendidura en la muralla, que alberga una estatua de un sacerdote Mudokon a tamaño natural. En total hay 365 de estas estatuas, todas ellas de sacerdotes Mudokon; cada una es distinta, con rasgos característicos, no hay dos de iguales. La leyenda cuenta que cada una de estas estatuas vigila la ciudad un día determinado del año, tanto de día como de noche. Estas estatuas fueron talladas durante la época de conflictos contra los Therowock.

Al atravesar la Puerta Sagrada, a través de un corredor, llegamos a una impresionante cueva natural, de forma semicircular. En ella, hay construida una enorme plaza circular, llamada Plaza de Mud, rodeada por columnas de quince metros de altura, realmente impresionantes. Alrededor de la plaza, encontramos cuatro templos, uno para cada uno de los Grandes Sacerdotes, y enfrente, el más grande, dedicado al dios Mud. Los seguidores de Mud pueden entrar en todos los templos; no obstante, sólo el Sumo Sacerdote de cada ciudad Mudokon puede llegar a subir más allá del primer tramo de escalera.

Lógicamente, la Plaza de Mud no está iluminada por luz natural. Pero sorprendentemente, el techo de roca semi-esférico de esta plaza es de color azul fosforescente, así que la luz de la plaza es de color azulado; al entrar a esta plaza, el creyente tiene la sensación de estar entrando en otro mundo; y casi es así, pues atravesando una de las cuatro puertas de la plataforma más elevada del Templo de Mud se accede a la morada del dios.
Los templos están construidos con grandes bloques de Lapislázuli y piedra blanca, de manera que estos dos colores se alternan en cada franja horizontal de los templos.
| En el centro de la plaza, seis escaleras bajan a un nivel inferior, desde el cual se accede a un auténtico laberinto de salas, pasadizos y habitaciones: aquí bibliotecas, salas de meditación, escuelas, estancias de los sacerdotes más importantes... todo se organiza en distintos niveles inferiores. La oscuridad de estos niveles inferiores desaparece gracias a la utilización de fragmentos de roca fosforescente como los del techo de la Plaza de Mud. | ![]() |
Ninguna antorcha atravesara nunca la puerta Sagrada; es un sacrilegio castigado con la muerte. El fuego es considerado una obra maléfica, por su poder destructor. Sus llamas se comen lo que encuentran, destruyen la esencia. Sus llamas son las únicas capaces de forjar las armas con las que se hace la guerra. Sus llamas queman la sabiduría acumulada en los libros.
Organización de Mud-Omo
Mud-Omo es una ciudad regida por el Consejo, de seis sacerdotes, encabezado por el Sumo Sacerdote. Este consejo es el que se encarga de organizar la ciudad, mediante una compleja red de subordinados.
Los miembros de este consejo son siempre varones, y normalmente de avanzada edad. Todos ellos son sabios y tienen un excelente dominio de la esencia. Cuando se debe escoger a un nuevo miembro del Consejo, por la razón que sea, son los miembros del propio consejo los que convocan a todos aquellos sacerdotes Mud-Omo que lo desean a participar en las pruebas; el que demuestro mayor potencial es el que se queda con el puesto.
Para que no haya confusiones, dejaremos claro los diferentes nombres que reciben los sacerdotes de Mud-Omo. Cualquier Mudokon que haya estudiado en las escuelas de Mud-Omo (recordemos que están situadas debajo de la Plaza de Mud) es llamado Esencial, debido a su domino de la esencia. Los esenciales que residen en Mud-Omo u otras ciudades, dedicando su vida los libros, la política, la investigación, etc, son llamados Sacerdotes. Los Esenciales que deciden perderse por las selvas de Okon (se sabe que algunos se adentran en el continente) para entrar en contacto directo con la esencia, son llamados Druidas.
Cualquier Mudokon, sea de la edad y el sexo que sea, puede ingresar en la Escuela de la Esencia de Mud-Omo; pero para ello, debe demostrar unas ciertas capacidades innatas. Debe quedar claro que nacer en Mud-Omo no obliga, para nada, a tener que pasar por la Escuela.
Mud-Omo no tiene un ejército propio convencional; el ejército de la ciudad está formado por tropas de Mud-Anchee.
No obstante, no hay que obviar que los sacerdotes de Mud-Omo son grandiosos guerreros. Todos los Esenciales reconocidos de Mud-Omo poseen un pequeño collar de Lapislázuli. Eso prueba su rango social.
