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| A veces la c�lera de Hera y sus venganzas tienen otras causas. Se dice que una vez la diosa discut�a con Zeus sobre quien disfrutaba mas de los placeres del amor, el hombre o la mujer. Zeus sosten�a que las mujeres llevaban ventaja, mientras Hera afirmaba que los mas favorecidos eran los hombres. Las dos divinidades decidieron consultar a Tiresias, que hab�a tenido, sucesivamente, la experiencia de uno y otro seso. Teresia dio la raz�n a Zeus, diciendo que si los placeres del amor representaban diez unidades, al hombre le correspond�a una, quedando para la mujer las nueve restantes. Llena de ira por verse as� desmentida, Hera privo de vista a Tiresias. Hera tomo parte en un concurso de belleza en el que se enfrento con Afrodita y Atenea en el cual, adem�s de las tres diosas tomaron como juez a Paris. Tambi�n esta vez su c�lera pes� gravemente en la guerra de Troya. Tomo partido en contra de los troyanos para vengarse de Paris, que le hab�a negado el premio a pesar de haberle ofrecido como recompensa, en el caso de designarla a ella, la soberan�a del universo. |
| Crono |
| Rea |
| Zeus |
| Hera |
| Hebe |
| Hefesto |
| Ilitia |
| Ares |
| Hera |
| De esta uni�n nacieron cuatro hijos Hefesto, Ares, Ilit�a y Hebe.
El lugar donde se celebr� el matrimonio var�a seg�n las tradiciones. Los Argivos afirmaban que esta uni�n hab�a tenido lugar en su territorio, entre el Prono y otro monte que conmemoraba con su nombre la epifan�a del dios en forma de cuclillo; Pausanias habla de la existencia de dos templos dedicados a los dos dioses en estos montes. La m�s antigua parece situarlo en el jard�n de las Hesp�rides, que es el s�mbolo m�tico de la fertilidad. Seg�n los Cretenses, en su ciudad de Cronos, en un lugar donde se erigi� un santuario, celebr�ndose todos los a�os sacrificios sagrados y reproduci�ndose ritualmente las bodas divinas. Otras tradiciones sit�an el lugar el matrimonio en Eubea, donde el dios y la diosa hab�an desembarcado procedentes de Creta. |
| En tanto que esposa legitima del primero de los dioses, Hera es la protectora de las mujeres casadas. Se la representa como mujer celosa, violenta y vengativa. Muy frecuentemente se irrita con Zeus, cuyas infidelidades significan para ella otros tantos insultos.
Persigue con su odio no solo a las amantes de Zeus, sino incluso a los hijos que han tenido con el dios. De estos, Heracles hubo e sufrir mas que nadie la c�lera de Hera, puesto que se le atribuye a esta la idea inicial de los "doce trabajos". Ademas lo persigui� sin tregua hasta la apoteosis final. Pero esta actitud le costo cara, pues Zeus la castigo duramente y a veces cruelmente. As� cuando Heracles regresaba de tomar la ciudad de Troya, Hera suscito contra sus naves una violenta tempestad. Entonces Zeus, enojado con la diosa, la suspendi� del Olimpo, atandole un yunque a cada pie. Al tratar deliberar a su madre de tan incomoda posici�n Hefesto se atrajo la c�lera de Zeus, y fue precipitado al vaci�, mas tarde Hera se reconcilio solemnemente con Heracles. |
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| Hera es la m�s grande de todas las diosas ol�mpicas. Es la hija mayor de Crono y Rea, hermana de Zeus. Como todos sus hermanos y hermanas excepto Zeus, fue tragada por Crono, pero fue devuelta a la vida por la astucia de Metis y la fuerza de Zeus. Su car�cter es celoso, vengativo, persigue las infidelidades de su esposo en sus amantes, en los hijos de sus amantes e incluso en sus linajes e irrita continuamente a Zeus. En una ocasi�n disputaban s� correspond�a a los hombres o a las mujeres gozar m�s en el acto sexual y eligieron a Tiresias como juez. �ste respondio que de las diez partes del coito, los hombres gozan en una, mientras que las mujeres en nueve; y por eso Hera lo ceg� y Zeus le otorg� los dotes adivinatorios. Se decia de Hera que se hab�a criada en los confines del mundo, por Oc�ano y Tetis, a quienes Rea la hab�a confiado durante la lucha entre Zeus y los Titanes. Siempre les hab�a quedado agradecida, mas tarde, al producirse la ri�a entre Oc�ano y Tetis, se esforz� en reconciliarlos. Otras tradiciones atribuyen la educaci�n de Hera a las Horas. O al h�roe T�meno; incluso a las hijas de Asteri�n. Se contaba que, para seducir a Hera, Zeus hab�a tomado apariencia de cuclillo y que se hab�a unido a la diosa cuando �sta coloc� el p�jaro en su regazo para protegerlo de la lluvia. Hera casi con Zeus. Fue -dice Hes�odo �la tercera mujer que el dios tomaba �en justo matrimonio�. La primera fue Met�s; despu�s hab�a sido Temis. Se dec�a que el amor de Zeus y Hera era muy antiguo, que hab�a sido secretamente cuando Crono reinaba todav�a sobre el Universo, con anterioridad a la guerra contra los Titanes. De esta union nacieron cuatro hijos: Hefesto, Ares, �litia. |
