Seg�n otra leyenda, Hera hab�a jurado que Leto no pod�a tener hijos en ning�n lugar donde brillase la luz del sol. Por orden de Zeus, B�reas condujo entonces a la joven a Poseid�n, el cual, levantando las olas del mar, fabrico una b�veda liquida por encima de la isla. Al abrigo del sol, Leto pudo dar a luz a sus hijos pese al juramento de su enemiga.
Los dolores del parto le duraron nueve d�as y nueve noche. Todas las diosas hab�an acudido a asistirla, excepto Hera e Ilit�a, la diosa de los alumbramientos, que se hab�a quedado en el Olimpo; su ausencia imped�a que el parto se produjese. Finalmente, las dem�s diosas enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilit�a un collar de oro y �mbar, ofrecimiento que la decidi� a acudir en ayuda de la desdichada. As� pudieron nacer los dos ni�os divinos.
Se contaba tambi�n que, para escapar a la persecuci�n de Hera, Leto hab�a adoptado la forma de loba y huido de la tierra de los Hiperb�reos, su residencia habitual, (esto explica el singular, episodio "nacido de lobos" que a veces se le aplica a Apolo).
Tambi�n se la ubicaba en Licia "el pa�s de los lobos", otro episodio relativo al mismo nacimiento. Como sus dos reci�n nacidos, Leto se hab�a trasladado a Licia, y se hab�a detenido junto a una fuente o un estanque, para lavar a sus ni�os. Los pastores de las cercan�as se lo impidieron, entonces la diosa lo
s convirti� en ranas.
Posteriormente, Leto fue una madre muy querida por sus hijos, los cuales se esforzaron en defenderla por todos los medios. Por ella dieron muerte a los hijos e hijas de N�obe , mataron al gigante Ticio, que hab�a tratado de violarla y, finalmente, como serpiente como serpiente pit�n la hab�a amenazado, Apolo, pocos d�as despu�s de su nacimiento, le dio muerte en Delfos. |