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MoeBiuS - "Discovery" - Daft Punk |
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| Entre la euforia y la melancolía, entre el buen y el mal gusto, así se planta en nuestros oídos Discovery, la nueva bomba de tiempo que este mes lanzan los padres del french touch, Daft Punk. Una nostálgica vuelta al mundo de la infancia es el motor del sucesor de Homework, el disco que le hizo mover el culo hasta a Susana Giménez. Eso sí, no esperen que este nuevo álbum se lo arregle. En todo caso logrará que muchos instalen la pista de baile, de una vez por todas, en el living de su casa. |
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Cuando
éramos chicos y soñábamos con el hombre del año 2000, nos lo imaginábamos
piloteando una nave espacial, escuchando música compleja y electrónica
en la radio de a bordo. Nunca nos imaginamos que el hombre del año 2000
se desplazaría en un triciclo y escucharía a unos Beatles empobrecidos.
Porque, desgraciadamente, el virus del año 2000, ese genial sembrador de
caos, ese perturbador aleatorio, no atacó a la música, demasiado gentil
y civilizada como para atreverse a saltar las barreras. Desde el 1º de
enero de 2000, sólo dos discos se han asemejado, a escala mundial la de
la música popular, a nuestros sueños de infancia. Porque si bien el
underground de Faultline a Boards Of Canada, de Bent a
Sigur-Rós ha cambiado desde hace mucho tiempo las páginas de su
calendario, la música pop, en cambio, entró muy temerosamente al tercer
milenio, y muchas veces marcha atrás.
Esos dos
discos se responden entre sí, cada uno estacionado en su propio
extremismo, cada uno logrando sabios equilibrios entre euforia y
melancolía la evidente receta de los grandes discos. De un extremo a
otro del espectro, el Discovery de Daft Punk y el Kid A de
Radiohead dominan así este comienzo de siglo a través de su inventiva,
su ciencia y su precisión. Estos dos álbumes mientras esperamos los
próximos discos de Björk, Beta Band y las producciones de RZA o
Timbaland muestran el camino a seguir, como traductores inspirados de
ideas nuevas para el uso de las masas, contrabandistas entre las orillas
tontamente alejadas de las músicas populares y las vanguardias. Si Daft
Punk y Radiohead son grandes faros hoy en día, es antes que nada porque
son luces contra los oscurantismos aún vigentes en la música. Porque
estos grupos no están aquí para hacer una carrera, sino sólo en tránsito,
respondiendo únicamente al llamado de la lejanía que, un día,
necesariamente, los ha de alejar de la música popular. Y Thomas
Bangalter, que reconoce una relación invisible entre los dos grupos y
sus formas de proceder, nos confirma todo esto: "Me siento más
cerca de Radiohead que de mucha gente del dance. Igual que nosotros,
parecen hacer exactamente lo que quieren y están orgullosos de
mostrarlo".
