EL AJEDREZ Y LA PERSONALIDAD
EL AJEDREZ:
-- COMPORTA UN FIN EN SI MISMO
-- ES PLACENTERO
-- ES ESPONTANEO
-- NO ES APROPIATIVO
-- ES UN EJERCICIO
-- EXIGE LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DE QUIEN JUEGA
ADEMÁS, Y EN ESPECIAL AL APRENDER A JUGAR EL AJEDREZ SE ADQUIERE:
-- GRAN AUMENTO EN LA COMPRENSIÓN DE LAS MATEMATICAS
-- GRAN AUMENTO EN LA COMPRENSIÓN DE LA FÍSICA
-- GRAN AUMENTO EN LA COMPRENSIÓN DE LA GEOMETRÍA
-- GRAN AUMENTO EN LA HABILIDAD DE INVESTIGACIÓN.
UN REGULAR ENTRENAMIENTO AJEDRECISTICO DESARROLLA LO QUE PODEMOS LLAMAR
PODERES PERSONALES.
-- CREATIVIDAD
-- RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS
-- CONCENTRACIÓN DE LA ATENCIÓN
-- HABILIDAD DE PENSAR LÓGICAMENTE
EN CONCLUSIÓN EL AJEDREZ DESARROLLA LA INTELIGENCIA EN 4 ASPECTOS.
-- IMAGINACIÓN
-- PERSPECTIVA
-- ORGANIZACIÓN
-- RAZONAMIENTO
POR TODO ESTO EL AJEDREZ POR DEFINICIÓN ES:
JUEGO, DEPORTE, ARTE, CIENCIA.
Pero a escala popular,el ajedrez ocupa un lugar especial entre los juegos.
Se le alude llamandole "el juego de los reyes","el rey de los juegos", "el
deporte ciencia". Es el único cuya practica se permite en los locales del
parlamento de Gran Bretaña.
Es inevitable la actitud del desinteresado ajeno a el. Esta se mostrara
predispuesta a considerarlo frío, soso, aburrido, altamente intelectual, una
especie de crucigrama de categoría superior y ser absolutamente incapaz de
comprender la tempestad de emoción que puede producir.
El deleite que proporciona supera al que de cualquier pasatiempo. Desde luego,
se halla mucho mas cerca tanto del arte como de la ciencia.
Para innumerables ajedrecistas, la partida ejerce peculiar fascinación,
durante la misma, todo puede olvidarse: esposa, amigos, familia, actividades
profesionales, el tiempo. El ajedrez se convierte en un mundo aislado. Esta
intelectualización del ajedrez es el rasgo sobresaliente del ajedrecista para
el espectador.
Bien, pero además de crear campeones, al introducirlo como practica cotidiana.
Servir como una de las diversas ocupaciones intelectuales, art¡sticas y
recreativas donde el ser humano desarrollara en mayor grado y menor tiempo,
cada una de las cualidades que el hombre requiere para enfrentarse con éxito a
la vida.
Podr¡a pensarse que los deportes sirven para este propósito, ya que "mente
sana en cuerpo sano", por supuesto que sirven pero tienen un inconveniente.
Llevan inherente un proceso de nivelación: en la pista de atletismo, en el
campo de béisbol, todos los hombres son iguales.
En el ajedrez existe un factor adicional que diferencia de los demás: hay una
figura de valor distinto al de todas las demás y en torno a la cual gira la
partida. La presencia del rey permite un proceso de identificación que va mas
allá de lo que puede darse en otros deportes.
En este sentido, el ajedrez propicia una vigorosa afirmación de la
personalidad.
En consecuencia, resultara atractivo a quienes tienen un concepto de si mismos
que les permite considerarse indispensables, absolutamente importantes e
insustituibles.
Para destacar en el ajedrez se debe disponer de una buena dosis de fortaleza
para permitir al jugador soportar tanta ansiedad durante per¡odos tan
prolongados y esta fortaleza solo la proporciona el ego.