En tiempos de necesidad, el Sumo Sacerdote es capaz de hacer resplandecer la piedra del colgante; todos los Esenciales, por dispersos y lejanos que se encuentren, al ver brillar su colgante, deberán volver a Mud-Omo. No obedecer a la llamada es castigado con el destierro. En tiempos de guerra, se dieron casos de druidas que, perdidos por la selva, en su busca por la esencia, al recibir esta llamada se encontraban tan lejos de Mud-Omo que llegaron cuando el conflicto había terminado.
También hay que mencionar que los Esenciales que se forman en Mud-Omo pero que luego ocupan cargos en otras ciudades están exentos de esta obligación: si no fuera así, el resto de ciudades Mudokon, en tiempos de guerra, se quedarían casi vacías de sacerdotes, pues la gran mayoría de los Esenciales se adiestran, al menos en sus inicios como esenciales, en la Escuela de la Esencia de Mud-Omo.
De este modo, el ejercito propio de Mud-Omo está íntegramente formado por Esenciales. En relación a un ejercito convencional, son escasos, pero indudablemente, muy poderosos. El problema es que un ejército de magos es difícil de dirigir en una batalla, pues individualmente los poderes son muy buenos, pero en conjunto puede llegar a estorbarse; por ello, Mud-Anchee participa en al defensa de la ciudad con su ejército.
Teología Mudokon
Los teólogos Mudokon nunca han llegado a descifrar todas las incógnitas que gran entorno a su dios y a su religión, el Mudismo, pero lo que viene a continuación es la postura que defienden los Sacerdotes de mayor rango.
Estos vacíos se deben a que en la precipitada marcha de las ciudades, las bibliotecas donde se escondían los libros de la verdadera historia completa de los Mud fueron quemadas por los bárbaros invasores, muy poco se pudo salvar, solo unos pocos ejemplares, insuficientes para que los Mudokon puedan tener una idea exacta de su propia historia. Parece ser un castigo divino del propio Dios.
Una leyenda popular cuenta que existen unas tablas de piedra en las que hay escrita la verdadera historia de Mud, y de su pueblo, pero los Sumos Sacerdotes nunca se han creído que esto fuera cierto; no obstante, se sabe que algunos Mudokons se han aventurado a vagar por la tierra en busca de estas tablas, pero que se sepa, nadie las ha encontrado.
Por lo que se sabe, Mud es el único Dios benigno que existe. El creó todo: la tierra, el agua, el aire, el Sol, la Luna, las plantas, las rocas, los animales, y todas las formas civilizadas de vida.
Cansado de las formas de vida sin pensamiento consciente, empezó a crear otras más avanzadas; se sabe que hizo varias pruebas, y de ellas aparecieron las distintas razas civilizadas que habitan en la tierra; algunas salieron mejor que otras. Creó seres pensantes, con ingenio, capacidad creadora, capacidad crítica... al fin y al cabo, dotó a sus creaciones de inteligencia. Y ese fue, podríamos decir, su error.
Aunque la inteligencia en sí mismo no es dañina, utilizada por mentes dementes sí que lo es. Y de entre los pueblos que creó, algunos se revelaron contra su creador. Algunos pueblos se inventaron divinidades, como el Sol o la Luna. Otros se convirtieron en seres maleantes y pérfidos. Otros simplemente dejaron de creer en Mud, y buscaron otras explicaciones a sus orígenes. Realmente, la situación se le fue de las manos a Mud, y únicamente consiguió llevar a buen puerto al pueblo de los Mud, el pueblo en el que había puesto mayores esfuerzos durante su creación.
De este modo, los pueblos contrarios al dios Mud se convirtieron en enemigos eternos de los Muds. Los pueblos pacíficos que simplemente dejaron de creer en su creador, pasaron a ser neutrales con los Muds. Se dice que algunos sacerdotes Muds intentaron convertir al Mudismo a algunos pueblos, pero sin éxito.
De este modo, empezó un estado de guerras entre los pueblos, algo que Mud nunca imaginó, y que le horrorizó. La situación se le había ido de las manos, pero tampoco quería destruir sus propias creaciones. Así que ayudó a su pueblo a combatir a los pueblos contrarios, y los Muds se convirtieron en la raza más poderosa.
Pero para decepción del dios, su pueblo predilecto también olvidó a su creador, y los abandonó a su suerte. Entonces ocurrió lo que hay explicado en LA HISTÓRIA MUDOKON.