Cuando uno
se encuentra con Daft Punk, lo primero que impresiona es su orgullo
infantil por haber logrado llevar a cabo de manera impecable sus
deberes, sus homeworks. Las palabras "contentos" y
"orgullosos" regresan regularmente al comienzo de la
entrevista. También quedamos impresionados por la frescura de Thomas
Bangalter y Guy-Manuel de Homen-Christo. A pesar de cinco años de
peligrosa elaboración, no nos encontramos aquí con los tradicionales
rostros lavados de laboratoristas encerrados durante dos años en su
estudio, ni con ese lenguaje empobrecido de los que han vivido en la
reclusión de su búnker. Si hay tanta humanidad, tanta vulnerabilidad
bajo el aspecto festivo de Discovery, su segundo disco, es sin
duda porque Daft Punk, a través de su hábil juego de máscaras, siguió
viviendo a escala humana, vendiendo millones de discos pero pudiendo a
la vez desplazarse sin provocar avalanchas en las disquerías o los
cines. Serenos, distendidos, con la adolescencia fiestera de Homework
guardada en el ropero, nos cuentan con un lenguaje preciso y alegre cómo
la edad adulta es el mejor momento para regresar a la infancia. Porque
antes de partir hacia otra parte, Daft Punk hace un balance, se acuerda
con ternura de esas tardes en las que se recostaban en el sillón
familiar, mirando los dibujitos animados o los programas de videos en la
televisión. Y sin embargo, a pesar de la omnipresencia de esas
remembranzas, este disco nunca se parece a las fiestas de reencuentro de
viejos compañeros de colegio. Porque aquí la nostalgia es recibida sin
miramientos, con sorna. Lúdicos y bromistas, Thomas y Guy-Manuel no le
demuestran ningún devoto respeto, la obligan a bailar sobre beats y
loops completamente atravesados, le imponen vergonzosos pero cómicos
juegos de palabras desde el Discovery que da nombre al disco
hasta el impresionante título Veridis quo. Porque, por supuesto,
este álbum no es disco very o very disco ni por un
segundo, sino más bien una manera de burlarse una vez más de los
cobardes seguidores que todavía están tratando de descifrar las
partituras desquiciadas de Homework.
Acá la
nostalgia es una imprevisible materia prima, una magdalena de Proust de
composición tremendamente dudosa. Nos acordamos con horror de que,
cuando éramos chicos, los más viejos nos observaban con desprecio
cuando, mientras excavábamos en esos sixties que ellos habían vivido
tan íntimamente, desenterrábamos con el mismo júbilo y el mismo amor
a los Stooges y a los Monkees, a Velvet y a Donovan, vale decir, lo
sublime y lo insignificante. Así que no nos ofuscaremos si Daft Punk
recupera de su infancia recuerdos sin jerarquías, negándose a separar
lo noble de lo cualunque, los Buggles de New Order, Eno de Supertramp.
No hemos combatido con tanto ardor el buen gusto oficial para
convertirnos ahora en su portavoz. Salido de una generación que no
conoció la guerra entre el punk y la música disco, el soft rock y la
new wave, Daft Punk puede quedarse ahora con la chancha, los veinte y
el culo de la hija del granjero. Es decir, la intransigencia y la
actitud del punk, el gusto por la fiesta de la música disco, el ritmo
metronómico, la melancolía de la new wave y la grandilocuencia del
soft rock.
Acaban de
terminar su segundo disco, después de años de elaboración. ¿Se
sienten aliviados de haber vencido la prueba o ansiosos por el hecho de
ya no tener la posibilidad de retocar Discovery?
Thomas
Bangalter: Toda la presión que sentimos al hacer este álbum
venía sólo de dos personas: nosotros. Fuimos nosotros los que fijamos
las reglas, las exigencias. Por eso este disco nos tomó mucho tiempo y
obviamente estamos satisfechos y felices de haberlo terminado. Una de
las cosas que nos da más satisfacción de este álbum es que justamente
vamos a poder retocarlo. Gracias a la tarjeta de acceso que viene con el
disco, la gente va a poder ver en la Net la evolución de Discovery
en el Daft Club. Si dentro de seis meses nos parece que tal tema se
merece otro arreglo, vamos a hacerlo. También vamos a poder presentar
cosas inéditas. A veces hay hasta treinta y cinco versiones diferentes
de los temas que están en el disco...
¿Hay
cosas de Homework que les gustaría corregir?
Nunca
consideré que las cosas debieran ser perfectas... Eso no sería humano.