El psicólogo Hans Sachs fue el primero en señalar al narcicismo, como un
factor para la creación art¡stica. Un exceso de narcicismo puede caracterizar
fácilmente al ajedrecista, pero en un aspecto saludable, ya que contribuye a
que al hombre vea a través de lo convencional y artificial y a que produzca
algo nuevo y valioso.
El psicólogo P. Federn ha señalado que el narcicismo saludable aparece a
menudo en el individuo creador.
El psicólogo Anne Roe, en sus estudios dedicados a cient¡ficos eminentes, los
describe también como individuos narcisistas.
En el ajedrez predominan cuatro aspectos de la inteligencia dice el psicólogo
Ruben Fine de los siete que menciona el psicólogo P.C. Davis.
I.-Memoria:
Para practicar bien el ajedrez es indispensable recordar centenares,
probablemente miles, de posiciones previas.
La retentiva del ajedrecista experto alcanza as¡ tan alto grado de
especialización y tanta destreza que le permiten realizar hazañas
incre¡bles para el profano. Un maestro puede jugar simultáneamente
cincuenta o sesenta partidas; va de un tablero a otro y efectúa ante cada
uno el movimiento correspondiente. Si se alteran las posiciones de un
tablero, aunque sea del modo mas m¡nimo, avance de un cuadro por un peón,
por ejemplo, se percatara del cambio automáticamente. Pese incluso, a no
tener consciencia de ello, es evidente que su memoria conservara detalles
muy precisos de los sesenta tableros.
II.-La Perspectiva:
Es esencial porque al jugador no se le permite cambiar las piezas de
sitio, salvo cuando efectúa un movimiento.
La perspectiva o representación mental continua desarrolla la capacidad
del maestro ajedrecista para jugar sin ver el tablero o las piezas (" a
ciegas"). Todo maestro puede jugar una partida a ciegas sin grandes
dificultades, y muchos, bastantes, mas. Para desarrollar tal numero de
partidas, el jugador individual debe mantener en el cerebro la
representación continua de todos los tableros con posiciones de piezas en
constante variación, ha de estar en condiciones de asociar la imagen
correcta de como en el caso de los calculadores electrónicos, esta
facultad queda limitada en gran parte al ajedrez a ciegas, la memoria
también cumple aqu¡ una función de suma importancia; como norma, después
de una exhibición de partidas a ciegas.
III. La Organización
Constituye un aspecto del razonamiento general, es igualmente básica. El
ajedrecista debe coordinar y unificar las acciones de las piezas de modo
que adquieran el máximo de eficacia. En este sentido, la estrategia
ajedrecista es análoga a la estrategia militar, y academias militares como
la de West Point consideran tradicionalmente al ajedrez una asignatura
necesaria.
IV. La Imaginación
Aplicada al ajedrez se relaciona con la perspectiva, si bien hasta cierto
punto es independiente de ella.En si mismo, el ajedrez es una creación
artificial. Como la música, el arte y la literatura.
Resulta indudable que el juego del ajedrez es un sucedano del arte de la
guerra. El motivo subconsciente que impulsa a los jugadores no es el
simple afán de agresividad caracter¡stico de todos los deportes de
competición, si no todo lo contrario, la En el ajedrez, el pensamiento
reemplaza a la acción, usa defensas intelectuales, en contraste con otros
deportes, como el boxeo, no hay contacto f¡sico de ninguna clase, ni
siquiera la forma de contacto intermediario que se produce en el tenis o
en cualquier otro deporte.
Podría suponerse que el ajedrecista, fuera una persona pasiva-dependiente
por completo, pero no es as¡, mas bien esta en condiciones de hallar
numerosas v¡as por las cuales canalizar su agresividad y que esos
conductos también se ceñirán a pautas sociales. Son hombres
psicológicamente sanos, la investigación histórica realizada por A. De
Groot lo confirman. De acuerdo a lo anterior, la implementación de un
programa de ajedrez para el desarrollo de la personalidad del ser humano
es un gran acierto.