| El barco fue construido en Págasas, puerto de Tesalia, por Argo, ayudadopor la diosa Atenea. La madera procedía de Pelión, excepto la pieza de proa, que aporto la diosa siendo este un trozo de roble sagrado de Donona. Ella misma la había tallado, dotándola de la palabra, hasta el punto de que era capaz de profetizar.
El Argo fue botado por los héroes, en la playa de Págasa en medio de una gran concurrencia, donde embarcaron después de ofrecer un sacrificio a Apolo. Los presagios eran favorables: interpretados por Idmón, declararon que todos regresarían sanos y salvos, excepto el propio Idmón, que perecería durante el viaje. La primera escala fue en Lemnos. A la sazón no había en ella mas que mujeres, puesto que habían dado muerte a todos los hombres. Los Argonautas se unieron a ellas y les dieron hijos. Al dejarlas, pusieron rumbo a la isla de Samotracia, donde, aconsejados por Orfeo, si iniciaron en los misterios. Luego, adentrándose en el Helesponto, llegaron a la isla de Cícico, en el país de los dolines, cuyo rey se llamaba si mismo Cícico. El pueblo los recibió hospitalariamente, invitándoles el rey a un banquete, dándoles ala vez, diversas pruebas de amistad. A la noche siguiente los héroes se hicieron a la vela, pero levantándose vientos contrarios y, sin saberlo, antes del alva tomaron tierra nuevamente en la costa de los doliones. Estos, sin darse cuenta de que eran sus huéspedes de la víspera que volvían, los tomaron por piratas pelasgos que, como ocurría frecuentemente, iban a atacar su país. Se entablo una tremenda batalla, el rey atraído por el estrepito acudió en ayuda de sus súbditos pero no tardó en caer muerto a manos del propio Jasón, que le atravesó el pecho con una lanza. Los demás héroes causaron una enorme matanza entre sus adversarios; pero, al amanecer, las dos partes se dieron cuenta de su error, prorrumpiendo todos en lamentos. Jasón dispuso magníficos funerales para Cícico, y, por espacio de tres días, los Argonautas lanzaron lamentaciones rituales celebrando fastuosos juegos en su honor. Mientras, la joven esposa de Cícico, Clite, se ahorcaba desesperada. Las ninfas la lloraron con tal desconsuelo, que sus lágrimas originaron la fuente, que tomó su nombre. Antes de partir, como una tempestad les impedía hacerse a la mar, los Argonautas erigieron en la cumbre del monte Dindimo, que domina Cicico, una estatua a Cibeles, madre de los dioses. La siguiente etapa los condujo más al este, a la costa de Misia, cuyos moradores los acogieron con regalos. Mientras los héroes estaban ocupados preparando la comida Heracles, que había roto su remo, durante la travesía, fue el bosque vecino en busca de un árbol apropiado para fabricar otro. Mientras tanto, Hila, un joven a quien quería y que se había embarcado con el en el Argo, hubo de ir a buscar agua potable para preparar la comida. A la vera de la fuente, se encontró con unas ninfas que bailaban, las cuales maravilladas de su belleza, lo atrajeron hasta el manantial, donde se ahogo. Polifemo, uno de los Argonautas, oyó el grito del niño en el momento en que desaparecía bajo el agua. Se precipito en su auxilio en el camino se encontró con Heracles, que volvía del bosque. Ambos salieron en busca de Hilas. Pasaron toda la noche buscando por el bosque; cuando de madrigada, el barco zarpo sin ellos. Así pues los Argonautas hubieron de proseguir su viaje sin Heracles ni Polifemo, los Destinos habían dispuesto que los héroes no participaran en la conquista del vellocino. Polifemo fundo en aquellas cercanías a ciudad de Cíos, mientras Heracles continúo solo sus hazañas. En su navegación el Argo llego al país de los Bébrices, donde reinaba Ámico. Después la derrota de Ámico por Pólux, según ciertas tradiciones, se trabi una batalla entre los Argonautas Bébrice, en la que estos últimos perdieron mucha gente terminando por huir en todas las direcciones. |
| Argonautas.
Primera escala Lemnos. |