Es cierto que nos pasamos mucho tiempo con Discovery y que
dejamos pocas cosas libradas al azar. Pero Homework fue hecho en
un contexto totalmente distinto; nuestro estado de ánimo no era el
mismo lo que no quiere decir que resulte contradictorio con el que
tenemos ahora. Discovery fue hecho un poco como una reacción al
primero, a la importancia que ese disco terminó adquiriendo, al temor a
hacer lo mismo, al deseo de seguir avanzando. Empezamos en la música
tocando rock, escuchando apasionadamente esa música. Y a los diecisiete
años descubrimos los clubes, las raves, la música electrónica; de
inmediato nos sedujo la apertura mental de la gente comparada con el
sistema un tanto rígido que había derivado de treinta años de
dominación rockera. Esa voluntad de innovar, de experimentar, de
cambiar las reglas de la industria nos sedujo y condicionó nuestro
primer disco. Y con ese álbum logramos ser aceptados por el gran público
y trabajar en una multinacional: era algo inimaginable en una época en
la que todavía existían diferencias entre el underground y las músicas
populares. Hoy en día ya no hay más underground, la música electrónica
está por todas partes y el conjunto de reglas rígidas que esa generación
destruyó no debería convertirse a su vez en una norma. El peligro es
perder esa apertura mental, soportar el regreso de los puristas, de
gente que afirme: "Acá está, la música electrónica se hace
así". Hay que mantenerse alerta, no dejar que la música
electrónica se convierta en cinco años en aquello en lo que el rock se
convirtió en treinta.
Lo que
asombra en Discovery es al mismo tiempo la abundancia de ideas y
la sencillez con la que están tratadas.
Este disco
nunca podría haberse hecho sin la herencia del house, sin todo lo que
esa música nos aportó en términos de producción, de formas de creación
el estudio casero, más que nada. Dentro de una estructura normal de
grabación, en un estudio de verdad, este disco nunca hubiera surgido a
menos que hubiésemos tenido un presupuesto gigantesco, con un estudio a
nuestra disposición durante tres años. Lo que tiene de interesante el
estudio casero es la abolición del factor tiempo no estás obligado a
terminar el disco después de dos meses de trabajo y, a la vez, una
presencia muy fuerte de los límites, más que nada materiales. No hay
un plazo final sino fronteras: te tomás tu tiempo pero dentro de cierto
marco. En un gran estudio nunca hubiéramos terminado este disco, nos
hubiéramos perdido en medio de la tecnología. Las máquinas con las
que trabajamos no limitan la imaginación sino las manías. Y además,
la ventaja
de trabajar en casa es que no hay nadie que te diga: "Tenés las
agujitas en rojo, hay que volver a empezar". Podemos estar
totalmente fuera de las reglas, de las normas profesionales. Para
nosotros, un tema perfecto lo es dentro de los límites de lo que somos
capaces de realizar; la cosa tiene que seguir siendo humana, con sus
fallas y sus errores... Es como una órbita: cuando un satélite gira
alrededor de un planeta, forzosamente tiene que haber un punto en el que
está más cerca de él por más lejos que esté. De ese modo nos
movemos alrededor de la perfección, sin la voluntad de alcanzarla
necesariamente, buscando sólo la distancia mínima. Alcanza con que
haya apenas un poco de emoción, un 1% de magia.
A los
26/27, ¿tienen la sensación de estar haciendo un balance en este
disco?
Guy-Manuel
de Homen-Christo: Descubrimos un montón de influencias haciendo
música, tocando en el estudio, construyendo con humor... "Mirá,
tal sonido quedaría divertido encima de esto." Eso no puede
ser un balance porque tenemos diez mil otras influencias aparte de ésa.
Y las que se escuchan en Discovery no son necesariamente nuestras
favoritas...
Thomas:
Formamos parte de una generación que no tuvo que elegir entre
el punk y la música disco. No tenemos las mismas experiencias que la
generación anterior, a la que no podía gustarle con la misma pasión
Abba y The Jam, Supertramp y los Sex Pistols... Esas contradicciones no
existen para nosotros. De todos esos grupos nos quedamos sólo con la música
y no con el contexto dejamos de lado todo lo que podían representar
en su época. De los punks, nos quedamos más que nada con el modo en
que trataron a la industria del disco. Intentamos adaptar sus métodos a
la actualidad y logramos una gran libertad, ya sea en nuestra música o
en la manera de sacar los discos.