| Hera interviene en gran numero de leyendas; persigue a �o y sugiere a los Curetes la idea de hacer desaparecer a �pafo, hijo de su rival. La encontramos en el tr�gico destino de S�mele. Hace enloquecer a Atamante e Ino para para castigarlos por haber criado el ni�o Dionisio, hijo bastardo de Zeus y S�mele. Aconseja a �rtemis que de muerte a Calisto, que hab�a sido seducida por Zeus. Intenta impedir el parto de Leto y el nacimiento de �rtemis y Apolo, etc. Zeus muchas veces se ve obligado de ocultar a sus hijos para sustraerlos de su c�lera; as�, por ejemplo, encierra a Elara bajo tierra, donde dar� a luz a Ticio. Recurre asimismo a otras astucias, como cuando transforma a Dionisio en un cabritillo. En tanto que esposa legitima del primero de los dioses, Hera es la protectora de las mujeres casadas. Se la representa como mujer celosa, violenta y vengativa. Muy frecuentemente se irrita con Zeus, cuyas infidelidades significan para ella otros tantos insultos. Persigue con su odio no solo a las amantes de Zeus, sino incluso a los hijos que han tenido con el dios. De estos, Heracles hubo e sufrir mas que nadie la c�lera de Hera, puesto que se le atribuye a esta la idea inicial de los "doce trabajos". Ademas lo persigui� sin tregua hasta la apoteosis final. Pero esta actitud le costo cara, pues Zeus la castigo duramente y a veces cruelmente. As� cuando Heracles regresaba de tomar la ciudad de Troya, Hera suscito contra sus naves una violenta tempestad. Entonces Zeus, enojado con la diosa, la suspendi� del Olimpo, atandole un yunque a cada pie. Al tratar deliberar a su madre de tan incomoda posici�n Hefesto se atrajo la c�lera de Zeus, y fue precipitado al vaci�, mas tarde Hera se reconcilio solemnemente con Heracles. |
| Su hostilidad se hizo patente ya desde el rapto de Helena: durante el viaje de regreso, cuando los dos amantes se dirig�an de Esparta a Troya, Hera suscito una tempestad, que los arrojo a Sid�n, en las costas de Siria. Adem�s la diosa resultaba ser la protectora natural de Aquiles, puesto que hab�a sido criada por Tetis �este era , seg�n se dice, el motivo que hab�a inducido a Tetis a rechazar los ofrecimientos de Zeus, que deseaba casarse con ella- . Mas tarde Hera extendi� su protecci�n a Menelao, convirti�ndolo en inmortal.
Hera participo en la lucha contra los Gigantes. Fue acometida por Porfiri�n, que concibi� por ella un violento deseo lascivo. Mientras el gigante le arrancaba las vestiduras, Zeus lo alcanzo con un rayo y Heracles lo remato de un flechazo. Tambi�n fue atacada mas tarde por Ixi�n, �vido de unirse a ella, pero Zeus modelo una nube, que enga�o al atacante. As� Hera se salvo. |
| El culto de Hera aparece localizado principalmente en la Arg�lide y en lugares de expansi�n argiva, como son la parte oriental de la vecina regi�n de la Arcadia. De all� se habr�a extendido luego a otras ciudades del Peloponeso, como Esparta, Olimpia, Corinto y Sici�n. La leyenda recoge una disputa entre Hera y Posid�n por la ciudad de Argos, que habr�a sido decidida en favor de la diosa por Asteri�n, Cefiso e Inaco. Posteriormente pas� a Beocia, localiz�ndose en las ciudades de Tespis y Platea, pr�ximas al Citer�n, que celebraban procesiones en honor de la diosa; a la isla de Samos y a la Magna Grecia, donde era venerada en un santuario del promontorio Lacinio, cerca de Crotona, que se convirti� en el centro religioso de todo los griegos de Italia. Estos detalles y el ep�teto de argiva que recibe frecuentemente en los poemas hom�ricos, as� como su car�cter de protectora de la nave Argo, han hecho suponer que mucho antes se convertirse en reina de todos los dioses y la diosa de todos los Helenos. Con el tiempo, esta diosa de Argos habr�a pasado a ser la divinidad nacional de todos los Aqueos; de ah� la importancia de su culto en Micenas. Y de ah�, sobre todo, su papel de defensora incondicional de los Aqueos en la Il�ada. La granada, que era atributo suyo, es asimismo s�mbolo de la fecundidad, y, en efecto, la diosa era considerada en general como patrona de las mujeres casadas. |