El humano, muy alegre y cantando, lo llevó a la plaza de toros. En el camino el torito veía cartelones en lo muros de las calles, donde decía: "Gran fiesta de luces en la plaza de toros hoy 3 de la tarde, con el gran invitado: toro bonito "el Rey de la fiesta". La emoción no le cabía dentro de su pecho, era feliz de sentirse importante y famoso. Cuando al fin llegaron a la plaza, el toro bonito paseando orondo salió a la arena y de inmediato todo el mundo lo aplaudió. El torito se sentía dichoso y regocijante de alegría su pecho, en el gran día de su cumpleaños.

     

Estando el torito paseando y paseando orondo por l ruedo, vió salir a un gordo, con una gran panza! montado sobre un caballo y con una larga vara en su mano, el gordo empezó a decirle y a gritarle cosas feas y a provocarlo. El torito que era fuerte y joven intentó empujar al gordo para sacarlo de su fiesta, pero viendo que no lo alcanzaba, empezó a empujar al caballo que estaba con sus ojos vendados, de forma que no podía ver mucho. Torito bonito, quien les decía que se fueran de su fiesta, los seguía empujando. De pronto el torito sintió un inmenso ardor en su lomo, muy cerca de la cabeza. El dolor en vez de disminuir aumentaba más y más; era aquel gordo presumido que con su larga y puntuda vara lo chuzaba sin piedad en su delicado lomo una y otra vez, una y otra vez. El torito muy asustado y adolorido empezó a perder la vista. Sus paticas se adormecían y le temblaban a la vez que sentia una inmensa herida que dolía mucho.

 
     
 
     

 

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