Ustedes
nombran a Supertramp, una influencia que se escucha efectivamente en el
disco, pero podríamos hablar de otros parias como los Wings o los
Buggles...
Video
Killed The Radio Stars de los Buggles es mi tema preferido... También
me gustan mucho los Wings Live & Let Die es algo genial.
Ahora que lo decís parece algo evidente, pero ni siquiera habíamos
pensado en eso. Supertramp era más bien un guiño, una cuestión de
sonido: ¿por qué Supertramp tendría que tener la exclusividad del
sonido del teclado Wurlitzer? Después de todo, Elvis Presley no registró
el sonido de la guitarra rítmica (sonríe). Nunca tratamos de
hacer una recreación y muchas veces ésa es la trampa en la que caen
los grupos: toman la decisión de hacer un tema a la manera de... El
retro futurismo no es para nada lo nuestro. No nos preocupamos por el
buen y el mal gusto sino sólo por lo que nos emociona. Tenemos que
lograr conmovernos a nosotros mismos. Si el hecho de utilizar el sonido
de Supertramp no es más que un ejercicio de estilo, entonces no sirve
para nada, es algo vacío... Es la gran diferencia entre los dos discos:
Homework estaba mucho más destinado a hacer bailar trabajando
con el sonido, mientras que con Discovery también había que
transmitir emociones jugando con la melancolía, la nostalgia. Es lo
que une a todos los temas.
Usando a
todos los héroes del miércoles a la tarde frente a la tele desde el
dibujante Matsumoto (Capitán Harlock) hasta los videos del
programa Platine 45 (los Buggles), ¿logran decirle adiós a la
infancia, tienen la sensación de rendirle un último homenaje?
Es más bien
un adiós a la adolescencia, a esa época de tu vida en la que tratás
de alejarte de la infancia a cualquier precio. Hoy en día puedo
regresar a la infancia sin complejos. Si en Discovery hay tantas
influencias que se remontan al período 75/85 es porque eso se
corresponde con los diez primeros años de nuestra vida. No
necesariamente estamos interesados en la música de esa época, pero con
este disco queríamos acercarnos musical y visualmente a la
ingenuidad de las experiencias vividas a los cinco o seis años. Queríamos
recuperar esa percepción infantil, cuando uno no se pregunta si lo que
escucha está de moda o no, si está bien o mal visto; ese momento en
que a uno no le da vergüenza que le guste tal o cual disco. Entonces la
aproximación es algo muy inocente, sincera, indiscutible, ya que no se
basa más que en lo que uno siente. Era divertido concentrarnos en
emociones tan lejanas, regresar a un estado que no hemos sentido más
desde hace veinte años.
Al
volverse más viejos, ¿se alejaron naturalmente de la pista de baile?
La música
para bailar nos apasiona, la conocemos bien, la hemos tocado mucho. Pero
el problema es que hoy en día la dominamos. Y no nos interesaba, para
este disco, recurrir a ese savoir-faire. El desafío pasaba por
otra parte. Es verdad que en nuestra vida cotidiana la pista de baile ya
no tiene la misma importancia que antes.
Guy-Manuel:
En el primer disco, la influencia muy cruda de Chicago estaba
omnipresente. Ahora aparece de manera oculta, más que nada en la dinámica.
Pero no se trata de una renuncia a lo que vivimos desde hace años en
los clubes. La fiesta es algo demasiado importante. Por más que sea
cierto que hoy en día me interese por músicas que en otro tiempo no me
decían nada, como la
música clásica.
Pero esas músicas vienen a agregarse a las anteriores: los discos recién
descubiertos no toman el lugar de los otros. Para la música dance tengo
mi sello, Crydamoure.