Como ya he dicho, Mud creó todo, y al crearlo, utilizó la esencia. La esencia se manifiesta de dos formas: físicamente ny etéreamente. La parte física es la parte palpable. La parte etérea, no se ve ni se toca, pero se nota.
Por ejemplo, en un animal, la esencia física seria su cuerpo y la etérea sería su vida. En un vegetal, su esencia física sería el tallo, y la etérea, su vida. En una roca, la parte física es indiscutible, y la parte etérea es el secreto d su propia vida (su historia: cuando se creó, si ha sido utilizada por algún ser vivo, etc...). En un Mudokon , la esencia física es su cuerpo y la etérea, su alma.
Cuando cualquier ser vivo benigno o carente de inteligencia muere, es reciclado; su cuerpo se descompone y da lugar a nuevas formas de vida. Su alma o su vida vagan por el cielo, azul. De hecho, las nubes son acumulaciones de almas benignas; cuando llueve, dejan caer agua, fuente de la vida. Y cuando caen rayos, significa que las almas benignas han encontrado una alma maligna entre las nubes, y la expulsan en forma de rayo.
El aire es necesario para vivir, al igual que el agua. Son considerados esencia pura. El fuego esta considerado un elemento totalmente maléfico, descubierto y empleado por los pueblos maléficos. Su capacidad destructiva es enorme, al igual que su capacidad para destruir la esencia y la vida. Por ello, el agua, creadora de la vida, es capaz de apagar el fuego, destructor de ella. Esta prohibido a los Mudokon encender fuego, ni para poder ver por la noche (se considera que lo que esconde la oscuridad sólo puede ser visto gracias a la luz maléfica del fuego, y que por ello es mejor no ver nada); sólo está permitido su uso en las minas de Mud-Enzhi y Mud-Anchee y en los desplazamientos de tropas, durante la noche, para evitar emboscadas; eso sí, en este último caso, el militar de mayor rango del grupo es el único autorizado a ordenar el encendido de antorchas y hogueras.
| Los habitantes de
Mud-Omo son, en general, más religiosos que el de las
otras ciudades, en especial los Sacerdotes. Todos los Mudokon, cuando alcanzan la madurez, a la edad de diez años, deben depositar un exvoto en el templo de Mud. A partir de ese momento, reafirman su creencia en Mud, y son considerados como maduros por el resto de la sociedad. |
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Los Esenciales
Los Mudokon que dedican su vida a la Esencia saben
que deben renunciar a los placeres materiales para dedicarse por
completo a Mud y a la Esencia; no poseen, ni deben poseer, vienes
materiales propios (entiéndase casas, terrenos, negocios, etc...
no objetos personales).
Cuando un Mudokon llega a convertirse en un Esencial, adquiere un rango social indiscutible; los Esenciales son admirados por todos los Mudokon. En las familias adineradas de Mud-Ahae con varios hijos, es frecuente que alguno de ellos (si es posible) se dedique a la Esencia, pues es un símbolo de prestigio social.
Como ya he dicho, los Esenciales que son entrenados en la Escuela de la Esencia de Mud-Omo pueden convertirse en Sacerdotes o en Druidas. Tanto unos como otros, sienten especial devoción por Omo, su patrón. Todos los Esenciales deben rezar a su dios y a su patrón al menos una vez al día.
El sacerdocio es la opción más común. Los Sacerdotes dedican su vida al aprendizaje del dominio de la esencia, a expandir sus conocimientos, estudiar historia, teología, copiar libros, descifrar runas antiguas que aún no han sido descifradas, crear nuevas runas y objetos con propiedades mágicas, etc. En definitiva, potencian la parte más racional de la esencia etérea.
Como ya he dicho antes, los Esenciales no tienen
vienes propios; todos los vienes que les son imprescindibles y
necesarios para desarrollar su labor como Sacerdotes les son
facilitados por la ciudad, estén en la que estén, pues, aunque
la mayoría se quedan en Mud-Omo, muchos vuelven a sus ciudades
de origen.
La gama de especialización de los Sacerdotes en lo que control de la esencia se refiere es muy variada. (ESTE PÁRRAFO LO COMPLETARÉ CUANDO DECIDA QUÉ HECHIZOS ESPECÍFICOS SON LOS DE LOS SACERDOTES).
Cuando han alcanzado un nivel de aprendizaje determinado, algunos Esenciales optan por hacerse Druidas. Los druidas son mucho menos numerosos que los Sacerdotes.
