ellos? Grito. "Siguieron frenéticamente. Los gongos hicieron eco, los fuegos llameaban, pero el elefante no gritaba. Finalmente el Raja ordeno que se detuvieran. El elefante regreso a los cepos. "Yo oía ruido y no podía dormir. Baje al campamento y vi a la bestia parada en el corral, los postes sujetaron su cabeza de la que escurría la sangre; sus pequeños ojos, rojos a la luz del fuego, viendo a la gente justamente igual que el jumbo del circo lo mira a usted cuando se acerca. " Mire a los hombres exhaustos con sus cañas ensangrentadas todavía en sus manos. Entonces llegaron aquellas dos horribles vacas, arrastrando los pies ansiosamente hacia los cepos, con una risilla apagada, gorjeando y gangosas como dos viejas brujas malvadas apresurándose hacia un crimen. Sus mahouts, borrachos como perros, estaban riendo con los labios manchados de betel y sonando sus cadenas. "Eso fue demasiado para mí. Ese animal parado tan calladamente, había soportado todo lo que 40 atormentadores pudieron hacer. ¡Maldita sea! Vocifere, el merece algo mejor que ser estrangulado. Corrí a mi choza y tome mi rifle express, un 450 Westley Richards. El elefante me miro mientras me apresuraba hacia él. Tenia la impresión de que sabia lo que yo iba a hacerle. Posiblemente me hubiese agradecido si hubiera sido capaz; no lo sé. Puse la boca el rifle serca del lugar de la raíz de la trompa a la mitad entre los ojos y un poco arriba de ellos y apreté el gatillo. " El disparo casi me derriba cuando las balas de grueso calibre estallaron dentro de su cabeza. No se movió y altivamente me miro con un gran hoyo en el. Entonces se quejo una sola vez y con un profundo gemido gemido estremecedor se desplomo jalando con su gran peso hacia abajo los postes que todavía sostenían su cabeza. " Los nativos cayeron sobre mi como hormigas. Les di de patadas y di vuelta a mi rifle, listo para romper algunas cabezas. Pero desde atrás, me hicieron tropezar y me arrastraron hasta donde estaba el Raja, sentado en cuclillas sorbieron vino de una jarra. Me grito como una mujer histérica, con coraje por no poder ver el estrangulamiento del toro con rabia al no poder romper el espíritu de la bestia. Tenia miedo; pensé que me partiría en dos. Y eso provoco algo en mi. " ¡Adelante!" le grite ¡usted pone una mano sobre mi y yo le lanzare una maldición que hará que todos sus hijos parezcan cerdos! " No sé que me hizo pensar en eso, pero los Bataks tienen un miedo mortal a las maldiciones y los cerdos es lo que más odian. Cómo quiera que sea, él hizo que me sacaran y me reporto a los oficiales y, ¿sabe que? Ese cochino juro que yo, deliberadamente, había destruido un valioso elefante que estaba entrenado y listo para la venta. Se me prohibió volver a cazar animales en su provincia." Boon dejo la caza de elefantes después de eso. " Cuando fui a un circo, mire al hombre elegante con su hermoso uniforme y la gran bestia paciente siguiéndole alrededor como un perrito y pensé: ¿Cree usted que es un gran entrenador de animales, verdad? Pues no ha entrenado nada. Todo lo que hizo fue enseñarle pequeños trucos a una noble bestia cuyo corazón había sido roto mucho antes de que usted lo conociera y pensé es los pequeños hombres desnudos, con jugo de betel goteando de su boca y caminando detrás de un elefante haciéndole llagas para romper su corazón y que pudiera aprender como pararse de cabeza y mendigar cacahuates. Esto, mas o menos, echo a perder el circo para mi".


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