Thomas:
La forma original de trabajar del house es el copiar y pegar, el
bricolage, hacer las cosas de cualquier manera. Nos mantuvimos fieles a
esa mentalidad yendo al mismo tiempo en contra de otro principio básico
de esa música: usar nada más que una idea en diez minutos, de manera
repetitiva. En el disco fuimos a la inversa, usando cuarenta ideas en
tres minutos. Pero estas canciones están destinadas a su simplificación
en el Daft Club: ahí podemos descomprimir lo que concentramos.
Confundiendo
las pistas, ¿no tienen miedo de extraviarse?
En Discovery
teníamos la voluntad de meternos en muchos estilos musicales diferentes
sin caer en la fusión general sino utilizando, a lo largo del álbum,
sonidos tanto heavy metal como disco, soul, house o rock. Además,
tenemos nuestra propia forma de componer y de mezclar la música, a través
de un sistema de capas de frecuencias con efectos que nos emocionan.
Desde el principio era importante no hacer nunca la misma cosa dos
veces. En uno de nuestros primeros singles, Da Funk, nos sentíamos
muy contentos con la yuxtaposición de esa canción con Rollin' &
Scratchin'. Era importante presentar dos temas tan diferentes,
definirnos de entrada a través de la combinación de los dos. Después
llegó el segundo disco, que presentó nuevas facetas, nuevas
yuxtaposiciones... Y ahora catorce temas nuevos refuerzan la tesis,
aspectos diferentes pero no necesariamente contradictorios. Nos
comprenderán mejor yuxtaponiendo los dos discos.
¿Cómo
concilian en su música la euforia y la melancolía?
Hay un punto
emocional que me apasiona en el que uno ya no sabe si debe reírse o
llorar. En la elección de los samples, de las armonías, queríamos
tender hacia ese punto, hacia algo muy visual, cinematográfico... La
belleza puede al mismo tiempo conmoverte y hacerte feliz. Es una mezcla
de felicidad y de nostalgia que no se puede explicar. Es como la dinámica
de nuestras canciones: no sabemos por dónde pasa, pero está esa
voluntad de ir siempre más allá, de alcanzar el máximo de rendimiento
y superarlo. Una y otra cosa son el resultado de las experiencias que
vivimos en la pista de baile. La dinámica es realmente el lado físico
de la música, y la melancolía su lado emocional.
Un tema
del disco se llama, irónicamente, Something About Us: los vemos,
justamente, muy reticentes a hablar de ustedes mismos. ¿Nunca tienen
ganas de sacarse las máscaras?
La ambigüedad
del título era divertida. Pero, detrás de la ironía, hay una verdad:
nos gusta más que nada crear algo y luego darlo. Es cierto que nos
protegemos mucho. Pero cuando uno toca una emoción como es el caso de
este tema, no se puede hacer trampa. Es un feeling que se siente y que
se ofrece; entregamos ahí una parte de nuestra sensibilidad... Antes,
nuestra música era más que nada física. Ahora también puede ponerte
triste. Pero no se trata de manipulación, no se puede engañar a las
emociones.
Guy-Manuel:
Estamos realmente contentos de haber sido fieles desde hace años a esta
forma de hacer las cosas. Para un músico, ser conocido y reconocido,
tener relaciones humanas falseadas parece ser algo natural. No
entendemos por qué tendría que ser una regla aparecer en la tapa de
las revistas, sacrificar tu vida. Sólo queríamos saber, a través de
nuestro juego con las máscaras, si existía una elección. No hacemos música
por la plata, la gloria o las mujeres ésa era nuestra motivación
cuando fundamos Darlin en la adolescencia. Nuestra vida es mucho más
serena que la de las estrellas.
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| Discovery (Virgin/EMI) en todas las disquerías desde el 13 de Marzo del 2001. |
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Por JD Beauvallet / Foto Seb Janiak (fuente: inrocks.com.ar) |
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