BREVE RESEÑA HISTÓRICA DEL MOVIMIENTO.
El Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana nació en España y fue
iniciado en nuestro país por el Padre ADOLFO RUHL y por el Padre ADÁN
RECOFSKI, en el año 1967, en la Ciudad de Rafael Calzada (Buenos Aires).
El Movimiento no es una revelación descendida del cielo, ni fruto del
azar, sino que es el resultado de la maduración de experiencias y trabajos por
parte de sacerdotes y laicos, revestidos de una fuerte capacidad cristiana y
apostólica, y de un gran amor a Dios y a los hombres.
Podemos decir que el Movimiento posee sus antecedentes en los Cursillos
de Cristiandad para aspirantes y muchachas de Colombia (1953) y, más aún, en
los Cursillos de Cristiandad que comenzaron en Mallorca (España).
En 1974 el R.P. Jorge Blanc, Sacerdote Salesiano, introdujo el Movimiento
en la Diócesis de San Isidro, la cual apadrinó al Movimiento de Jornadas de
nuestra diócesis.
Así fue como en el año 1978 se pudo realizar la primera Jornada de Vida
Cristiana.
El Movimiento se expandió muy rápidamente por las diversas diócesis de
nuestro país.
Ascienden ya a más de 100.000 los jóvenes que han podido profundizar su
vivencia de Cristo por medio del Movimiento.
ESENCIA, FINALIDAD Y MÉTODOS DEL MOVIMIENTO.
Es
un Movimiento de y para la Iglesia.
No es un movimiento independiente.
En su finalidad quiere insertar a los jóvenes en sus respectivas
parroquias y, siendo de la Iglesia y diocesano, trabaja con el reconocimiento
del Obispo.
Son los jóvenes los que podrán devolverle al cristianismo su dimensión
heroica, en una época de actitudes absurdas, cómodas y cobardes.
Los jóvenes de hoy, convencidos y comprometidos con un cristianismo auténtico
y vivencial, aseguran la orientación de las estructuras hacia Dios, en un mañana
que, inexorablemente, tendrán en sus manos.
Por ello el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana se dirige a los jóvenes:
-que pertenezcan a un grupo de influencia;
-que estén en una constante búsqueda de un mejor vínculo con Dios;
-que tengan capacidad de compromiso, de comunicación y de trabajo en
equipo.
El Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana es cristocéntrico; esto
significa que es Cristo quien está en el punto de partida y de llegada de un
movimiento circular que de él desciende hasta el corazón de los hombres para
que todos juntos volvamos a él y con él al Padre.
El Movimiento pretende llevar al joven a la vivencia de la Vida (Cristo)
como verdaderos hombres o mujeres que, asumiendo a Cristo como maestro, guía y
modelo, vayan por un camino de santidad a cumplir una misión apostólica que
anuncian los Evangelios.
Pretende una conversión integral, interna y externa, individual y
comunitaria.
El Movimiento pretende que el joven opte por Cristo integralmente.
El ser cristiano debe significar la opción fundamental y totalizante que
oriente su vida.
Esta opción logrará la unidad entre vida y fe.
La Gracia Santificante es y será siempre la regla de nuestra vida, la
fuerza que pugna por transformar nuestra vida.
La Gracia no es un mero remedio, no es una ayuda para cumplir los
mandamientos.
La Gracia es la esencia inmediata de Dios en nuestra vida, es la fuerza
impulsora para exclamar como hijos de Dios “Abba, Padre” (Rom. 8,15).
El Movimiento pretende llegar a su finalidad conduciendo al joven a un
triple encuentro: consigo mismo, con Dios y con los demás, a través de los
siguientes medios: la proclamación de la Palabra encarnada y el testimonio.
Junto con ellos, la Oración es el medio principal en que se confía para
el buen éxito de la jornada.
En síntesis, se trata de transformar en cristiano al hombre para
transformar en cristiano al mundo.