Cuando un Esencial decide ser Druida, ya no hay marcha atrás; un Sacerdote, en cualquier momento de su vida puede decidir convertirse en Druida, pero no al revés. Los Monjes dedican su vida al contacto directo con la Esencia y a la búsqueda directa de ella. Esto se busca mediante el contacto directo con la naturaleza, potenciando la parte más natural de la Esencia etérea. Los Druidas creen que si Mud creó la naturaleza, será en ella donde se encontrará la verdadera sabiduría, no entre libros y habitaciones. Los más importantes portan grandes máscaras mágicas.
Su dominio de la esencia les permite mantener relaciones estrechas con animales, plantas, etc. (ESTE PÁRRAFO LO COMPLETARÉ CUANDO DECIDA QUÉ HECHIZOS ESPECÍFICOS SON LOS DE LOS DRUIDAS).

Druida
sanando a un Mudokon
La Economía en Mud-Omo
La economía de Mud-Omo se basa en la extracción del Lapislázuli. El Lapislázuli es considerado un mineral precioso, que es su estado más puro tiene capacidades mágicas.
Hay dos tipos de Lapislázuli: el puro (muy escaso) y el bruto (en comparación con el anterior, muy abundante). Un fragmento de Lapislázuli puro cuesta más o menos veinte veces más que un fragmento del mismo tamaño, pero bruto.
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Fragmento pulido de Lapislázuli puro. |
El Lapislázuli puro se utiliza pare realizar amuletos, collares, anillos, para decorar distintas partes de las armaduras de los guerreros más importantes, objetos de decoración para familias ricas, o como hojas de armas (si el Lapislázuli es tratado mediante algún Esencial experto).
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... ... |
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| Distintos collares elaborados con Lapislázuli |
Fragmento de un engarzado de una armadura decorado con una piedra de Lapislázuli |
Fragmento de brazalete de una armadura decorado con una piedra de Lapislázuli. |
A diferencia que otros pueblos, que acuñan monedas de metal, los Mudokon usan las piedras de Lapislázuli para sus transacciones comerciales. Los precios de los vienes se fijan en relación al gramo de Lapislázuli bruto: así, una espada cuesta un número determinado de gramos de Lapislázuli bruto, por ejemplo.
Los habitantes de a pie llevan pequeños sacos con piedrecitas de Lapislázuli. Los comerciantes, en ocasiones alquilan los servicios de mudokons que arrastran carros con piedra, mercado arriba, mercado abajo, para poder realizar compras un poco importantes. Los que necesitan mayores cantidades de piedra, alquilan carros enteros, y en ocasiones alquilan también guardianes para vigilar esas mercancías.
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... |
Pepitas utilizadas como |
Piedra utilizada para |
Para un forastero, la escena es curiosa; en todos los comercios, casas, y en general, en lugares donde haya movimiento de vienes, hay una pequeña balanza y una escarpa pequeña y un martilleo: así se pesan y se dividen los fragmentos de Lapislázuli bruto que se usan al comerciar.
Todo ello implica la existencia de Mudokon dedicados únicamente a la creación de balanzas y escarpas, pues son utensilios indispensables en la vida diaria de los Mudokon. También hay quien está especializado en trucar estas balanzas a favor propio...
Los mineros que trabajan en las minas para la extracción del mineral son cacheados uno a uno al final de sus jornadas de trabajo por soldados Mud-Anchee; encontrar Lapislázuli escondido entre sus ropas está castigado con la expulsión de la ciudad.
Así podemos darnos cuenta del poder económico de la ciudad, pues es la única fuente de Lapislázuli de todo Okon. De modo que la ciudad tiene una fuente de riqueza asegurada. Y parece que la fuente no se acaba; algunos dicen que el propio dios Mud se encarga de que nunca se acabe el Lapislázuli en las minas...
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Fragmento de Lapislázuli antes de extraer |
La economía doméstica no tiene nada de especial; existen negocios de diferentes dimensiones, domésticos y de mayor envergadura. Muchos Mud-Omo se dedican a trabajar en las tierras del anillo exterior. Esas tierras son propiedad de la ciudad; los que las cultivan cobran un sueldo por ello. Una parte de las cosechas es para los Sacerdotes, mientras que el resto se distribuye de forma gratuita por la ciudad. Los excedentes se exportan a Mud-Anchee, una ciudad que carece de una producción suficiente de alimento.