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MoeBiuS - Ulf Poschardt y la Cultura DJ |
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En los 80, el auge de la música disco y los avances electrónicos lanzaron a los DJs (pinchadiscos o disc-jockeys) líderes de las masas juveniles. El periodista Ulf Poschardt, investigador de la cultura DJ, explica por qué ellos son una vanguardia artística. |
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Su primera impresión de la ciudad es sorpresa al descubrir, en una disquería de cadena, los CDs de unos DJs selectos, de culto en Alemania. Se sorprende de que para la industria discográfica el mundo sea uno solo. Acaso esperaba caníbales. Ulf Poschardt es un joven gurú de la música techno y un defensor programático de las subculturas musicales. Emergido del diario "Süddeutsche Zeitung", se doctoró con una histoira de los disc-jockeys. Eventualmente la tesis se convirtió en un manual sobre la cultura pop, que tuvo gran impacto y ya lleva tres ediciones. "DJ Culture", traducido al inglés pero aún no al castellano. Poschardt dio una serie de charlas en Buenos Aires, invitado por el Instituto Goethe. |
| Poschardt: Cuando yo empecé a salir en Hamburgo y en Munich, en los 80s, me fascinaba lo que los DJs eran capaces de hacer con tan solo dos bandejas y un mixer. Me hacían pensar en el cine de Jean-Luc Godard, con sus montajes de textos de otros, imágenes y fragmentos musicales. Ellos hacían un arte de la cita y eran lo agentes de una renovación cultural profunda, que no pasaba tanto por la innovación sino por el hecho de que sus productores fueran, ante todo, especie de ingenieros. |
| .- Las vanguardias clásicas desafiaban el mercado masivo. Contrariamente, la cultura DJ armoniza con la industria. |
Poschardt:
Las vanguardias históricas dependían mucho de los teóricos, y éstos se tomaron gran trabajo en preservarlas dentro de un público estrecho. Incluso mi adorado Theodor Adorno y Max Horkheimer se equivocaron por completo sobre la cultura popular. Estos intelectuales, procedentes de la república de Weimar, muchos de origen judío, eran muy elitistas, no creían que algo bueno pudiera salir alguna vez de las masas. Pero el público fue presionando por participar en formas de cultura más democráticas: lo que hizo la música pop fue dar al dogma modernista una segunda chance. Estos nuevos músicos no son intelectuales; al contrario, están muy cerca de la tecnología. El gran DJ Grandmaster Flash, innovador del hip-hop, trabajaba originalmente como electricista. En el guetto negro norteamericano, donde los interlocutores se limitaba a unos cuantos vecinos del barrio, los primeros DJs no sabían bien lo que hacían; tampoco tenían muchos recursos. Pero se les ocurrió hacer algo nuevo a partir de los discos que tenían, es lo contrario del manifiesto clásico de vanguardia. Pero si podían reconocer la novedad y qué invenciones servirían a la cultura pop. Así, sin una conciencia histórica, encontraron con una tradición que había comenzado con el siglo XX. |
| .- Es anacrónico pensar que la industria cumple con ellos la función que tradicionalmente cumplía el museo? |
| Poschardt: No creo en ese sectarismo que asegura que si algo está en los charts no puede ser de vanguardia. Eso es pasado. Hay una chance real de colocar algunos de estos sonidos inéditos conseguidos en las remezclas dentro del mainstream (o gusto general). Por otra parte, algunos productores de música pueden arrojar trabajos más sofisticados al mismo tiempo que crean música que alcanza los charts y vende 1 millón de copias. |
| .- Algunos sostienen que el consumo ha desplazado al trabajo como marca de identidad. Tu libro sostiene que la cultura pop es hoy la principal fuente de identidad. |
| Poschardt: A fines de los 80s, con las primeras placas de DJs como "Pump up the volume", accedimos a sonidos nunca oídos antes. Uno ve al DJ y su preocupación no es teórica. El tiene la función de hacer que la gente se mueva: está en el centro de la escena, abierto a todos, a cientos de jóvenes. Está pendiente de la audiencia. Su atención tiene un foco muy preciso. Pero a menudo vemos que estas prácticas adquieren otros sentidos. Cuando comenzó el hip-hop, sus cultores no estaban preocupados por ninguna clase de resistencia. De hecho, fue una sorpresa para ellos que tomara un carácter de denuncia social, como ocurrió durante los disturbios de Los Angeles en 1990, con el apelamiento del negro Rodney King. |
| .- Rage Against The Machine tocó para los rebeldes golbales de Seattle. Tu libro guarda esperanzas de transformación profunda a partir de las subculturas musicales. |
| Poschardt: Terminé el libro en 1995. Yo estaba lleno de euforia por la renovación cultural que significaron esos cinco años previos. En los ´80s, la cultura DJ coincidió con el blanqueo de la homosexualidad en Alemania, de modo que tenía tintes muy políticos y un impacto positivo. Hoy veo que mi optimismo era exagerado. |
| .- Por oposición a la música techno, vos decis que nada nuevo puede salir de los rockeros tradicionales, al estilo Bruce Springsteen. |
| Poschardt: Es que deliberadamente no quiero no enfocar las construcciones de la identidad basadas en el pasado. En Alemania existe hoy día esta discusión terrible sobre la Leitculture, o cultura canónica alemana, impulsada por los sectores más conservadores. Cuando miro el panorama techno, encuentro en las innovaciones un nuevo concepto del arte, una dimensión nueva del "yo". Para mí, entonces, es fundamental encontrar los elementos de identidad en la cultura popular, que es básicamente multiétnica, no ligada a nacionalidades. |
| .- Pero es más complejo, porque el acceso a la tecnología no es universal ni democrático. |
| Poschardt: Pero ¿a qué llamamos primer mundo? ¿Al pobre negro que vuelve de la fábrica a su casa en el Bronx? El pop abre las chances de que, en cualquier punto, alguien meta algo en el sistema que les sirva a todos. Un DJ mexicano o camboyano puede pasar sus sonidos en Hamburgo o Nueva York. La red alternativa de la cultura DJ es enorme y tiene una gran potencial democrático. |
| .- En tu libro sostenés que el DJ supone la muerte de la tradición del autor. Es decir, él consuma esa dirección del arte que ya tiene un siglo. |
| Poschardt: Sí. Y no hay nada más político que la noción de autor. Muy cerca de artistas del montaje a la manera de Marcel Duchamp, el DJ tiene muchas cabezas y muchos centros. Vive inmerso en la música y en la tecnología, no preocupado por la expresión de su yo. Los DJs estrella no tienen que ver con las superstrellas rockeras de los ´70. Por otra parte, está el tema clave de la autenticidad y la originalidad en la obra. La percepción cambió y con ella la cuestión de la autenticidad. Mi propio libro está lleno de "samplers" y citas de otros, sin la tradicional solemnidad jerárquica que tiene la crítica académica. Yo no doy un peso por la palabra autor, prefiero la palabra productor. |
| .- ¿Cómo viste la evolución del "Love Parade" de Berlín en estos diez años? |
| Poschardt: Durante años viví el "Love Parade" con un espíritu épico. Pero el año pasado falté por primera vez. Ahora solo ha quedado todo lo feo de esa gran movilización juvenil, como cuando una revolución toma el poder y se convierte en istitucional. Prefiero pensarme, no como un revolucionario, sino como un evolucionista. |
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