Me sentí superior a cualquiera
y un puño de estrellas te quise bajar;
y al mirar que ninguna alcanzaba,
me dio tanta rabia que quise llorar.
Yo no sé lo que valga mi vida
pero yo te la quiero entregar.
Yo no sé si tu amor la reciba,
pero yo te la vengo a dejar.
Me encontraste en un negro camino,
como un peregrino sin rumbo ni fe,
y la luz de tus ojos divinos,
cambiaron mis penas
por dicha y placer.
Desde entonces yo siento quererte
con toda las fuerzas que el alma me da;
desde entonces paloma querida
mi pecho he cambiado por un palomar.
Yo no sé lo que valga mi vida
pero yo te la quiero entregar.
Yo no sé si tu amor la reciba,
pero yo te la vengo a dejar.